Tierra de Pecadores / Sinners Land. Follow story

adriangamez Adrian Gamez

La historia de Sinners Land se basa en la vida después de la muerte y como las personas viajan y viven en el otro mundo. La parte principal de la historia estará alrededor de nuestro personaje principal llamado Isaías, que ha tenido una vida trágica antes de llegar a este mundo, y como, a pesar de esto es capaz de mantenerse de pie por sus propias fuerzas de querer vivir una vida de plenitud y felicidad que no se le pudo conceder en su anterior vida. Pero el destino es cruel y le demuestra que este mundo no es para nada un lugar hermoso en el cual la gente pueda vivir cómodamente o con plena felicidad.


Fantasy Epic Not for children under 13.

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Prólogo

En un salón con estructuras de mármol y esculturas de oro, se encontraban dos figuras en el centro de la habitación, estas dos figuras se estaban mirando fijamente mientras que permanecían sentadas en unas sillas elegantes.

Uno de ellos llevaba una gabardina de color negro azabache con cicatrices en su rostro.

Esta persona tenía una mirada fría como el hielo, en sus ojos podías ver un pequeño rastro de odio, no dudaba en mirar directamente a la persona que tenía enfrente.

Al ver a esta persona, podrías ver que transmitía un sentimiento de orgullo y respeto.

Por el otro lado teníamos a una figura que sobrepasaba por mucho en estatura a la otra, ésta vestía una túnica blanca y aunque no se podía ver su rostro, podías sentir que era una persona con una belleza inigualable, al mismo tiempo ésta figura transmitía sentimientos de conocimiento y pureza.

La persona con la túnica blanca sonrió y dijo con una voz suave y delicada.

¿Por qué no empiezas por el principio querido?

La segunda persona entrecerró los ojos por un momento y luego dejó salir un suspiro cansado.

Al momento de hacer esto se pudo ver como su fría mirada empezaba a suavizarse.

Esta persona empezó a hablar.

La vida no me fue sencilla, siempre estuvo llena de decisiones complicadas y momentos difíciles.

Después de cumplir los 5 años de edad el mundo estalló en guerra, la llamaban la tercera guerra mundial, debido a esto mi vida pacífica duró muy poco, a lo largo de esta hubo momentos en que solo quería esperar mi muerte, tuve que tomar decisiones duras simplemente para poder seguir respirando el siguiente día.

Se dice que el motivo del inicio de guerra fue por parte de unos países que empezaban a tener escasez de comida, y por lo tanto decidieron agarrar terrenos de agricultura de otros países por la fuerza.

El haber vivido tu infancia en un mundo que está en guerra no es la mejor crianza que una persona pueda tener, aun así, teniendo las cosas a mí contra, mis padres me cuidaban muy bien, aun sin haber escuelas mis padres me educaron y me enseñaron todo lo que sabían.

Mi padre siempre fue hombre de valores, siempre decía que un hombre solo debe pelear por defender a su familia y a sus seres queridos, nunca por las opiniones de otras personas y menos si estas estaban llenas de codicia y odio.

Aún recuerdo en el momento en que mi padre se apoyó en mis hombros y con una mirada seria me decía.

• Escucha Isaías jamás defiendas a personas que tienen motivos egoístas, ellos solo buscan su propio beneficio, a ellos no les importar las consecuencias que pueda generar sus actos, tampoco estoy pidiendo que odies a esa gente, pero por lo menos asegúrate de mantenerte lejos de esas personas.

Les debía muchos a mis padres por poder cuidarme en tan duros momentos y condiciones.

Hubo momentos en donde no conseguíamos tanta comida y priorizaban que yo comiera, en ese tiempo no sabía qué sacrificio tan grande hacían por mí.

Pero los días estaban contados, la suerte no puede durar para siempre, nuestro país se veía cada vez más acorralado por los enemigos y los recursos empezaban a escasear.

Con el tiempo nos vimos en una situación comprometida donde estábamos muriendo de hambre, no tuvimos más opción que entrar a zonas peligrosas para poder conseguir un poco de comida.

Un día mi padre fue a explorar una zona para ver si podía recoger suministros ya que habíamos pasado varios días en los que no habíamos comido nada, al enterarse que habían caído suministros en un área no dudó en ir, pero pasaron los días y nunca regresó de su búsqueda.

Con el paso del tiempo mi madre y yo logramos apañárnosla para poder conseguir al menos algunas sobras, pero cuando menos lo esperábamos mi madre cayó de una enfermedad, al principio era algo ligero como una fiebre, aun así, con las circunstancias en las que estábamos su enfermedad fue empeorando en gran medida, pensando bien había escuchado que las armas químicas eran una de las armas más utilizadas en esta guerra, aun así, si fue por las armas químicas o simplemente una enfermedad común, sin medicina, cualquier enfermedad podría resultar ser mortal.

El resultado fue más que obvio, mi madre falleció por la enfermedad, murió a los pocos meses de haber desaparecido mi padre.

Sujeté la mano de mi madre hasta que llegó su final.

El resultado de todo esto fue un chico de 9 años viviendo solo y sobreviviendo como podía el día a día en una zona de guerra.

Las cosas no mejoraban, comía lo que encontraba en la basura o tirado en la calle.

Pasando unos 2 meses sobreviviendo solo, pude encontrar un refugio.

Pensé que podría recibir al menos una porción de alimentos, pero fui un ingenuo.

Para que el refugio te diera de comer tenías que tener al menos un familiar en el servicio militar. Era el pago que les daban a las familias por tener familiares combatiendo, las familias mandaban a un familiar para que estas pudieran tener al menos un lugar seguro donde descansar y comer, incluso las familias adineradas se vieron perjudicas al igual que todas las demás, aunque aún tenían beneficios al sobornar a otros militares para poder recibir más comida.

En el refugio me habían dicho que si encontraba una familia que me adoptara podría vivir en el refugio, pero estos tendrían que compartir sus alimentos conmigo ya que no se les proporcionaría una porción extra.

En los tiempos duros es normal que las personas solo pensaran para su beneficio propio o para el beneficio de sus seres queridos, eran muy pocos los que pensaban en terceras personas.

Al final sin nadie que quisiera adoptar a un chico huérfano y compartir sus alimentos me obligaron a salir del refugio.

Pensaba que solo me quedaba esperar la muerte al igual que mis padres.

Antes de retirarme del refugio un militar se acercó y me dijo que aún tenía otra opción para poder recibir alimentos.

• ¡He! chico, aun puedes tener unas porciones de comida, pero solo si te alistas, sé que no es lo mejor que podrías escuchar, pero… es la única manera en que puedas recibir una cierta cantidad de alimento al día.

Al mirar mejor al militar pude observar que éste solo tendría algunos pocos años más que yo, al decirme eso me dio una hoja y me dijo que si quería alistarme rellenara la hoja y la entregara en la armería, después de indicarme donde quedaba el lugar se fue.

Aun después de decirme todo eso, dudaba mucho en alistarme, no quería luchar por la opinión de un estúpido político que quería obtener más dinero y terreno junto con otros países, pero el hambre me mataba no estaba en posición de poder ponerme quisquilloso.

Me vi forzado a romper la promesa de mi padre. Lo que más miedo me daba era tener que acabar con una vida, no me creía capaz de hacerlo, sabía que si me alistaba podría terminar muriendo por la falta de fuerza que se necesita para arrebatar una vida humana.

Con el dolor presionándome por la falta de comida tome la decisión de alistarme en la guerra; como estábamos perdiendo era normal que buscaran todos los soldados posibles, es por esto que no había límite de edad ni restricciones de sexo.

Pasaron los años y aun seguíamos en guerra, para sobrevivir tuve que hacer cosas de las que me arrepiento mucho, sentía que iba a morir de locura en cualquier momento.

Tuve momentos en los cuales me preguntaba a mí mismo, si había dejado de ser un humano. Para mantener mí cordura me vi obligado a eliminar a algunos de los recuerdos y sentimientos que tuve alguna vez.

Un día nos dieron el comunicado de que la guerra había finalizado; habíamos perdido.

Cuando lo guerra terminó yo ya tenía dieciséis años, la mayoría de los soldados de mi país como yo fuimos encarcelados por el país contrario.

Se decía que el resultado final de la guerra entre nuestros países fue que el país contrario había tomado gran parte de nuestro territorio.

Terminé encarcelado en una de las cárceles más famosas, a esta cárcel se conocía por su apodo de Broken Mind esta cárcel se utilizaba para torturar a los militares del bando enemigo para que soltaran toda la información que sabían.

Cada día agarraban a un prisionero distinto, algunas veces el prisionero regresaba sangrado y golpeado, y había otras veces en las cuales no regresaba.

Tocó mi turno de ser enviado.

El primer día los guardias no se molestaron en preguntarme nada, solo me agarraron a golpes hasta que me quede inconsciente, pasó lo mismo las siguientes cuatro veces.

Era la sexta vez que me tocaba. Me arrastraron hasta meterme en una sala diferente.

Al llegar encontré a tres hombres que me recibieron con unas miradas de asombro.

Uno estaba sentado mientras que los otros dos estaban parados detrás de él.

Los guardias que me arrastraron me pusieron en una silla que estaba enfrente de una mesa y los tres hombres, levanté mi cara lentamente para ver a los hombres.

Cuando los tres hombres me vieron empezaron a mirarse los unos a los otros con expresión de duda en sus rostros.

• Señor ¿no se supone que no se torturarían a menores de edad ni mujeres?

El sujeto de en medio le habló al guardia que me había arrastrado.

• Señor el sujeto que se encuentra enfrente de ustedes se le conoce por ser unos de los militares más peligrosos del bando contrario señor, este sujeto recibió el apodo de filo de luna señor, es por eso que se hizo una excepción con él.

Al decir el apodo los tres hombres se me quedaron mirando. El guardia de en medio preguntó.

• Ya veo… ¿ha dicho algo?

• No señor se rehúsa hablar.

Al escuchar esto no pude contener mi ira y decir.

• Si ni siquiera me preguntaron algo, solo me golpearon.

• ¡PEDAZO DE MIERDA! habla solo cuando nosotros te lo permitamos.

Mi cara fue estampada contra la mesa por el guardia que estaba detrás de mí.

• Para.

El guardia sentado lo detuvo y me preguntó en un tono serio y con una voz grave.

• No puedo creer que el filo de luna sea una persona tan joven.

• No sé de qué está hablando.

… Se sabe que en los años de guerra a algunos soldados se les puso apodos por los actos que llegaron a realizar, la mayoría de los actos que fueron valorados por los demás tuvieran que ver con asesinatos de personas en gran medida, normalmente se usaban los apodos para asustar a los contrincantes o para mantener a los soldados en alerta.

Al decir esto el guardia que se encontraban detrás de mí me golpeo en la cara varias veces.

• Bastardo.

Sentía la sangre fresca recorriendo mis labios de nuevo.

• Di la verdad maldito, o ¿es que quieres pasar unos días extra en la silla de hierro?

El guardia que estaba sentado le hizo una señal al guardia que estaba detrás de mí para que se calmara.

• Chico sabes que si me mientes no llegarás a ningún lado, y digamos que no estás en una posición muy agradable para darte el lujo de mentir.

Al mirar a los ojos del guardia este dejó salir una sonrisa irónica.

• No sé de qué hablan, incluso si se me puso un apodo no estoy consciente de eso, por lo tanto, lamento decirlo, pero, no sé a qué se refieren con filo de luna.

El guardia que estaba detrás de mí estaba a punto de meterme otra golpiza, pero fue interrumpido por el guardia sentado.

• ¿Cómo es que te llamas chico?

• Isaías.

• Ya veo, dime Isaías, ¿cuántos años tienes?

• ... dieciséis

Al decir esto el guardia no pudo dejar soltar un suspiro largo y pesado.

• Mmm… una lástima que tan joven tengas que pasar por esto, pero, no puedo dejar que un joven asesino esté suelto por las calles.

Hizo una pausa y continúo.

• ¿Isaías aún recuerdas cuántas personas llegaste a matar?

• Nunca conté cuántas personas maté, se me hace algo retorcido hacer algo así.

Al decir esto el guardia levantó una ceja.

• ¿A qué edad entraste en la guerra?

• A los nueve años.

• ¿Por qué llegaste a unirte al ejercito?

• Moría de hambre, si me unía al servicio militar recibiría una porción de comida.

Al escuchar esto el guardia dio una risa burlona y empezó a leer unos papeles que estaban sobre la mesa, al terminar de leerlos ya habían pasado unos minutos.

• Aunque eres menor de edad y no hay suficiente evidencia para saber si en verdad eres el filo de luna, no voy a poder dejarte salir de prisión.

• …

• “¿Solo se está burlando de mí?”

• Pero... si cooperas con información y recibes tu tratamiento sin causar problemas puedo hacer que te liberen a completar los veintiún años. Claro que al ser liberado tendrás ciertas restricciones y que seguir algunas reglas que se te implementarán.

Al escuchar lo que había dicho el guardia no podía creerlo.

“¿Podre ser libre?”

Siempre pensé que viviría el resto de mi vida en esta prisión, pero al escuchar eso no pude ocultar mi cara de asombro.

• Gracias por ayudarme, pero…. quiero saber a qué se refiere con “tratamiento”.

• Sabes a qué me refiero chico.

• Espere… si digo toda la información no tiene motivos para seguirme torturando.

• Nadie va a creer que alguien esté dispuesto a dar toda la información que tiene, lo lamento, pero tendrás que aguantarlo, si no causas problemas mantendré mi palabra de liberarte a los veintiuno.

Podía escuchar cómo los guardias que estaban detrás de mí se estaban riendo.

Me sentía tan impotente, aun así, quejándome no llegaría en una posición favorable por lo que tuve que callarme y mirar al guardia en silencio.

• Un chico inteligente al parecer.

Miró a uno de los guardias detrás de mí y dijo.

• Llévatelo, he acabado hoy con él.

Al ver lo que decía el guardia que estaba sentado, el guardia detrás de mí no pudo dejar salir un gruñido.

Aun así, después de haber dicho la información que me habían pedido, había días en los cuales me torturaban. No sabía si era porque no confiaban en que les diera de manera simple la información que sabía o porque en realidad se estaban divirtiendo torturándome.

Los métodos de tortura variaban, pero los métodos más usados eran golpes, quemaduras, latigazos, ahogamiento y el uso de la electricidad.

El dolor era insoportable, entre más trataba de no gritar por el dolor sentía que más dolía.

Aun pasando el tiempo jamás llegué a acostumbrarme a tal dolor, aunque ya no gritaba con tanta intensidad como los primeros meses.

Algunos días, el guardia que me prometió la libertad venía a ver cómo seguía.

Un día estaba en mi celda, cuando llegó.

• Oye chico ¿cómo estás?

No tenía mucha energía para hablar porque el día anterior había sido torturado y el dolor que sentía era demasiado fuerte, solo me limite a mirarlo a la cara.

• Hahaha, es bueno que aun conserves esa mirada.

• …

• Escucha, he podido aprobar el tratado para que puedas salir y logré que pudieras salir a los veinte años, por lo tanto, mantente como estas, si no causas problemas por un año más todo saldrá bien.

• ¿Por qué… me ayudas?

• …. Digamos que le debo mucho a una persona que nació en tu país, pero nunca pude agradecérselo, es por eso que decidí ayudar a tu gente en lo mayor posible.

• Graci….

Me interrumpió y dijo.

• No me des las gracias hasta que logres salir.

Esa fue la última vez que llegué a hablar con él.

Siguió pasando el tiempo. Aunque seguían torturándome, nunca se atrevían a cortar partes de mi cuerpo como método de tortura.

Un año más tarde fui liberado.

Cuando salí recordaba el momento que me llegaron a interrogar, en ese entonces no sabía quién era lo que ellos conocían como filo de luna, pero con el paso del tiempo hablé con otros prisioneros y me enteré que era una persona de nuestro miembro militar que llegó a matar a cuarenta y ocho personas con una navaja en una sola noche.

La mayoría decía que lo único que podías ver al ser asesinado por él era la luna reflejado en la navaja antes de que cortara tu cuello, es por eso que se le había dado el nombre de filo de luna.

Al escuchar más rumores sobre el tema era muy probable que me confundieran con alguien con esas características. Ya que al ser menor de edad los escuadrones me trataban como bala de cañón y me mandaban en las noches a buscar bases del enemigo.

Era normal hacer esto con los menores de edad ya que la mayoría nos veían como una carga para su escuadrón.

Se sabía que el número de muertes contadas, que llegó a tener el filo de luna, habían llegado a superar la cantidad de dos mil quinientas personas.

Acabando la guerra las cosas no se habían calmado, había terrorista en varios países causando desastres y la mayoría de ellos eran de países que perdieron.

Al salir de la cárcel me dispuse a vivir una vida normal. Aunque era difícil por el racismo entre países, este odio a otras personas fue aumentando por los indocumentados que entraban y causaban terrorismo en estos lugares.

Mi antiguo país cayó en la pobreza y la mayoría se venía al territorio que perdimos por la guerra, aun así, con todos estos problemas conseguí que me aceptaran para trabajar en una tienda.

Esto fue ya que el guardia que logró que me liberaran, me había colocado una nota en la ropa que me dieron cuando salí de prisión, en la cual venía la dirección de una tienda de flores.

Por más que preguntara por él y lo buscara no pude volver a saber nada de ese guardia.

Fue pasando el tiempo y cumplí los veintitrés años de edad.

Resultó ser que la dueña de la tienda era muy amable así que normalmente no tenía ningún problema, para mi ella era una de las personas en las que más podía confiar en esos difíciles momentos.

Todo iba bien y llegué a pensar que podría tener una vida calmada hasta que todo se estropeó por culpa de unos policías corruptos.

Como había dicho con anterioridad el racismo era fuerte y aun pasando el tiempo seguía en su apogeo, muy seguido veías en las noticias asesinatos de personas pertenecientes a mi antiguo país y otros países.

Un día me tocó cerrar la tienda, eran como las once pm.

A unas cuadras vi un crimen que no debía haber visto, eran unos policías matando a sangre fría a unas personas mientras éstas suplicaban por su vida, cuando los policías se percataron de mí; llegamos a cruzar miradas por unos segundos.

En ese momento vi que uno de los policías que me estaba mirando era un antiguo guardia de la cárcel donde estaba encerrado. Este dejó salir una risa burlona mientras me veía, en ese momento solo pensé en mi seguridad y di media vuelta para irme.

Constantemente estaba volteando hacia atrás, para observar si me venían siguiendo, después de asegurarme que nadie me venía siguiendo baje el ritmo de mis pasos para no verme sospechoso.

Llegue finalmente a casa para terminar tirándome en la cama.

Me había quedado despierto hasta horas de la madrugada, no podía parar de pensar en las personas que habían matado y en la manera en la que me fui.

A pesar de que ya no tenía sentimientos tan fuertes como antes, aun podía experimentar el odio hacia las personas que eran injustas y solo actuaban a su placer por el simplemente hecho de tener más poder.

Al día siguiente de ver la escena de asesinato, falté al trabajo.

Al despertar ese mismo día tenía cinco llamadas perdidas de la dueña de la tienda, cuando le regresé la llamada contestó desesperadamente y se escuchaba con una respiración agitada.

La dueña que me contrató era una de las personas en las que más podía confiar en estos difíciles momentos.

• ¡Isaías!

• ¿Qué pasa?

• Vino la policía hoy y me dijeron que te están buscando por el asesinato de dos personas.

• ¡…!

• Te conozco por unos pocos años, pero sé que no serías capaz de hacer algo así Isaías. Me dijeron que si te veía les informará de inmediato para poder arrestarte… y lamento decir esto Isaías, pero por favor no regreses aquí.

Me habían culpado del asesinato que había pasado en la noche anterior. Salí de mi departamento lo más rápido posible, pasé por unas tiendas cercanas y vi que en las noticias estaba mi rostro.

Podía escuchar que en las noticias decían.

• Se nos informa que hubo un asesinato de dos personas a mano armada por Isaías F. esta persona al parecer es un exmilitar del país Bare. Se les recomienda precaución ya que puede tratarse de un terrorista entrenado. En otras noticias hubo otro asesinato en donde había tres personas muertas en una casa se sabe que era un hombre, una mujer y una niña, aún no se sabe más de este incidente, estaremos a la espera de lo que digan los policías.

“Malditos policías”.

No pasaron muchos días para que la policía y los militares me estuviesen buscando, la mayoría de la gente me tomaba como el jefe de un partido terrorista, no podía creer que fui culpado por el asesinato que habían cometido los policías.

Si la policía es corrupta y estaba en un país muy racista con mi gente, tenía toda las de perder, tampoco podía salir del país ya que habían aumentado la seguridad en las fronteras por los inmigrantes.

Sentía un gran odio, quería vengarme de los policías que me habían metido en este problema.

Pasó el tiempo. Varias veces me vi rodeado de policías, pero siempre lograba salir.

El hecho de haber sido un militar me ayudaba a saber cómo moverme en ciertas circunstancias peligrosas.

Al final terminé volviendo a tomar armas.

La verdad es que no fue nada difícil conseguir armas pues una vez viviendo y perteneciendo en el bajo mundo, no era difícil moverse por él.

No planeaba regresar a una celda por un crimen que no había cometido. Me habían arrebatado mi tranquilidad forzándome a estar en constante movimiento.

Cada vez era más difícil de huir, ya no podía dormir cómodamente, tenía que estar pendiente en todo momento, esa fue mi manera de vivir por al menos dos años.

Se acercaba el momento en el que iba a ser imposible escapar.

Un día en el cual me encontraba huyendo de la policía, conduciendo una camioneta robada con veintidós patrullas detrás de mí y un helicóptero.

• Deténgase ahora mismo o nos veremos obligados a abrir fuego. – lo decía con un parlante.

• Malnacidos.

“Están rodeándome tengo que acelerar más”.

Las patrullas estaban tratando de hacer que volcara, dando golpes en la parte trasera de la camioneta que conducía.

*Sonido de balas*

Estaban encima de mí y no podía pensar con claridad.

“Mierda, esta vez empezaron a disparar antes de lo predicho”.

• ¡Detenga la camioneta ahora mismo!

No tenía salida.

Al estar escapando terminé dirigiéndome a una carretera por las montañas y era difícil conducir a alta velocidad por las curvas que tenía.

Estaba viendo a los policías por el retrovisor para esquivar los golpes que querían darme, pero por andar haciendo esto no llegué a ver un tráiler que venía de frente, para cuando llegué a percatarme traté de esquivarlo girando el volante hacia la otra dirección, pero lamentablemente el tráiler hizo lo mismo, ocasionado que al final los dos nos saliéramos de la carretera y cayéramos hacia el barranco.

Después de eso llegué a este mundo.


July 2, 2019, 12:10 a.m. 0 Report Embed 2
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