Pacto De Traidores© Follow story

casti765 C.A. Castillo

Una deuda pendiente, una antigua confrontación, tal vez sea el momento de que todo sea saldado, pero antes... muchos más caerán y tal vez, lo que quisiste podrá ser tuyo. Primer libro de la saga: Amores, Pecados y otras Conspiraciones



Thriller/Mistery Not for children under 13.
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Capitulo I. Preludio

La gente se aglomeró alrededor del cadáver. El cuerpo aún cálido de una adolescente yacía retorcido sobre la carretera. Los restos de materia gris y sangre salpicada por el lugar, daban cuenta del suceso. En medio del tumulto, un hombre se tomaba la cabeza con desesperación. Más allá, en la acera, una mujer tan joven como el cadáver miraba sorprendida. Temblando se acercó al tumulto para observar al cuerpo que retorcido yacía en el suelo. Ella lo vio todo: Vio al camión doblar en la esquina y detenerse, a la chica acercarse y poner su cabeza bajo las llantas traseras del camión justo antes de arrancar, y como, en un instante, su cráneo se aplastaba mientras el cuerpo brincaba como un pececillo fuera del agua.

A medida que se aproximaba a la escena, una sensación de terror se apoderó de Ana. No fue capaz de avanzar más. No estaba segura de la identidad de la infortunada.

—«Se parece a...pero no puede ser posible...nos veríamos en el parque» —Pensó.

Otra mujer salió de un edificio y corrió hacia el tumulto. Los gritos desgarrados, le confirmaron sus sospechas : ¡Era Luciana! La mujer que gritaba desconsolada era su madre. Un chorro de adrenalina recorrió el cuerpo de Ana, venciendo el terror que sentía y se adentró en medio de la multitud. No había ningún rostro que reconocer; solo una manilla en la muñeca del cadáver, idéntica a la que ella llevaba y que meses atrás Luciana le había regalado agradeciendo su amabilidad. Un temblor se apoderó de su cuerpo y salió de inmediato del tumulto. Se sentó en el andén y lloró.

La escena se desarrolló según los protocolos. Llegó la policía, se hicieron las pesquisas, se dispuso del cadáver. Pasó una hora desde que todo ocurrió. El sol comenzó a caer pintando un horizonte arrebolado, como solo ocurre en las tardes de verano en Madrid. Ana levantó la mirada y se llenó de calma; el llanto cesó. Una sensación como de electricidad recorrió su piel, suspiró, se puso de pie y se marchó. Alessandro, gravitando alrededor de Ana, musitaba palabras de aliento; no así el custodio de la pobre Luciana que observaba sin hacer nada mientras el alma de su protegida era arrastrada por los verdugos infernales hacia el Seol. Todo acabó muy rápido. Alessandro trato de acercarse al custodio de la chica muerta, pero se había desvanecido ya, entonces volvió a su protegida. Mientras la escoltaba, recordó el día que le fue asignada su misión: De eso hace ya 17 años terrestres; apenas un par de meses en el Coro. Fué allí, mientras trasegaba sin espacio y sin tiempo, cuando Gabriel se presentó ante él; recordaba exactamente las palabras:

—Alessandro, hay una nueva tarea para ti.

—¿Cual es la voluntad del Creador? —Respondió pausadamente Alessandro.

—...Que vuelvas al Cosmos, que acompañes una niña en la tierra, se llamará Ana: Deberás protegerla. —Alessandro se puso frente a Gabriel, dio un vistazo al coro y tras un breve silencio, respondió mirándolo a los Ojos.

—He aquí el esclavo de mi Señor, que se haga su voluntad.

Gabriel sintió la tristeza del custodio.

—¿Pasa algo? —Preguntó.

—Nada mi señor, solo nostalgia de los viejos oficios... tonterías.

—Alessandro: El Creador está con todos siempre —Respondió Gabriel.

—Lo sé —Dijo Alessandro y se marchó. No imaginó que aquella tarea, le cambiaría la existencia.


***


El Trono es un universo sin dimensiones físicas, pero con acceso a todas ellas. Los seres que han estado allí lo perciben como una proyección de su conciencia, una suerte de holograma; es la morada del Creador, custodiada por Baraquiel: El Querubín guardián del trono, solo superado en rango por el Senescal. Miguel y Gabriel habían sido Llamados ante su presencia.

—La paz sea contigo. —Dijo Gabriel.

—Y contigo. —Contestó el Arcángel Miguel. —¿Sabes por qué nos ha convocado El Guardián? —Preguntó Miguel. Gabriel se acercó a su amigo y tras un breve silencio comenzaron a conversar.

—Hace unos días hablé con Alessandro —Dijo Gabriel —Le dí su misión; se veía triste, cansado; y no es el único custodio en que lo he notado; estoy casi seguro que el Creador nos llama por eso.

—¡Exageras arcángel! —Dijo Miguel —¿Alessandro?, sabes que fue mi escudero en la gran rebelión. Lo conozco muy bien, además, le enseñe todo lo que sabe; Su fe es, obviamente, inquebrantable.

—¡Ninguna fe es inquebrantable! —La frase retumbó en las mentes de Gabriel y Miguel. De inmediato se postraron ante la presencia de Baraquiel, quien de nuevo dijo con tristeza:

—Eso lo sabe muy bien Lucifer —Continuó mientras los arcángeles escuchaban atentos. —Has acertado Gabriel: De alguna manera están aquí por Alessandro...Por los custodios. —Los arcángeles se miraron preocupados. El tono de Baraquiel no auguraba buenas cosas.

—Dime Miguel —Continuó Baraquiel —¿Has ido al cosmos...a la Tierra últimamente?

—Sí mi señor.

—¿Y a cuantos rebeldes has devuelto al Seol?

—¡Ya perdí la cuenta ! —Respondió orgulloso.

—¿Y te has molestado en conversar con tus custodios ?

—No con muchos: Eso...es cosa de Gabriel —Dijo vacilante. Gabriel hizo un gesto desaprobando el comentario. Baraquiel suspiró contrariado

—Si de ti dependiera, acabarías tu solo con todos los rebeldes y esa no es la voluntad del creador. —Se hizo silencio; Miguel se sintió incómodo por los reproches del guardián del trono, que de nuevo dijo:

—Los custodios nos necesitan: Alessandro es apenas una alarma. —Se detuvo un momento ponderando lo que estaba a punto de decir.

— Arcángel Miguel, se me ha encomendado decirte que...No serás más el líder de los custodios: Esa es la voluntad del Creador. —Sentenció Baraquiel sin dar mas explicaciones. El arcángel Miguel bajo la mirada. Estaba sorprendido.

—¿Puedo ver a mi señor? —Dijo.

—No. —Respondió el Querubín. Miguel apretó sus labios, se sintió indignado.

—¿Dudas de su decisión? —Preguntó Baraquiel al notar la molestia del arcángel.

Miguel el Guerrero, el imprudente, se dispuso a poner en su sitio al guardián, pero Gabriel intervino tratando de disipar el tenso momento:

—¿Quien regirá entonces a los custodios?

—Tú lo harás. ¿También dudas de eso? —Respondió Baraquiel

—No lo dudamos —Dijo Gabriel —Es solo algo inesperado.

—Así es su voluntad y lo sabes: ¿ Acaso es falta de fe lo que percibo?—Respondió Baraquiel.

Ambos arcángeles guardaron silencio.

—«¿Se puede acaso dudar de la fe Miguel el que expulsó al Senescal de la creación, al mismísimo Lucifer?» —Se preguntó Gabriel.

—Si hay dudas, en sus plegarias encontrarán las respuesta, como todos nosotros lo hacemos—Dijo Baraquiel.

Los arcángeles finalmente aceptaron con reticencia las nuevas dadas por el Guardián del trono.

—Si es el deseo del creador, que así sea entonces; pero, ¿Qué haré ahora?, ¿cuál es su voluntad? —Preguntó el Arcángel Miguel.

—Debes materializarte —Respondió Baraquiel —...e ir a la perla del Danubio: Asmodeo la tiene sitiada. Devela sus planes, mantenlo a raya hasta que el tiempo sea propicio.

—Miguel no se esforzó en ocultar su satisfacción: No resultó tan malo como creía. La idea de volver a la tierra, enfrentarse a Asmodeo...

—«Tiene sentido mi relevo». —Pensó.

—¿Miguel materializado contra Asmodeo?, acaso el... —Dijo Gabriel.

—Si, Asmodeo se ha encarnado. —Dijo Baraquiel.

Nunca un demonio se había encarnado; esto solo se podía hacer por potestad del creador. El hecho demostraba que Lucifer, de alguna manera había obtenido poder sobre la materia. El asunto era preocupante.

—Vamos Gabriel —Dijo Miguel más animado —Deja el alboroto: Espíritu o carne, igual le voy a patear el.... —Se detuvo y avergonzado por el comentario, terminó diciendo: —...Lucharé con ahínco en nombre del Creador. —Gabriel no pudo evitar sonreír.

—Parte entonces con su bendición —Despidió Baraquiel a Miguel que partió de inmediato.

—Hablemos de Alessandro —Le dijo Baraquiel a Gabriel.

—Creo que esta cansado. Luchó como pocos en la rebelión al lado de Miguel: También perdió grandes amigos. —Dijo Gabriel.

—Todos lo hicimos. —Respondió Baraquiel.

—«Y cuántos amigos puede haber perdido un ser que no hizo nada por evitar la rebelión. Si hubiese hecho su trabajo no se habrían perdido tantos» —Pensaba Gabriel mientas escuchaba hablar al Querubín.

—Es muy querido entre los custodios además —Reflexionó Baraquiel en voz alta; luego dijo:

—El Creador quiere algo de ti.

—¿Cual es su voluntad? —Respondió Gabriel

—Que hayas sido tú el escogido para guiar a los custodios no es casual. —Dijo Baraquiel. —Tiempos difíciles vendrán para ellos, y necesitan otro tipo de fortaleza, una que no viene por la espada.

—¿Acaso ya es tiempo? —Preguntó Miguel.

—Eso no me fue revelado pero esto es lo que se: Tu deber está con los custodios, en especial con Alessandro. Como al acero, deberás forjarlo con fuego...serás mi herrero.

—Que así sea. —Respondió de inmediato Gabriel, aunque habían palabras en esa frase que no le gustaban.

—¿Algo más mi señor?

—Eso es todo —Dijo Baraquiel.

—Mi señor, ¿están relacionadas? ¿las tareas de Miguel y la mía están relacionadas?

—Eso es irrelevante. —Respondió Baraquiel. Gabriel no insistió más; no quería que sus preguntas se interpretaran como desconfianza.

—Me retiro entonces, la tarea es difícil pero el Creador está con nosotros siempre.

—Si. —Dijo escuetamente Baraquiel y se marchó.


***


Luciana había llegado de una isla del caribe con sus padres. Viajaron a Europa en busca de mejores oportunidades. Era hermosa: Sus ojos verdes y su cabello castaño, contrastaban con su piel bronceada y su delicada figura adolescente. Su alegría del caribe era contagiosa.

Ana y Luciana se hicieron amigas muy rápido. Si bien el carácter de Ana no era tan festivo, tenían cosas en común: ambas eran inmigrantes, cursaban el mismo grado en el colegio y al igual que Ana durante sus primeros días en el país, Luciana no conocía a nadie; por esta razón Ana decidió acercarse y ofrecerle su amistad. Al principio de su relación, pasaban mucho tiempo juntas; a medida que Luciana se fue adaptando al nuevo ambiente, su relación se fue enfriando.

Si bien era latina también, el carácter de Ana era más calmado: Disfrutaba de la música y las buenas charlas, le gustaba todo lo que a una chica de 17 años le gusta, siempre buscaba las respuestas, no tragaba entero; ese carácter crítico y la espiritualidad que su familia le inculcaba le daban un gran sentido de sensatez. Luciana era buena, pero serlo no fue suficiente; estaba obnubilada con la gran ciudad, con sus luces. Su custodio solo podía observar cómo se arrastraba sin remedio a un abismo del que no saldría. Lucky fue la entrada a ese abismo. Lo conoció apenas unos meses después de haber conocido a Ana. Un mulato Nigeriano unos años mayor que ella, espigado, fornido, un dandi que a primera vista parecía encantador. A Luciana le gustaba salir con él; iban a sitios de moda, siempre acompañados de Julia, una Calé de ojos grandes, tez blanca y figura esbelta que más que su amiga, parecía su asistente. Eso le daba un aire distinguido que llenaba a Juliana de confianza.

Pronto Luciana y Lucky se volvieron más que amigos. Muchas veces ella quiso acostarse con él. Lucky se negaba, diciendo:

—No es el momento.

—«Es un caballero» —Pensaba Luciana.

Pasó algún tiempo y Luciana invitó a Ana a acompañarlos y Ana aceptó. Esa tarde bebieron, comieron, rieron: Fue divertido. Un momento trivial, nada muy personal. Lucky y Julia lucían sofisticados y amables, parecían buenas personas. Sin embargo algo tenía nervioso a Alessandro: El custodio de Lucky no estaba y los de Julia y Luciana trataban infructuosamente de acercarse a ellas. Al notarlo, Alessandro le murmuró a Ana:

—«Sería bueno conocerlos más» —Entonces Ana tuvo uno de esos pálpitos que inexplicablemente solía tener. Una sensación de inseguridad la invadió, Miró a Julia y preguntó:

—Dime Julia, ¿hace cuánto que son amigos ustedes dos?

Julia miró a Lucky y respondió evitando la mirada de Ana: —Hace ya unos meses, lo conocí cerca del cole. Apareció de la nada preguntando estupideces y desde allí no me lo quitó de encima...Creo que le gusto —Rió nerviosa. Lucky cambio el tema evitando profundizar más en el asunto.

—¿Saben que hay un rave el fin de semana?, ¡Porque no vienen ambas!, me gustaría presentarles unos amigos. —Luciana abrió la boca para contestar y Ana interrumpió, desviando torpemente el tema: Insistía en conocer más a sus acompañantes.

—¡Seria genial! —Dijo —oye me encanta tu acento ¿De donde es ? —Lucky la miró algo desconcertado. El tono de voz le cambió levemente. no podía resistirse a un halago.

—¿Te gusta?

—Me encanta —Respondió Ana, mientras Luciana la miraba con algo de recelo.

—Es de Nigeria: Domino el español y algunos cuantos idiomas más —Respondió Lucky con Arrogancia. Ana calló un instante. Era obvia su intención de interrogarlos.

—«¿Qué más les puedo preguntar?» —Recordó entonces una nota en el periódico. Con un aire inocente, como poniendo un nuevo tema de conversación, dijo:

—¿Nigeria?, ayer ví una nota sobre unos tíos que explotan chicas: Latinos, Europeos, también Nigerianos! ¡Qué imbéciles! Es un alivio encontrarse gente decente como tu...en serio. —Dijo mientras se inclinaba hacia Julia y la tomaba de la mano. Lucky trató de disimular su incomodidad. Alessandro vio como de la nada surgió una sombra alrededor de lucky que lo cubrió por completo.

—«Eso no es bueno» —Pensó el custodio.

Hizo una prueba: Suavemente tocó el cuello de Ana; el roce, que se sintió como una leve brisa, hizo que la niña abriera un poco su blusa, dejando al descubierto un Icthus que había recibido el día de su bautizo. La incomodidad de Lucky al verlo fue inmediata:

—¿Y esa baratija?...¡algo pasada de moda!...no deberías usarla.

—Es un regalo de mi madre...y no es una baratija. —Ana fingió una sonrisa pero su molestia era obvia. No le gustó la actitud de Lucky.

—«¿Te parece normal su comportamiento?» —Le susurro Alessandro. En silencio Ana ponderó lo ocurrido y concluyó que algo no estaba bien. Alessandro suspiró aliviado.

—Bueno, se hace tarde, ¿vamos Luciana? —Dijo Ana

—¿Que pasa?, no seas aburrida —Contestó Luciana con displicencia.

—No se, es tarde y no quiero preocupar a mis viejos.

—Vamos Ana, quédate, estás segura con nosotros —Dijo Lucky sonriendo —¿Verdad que son divertidas? —Le dijo a Julia.

—Total: ¡Vamos quédate! —Respondió la Calé. Ana miró una vez más su reloj.

—«Y si me quedo un rato más? Que malo podría pasar, tal vez estoy exagerando».

—Vamos Ana, estas muy joven para preocuparte por tonterías, quédate: ¡La vida solo es una! —Dijo Julia.

—¿Son tonterías obedecer a tus papás? —Murmuró inmediatamente Alessandro.

—No son tonterías, Me voy. ¿Te quedas Luciana? —Dijo Ana en tono categórico.

—Vete, yo me quedo, Será divertido. —Respondió Luciana visiblemente contrariada. Alessandro miró preocupado al custodio de Luciana y le dijo:

—Nada bueno saldrá de esto. Debes estar alerta.

—Será difícil, ya no se oyen sus plegarias. —Respondió el custodio moviendo su cabeza en señal de desaprobación. —Haré todo lo que pueda. —Dijo.

En la mesa, lucky escribió al celular de Julia:

—Debe ser esta tarde, llevala a mi piso, y a la tal Ana no le pierdas pista: Es un pedido del Babalao.

—Ok

—Voy a buscar a los clientes —Escribió Lucky.

Ana partió. Ya estaba oscureciendo. Luego de este encuentro, las amigas se alejaron mucho más. Ya no volvieron a hablar.

Transcurrió un tiempo hasta que Luciana llamó a Ana. Sollozando, le pidió que se vieran en el parque junto a su casa. Ese fue el día en que Luciana murió.


***


El 127 es el número en el paseo de las delicias: Una casona de 5 pisos, de arquitectura industrial que pasa inadvertida por los transeúntes ocasionales. Entre ellos se mezclaban dos gañanes que patrullaban la entrada sin llamar la atención. Lucky entró a prisa, sin percatarse de los oscos guardias. Cruzó a través de los pasillos a media luz, adornados con una pléyade de mujeres semidesnudas que gravitaban entre clientes que inspeccionaban la mercancía sin pudor: latinas, Africanas, Balcánicas, se apresuraban a enganchar un cliente por 20 euros el polvo. Al llegar al último piso, el aire contaminado de humo de cigarrillo y perfume barato se acentuó. Sunday era el nombre del Babalao que esperaba impaciente a Lucky. Era el capo en el 127. Apenas pasaba los cincuenta años, aunque aparentaba ser mayor. Una espesa barba, con visos blancos cubría su redonda y brillante cara adornada por unos saltones ojos de pupilas negras encerradas en un tenue amarillo.

—Nibi Mo wa babalawo (Acá estoy babalao) —Balbuceó Lucky en Yoruba

—¡Emi o pa ọ lucky! (¡te voy a matar lucky!). —Grito Sunday.

—Pero Babalao... —Respondió Lucky

—!Cállate! ¿que la muchacha está muerta? —Preguntó Sunday.

—Sí.

—No pudiste aguantarte ¿eh?, tenías que jugar tus estúpidos juegos con ella: ¿Acaso no te dije que la querían virgen? ¡aṣiwère! —Sunday estaba furioso. Lucky no se inmutó. Dio unos pasos hacia él y respondió:

—No Babalao: Yo no la obligue, fueron mis encantos. —Lo miró desafiante.

—¡Tus encantos y los de tus cinco amigos que la violaron sin mi consentimiento!

—Pareció disfrutarlo —Dijo lucky mientras reía cínicamente.

—¡Tanto que se suicidó imbécil!

—Bueno, un alma más para el agujero: Deberías estar complacido. —Tiró un fajo de billetes.

—Ahí tienes dos mil euros!; es lo que produce una de tus zorras en un mes. —Sunday miro el fajo de billetes y respondió menos exaltado: —Si no fueras mi hijo ya serias alimento de los cerdos. —Esta vez en tono conciliador trato de explicar a Lucky:

—No es por el dinero —Dijo mientras abría su caja fuerte —Entiende...hay intereses que no podemos cuestionar, esa chica era un pedido para el CEO: Qué hacemos ahora Lucky ¿eh?, dime... —Le dijo mientras tomaba su rostro. Lucky lo miró sin asomo de algún sentimiento. Retiró de su rostro las manos de su padre.

—Estoy harto de esto. —Murmuró Lucky mirando a su alrededor. —Quiero ser más que un manejador de perras drogadictas y vivir de una sucia comisión: Esa niña hubiera producido más en dos escenas, que una de tus putas con las piernas abiertas todo el mes.

—No me importan tus ínfulas de empresario. ¡Yo le debo lealtad a mi Amo! —Gritó Sunday mientras un par de gañanes se acercaban amenazantes hacia Lucky.

—¿Acaso podrás traer a la amiga?, La necesito a ella —Dijo Sunday. El muchacho suspiró y salió del cuarto. Al llegar a la puerta dijo con amargura:

—A esta la tendrás intacta. —Salió y de inmediato le marcó a Julia: —Quiero a la amiga.


***


Cuando Ana llegó a su casa ya había oscurecido. Su mamá preparaba la cena mientras su papá, sentado en la pequeña mesa en la cocina, la miraba manipular utensilios aquí y allá; miraba y hablaba; la amaba. Ana era afortunada de haber crecido en un hogar así. Alessandro también lo era. Resultaba fácil cuidar a Ana. Cuando su mamá la vio, supo que algo pasaba:

—¿Estás bien ?

—No: ¿recuerdas a Luciana, la niña que conocí este año?

—Si, claro que la recuerdo.

—Está muerta...¡se suicidó! —Sus ojos se llenaron de lágrimas.

—¡Eso es terrible Ana!, mi amor, cuanto lo siento.

—Hace rato no hablaba con ella, anoche me llamó de repente, era tarde, la note normal, solo dijo que me extrañaba y que quiera hablar conmigo. Me dijo que fuera a su piso, así que fui pero no alcance a llegar.

—¡Corazón!, ¿y por qué crees que lo hizo? —Preguntó el papá de Ana.

—No se pá. Hace rato que no hablaba con ella: Desde que comenzó a frecuentar a esos chicos que no me dieron buena espina.

—¿Y notaste algo en ese tiempo? —Volvió a preguntar

—Nada extraordinario, pero ya me conoces pá: yo y mi maña por los detalles: Algo cambió en ella, la veía reír pero no era igual, siempre bajaba la mirada cuando le hablaban.

—Pobre niña, quien sabe que pasaría por su cabeza, qué problemas tendría. —Su padre la tomó de la mano y la trajo hacia él, su madre la abrazó y se quedaron en silencio. En un rincón Alessandro observaba.

—¿Sabes que no estás sola, verdad? —Dijo el papá de Ana. —Si señor. —Contestó ella. —yo sé que suena raro mi amor, Pero la maldad es solapaa y eso que dicen que “el diablo es puerco” es verda. Es puerco y mentiroso y no es un cuento pa niños traviesos, es de purita verda. —Miró con ternura a su hija.

—Tu má y yo estaremos siempre. Cuando no estemos...el creador siempre está contigo Ana. —Alessandro suspiró. Recordó las palabras de Gabriel antes de enviarlo allí.

El lugar se llenó de una atmósfera especial. Se hizo silencio. Alessandro notó la presencia de otros custodios: La familia estaba orando. Los custodios se acercaron a sus tres protegidos. Una luz, solo visible por ellos, cubrió la habitación y las plegarias subieron al trono como aleteos de mariposas: Al mismo tiempo, a unas calles de allí, una madre desconsolada yacía en el suelo. Su custodio no pudo consolarla, Ninguna de esas plegarias fue contestada.

Esa noche Alessandro buscó entre sueños al ángel que acompañaba a Julia. No tardó en encontrarlo:

—¿Qué es lo que está pasando? ¿Qué es esa sombra que vi? —Dijo Alessandro al custodio de Julia.

—Es una legión al mando de Asmodeo —El chico está poseído, han vendido su alma.

—¿Y tú protegida?

—¿Julia?, ¡pobre!: No es muy fuerte. Ya tenía ciertas inclinaciones cuando Lucky la reclutó, la hizo adicta. Yo logré sacarla.

—¿Y porque volvió? —Lucky la trabajo; oprimió su alma y casi acaban con su vida. Después de eso ya no pude acercarme; Lo he intentado pero...

—No ha sido suficiente... — Alessandro terminó la frase. El custodio lo miró apenado, sabia quien era Alessandro; el famoso escudero del Arcángel Miguel, era el modelo a seguir, la prueba viviente de lo que la fe puede lograr; admitir frente a su presencia algún asomo de negligencia era vergonzoso. Aún así, el custodio hizo un esfuerzo por justificarse.

—Déjame mostrarte con lo que he estado lidiando —Dijo el custodio de Julia y descubrió suavemente un velo e invitó a Alessandro a entrar.

—A esto es lo que me enfrento —Dijo.

Ante ellos se reveló un viejo edificio. Era el 127. Filas de habitaciones se abrían ante ellos: esclavas drogadictas, clientes poseídos por la lujuria, usándolas como depósitos de su lascivia, entre ellos flotaban verdugos infernales, atormentando las almas de los presentes, chupando sus esperanzas. Más allá, legiones de demonios cerraban el paso de los custodios.

En una habitación más grande, un hombre operaba una serie de conjuros mientras amenazaba una mujer:

—Eres mía ahora. —Decía.

—Salda tu deuda conmigo y serás libre —Balbuceaba desenfrenado, mientras arrojaba al fuego, vello púbico, trozos de uñas de la mujer, y lo que parecía sangre contenido en una copa de madera. Se detuvo. Miró a su alrededor. Se sintió observado y gritó:

—¡Este no es tu lugar vete ahora!, —Bebió un trago de una botella, y lo escupió con fuerza al aire. Los custodios salieron del lugar. De nuevo en el vacío, el custodio dijo a Alessandro:

—Ese que viste es Sunday Adebisi, el padre de Lucky. Es un sacerdote animista, el que dirige todo lo que viste.

—¿Y que te sorprende?. Las mismas escenas las he visto desde Ur, hasta Roma y en las cortes desde oriente hasta occidente, ¡no entiendo tu impotencia!

—¡Yo las he visto también! y créeme custodio Alessandro, ya no se trata de hombres que van a un Fórnix y vuelven a su casa arrepentidos. Esto es depredación sin fin y los clientes son esclavos—Alessandro guardó silencio, luego miró a su interlocutor y dijo:—Gracias por mostrarme hermano. —Ofreció excusas y partió hacia los sueños de Ana.

La mente de la joven recreaba una montaña que dominaba un vasto valle. Las nubes blancas se arrastraban por la cima dibujando su contorno. Alessandro caminó entre ellas y se acercó sin hacer ruido hasta Ana que contemplaba el vasto paisaje:

—Hola mi niña.

—Alessandro...

—¿Ya estás mejor?— Preguntó mientras la tomaba de la mano.

—Si. —respondió Ana —¿Te gusta acá?. —Le dijo a su ángel. Alessandro la miró y sonrió.

—Siempre tan callado, deberías reír un poco más.

—Estoy preocupado por ti. Debes estar atenta. Han pasado cosas extrañas desde que Lucky apareció. —Dijo Alessandro. Ana lo miró, y acarició su mano.

—Dime que necesitas. —Alessandro contempló a su protegida, la conocía bien; el ángel disfrutaba observarla: Un alma buena que irradiaba alegría. Junto a ella, Alessandro olvidaba todo lo que vivió durante la gran rebelión y las infamias cometidas por algunos seres humanos. Algunas veces se sorprendía al ver que olvidaba por completo el Coro mientras estaba con junto a ella. Haría lo que fuera por su protegida.

—Necesito que seas fuerte. Debes serlo y no dejar que la mentira nuble tu juicio, de lo contrario, no podré protegerte —Alessandro la abrazó y dijo una plegaria.


***


Ana tomó su desayuno, se despidió de sus papás, y salió hacia el colegio. Afuera, un auto esperaba. Lucky vio como Ana salió de su casa. Alessandro, impotente, notó la presencia del hijo del Babalao. Sus temores se hacían realidad. Lucky la siguió sin ser notado. Alessandro trató de alertar a Ana pero no conseguía hacerlo: La joven estaba muy triste, sus pensamientos estaban sumergidos en la pobre Luciana.

—«Por qué le pasó aquello?, ¿que era lo que me quería contar con tanta urgencia?» —Una presencia macabra surgió al lado de Ana.

—«¡Es tu culpa, la abandonaste!» —Decía el verdugo infernal. Ana suspiró. Alessandro se apresuró a salirle al paso para detener al atacante

—¿Acaso crees que es tu momento verdugo? ¿Acaso no ves que ella es libre de tus garras? —El verdugo infernal rió y siguió murmurando al oído de Ana que cambió su expresión de tristeza a angustia. Entretanto, Lucky se acercaba sin que Alessandro lo notara. Agobiada, presa de una extraña ansiedad, Ana se detuvo y cerró los ojos.

—¿Estás aquí amigo? —Susurró.

—Mi niña. —Contestó Alessandro —¡No fue tu culpa! que las mentiras no te arrebaten la paz.

—«Protégeme amigo» —Pensó Ana. La petición emergió de lo profundo de su ser, no fue un simple ruego, fue una sentencia, una orden llena de convicción. Alessandro se cubrió con una luz intensa y se sumergió en el cuerpo de demonio. De inmediato este se desvaneció.

Un auto frenó intempestivamente frente a Ana; Lucky salió y la tomó por la fuerza mientras, una legión de demonios rodeó a Alessandro: El Ángel luchó. Al mismo tiempo la niña forcejeaba con su atacante pero su delgado cuerpo sucumbió ante la fuerza de Lucky. Un golpe en la cabeza de su presa fue suficiente. Julia terminó el trabajo; la metió en el auto y huyeron. La legión de verdugos se desvaneció. Alessandro, Aún aturdido por el combate, se apresuró a asistir a su protegida, pero no pudo llegar hasta ella. Fue como golpearse contra una pared. Más verdugos infernales salieron a detenerlo y se colgaron en su cuerpo como sanguijuelas, mientras él intentaba impotente de ponerse al lado de Ana. Entonces escuchó una voz:

—Acá no pasarás custodio...acá no pasarás.

Jadeante, Alessandro trató de continuar en la persecución pero no pudo. El vértigo se apoderó de él y cayó de rodillas. cinco horas después, un Falcon 7x carreteaba hacia un hangar privado en el aeropuerto de Budapest. En su interior, una Ana aturdida por los sedantes, era escoltada de cerca por Lucky y Sunday Adebisi.

July 30, 2019, 8:33 p.m. 12 Report Embed 8
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ana hoy ana hoy
Buena historia! Muy interesante desde el comienzo.
August 26, 2019, 05:34

  • C.A. Castillo C.A. Castillo
    Gracias por tus palabras. Ya está listo el capitulo II. Deseo que lo disfrutes September 01, 2019, 20:03
Gerhard Wolf Gerhard Wolf
No esta mal el inicio, espero ver pronto mas capítulos, seguiré esta historia de cerca.
August 08, 2019, 14:40

  • C.A. Castillo C.A. Castillo
    Gracias por tus palabras. Ya está listo el capitulo II. Ojala lo disfrures September 01, 2019, 20:02
IR I Rueda
Que refrescante es tomar gusto por la lectura de un tema doloroso pero a la vez cruza la fantasía para ahondar en la espiritualidad. Excelente!
July 31, 2019, 22:37

  • C.A. Castillo C.A. Castillo
    Gracias. espera pronto el segundo capitulo August 01, 2019, 00:47
MI RAVEN MI RAVEN
Suena interesante, me costó conectar al principio, pero después te va atrapando. Te sugiero una releída, hay unos cuantos errores ortográficos y de puntuación. Me gustan tus protagonistas, pueden llegar a tener una buena evolución.
July 31, 2019, 22:37

  • C.A. Castillo C.A. Castillo
    Muchas gracias. Tendre muy en cuenta tus sugerencias. Ya pronto el capitulo II esperamos continuar y mejorar el ritmo y darle mas evolución a los personajes August 01, 2019, 00:48
  • C.A. Castillo C.A. Castillo
    hola. ¿como estas? Ya está disponible el capitulo II. Espero ansioso tus comentarios. acogí de muy buena manera tus sugerencias y estoy trabajando en los cambios para el capitulo I. Gracias!! August 30, 2019, 19:23
dm daniel mejia
muy buena comienzo de historia. Mezcla bien elementos sobrenaturales y policíacos. El final deja una sensación de suspenso muy agradable. esperare por el segundo capitulo
July 31, 2019, 16:28
~

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