Abaddona Follow story

rosario-benavides-fachin7094 Brose Callahan

Arusa no quería seguir viviendo, sentía que su cuerpo no le pertenecía, hubiera querido sacárselo como quien se saca un vestido. El día que tomo la decisión de acabar con su vida arrojándose al vacío... el apareció. Abaddona, la estuvo esperando por milenios, su corazón le decía que no estaba muerta y tenia razón, ahora que la había vuelto a encontrar no dejaría que se la arrebataran de nuevo. No, esta vez lucharía y no cedería tan fácilmente, al final ¿que tenia que perder? si él solo era UN ÁNGEL CAÍDO


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Prólogo

El viento rugía cual león mientras despeinaba mis cortos rizos castaños convirtiendo mi cabello en un caos, con un movimiento de mi mano derecha trate de sacar los cabellos que caían descuidadamente sobre mi rostro cubriendo ligeramente mis ojos como si de una manta se tratase, achine mis ojos con el fin de divisar a lo lejos y una sonrisa se dibujó en mis labios haciendo que la comisura de ellos tirara ligeramente hacia arriba, mi corazón se aceleró de la emoción al reconocer las figuras recortadas a la distancia.

Al pie del risco estaban cuatro jinetes montados en sus corceles, mi cuerpo temblaba mientras que mi corazón cada vez latía con más fuerza como queriéndose salir por mi boca. Habían pasado siete largos años desde que los viera por última vez, apure a mi joven alazán con un ligero golpe en sus ancas tenía que llegar con ellos antes de que mi corazón se paralizara de la emoción.

No los había visto en mucho tiempo tal vez ya ni me reconocerían, Padre menciono que mi estatura había aumentado y eso me hacía sentir alto y poderoso tal y como ellos lucían a lo lejos, tenía diecisiete años y era el primer ser nacido como un bebe, mis hermanos me amaban.

Padre me había dado permiso para observar su nueva creación, debía llegar al pináculo de la montaña de Hebrón ahí me encontraría con mis hermanos y juntos observaríamos el milagro de la creación.

Estaba tan orgulloso de Padre, él me había comentado que crearía unos seres tan delicados que daría miedo tocarlos dada su fragilidad, él también había mencionado que esta pareja sería la primera, la original y tal como lo hacían los animales se reproducirían, ellos serían especiales y dignos de protección. Recordé sus ojos cuando lo menciono, estos brillaban con una ilusión inmensa pero algo dentro de mí me avisaba que no todo sería felicidad, sospecho que algo malo está por venir, algo que me inquieta sobremanera.

Debo llegar a mis hermanos con rapidez, azuzo a mi alazán con los talones y bufa en respuesta a mi presión, pero no puedo dilatar más mi llegada.

Empecé a distinguir a los caballos, Mija’el estaba montado en su caballo blanco con un porte tan regio, no por nada él era el futuro rey, el líder, a su costado derecho estaba Asra’el montado en su caballo bayo dorado, era mi hermano favorito siempre ocultaba mis travesuras como aquella vez que entre al laboratorio de Padre y mezcle sus fórmulas. Cuando Padre intento crear el animal que me había prometido salió algo extraño, era un ser con pico de pato y en vez de plumas tenia pelos, ponía huevos y daba de amamantar a sus crías, no sabíamos si era un ave o un mamífero.

Todos rieron menos Padre quien me miro muy triste y dijo, tú te encargaras de él pero Asra’el menciono que había sido su idea. Así que terminamos castigados los dos y haciéndonos cargo de un ornitorrinco que así fue como lo llamamos debido a que tenía un pico de ave.

Luego estaba Asa’el el piadoso con su caballo negro, negro como una noche sin luna, mi hermano tenía un corazón muy noble, una vez lo descubrí llorando porque un gatito no podía alimentarse de su mamá debido a que sus demás hermanos tenían acaparados todos los pezones de la gata, cerró los ojos y de su dedo índice empezó a brotar leche cogió a la miniatura de felino y lo alimento, ahora el gato no lo dejaba en paz, fue muy divertido ver al gato creer que él era su mamá.

Por último él estaba ahí, había algo dentro de mí que lo rehuía, había algo en mi hermano Sama’el que me hacía querer retroceder, desde su caballo rojo como la sangre con ese aliento tan fétido hasta su figura angelical y esa sonrisa falsa que a todos engatusaba pero no a mí. Por mucho que lo intentara no soportaba estar en su presencia.

Cuando finalmente llegue Mija’el me llamo a su lado entre Asra’el y el, Padre estaba en medio del valle juntado barro y formando las figuras de unos seres, cuando me fije bien las figuras tenían nuestra imagen, se parecían a nosotros.

–Mija’el, ¿por qué se parece a nosotros? –pregunte consternado.

–Padre dice, que es necesario tener a seres a quienes cuidar– respondió Mija’el.

–Pero, ¿no tenemos ya a los animales?

–Lo sé, pero también sabes que Padre es muy sabio y siempre sabe lo hace.

–Pamplinas Mija’el, el anciano ya está chocheando. Lo hizo porque es engreído y quiere demostrarnos su poder, no encuentro sentido a esta estúpida reunión. Me iré. – Pronuncio Sama’el mientras de un golpe alejaba a su caballo del lugar.

Padre levanto la vista hacia nosotros y pude vislumbrar una lágrima de decepción surcando su rostro. Mi corazón se partió en dos al ver la tristeza y angustia de Padre.

Una gruesa lágrima rodó por mis mejillas y cayó en mi joven alazán, seguí el recorrido de la lágrima que se perdió entre las crines para luego cambiar el color del pelaje de mi caballo.

De un salto brinque al ver la transformación. Mi caballo se estaba volviendo rojo con rapidez inaudita. Sentí una mano posarse en mi hombro y mire asustado a mi hermano Mija’el.

– No temas hermanito. Algo grande esta por suceder.

May 25, 2019, 12:03 a.m. 0 Report Embed 0
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