Arde entre llamas Follow story

azale Sara García

Cuento corto para el reto: "Un diálogo catastrófico". Emma cuenta a su hermana que vive atormentada por un joven que la acosa continuamente, finalmente ambas se ven envueltas en una situación dramática cuando se enteran de que la planta baja de su casa está ardiendo. Creían que sería fácil escapar, pero se encuentran con un gran obstáculo.


Drama All public.

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Naiara y Emma entre llamas

I


—Es aterrador, ya no me observa desde la lejanía como solía hacer al principio, sino que ahora se acerca a mí para decirme todo lo que se le pasa por la cabeza, me dan arcadas tan sólo con recordarlo.


—¿Qué te dijo exactamente?, puede que sea de ese tipo de personas que se empalman oliendo unos calcetines usados y restregándoselo por toda la cara.


—Agh, ¿puedes dejar de decir gilipolleces?, estamos hablando de un tema serio, es un acosador de los que nunca se cansan, ¿cómo podré deshacerme de él?


—Centrémonos en el tema principal, ¿qué te dijo esta mañana?, ¿es tan humillante que no te atreves a contármelo?


—Me esperó en el aparcamiento de la universidad, intenté hacer como que no lo había visto, pero se acercó a mí bastante nervioso, por un momento temí por mi vida.


—¿En serio?, pero, ¿qué hizo después?


—Se arrodilló como en las películas románticas y sacó de su bolsillo un anillo, se declaró delante de todas mis amigas y me preguntó si quería casarme con él, y no sabes la vergüenza que pasé, me puse roja como un tomate.


—¡Estoy alucinando!


—¡Ay!, deja el cojín tranquilo, me vas a hacer daño con tantos aspavientos.


—¿Pero cómo diablos se atreve a pedirte matrimonio si no te conoce?, es surrealista, parece una de esas películas cutres que transmiten los sábados por la tarde en la televisión.


—Una película de terror, dirás, esas que no son del todo buenas pero que te dan miedo.


—¿Qué le respondiste?, estoy demasiado intrigada.


—¿Qué crees que le iba a decir?, aceptar su propuesta no era una opción, tuve que rechazarlo cuando ya me encontraba rodeada de estudiantes curiosos que aplaudían y silbaban con emoción: pensaban que éramos pareja.


—Qué humillante, no me habría gustado estar en tu lugar.


—A nadie le gustaría, fue bastante aterrador, estoy muy agobiada con la situación.


—¿Cómo reaccionó él?, está claro que no debe de estar muy bien de la cabeza.


—Tiró el ramo de flores y el anillo contra el suelo, me lanzó una mirada llena de odio y se fue corriendo.


—Ah, que también se molestó en comprar flores.


—Tampoco se lo curró demasiado, eran unas rosas rojas, pero eso es lo de menos, Naiara, ¡céntrate, joder!, te dije que esto es serio.


—Vale, vale, perdón.


—Tengo miedo, no sé de lo que puede ser capaz, puede que me asesine ahora que lo rechacé.


—¿Cómo iba a intentar matarte?, no digas tonterías, aunque le falten cinco tornillos tendría que entender que tu respuesta era la más probable, no creo que se sorprendiera ante tu negativa.


—Naiara, joder, ¿no te estoy diciendo que estuvo a nada de darle un ataque de ira?, sólo le faltó tirarse al suelo y patalear como un niño.


—Vale, vamos a calmarnos, creo que lo más sensato dadas las circunstancias es que mañana vayamos a la comisaría, les pedimos que nos asesoren y haremos lo posible para interponer una denuncia.


—No sé, ¿crees que será necesario llegar tan lejos?


—Joder, Emma, ¿no me estás diciendo que tienes miedo de que te mate?, pues eso, ¿qué mejor que unos hombres armados y con esposas para protegerte?


—Qué palo, se van a reír cuando les cuente la historia.


—Puede ser, ¿pero qué más da?, lo importante es que todo esto se solucione.


—Lleva un jodido mes siguiéndome, desde el día en el que lo atendí en el restaurante, ¿no podría haber sido un cliente más normal?


II


—¡Qué susto!, Naiara, ¿acabas de escuchar ese ruido?


—Habrán sido tus imaginaciones, deja de distraerme que al final me voy a perder la parte más graciosa.


—Deja la puta película y hazme caso.


—¡Oye!, ¿por qué me apagas la televisión?


—Te estoy diciendo que acabo de escuchar un ruido y me voy a mear encima como no hagas algo.


—Qué fastidio es ser la hermana mayor, ya podrías madurar un poco.


—Por favor, Naiara, pocas veces te pido que hagas algo por mí, creo que el sonido venía de la planta de abajo.


—Como fuera la vecina tirando la basura en el contenedor pienso volver y lanzarte por la ventana, estás paranoica.


—Hazme caso por una vez en tu vida, que no te cuesta nada.


—Eres un grano en el culo, Emma, que lo sepas.


—Avísame si notas algo raro, no tengo un buen presentimiento.


—Qué buena hermana, no tienes un buen presentimiento, y claro, me lanzas a mí a la boca de los leones, qué inteligente.


—Sabes que soy muy miedica.


—Eres demasiadas cosas malas juntas, espérame aquí porque la venganza será dura como me hayas mandado levantar el culo para nada.


III


—¡Naiara, fuego! Joder, está ardiendo todo el salón.


—¿Me estás vacilando?, porque no me hace nada de gracia.


—¡Que no!, baja de una puta vez o pronto estaremos jodidas, la puerta principal también está ardiendo.


—¡Mierda!, ¿qué coño pasó aquí?


—Hay un bidón de gasolina en el pasillo, alguien entró, Emma, y te juro que yo ahora también estoy acojonada.


—Vale, vamos a intentar calmarnos, podemos salir por la ventana del baño.


—Tenías razón, tu acosador es un psicópata, ¿quién más podría hacernos esto si no?


—¡Mierda!, alguien bloqueó la ventana por fuera, ¿qué podemos hacer ahora?


—Subamos arriba y llamemos a los bomberos.


—Sabía que no tenía un buen presentimiento, te lo dije, pero claro, como soy la hermana pequeña nunca tengo la razón.


—Creo que no es el mejor momento para discutir, tenemos un problema más grande que resolver y necesitamos unir fuerzas, si no actuamos rápido pronto se llenará toda la casa de humo.


—Tú coge tu teléfono y yo abro todas las ventanas de arriba.


—¿Crees que estará fuera?


—¿Quién?


—¡Tu acosador, joder!, ¿crees que se estará frotando las manos desde el jardín mientras contempla como morimos quemadas?


—Deja de ser tan sádica, estamos vivas, así que cierra esa bocaza y coge el teléfono móvil.


—¡No está, Emma!, ¿qué coño vamos a hacer ahora?


—¿Cómo que no está?, lo tenías encima de la cama antes de bajar.


—¡Emma, ven aquí!, creo que tenemos un nuevo problema.


—Abrí todas las ventanas, así tendremos más tiempo para pensar, ¿qué pasa ahora?


—Hola, Emma, tenía muchas ganas de verte, aunque no me gustó mucho que me rechazaras esta mañana frente a tantas personas.


—Joder, ¿qué haces aquí?, ¿fuiste tú el que incendió nuestra casa?


—Todos los actos tienen consecuencias, Emma, y tú fuiste una jovencita muy mala, ¿es que no te preocupan mis sentimientos?


—¿Es que a caso te preocupan a ti los míos?, acabas de quemar mi casa y tendremos demasiada suerte si sobrevivimos porque te encargaste de que no pudiéramos salir de aquí.


—Cállate, Emma, que tiene una pistola.


—Al menos podremos estar juntos después de la muerte.


—¿Qué?, estás mal de la cabeza, ¡devuélvenos los teléfonos móviles!


—Las tecnologías no hicieron ningún favor a esta sociedad, dependemos tanto de ellas que no podemos dar ni un solo paso sin sacarnos una foto para que personas que no conocemos nos validen en Instagram.


—¿Crees que me importa ahora el maldito Instagram?, eres un psicópata.


—¿Podemos buscar una solución?, mi hermana lamenta mucho haber tenido que rechazarte, pero necesita conocer un poco a la otra persona antes de decidir si quiere ser su pareja, nuestros padres son muy estrictos y están en contra del matrimonio, desgraciadamente le inculcaron sus ideologías a Emma, pero no es culpa suya.


—¿Qué mierda dices, Naiara?


—No, espera, tu hermana tiene razón, quizás he sido un poco injusto y demasiado directo, podríamos conocernos un poco mejor, te hablaré sobre mí.


—¿Quieres que tengamos una especie de cita macabra mientras arde nuestra casa?


—Emma, te vuelvo a recordar que tiene una pistola, creo que no hay elección.


—Muy bien, entonces háblame sobre ti y acabemos con todo esto, ¿te parece justo?


—Me llamo Brais, tengo veinticuatro años, estoy licenciado en informática, siempre tuve unas notas brillantes y tengo trabajo gracias a mi admirable expediente académico, me gusta la caza y la pesca, y dedico la mayor parte de mi tiempo a mis hormigas.


—¿Hormigas?


—Sí, viven en hormigueros artificiales y me encargo de proporcionarles agua y comida, es bonito contemplar cómo crece la familia.


—¿En serio acaba de decir eso?


—Emma, cállate, a mí me parece una afición muy interesante, desde luego es peculiar e inesperado, con eso seguro que consigues sorprender a cualquiera.


—También soy intolerante a la lactosa, me produce dolor de estómago y puedo pasarme horas en el cuarto de baño, aunque por desgracia me encanta el helado.


—¡Vaya!, lo siento mucho, yo no sabría cómo vivir sin un buen trozo de pizza.


—¿Ya acabaste?, ahora ya te conozco un poco mejor, ¿y sabes?, está bien que podamos dialogar con normalidad.


—Creo que ya te conté lo más destacable, el resto lo irás descubriendo por ti misma.


—A ver, espera un segundo, todavía no te dije si quiero estar contigo o no.


—¿Entonces?, ¿a qué esperas Emma?, ya empieza a llegar el humo, pronto las llamas quemarán el suelo de esta habitación.


—Brais, me pareces un joven encantador y me encantaría seguir conociéndote, pero si no nos devuelves los teléfonos no podremos llamar a los bomberos, si no salimos de aquí nunca podrás saber lo que es ser mi pareja, ¿no te parecería un poco triste?


—¿Cómo puedo confiar en ti?, lo único que quieres es salir de aquí y no volver a verme.


—Sabrás muchas cosas de mí, pero seguro que te sorprenderé si te digo que los informáticos son sin duda alguna mi punto más débil, no hay nada que me produzca más placer que unos dedos que sepan moverse con agilidad sobre el teclado de un ordenador.


—¡Por Dios, Emma!, eres una cerda.


—¿Vas a confiar en mí o no?


—Dame un beso y me lo creeré, un beso con lengua y apasionado.


—¡Agh!


—Espera, ¿no crees que estamos yendo demasiado rápido?, soy una romántica de libro, me gustan las cosas lentas, darnos nuestro primer beso en el vigésimo capítulo mientras contemplamos el atardecer.


—Tengo que darle la razón a Emma, daros vuestro primer beso en una casa en llamas no es demasiado romántico.


—Si no lo aceptas moriremos los tres en esta habitación, ¿no te parece eso más romántico?


—Bueno, pero un beso corto y sin lengua.


—No hay opción, beso con lengua y apasionado.


—Está bien, mejor esto que morir ahogada entre el humo.


—Quiero también que abras los ojos mientras nos besamos, así podrás saber la suerte que tienes de tenerme, de que sea tuyo.


—¿Eso no es un poco anti-estético?, osea, perdón por interrumpir este maravilloso momento, pero creo que es algo poco natural, si lo hace, su visión fusionará tus dos ojos y parecerás el ogro malvado de un cuento de hadas.


—Dije con los ojos abiertos, no hay opción.


—No te preocupes Naiara, no será el fin del mundo.


—Ánimo, hermana, estoy muy orgullosa de ti, le diré a papá y a mamá que te dejen toda la herencia.


—Gracias.


—Me doy la vuelta, ¿vale?, así podréis tener un momento más íntimo.


IV


—¡Joder, qué susto!, ¿en serio acabas de golpearlo con el jarrón de cerámica de mamá?, va a alucinar cuando se entere.


—¿Preferías que dejara que te besaras con este sociópata?, quiero que conserves tu dignidad al menos un año más, ya tendrás tiempo para tomar malas decisiones.


—Es alucinante, cayó desplomado sobre el suelo, ¿crees que estará muerto?


—Mala hierba nunca muere, Naiara, ¿nunca te dijeron eso o qué?, ¡claro que no está muerto, las que podemos morir somos nosotras como se despierte!


—Vale, voy a buscar nuestros teléfonos, seguro que los tiene en los bolsillos del pantalón.


—¡Ayuda, por favor!, ¡estamos aquí!


—¿Qué haces?


—¿Pedir auxilio?, puede que nos escuche la vecina de enfrente, suele pasarse los fines de semana en casa con el perro.


—¿Qué perro?


—Joder, Emma, pareces estúpida, ¿cuál va a ser?, el pastor alemán que tiene una lengua enorme y que se pasa el día salivando.


—Ah, vale.


—Bueno, creo que es mejor que dejes de buscar, ya acabo de ver dónde están nuestros teléfonos, el gilipollas los tiró por la ventana.


—¡Auxilio, ayudarnos, por favor!


—¿Puedes dejar de hacer tantos aspavientos?, me vas a dar con la mano en toda la cara.


—El suelo empieza a quemar, Naiara, como se derrumbe caeremos sobre las llamas y no podremos vivir para contarlo.


—¡Mira, Emma, ahí está!


—¡Señora, por favor!


—¿Ves?, ese es el pastor alemán del que te hablaba, parece mentira que no conozcas a los vecinos después de tantos años viviendo aquí.


—¡Por favor, llama a los bomberos!


—¡Y a la policía!, ¡un psicópata intentó matarnos!


—Vale, recibió el mensaje, puede que vivamos para contarlo.


—Aunque no lo recibiera creo que es bastante obvio, se debe de ver el fuego desde fuera.


—¿Crees que es el mejor momento para sacarte el pijama?


—¡Me estoy asando, joder!


—Mierda, tía, creo que se está despertando.


—Joder, coge la maldita pistola, ¿por qué no se te ocurrió antes?


—Vale, ya está, tranquilicémonos, dejando a un lado que el suelo podría empezar a arder en cuestión de segundos está todo controlado.


—Me engañaste, Emma, no quieres estar conmigo.


—¡Cómo voy a querer estar contigo, maldito pirado!, espero que después de esto pases varios años en la cárcel.


—Brais, la verdad es que ahora estás en clara desventaja, la situación ya es bastante desagradable de por sí, así que es mejor que no hables.


—¡Eso, cierra el pico si no quieres que te dispare entre ceja y ceja!


—¡Ya vienen los bomberos, Emma!, joder, ven aquí, creo que es mejor que nos sentemos sobre el alfeizar de la ventana, esto se está poniendo feo.


—Madre mía, nadie se lo creerá cuando se lo cuente.


—¡Ayuda, estamos aquí, el suelo está a punto de caerse!


—¿Vais a dejar que me muera?


—Cállate, Brais, tenías pensado matarnos, no tiene sentido que intentes hacerte ahora la víctima.


V


—¿Estáis bien?, pronto llegará la ambulancia para atenderos, seguramente necesitéis oxígeno, pero no os preocupéis, es normal que os encontréis mareadas, lo importante es que no presentáis quemaduras graves.


—Fue un buen susto, ¿verdad, Emma?, venga, dame un abrazo.


—Papá y mamá nos matarán cuando se enteren, años pagando por esta casa para que ahora tan solo queden cenizas.


—Si no entienden que no fue culpa nuestra nos independizamos, tú no te preocupes por tonterías.


VI


—No es agradable ver como guardan en una bolsa el cuerpo calcinado de una persona.


—No creo que alguien como él se mereciera vivir, ahora tendremos que explicarles a los guardias toda la historia, va a ser una noche muy larga, ¡con lo bien que estaría yo ahora durmiendo!


—Será un caso mediático, pocas veces ocurre algo parecido, la policía no me creerá cuando se lo cuente.


—Qué pesimismo, sé que estás cansada pero piensa que al menos seguimos con vida, toda esta situación podría haber tenido un final más trágico.


—No me gusta tener que protagonizar una historia tan dramática, a saber qué diablos se le pasaba por la cabeza para llegar tan lejos, ¿cómo alguien puede tomarse tan mal que lo rechacen?


—Quizás se gastó millones en el anillo de la boda para nada, dijiste que lo tiró al suelo, ¿no lo cogiste?


—¡Cómo lo iba a coger!, me quedé tan bloqueada que por un momento creía que aquello era un mal sueño.


—Qué pena, seguramente si lo vendiéramos podríamos habernos pagado unas vacaciones a Italia.


—Coleccionaba hormigas.


—Entonces mejor no recordemos esa parte en la que te exigió un beso con lengua y con los ojos abiertos, qué romántico.


—Después de esto no podré mirar con buenos ojos a las personas que sean intolerantes a la lactosa, y mucho menos a los informáticos.


—Ojalá ese fuera el peor de tus problemas.


—Qué desastre, menos mal que me hiciste caso cuando te dije que había escuchado un ruido.


—Venga, te lo diré si es lo que quieres: tenías razón, ¿te quedas más tranquila?


—Pues sí, un poco sí.

June 15, 2019, 8:35 p.m. 1 Report Embed 4
The End

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Sara García Educadora social y escritora en mi tiempo libre. ¡Sígueme en Instagram: @azale___ !

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Post!
Roberto Dario Roberto Dario
¡Está increíble!
July 11, 2019, 2:47 a.m.
~