Los Delis, mi debilidad humana Follow story

robertberl

En el año 2300, los científicos del momento concluyeron que el cambio climático que se originó hacía unas décadas, empeoraría de tal forma que sus habitantes desaparecerían a consecuencia de las radiaciones electromagnéticas y la disminución del oxigeno en el planeta azul. En ese momento, personas con poder tecnológico y económico, proyectaron una solución que les condujo a dejar el planeta con el propósito de viajar por el espacio en busca de un lugar parecido a la tierra. A estas personas les apodaron, Los Libres. Pero, por otra parte, había otro grupo de personas, los Unders, que con sus avances posbiológicos intentaron superar este cambio que se avecinaba, ya que fueron expulsados de las zonas protegidas por sus experimentos post mortem, consiguen dar vida a un recién fallecido, denominándolos Delis. Perseguidos por comunidades religiosas que los quieren exterminar por sus avances tecnológicos que contradecían a la naturaleza y sus principios dogmáticos, consiguieron perdurar y resistir en este mundo en el que pocos han podido sobrevivir. Pero ninguno de ellos espera que, en algún momento, después de varios siglos, vuelvan Los Libres…


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Mi debilidad humana

Año 2300…

Paseando por un pequeño camino de tierra, observaba la naturaleza maravillándome de sus colores vivos, que destacaban debido a la lluvia que había caído hacía poco rato. Me paré delante de un árbol, toqué sus hojas y sentí el relieve que me transmitía su inocente y débil contorno. Me adentré en la vegetación, respirando el aire húmedo. La palabra para definir todo lo que veía era imposible—.¿Una frase?...El oxígeno que me hace vivir acompaña mi vida junto a ella. Su dulzura me atrae con miles de olores que alimentan mi vida. De verdad que es un regalo…

En ese instante me desperté del descanso programado, para que también descansara mi parte humana. Sentándome en la camilla, observé los brazos de una mujer que no conocí y que me recordaba que era una Delis.

De vuelta a la realidad dentro del laboratorio, mi amigo Juds me preguntó:

—¿Cómo ha ido el descanso, Shelley?

—Bien, creo que el mecanismo deliniano unipersonal está funcionando correctamente—dije.

—¿Notas aún el residuo de memoria de tu parte humana?

—Sí, se mantiene activo.

—De acuerdo. Déjame mirar si necesitas descansar un poco más, para que funcione correctamente el dispositivo individual con tu cuerpo.

En ese momento contemplé a Juds, como trabajaba con sumo cuidado en mi pecho, donde no tenía ningún órgano biológico en toda la parte frontal, donde se encontraba la compleja tecnología deliniana que me mantenía viva, gracias al residuo de memoria, y que se encargaba de nutrir físicamente del oxígeno necesario a mi cerebro. Realmente no respiraba ni tampoco tenía necesidades primarias, sólo tenía el recuerdo de la persona que llevaba conmigo. Y fue cuando mirando a Juds pensé en mi cuerpo, recordando algo que me preocupaba.

—Cuando hacemos cada semana el descanso programado, tengo la sensación de que la parte humana domina mi parte deliniana. Y es cómo sentirse un individuo sujeto a algo, lo qué me hace pensar en la debilidad de ser un terrícola.

—Claro, tienes que pensar que tu parte humana te hace funcionar el mecanismo robotizado. Y aunque no te guste perteneces a él.

—Sí pero, ¿por qué tengo esta sensación de debilidad?

—Porque la raza humana es débil, Shelley.

—Sí, pero tú no tienes esa sensación. En cambio cuando equilibramos el descanso programado pienso que me tengo de morir y entiendo por obligación que mi existencia se desvanecerá en pocos minutos.

—Tienes que acostumbrarte que cada vez que hacemos el procedimiento de descanso, tendrás esta sensación. Aunque no quieras formas parte de este cuerpo, tienes de aceptarlo. Piensa que este pensamiento solo dura unos segundos. Es normal que cada vez que hacemos esta técnica para que el cuerpo no rechace tu mecanismo, pienses en eso.

—De acuerdo, pero que sepas que es tan fina la sensación y tan extrema que parece que me tenga que ir.

—Sí, claro. En los descansos te dará siempre esta sensación porqué es como si fuera un momento de conexión primaria. Para que lo entiendas, es como si se repitiera la primera vez que te conectamos hace años y siempre para que se equilibren las partes mecánicas con las biológicas se reitera de nuevo.

—Bueno…

—Pero, ¿aún piensas en esta debilidad?

—No, ya no. Solo cuando despierto del sueño.

—¿Cuánto dura?

—Unos pocos segundos.

—No es nada, cuando este pensamiento dure mucho más recuérdamelo, porqué puede ser peligroso y tendríamos que intervenir.

—Sí fuera así, ¿qué me harías?

—Cambiarte el mecanismo responsable de mantener el equilibrio entre las dos partes—dijo y continuó después de un rato—.Tranquila, estás en buenas manos.

Mientras miraba como él me iba haciendo el reconocimiento de mi cuerpo con todo el instrumental tecnológico, se abrió la puerta y apareció Silver con uno de sus robots de mantenimiento; venía a buscar a su compañero.

—Hola, buenos días Juds. ¿Cómo estamos?

—Hola Silver—dijo girándose y continuó—.Estoy acabando de ajustar a Shelley para que esté lista.

—Hola Shelley—me dijo Silver.

—Hola—dije.

—Tenemos una reunión esta tarde a las siete. He venido a avisarte, tienes que acudir, es muy importante.

—Claro, no hay problema—dijo Juds y volviéndome a mirar preguntó—¿Me has dicho a las siete, no?

—Sí.

—Pero, ¿dónde es la reunión?

—En el nivel número 2B.

—Pero ese lugar es bastante grande.

—Sí, Juds. Vienen todos los Unders de los sectores más lejanos, así como los que están en las afueras de la metrópolis de París.

—Pues debe ser importante porqué estaremos todos.

—Sí, claro. Por esa razón tienes que venir.

—¿Hay algún tema importante del que se hablará en la reunión?

—Según tengo entendido se hablará de las naves transportadoras que están a punto de irse del planeta y supongo que también comentarán algo sobre las nuevas partes robóticas que podremos implantarnos con el fin de sobrevivir a este cambio climático.

—¿Cómo tienen previsto que sean estas partes?

—No lo sé Juds, pero ¿tus brazos son un mecanismo bastante avanzado?

—Sí, por eso tengo esta precisión—dijo y continuó—.Tenemos la obligación de sobrevivir…

—Tú eres de los que dicen que tenemos que conseguir un cuerpo posbiológico para superar el cambio.

—Sí Silver, la raza humana está a punto de desaparecer.

En ese instante, Juds acabó con mi procedimiento técnico tapándome con sus manos de titanio, acopló la carne con cuidado y me dijo:

—Ya puedes ponerte la ropa, Shelley.

—De acuerdo—le dije.

Guardando el instrumental en una bandeja, Juds se levantó del taburete y mirando a Silver le dijo:

—Creo que tenemos poco tiempo.

—En la reunión van a hablar de un invento que han hecho las corporaciones para la gente que se va a quedar aquí en el planeta.

—¿Y qué es?

—No lo sé…

—Es un software preparado para que, quien quiera, pueda vivir en su interior. Donde internamente vivirían sin cuerpo y podrían tener una libertad sin límites—dije abrochándome la cremallera de la parte de arriba del traje de látex.

—¿Cómo lo has sabido, Shelley?—me preguntaron los dos.

—En mi parte robótica tengo un receptor de señal y hace unos días qué lo están anunciando en las cadenas de la corporación de los sectores no protegidos.

—Finalmente están trabajando con el mismo objetivo que nosotros cuando tuvimos que huir—dijo Silver.

—Sí, realmente los avances de biología robótica son el futuro—dijo Juds guardando la bandeja en uno de los cajones, y preguntó—¿Y qué es lo qué querías, Silver, además de decirme lo de la reunión?

—Me tendrías que acompañar hasta el sector 4D...Tengo un problema con los radares de vigilancia.

—Pues vamos, no perdamos más tiempo. Adiós Shelley, hasta ahora—me dijo Juds, que se fue con Silver y el robot, que se deslizaba detrás de ellos.

Los dos salieron del laboratorio y yo decidí salir al exterior. Los Unders y nosotros, los Delis, vivimos conjuntamente, escondidos debajo del suelo con una constante vigilancia por culpa de los grupos religiosos, que son bastante numerosos y, nos quieren eliminar por nuestras ideas tecnológicas y transhumanistas. Básicamente la mayoría de Unders tienen una o varias partes de su cuerpo robotizadas y tienen como finalidad conseguir que su cuerpo y su mente lleguen a un estado posbiológico, con el fin de sustituir el cuerpo humano por una tecnología robótica, para poder subsistir al cambio climático que afecta al planeta Tierra. Su lema es “Tu debilidad es tu cuerpo, cámbialo, tu debilidad es tu mente, reprográmala, y la muerte es tu enfermedad, cúrala”, y de esta forma sobreviven desde hace años.

Ellos creen que es la única manera de poder perdurar a los acontecimientos futuros que produce el sol con su radiación electromagnética desde hace unas décadas. La verdad es que en poco tiempo lo van a conseguir, ya que si acaban siendo unas máquinas, la raza humana va a desaparecer y sólo quedará su recuerdo en la historia de la humanidad, como algo que existió y se murió debido a su debilidad.

Dejando atrás el laboratorio, me encaminé por los pasillos en dirección al exterior. Todo el recinto estaba debajo de una montaña en la que los científicos estuvieron trabajando en el siglo XX, con proyectos de fisión y fusión nuclear, además de ser un refugio, y desde hacía muchos años se abandonó, por estar en una zona cercana a un área en liza y muy distante a la zona protegida en la metrópolis. Este complejo era un lugar que tenía diferentes niveles soterrados llegando a cinco plantas y, cada una con cinco sectores que se denominaban por letras, de la A hasta la E.

Casi todos los Unders, así como nosotros, los Delis, nos aposentamos en el nivel 5, por ser el lugar más protegido y más soterrado de las instalaciones, donde descansamos durante la noche o a veces incluso durante el día. La seguridad dentro del complejo era muy importante. La razón de la constante vigilancia se debía a los asaltos y ataques de grupos religiosos radicales que vivían en la zona protegida, así como también fuera de la metrópolis. En todas las entradas y salidas de las instalaciones estaban robotizadas con armamento para nuestra defensa pero, a pesar de eso, conseguían penetrar a veces dentro del complejo.

Siguiendo el pasadizo hasta llegar al sector 1A, cogí un subfusil cargado con munición explosiva y entré en el conducto vertical por unas escaleras circulares de hierro, que llegaban hasta una compuerta que daba al exterior, pero esta salida no era un lugar de entrada habitual, ya que su accesibilidad era bastante complicada, y era una de las oberturas de emergencia por las que era difícil acceder, ya que estaba en la parte superior de la montaña donde se encontraba el complejo. A mí me gustaba mucho porqué, desde esa altura, podía ver todo el bosque de colores verde y marrón.

Dejando el subfusil a un lado me senté con los pies colgando a una gran altura y, con un aire caliente, sentía un poder humano dentro de mí, un poder que solo me aparecía cuando observaba ese lugar. Muy lejos, en el horizonte se podía apreciar un trozo de la metrópolis que tenía una extensión de más de quinientos kilómetros y era conocida con el nombre de París, ya que las corporaciones la llamaban sector FRAL, por estar situada entre la frontera de Francia y Alemania.

Estuve bastante tiempo sentado en ese lugar, observando sin tener ninguna prisa. Con mis ojos, que tenían la particularidad de poder enfocar una distancia de bastantes millas, vi en la parte de abajo cómo había llegado un grupo numeroso de gente que, a mi parecer, eran Unders y venían, como dijo Silver, para la reunión de esa tarde. Realmente era importante ese encuentro porqué faltaba muy poco para que una parte de la gente que vivía en zonas protegidas se marcharan de la Tierra en busca de un planeta parecido, dejando al resto de habitantes con un cambio climático que empeoraba cada día más.

—Hola Shelley, sabía que estarías aquí—escuché detrás de mí.

—Hola Sendo—dije al ver a mi amigo y compañero, Delis como yo—.Siempre apareces sin hacer ruido, ¿Cómo te lo haces?

—¡Ah! Es un secreto.

Saliendo de la obertura se sentó a mi lado y me preguntó:

—¿Irás a la reunión?

—Sí, es muy importante asistir.

—Pues si quieres podemos ir juntos—dijo dejando su arma a un lado.

—¿Falta mucho?

—No, una hora más o menos. Aún faltan los Unders que se esconden en los alrededores de Suiza. No creo que tarden mucho.

Sendo era un amigo que fue creado mucho después de mí. Antes de ser un Delis, era un joven Under que nunca se había implantado ningún complemento robótico en su cuerpo. Murió cuando tenía veinte años y, al morirse, los Unders decidieron convertirlo en Delis. Nosotros pertenecemos a un tipo de especie que sobrevivimos gracias al mecanismo deliniano que nos hace mantener vivo el tejido humano, además del residuo de memoria que nos activa. La verdad es que cuando renacemos, solo tenemos un cierto recuerdo de quiénes éramos. Se supone que el alma de las personas que llevamos y murieron se fueron al paraíso, como dicen esos fanáticos religiosos. Pero bueno, recordar cómo era Sendo antes de ser un Delis es bastante gracioso, ya que no hay mucha diferencia respecto a cómo es ahora.

July 28, 2019, 5:20 p.m. 2 Report Embed 1
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Lihuen Lihuen
me resulta interesante esa mezcla entre humanos y maquinas. son dos naturalezas muy diferente pero al combinarlas nunca se sabe que resultará y eso me intriga; de paso te aplaudo por un muy bue comienzo
Aug. 18, 2019, 12:17 a.m.

  • Robert Berl Robert Berl
    Gracias Paola, espero que cuando este finalizado te acabe gustando. Un saludo. Aug. 18, 2019, 12:54 a.m.
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