Rodentia: la guerra de los roedores Follow story

u15579381371557938137 Miguel Suárez Olivares

Con la llegada de los castores las tierras de Rodentia conocidas como dientes caídos pasaron a llamarse tierras libres machaca dientes, en homenaje a los héroes de la batalla de los depredadores. Han pasado 283 años desde la llegada de los castores (DC) y las tierras libres pueden palpitar los aires de cambio, y como Rodentia es un continente sabio -alguna vez albergo a esos humanos- puede presentir los tiempos violentos asomarse con el nuevo amanecer. "credito ilustraciones: @chicosacer" Instagram


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Prologo: Unas cuantas nueces antes...

A la vieja e historiadora ardilla Galan le gustaba decir: "unas cuantas nueces antes", al comenzar a relatar cualquier historia, los antiguos humanos le llamarían prologo.

Históricamente Rodentia tiene un nuevo inicio con la llegada de los castores, las tierras conocidas como dientes caídos pasaron a llamarse tierras libres machaca dientes, en homenaje a los héroes de la batalla de los depredadores.

La gran batalla en la llanura seca a orillas de la gran serpiente vio nacer improvisados puestos de defensa y torres de guarnición, construidos por los inteligentes castores –roedores testarudos y de gran sentido de pertenencia, preferirían morir luchando antes de abandonar sus madrigueras, si aún se pueden llamar así, amantes de la invención han llevado sus capacidades de construcción a otro nivel- y las prodigiosas ardillas –los roedores más cercanos a la magia, conocedores de los secretos del bosque de la neblina, hasta la llegada de los castores se habían limitado a observar como lobos, zorros y sus ratas aniquilaban y esclavizaban a los roedores del continente de los dientes caídos, soberbias y refugiadas bajo el gran roble no veían al resto de los roedores como iguales, claro, hasta la llegada de los castores.

Luego de la derrota de lobos, zorros y sus ratas, la población de roedores había disminuido. Las siempre misteriosas ardillas no eran más de setenta, todas de familias de dientes nobles como les gustaba notar, los castores recién llegados no superaban los veinte y cinco luego de la batalla, enigmáticos no daban señales de querer narrar la historia sobre como lograron cruzar el mar sombrío hasta Rodentia, solo hablaban de construir una gran ciudad fortaleza que utilizara el agua de la gran serpiente tanto como defensa como motor de nuevas tecnologías. Las otras dos especies de roedores que habitaban el continente participaron secundariamente en las batallas enviando a sus mejores guerreros, luchadores y maestros de los pasajes sombríos, sin embargo, su número ya había sido mermado por los depredadores. Por un lado, las marmotas, los roedores más codicioso y cercano a las ruinas humanas, habían huido a las montañas y comenzaron a negociar con los habitantes de los cielos, llegando el final de la batalla bajaron por la colina norte de la llanura seca, al fin quedaron más de cincuenta marmotas, sin dudas, las más codiciosas y astutas negociadoras. Por otro lado, los topos roedores silenciosos y tímidos, que prefieren trabajar o excavar nuevos túneles antes de hacer vida social, son tan poco sociables que suelen pasar desapercibidos tanto para depredadores como para sus aliados, a pesar de sus escasos números enviaron a toda su población a la batalla, ferozmente utilizaron su habilidad para construir pasajes sombríos, resultando clave sus ataques furtivos noches previas al día de la victoria de los dientes y durante la batalla asestando fugaces asalto a la retaguardia de los zorros y al costado de los lobos. A pesar de esto, solo sobrevivieron treinta y ocho topos.

Los pocos sobrevivientes se organizaron con el objetivo de erigir una ciudad libre para las familias de dientes, sin importar su especie, ni clase social, desde donde gobernarían y comerciarían conjuntamente, donde cada roedor tuviera igualdad de oportunidades y capacidad de construir su vida libre de depredadores. Utilizaron los puestos de defensa, torres y construyeron muros para levantar la ciudad del encuentro, con esto comienza el tiempo de las tierras libres de Rodentia.

Ahora bien, resulta complejo describir la ciudad libre del encuentro, no debe ser imaginada como una ciudad de los antiguos humanos, construidas a cielo abierto. Los Castores y Ardillas habían construyeron un gran domo que más parecía una madriguera gigante cubierta de esquina por árboles y troncos de viejos Robles. En medio de la ciudad se levantaba orgulloso el gran Torreón de defensa que ahora era utilizado como punto de gobierno y negociaciones. Las puertas y pilares de la gran madriguera, que conocemos como la ciudad del encuentro, fueron talladas en piedra por los roedores de los cielos, expertos en el arte de roer piedras y cavar en montañas, capaces de extraer precisos minerales del corazón de las montañas y de ruinas humanas, así como para de transformar las más sólidas rocas en fortalezas, puertas y pilares. Además, los túneles desarrollados por los maestros de los pasajes sombríos fueron conectados para formar una gran red que daba vida a dos niveles subterráneos de la ciudad libre. De este modo, compuesta por un primer nivel donde se desarrollaba el comercio, recreo, placer y vida social; un segundo nivel la red de túneles donde vivían los habitantes de la ciudad y un tercer nivel dónde quedan alojadas las piezas de los trabajadores y roedores de paso, sin mencionar la red de alcantarillados más profunda.

La utopía de una ciudad libre donde roedores podían vivir de manera igualitaria se vio empañada con el paso de los años. Los Castores poco a poco fueron adueñándose de las edificaciones y con su experticia en la construcción lograron dominar dos cuartas partes de la ciudad libre. Los grandes albañiles de las montañas, las marmotas, se habían hecho con el control de una cuarta parte de la ciudad utilizando el gran poder económico otorgado por la negociación de gemas preciosas usadas tanto por castores, ardillas y topos con fines mágicos y energéticos, así como ornamentales. Las siempre altaneras ardillas estaban conformes con controlar una cuarta parte de la ciudad libre, sentían orgullo de su ciudad escondida en el bosque de la neblina y no querían entrar en una contienda económica con las marmotas o una tecnológica con los Castores, veían con malos ojos dichas prácticas. Los topos, ¡ay! los topos, los héroes silenciosos de la batalla, por la muerte de sus líderes en la guerra habían quedado reducidos al trabajo de servidumbre y a vivir en los niveles más profundos de la ciudad libre, se les solía ver donde vivían roedores obreros, cantantes, bufones y, claro, topos. De igual modo, arraigado en viajas costumbres habían construido pasajes sombríos bajo del nivel tres de la ciudad, donde se aglutinaban de manera silenciosa y aislada de las demás especies.

El destino de la ciudad libre de depredadores la había lapidado a ser en una ciudad oscura y obtusa llena de negocios trepidantes, de lujosas construcciones de castores y sólidas casas de marmotas, así como un gran sector de ligeros Robles que dan refugio a las nobles ardillas que mantenían por política un pie en la ciudad.

Las familias de dientes nobles de ardillas habían negociado con los castores la forestación una parte de la ciudad con robles jóvenes, que no cargaban mana aún, pero con la magia de algunas ardillas habían crecido como una fortaleza y santuario mágico para las ardillas. Dentro de la ciudad los Castores haciendo gala de su innovación habían construido espacios de juego, de recreación y un centro de tecnología, innovaban en el uso de árboles, piedras y fuego. Con la ayuda de marmotas más ambiciosas, habían logrado construir hornos para empezar a trabajar los metales preciosos, alcanzando niveles tecnológicos no visto antes en Rodentia, además, habían logrado construir artefactos metálicos que funcionaban con combustión externa, usando el vapor como fuerza mecánica. Las marmotas, además de negociar con los castores, eran escultores y albañiles diestros, habían construido un barrio residencial lujoso gracias a su gran poder de comercio, que les otorgaba el control de las piedras preciosas de las montañas y permitía a las más nobles marmotas acceder a lujosas prestaciones y servicios que ofrecían los castores a todo roedor dispuesto a pagar o a los más viles servicios ligados al placer que ofrecía un grupo de topos. Así vivieron con cierta armonía durante décadas: las ardillas tenían su pequeño bosque que incubaba poder mágico, los castores tenían su centro de investigación e innovación, las marmotas podían lucir la opulencia que les daba el comercio de piedra y minerales, y a los topos les quedaban las alcantarillas, negocios viles, sostener burdeles humeantes y sus pasajes sombríos secretos.

Con el prosperar de la ciudad libre del encuentro un grupo de Castores se abrió paso hacia el sur, y como era su costumbre a un costado de la gran serpiente construyeron un cuarto asentamiento seguro para roedores. Esta vez enfocado en la tecnología, pidieron a las ardillas no interferir, construyeron un espacio donde las distintas especies pudieran negociar e intercambiar productos utilizando solamente el ingenio, la habilidad y el trabajo duro. Así nace la ciudad de la gran represa, más qué ciudad era un emplazamiento que se esgrimía hacia el río de la gran serpiente construida como un puerto, como una ciudad y como un estanque. A la vez que otorgaba una cantidad de oportunidades de intercambio tremendas a los Castores, que habían conectado por medio del río una ruta acuática con la ciudad del encuentro, a las ardillas les ofrecía la posibilidad de dejar la magia de lado para vivir la libertad fuera de la secta de la nuez, por medio de una ruta que conectaba la ciudad represa por medio del bosque de la neblina con un pueblo de robles. Por su parte, a las marmotas no le interesó vivir en una ciudad donde la economía e intercambio de piedras y minerales no fuera generada por medio del poder económico, de esta suerte sólo algunas pocas habían ido a probar sus habilidades como albañiles o escultores a la gran represa. Los topos nuevamente fueron convencidos por las por los castores para hacer el trabajo sucio, construyeron una serie de pasajes sombríos que eran utilizados como acueductos, como conductores de energía cinética mediante el movimiento de agua, que alimentaba las calderas que construidas por castores y marmotas. La ciudad entonces florecía como un paraíso para los soñadores, los ingeniosos y aventureros de la invención, es decir, un paraíso para los castores.

En la emergente Rodentia no sólo los topos estaban relegados a los túneles, los trabajos de servidumbre y ligados al placer, esta próspera sociedad de roedores mantenía a las ardillas como los señores nobles de los bosques, las marmotas como los grandes comerciantes de piedras preciosas y a los castores como los amos de la tecnología. A pesar de los avances y nuevas ciudades libres de depredadores, había disgustos entre las especies: las ardillas hace100 años habían comenzó a mirar con recelo la tala de árboles de bosques pequeños e incluso, en el 203 DC, registraron la batalla de la villanía cuando los castores talaron algunos Robles sagrados y árboles del espeso bosque de la neblina. Los castores sin depredadores que controlará el tamaño de su especie fueron dejando fuertes marcas en el ecosistema, el cauce de la gran serpiente había sido modificado y los bosques que otrora ocupan buena parte del continente ahora dejaron ver praderas y si avizoraban algunos desiertos causados por la constante y trepidante tala de árboles ya sea para sus proyectos o para alimentar sus máquinas a vapor. Las marmotas siempre resentidas con las ardillas por su mirada altanera se negaban a solidarizar con ellas y preferían amputar de metales preciosos y hierro de las montañas del nido, mientras más profundo exploraban más desconectados estaban de los problemas de rodentia. La compleja sociedad que nace de la alianza para vencer a los depredadores poco a poco se hundió en conflictos, las ardillas estaban en confrontación tanto con castores y como con marmotas, en respuesta entre marmotas y castores había un pacto económico que permitía al prosperar de una sociedad que poco a poco comenzaba trabajar en torno a la riqueza y la tecnología, relegando la magia y los bosques a un segundo plano. Los roedores sin depredadores nunca antes habían coexistido y al cruzar sus límites nuevos escenarios aparecían.

Desde otra perspectiva, los depredadores habían sido expulsadas más allá de las montañas de la boca de la serpiente, lo que no significaba que todo lobo, zorro y rata dejo de olfatear con ominosos deseos sus antiguas tierras. Si bien las ciudades libres del Roble, La Represa, del Nido y del Encuentro eran zonas sin depredadores esto no quería decir que los salvajes habían dejado de visitar completamente a sus antiguas presas, lo que ocurrió fue que cambiaron la estrategia, dirigían constantes ataques rápidos y furiosos en contra de los pequeños poblados o roedores que circulaban en grupos pequeños por entre ciudades. Esto justificaba fuertemente el intercambio utilizando la gran serpiente y los puertos construidos por los castores, fortaleciendo el comercio entre el bosque del roble, la ciudad represa y la ciudad del encuentro. Asimismo, el intercambio de productos provenientes de las montañas hacia la ciudad del encuentro era fundamental, sin embargo, se veía constantemente afectados por ataques furtivos, que los depredadores habían aprendido al sufrir los ataques tipo guerrilla de los topos maestros de las sombras. No necesitaban hacer grandes ataques o iniciar guerras que por números y tecnología perderían, se conformaban con ataques furtivos, caserías en solitario y expediciones de asalto, principalmente a los roedores de poblados marginados de rodentia.

En los pueblos intermedios vivan principalmente roedores que no demostraban expertiz en las labores que su especie valoraba o con talentos que el comercio pagara, encontrabas castores juglares amantes de la música, la lujuria, la cerveza y el humor, ardillas agricultoras que gozaban viviendo en granjas de cultivo sin saber de magia, marmotas endeudas que no lograron mantener su lugar en la ciudad del nido o del encuentro y se hacían negocio con la cría, explotación y comercio de insectos. Además, roedores taberneros, profetas de la religión del mañana y roedores de burdel. Inesperadamente, entre los pueblos intermedios se veían un diminuto número de topos, siempre relegados, observando silenciosamente. Entre los dientes de los pueblos intermedios surge la cofradía de las lagartijas de fuego, un grupo de marginados cansado de la decidía de las ciudades libres frente a los ataques de los salvajes depredadores.

Para el 235 después de la llegada de los Castores (DC) se firmó en roble el Segundo Gran Concilio de rodentia, participando los líderes de las principales colonias de roedores, como resultados los castores aseguran a las ardillas acabar con la tala indiscriminada de árboles y no utilizar más los viejos Robles del bosque de la neblina para sus inventos. Igualmente, las ardillas aseveraban que no atacarían la ciudad de La represa y que vivirían en paz en los bosques de ciudad del encuentro y mantendrían sus fuerzas militares en la ciudad del gran roble en lo profundo del bosque de la neblina, además, abrirían sus puertas a algunos escogidos castores y marmotas, manteniendo topos para los trabajos de alcantarillado y servidumbre en la ciudad más antigua de roedores. Por su parte, las marmotas aceptaban negociar con las ardillas algo de material de las montañas a cambio del fortalecimiento de los caminos entre las ciudades del nido y del encuentro. Los topos no fueron invitados a segundo concilio, no se conocía algún líder que hablara por su especie.

Para el 283 después de la llegada de los Castores (DC) las sucesivas treguas y el segundo concilio de rodentia mantenían a la sociedad de roedores en constante crecimiento, sin guerras, sin conflictos armados, con una tensión acumulada que se palpita en el aire y los cambios ciertamente están a la vuelta del ultimo roble.


Strigidae, Director de la Biblioteca de La Noche.

May 16, 2019, 7:15 p.m. 2 Report Embed 3
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Raül Gay Pau Raül Gay Pau
A ver que sale.
May 17, 2019, 4:46 a.m.

  • Miguel Suárez Olivares Miguel Suárez Olivares
    Hola me demore unos días, hoy he actualizado el prologo, en unos 15 dias, sino antes, publicare el capitulo 1. espero lo disfrutes. 3 weeks ago
~

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