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1.

Carta a un recuerdo que aparece por las noches…


Hay veces que mi mente lo tiene encerrado en la lejana profundidad, allí pertenece en plena soledad siendo espectador de todas mis vivencias, tan silencioso e inmóvil, observando cada uno de mis movimientos, hasta que en alguna situación se le ocurre romper todas aquellas barreras y llegar hasta mí, pienso que busca el momento más inoportuno para hacer su presencia, ¿Cuál es la necesidad? ¿Hay alguna?


Cuando sé que está por venir mi cuerpo parece darme algún tipo de señal, primero la extrañeza repentina, luego un nerviosismo tan agobiante que parece que me ahogo en la más enorme desesperación, un cosquilleo preocupante en mi panza que no cesa, aquella electricidad que recorre cada parte de mis extremidades y aquel nudo en mi garganta que no hace nada más que desgarrarme, las ganas de llorar no sobran…


Seguido de ello estallan un sinfín de imágenes espontáneamente, es el recuerdo, aquel al que intento olvidar, al que intento superar y sin embargo no puedo, me sobrepasa y me duele, me duele tanto que no sé qué hacer.


Siempre es el mismo, nunca cambia pero de alguna manera es diferente, quizá yo lo hago diferente con todas las posibilidades que surgen dentro de mí, con todas las opciones y caminos que tenía para elegir pero para mí desgracia lo hecho, hecho está y no se puede volver al pasado, es una realidad, es dura, es fea, es desagradable pero es una realidad.


Para mi desgracia a pesar de que este recuerdo aun siga vivo, tengo que convivir con el todo los días, debo verle a la cara todas mis mañanas, a pesar de poder crear un muro entre los dos, es mi mente la que permite que siga creciendo, puedo fingir por fuera pero no puedo mentirme a mí mismo. Tiene dos maneras de atacar, la primera surge cuando siento una necesidad, así lo llamo “la necesidad” me hace querer volver, querer hablarle y disculparme pero luego viene la duda y las preguntas ¿acaso debo pedir perdón? Él también tiene algo de culpa, me hirió y no le importó, me abandonó, soporté lo que no debería ¿y si vuelvo y termina igual que siempre?… entonces aparece el arrepentimiento, mejor no lo hago.


Su segundo método lo llamo “la culpabilidad” este es con el que más sufro, es el peor de los dos, me hace pensar que soy la peor persona del mundo, que lo que me pasó me lo merezco porque es mi culpa, que la única persona responsable de lo sucedido soy yo, me hace sentir tan despreciable y me hace pensar que soy el ser más malvado de la tierra, me hace ver cada uno de los hechos tan puntualmente y me muestra todo lo que hice mal, una cadena que se ramifica cada vez más hasta hacerse infinita… solo grito por dentro y luego trato de distraer mi mente.


Es realmente agotador, yo no lo pido ni lo quiero, pero cuando llega la noche allí me espera, en un rincón de mi diversa mente, es inevitable porque solo está el como objetivo, todo lo demás es negro y difuso, es el dilema que solo me hace avanzar hacia una dirección y no quiero, hago lo posible pero a pesar de mi negación y de cuanto me esfuerzo por no llegar es cuando más cerca está. Habiendo tantos recuerdos ¿por qué este? ¿Por qué no otro?


Ahí empieza de nuevo.

July 8, 2019, 3:13 a.m. 0 Report Embed 0
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Antares yg Cuando miras largo tiempo a un abismo el abismo también mira dentro de ti...

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