Tras la senda de H. P. Lovecraft Follow story

luthierzebeth Tania A. S. Ferro

Crónica narrativa de un viaje hecho con el fin de descubrir y apreciar tres ciudades, además de rendirle culto a uno de mis autores favoritos. Participación de Tania A. S. Ferro en la Copa de Autores, con el reto "El viajero".


Memoir & Life Stories All public.

#LaCopaDeAutores #CopaDeAutores #theauthorscup #travel #viaje #Providence
9
662 VIEWS
Completed
reading time
AA Share

Tras la senda de H. P. Lovecraft

Una preparación inesperada


Jamás creí que planearía viajar a un lugar como este. Al menos, no pronto, y mucho menos sin la compañía de alguno de mis familiares, o de mi pareja. Sin embargo, todo resultó de una forma completamente ajena a mi forma de planear un viaje, cuando supe que mi amiga Diana me comentó que se iba de viaje a Providence, Rhode Island, porque necesitaba realizar una investigación para su tesis, y la Universidad Nacional Autónoma de México al lado de la Universidad de Brown, le permitirían viajar cuatro meses para obtener la información que necesitaba.


Fue grato saber eso, y me sentí muy feliz por ella, sobre todo porque estaría demasiado cerca del lugar de residencia de uno de nuestros autores favoritos: Howard Phillips Lovecraft, autor de obras como "La llamada de Cthulhu", "El horror de Dunwich", "El color que cayó del cielo", "Dagón", "La sombra sobre Innsmouth", entre muchas otras. Justo por ello es que Diana decidió viajar hasta allá, pues este autor sería el tema de su tesis de maestría.


Diana se fue a mediados de septiembre a Providence, y se instaló allá para poder comenzar su investigación de inmediato. Un par de semanas más tarde, me comuniqué con ella para saber cómo le iba, y me dijo que era maravilloso estar tan cerca de la historia de Lovecraft. Le comenté que me encantaría estar allá para ver todo lo que ella estaba disfrutando, y ella respondió planteándome una idea:


¿Y si vienes a Providence?


La idea de ir allá comenzó a zumbar en mi mente como un mosquito que no se aleja, y que se encarga de recordarme cada tanto que es una idea genial, que tenía un ahorro para viajes, y que no necesitaba hacer gran cantidad de trámites para poder trasladarme hasta allá. Eso por sí solo era un golpe de suerte, el cual también aproveché como una especie de señal del destino que me guiaba en esa dirección.


En camino


Compré el boleto de avión, junto con los pases de bus que necesitaría al llegar a Estados Unidos, ya que el viaje comenzaría en New York, antes de dirigirnos hacia Providence.


New York es una ciudad que en muchos sentidos me recuerda a la Ciudad de México: tráfico, gente manejando a lo loco, y gritando sandeces por aquí y por allá. Mi primera impresión fueron los enormes rascacielos que caracterizan a esta ciudad, y a la isla de Manhattan, para ser más específica. Aunque hay muchas diferencias, no me sentí tan alejada de mi casa.


El bus que me sacó del aeropuerto John F. Kennedy me dejó en la estación Port Authority, y caminé hacia el norte toda la octava avenida hasta el hotel WMCA que hay en el lado Oeste de Central Park. Tardé un buen rato, ya que son más de 10 calles, pero eso me permitió disfrutar con mis sentidos lo que era recorrer las avenidas de New York con la mayor curiosidad posible.


Cuando me reuní con mi amiga dejé todo lo que representaba una carga, agarré mi cámara y nos dirigimos caminando al Museo de Historia Natural, que se encuentra a algunas cuadras del hotel en el que nos hospedábamos. Una vez allá, recorrimos el museo con mucho interés, viendo colecciones de objetos históricos, fósiles y simulaciones de ecosistemas preservados para el estudio y goce de todas las generaciones. Disfrutamos cada sala a mediana velocidad, porque queríamos aprovechar el día lo más posible. Eso sí, tomé muchísimas fotos.


Cuando salimos de ahí, tomamos media hora para almorzar algo en uno de los tradicionales food trucks newyorkinos y continuamos nuestro camino a través de Central Park, hasta llegar al lado Este de la Ciudad y poder entrar a nuestro siguiente destino: el Museo Metropolitano de Arte (MET). Creo que adoré este museo por la cantidad tan inmensa de pinturas, esculturas y objetos artísticos que conserva. ¡Además, es enorme! Pasamos casi cinco horas viendo el museo a gran velocidad, y creo que sólo así logramos ver aunque sea una tercera parte de las salas que posee. Definitivamente es necesario ir más de un día para poder apreciar adecuadamente todo lo que contiene. Fue fascinante y bello.


Salimos del MET después de las 9 pm y era demasiado tarde como para poder visitar otro lugar, así que tomamos un taxi para volver a nuestro hotel, cenar algo ligero, planear el día siguiente y dormir. Al día siguiente íbamos a tomar el bus a Providence por la tarde y debíamos calcular muy bien nuestros pasos para visitar lo que más nos interesara, antes de llegar a la estación de autobuses de Port Authority (sí, la misma a la que llegué yo), pero esta vez para viajar al norte.


Al día siguiente, salimos del hotel ya con nuestras maletas en mano, y caminamos por la orilla de Central Park hasta la ya famosa Quinta avenida, el lugar en donde están las tiendas más importantes, el lugar donde la Catedral de San Patricio con su magnífica arquitectura lo observa todo, y donde entré a mi primer tienda Barnes & Noble, de las librerías más grandes y hermosas que he visto. Pasamos por el Centro Rockefeller y su enorme rascacielos, la tienda LEGO que está enfrente y que tenía en exhibición un enorme dragón chino armado sólo con piezas de este juguete, y luego dimos vuelta a la derecha para dirigirnos a Times Square, con sus muchos letreros luminosos y sus cuadras llenas de gente civil y policías, y desde la séptima avenida caminamos hacia el sur y luego hacia el oeste, viendo tiendas, recuerdos y sellos. Paramos para comer un sandwich, y luego subimos al High Line, una especie de parque que ocupa lo que eran antes unas vías de tren y, aunque había mucha gente disfruté mucho la vista que hay de la ciudad desde ahí. Caminamos hacia el norte sobre el High Line hasta que llegamos a la calle que nos acercara más a la estación de Port Authority, y fue el fin de nuestro recorrido por New York. Me hizo falta ver muchas cosas, pero probar un pedacito de la ciudad me hizo tener mucha más sed por recorrerla con más tiempo y calma en el futuro.


Providence


Tres horas y media en autobús no son nada si uno va cómodo, con wi-fi a la mano, enchufes para los aparatos y poca gente en el traslado. Una siesta y unos videos hicieron el viaje placentero y relajante después de haber caminado más de quince kilómetros. Afuera, la ciudad se alejó y el transporte se vio rodeado de multitud de árboles cubiertos por la noche. Recordé aquella escena en la que uno de los personajes de Lovecraft se acerca a un lugar alejado y va siendo testigo de una transformación de la flora del lugar.


Pronto todo era distinto, y podía decir que nos encontrábamos en territorio lovecraftiano.


Como Diana llevaba algunas semanas haciendo su investigación antes de que yo llegara, ya estaba algo familiarizada con Providence, así que al día siguiente ya más descansadas, nos aventuramos a recorrer sus calles. Además, Diana ya contaba con un mapa que compró en un tour especial que ofrecen algunos aficionados al autor, y que se había vuelto una forma más minuciosa de seguir la trayectoria del autor entre las calles. Eso nos facilitó mucho más cada paseo.


Comenzamos por entrar al Cementerio Swan Point, para visitar la tumba del autor motivo de este gran viaje. Es un lugar enorme, silencioso y agradable de recorrer, y me sorprendió que de entre tantas tumbas y mausoleos gigantes de mármol la tumba de Lovecraft fuera tan pequeña, aunque no la más solitaria de la zona. Me pareció un gesto lindo que entre tanta soledad y tumbas relucientes, la de él estaba acompañada de unas pequeñas calabazas por motivo de las festividades de halloween que se acercaban.


Recorrer Providence fue para mí un constante sube y baja, debido a que la zona comercial y escolar se encuentran más abajo de una colina, un poco apartados de la zona residencial donde nos estábamos quedando, por lo que cada día era un viaje cuesta abajo, caminar, conocer, tomar fotos, y luego ir de regreso caminando hacia arriba por la noche, cuando el cansancio era mayor. Había un autobús que nos ayudaba a veces, pero en otras ocasiones tuvimos que hacer varias partes de los recorridos caminando, y como mi condición física no era la mejor, me costó algo de trabajo adaptarme a caminar tanto.


Entre los lugares que conocí, está el centro comercial más antiguo de Providence llamado Arcade; dentro de él hay una tienda que se especializa en ropa, libros, pines, esculturas, y todo tipo de curiosidades sobre Lovecraft. También es el centro centro de distribución de información acerca de la NecronomiCon, un evento que se realiza aproximadamente cada dos años, y en los que se reúnen muchas personas alrededor del mundo para dar conferencias sobre la vida y obra de este autor que cada vez es leído por más gente hoy en día.


Las noches en Providence son profundas, y cuando se mezclan el viento y la lluvia producen tormentas difíciles de olvidar. Hubo un día en el que llovía al anochecer y alcanzamos a refugiarnos. Horas después, alrededor de las 10 pm se soltó una tormenta con viento silbante y truenos que azotaban las ventanas del lugar en el que nos encontrábamos. Parecía un espectáculo digno de una película de terror.


A la mañana siguiente, los vecinos estaban asustados porque en varias calles se cayeron muchos árboles. Incluso cerca del río por donde anduvimos caminando había algunos árboles que estaban completamente inclinados, casi arrancados de raíz por la tormenta.


El Athenaeum de Providence es una biblioteca hermosa. Cuenta con su famoso "tour del cuervo" que te muestra todas las secciones de la misma si vas siguiendo las indicaciones de la curiosa ave. A esta biblioteca venían a leer escritores como Lovecraft y Poe, por lo que recorrer sus estantes fue para mí como un ritual de reconocimiento.Un busto de Lovecraft dentro del Athenaeum que se encuentra al final del "tour del cuervo". Este es, por ende, uno de esos lugares por el que todo conocedor (o buscador), debe de pasar.


Pasamos también por distintas casas que fueron motivo de su inspiración, o en las cuales vivió por temporadas a medida que avanzaba su vida. Algunas incluso contaban con placas que mencionaban estos hechos.


Encontramos en la calle distintos puntos con placas conmemorativas de Lovecraft, y me tomé una foto con una de ellas. Debo recalcar que nos llamó mucho la atención que a pesar de que Lovecraft sea muy conocido a nivel mundial, son pocas las personas de Providence que lo conocen, o que se interesan por su vida y obra.


Un vistazo a Salem


Gracias a la buena organización y administración de Diana, tuvimos oportunidad de caminar un poco por Boston, y tomar desde ahí un transporte para llegar hasta Salem, otro de los puntos de inspiración de Lovecraft.


No sé cómo es Salem la mayor época del año, pero en época otoñal (o al menos cuando viajamos para allá), hacía muchísimo viento y el sol ocasional ayudaba a no pasar tan mal el clima fresco que nos rodeaba. Sin duda tuvimos suerte de contar con un buen día, ya que temíamos que volviera a llover con fuerza como el día anterior.


En la calle por la que llegamos nos topamos con una estatua de un colono llamado Roger Conant, y que es emblemática en la zona por estar justo frente al Museo de las Brujas, que es un edificio muy alto y de aspecto siniestro que, de no haber tenido esas carpas blancas y la fila de gente esperando, habría pasado por una enorme casa embrujada de película.


El recorrido dentro de ese museo nos pareció más simple de lo que imaginábamos, debido a que parece más una colección de representaciones teatrales hechas con muñecos, que un museo propiamente dicho. Aún así nos agradó poder conocer más a fondo la historia de Salem.


Ahora bien, ¿en qué consiste esta historia?


Pues resulta que entre el año 1692 y 1693,catorce mujeres y cinco hombresfueron colgados después de que fueron acusadas y enjuiciadas por brujería varias personas. Lo triste de esta situación es que no hubo pruebas y los jueces prácticamente se dejaron llevar por la turba enfurecida de puritanos que exigían justicia. Fue tanta la presión que incluso cuando interrogaron a un hombre llamado Giles Corey y no dijo nada, lo torturaron aplastándole el cuerpo con piedras. Este hombre no confesó nada, y prefirió morir aplastado que delatando falsamente a más conocidos suyos.


Hoy en día Salem recuerda aquellos juicios, rindiendo homenaje a esas personas y a todas las que sufrieron la oleada de acusaciones falsas de brujería.


Más adelante, caminamos unos minutos hasta llegar a lo que es el memorial dedicado a los juicios de brujas de Salem. No tomé una fotografía de este lugar porque me pareció que estaba recubierto de un silencio extraño, de esos que te indican que se debe de ser solemne. A fin de cuentas, las personas que fallecieron en aquella época son el símbolo de una sociedad llevada por el miedo a la ignorancia, y creo que eso causa una tremenda tristeza y respeto a todos los que visitamos el memorial.


Para llegar al cementerio, había que dar la vuelta sobre esa misma cuadra. Las lápidas de ese lugar son tan antiguas que apenas se pueden distinguir las letras talladas en la piedra. Por ello desde el inicio del recorrido existe un pequeño mapa en el que están marcados los nombres y localización de las tumbas más representativas para que no sean difíciles de encontrar si alguien desea buscar la tumba de alguien en particular.


Saliendo de esa zona, caminamos unos quince minutos pasando por muchas tiendas temáticas y museos especiales, hasta llegar a un grupo de casas de gran tamaño, pintadas de color negro. En ese lugar nos ofrecieron un tour muy claro e interesante de a historia de la casa, construida en 1668 y de cómo terminó por convertirse en la casa que Nathaniel Hawthorne había imaginado para su novela "La casa de los siete tejados", publicada en 1851. Dentro de este museo compré una taza que tiene en inglés la frase "¡Yo caminé por la escalera secreta!" debido a que atravesar un pasadizo de esta truculenta casa da una sensación de exploración con toques un tanto claustrofóbicos. ¡Me encantó!


Sin duda, caminar por las calles de Salem es una experiencia para cierto tipo de público fan de la historia o el terror, sobre todo porque estando tan cerca de las festividades que todo el país hace por Halloween, se pueden encontrar muchas cosas por hacer. Desde conocer los otros museos (que por falta de tiempo no pudimos explorar), hacer compras al por mayor, probar dulces tradicionales, hasta entrar a lugares donde tu fortuna puede ser revelada por una bruja moderna. Vimos a mucha gente disfrazada de brujas o todo tipo de disfraces, preparándose para lo que se avecinaba al día siguiente, 31 de octubre, ya que habría una enorme fiesta.


En camino al lugar en el que comeríamos, nos encontramos con esta estatua que se encontraba rodeada de gente y que representa a la actriz que hacía el papel de Samantha en la serie de los años 70's llamada "Hechizada". Me pareció bastante curioso encontrar una estatua como esta en Salem, ya que funge como una especie de homenaje al pueblo en el que ahora todo se encuentra revestido de brujas.


Detrás de la estatua de Samantha, encontramos una genial pizzería llamada The flying saucer, con temática de ciencia ficción. Ahí comimos y nos disponíamos a irnos cuando vi un genial dibujo que tenían con los personajes de la animación "Hora de aventura" tematizados como personajes de la película "Beetlejuice" y me pareció un excelente crossover.


Regreso a casa


Después de un tiempo exhaustivo conociendo esta ínfima región histórica de Norteamérica, me dispuse a regresar a México. Tomé el mismo autobús que me llevó a Providence y llegué por la noche a NYC. A esa hora no me dio tiempo de recorrer más lugares, porque tuve que tomar el autobús que me dejaba en el aeropuerto unos minutos más tarde. Como mi vuelo era en la madrugada, encontré la forma de acercarme lo más posible a mi zona de abordaje y permanecí leyendo, escribiendo, escuchando música y platicando con un amigo que hice ahí. Él esperaba su vuelo a Dubai mientras yo esperaba el mío, y hablamos sobre lo genial que es conocer lugares nuevos. Era evidente que él había viajado mucho más que yo y me mostró algunas fotos geniales en monumentos de varios estados del país y de NY en particular, así que nuestra conversación fue muy respetuosa y agradable. El tiempo se me fue bastante rápido antes de tomar el avión que me llevaría, al fin, a casa.


Sin lugar a dudas, viajar en todos los sentidos te cambia la vida y sobre todo, haber tenido la oportunidad de conocer un lugar tan icónico para la literatura. Providence tiene cierta magia natural y provocadora. Recorrer los lugares que fueron objeto de inspiración para las historias de Lovecraft fue otra de las cosas que más disfruté hacer y disfrutar, además de ese ambiente tan hermoso y tranquilo.


Con este viaje, pude entender por qué estas ciudades cargan tanta magia, por qué New York es de las ciudades que los artistas más desean visitar además de París, y el por qué Lovecraft eligió Providence como lugar de residencia, aunque pudo haber elegido cualquier otro. Estaba enamorado de sus calles, de su clima, de su arquitectura, y de los recuerdos que este lugar le traía de su familia ya perdida, de su querido abuelo fallecido cuando aún era un niño, y de sus padres perdidos en la locura de sus propias mentes. Me atrevo a decir (aunque tal vez no sea cierto), que Lovecraft amaba más a Providence de lo que alguna vez amó a un ser humano. Fue su refugio, su inspiración, y su hogar la mayor parte de sus años de vida.


Estuve una semana involucrada de lleno en este viaje. Caminé, aprendí, conocí y gocé demasiado. Además, un recorrido tan centrado en la cultura como lo fue este, me despertó la sed de volver a esa región para conocer cosas distintas de lo poco que pude ver. Visité más cementerios en una semana de los que había visitado en toda mi vida, y extrañamente no me sentí atemorizada, como muchos de mis familiares pensaron cuando escucharon la crónica de mi viaje.


Supongo que es porque ya iba con la idea de que tendría que involucrarme con todo lo tenebroso que concernía a Lovecraft, a su entorno, y me pareció una forma mucho más profunda de honrar su memoria.


¡Ojalá pueda viajar hacia allá de nuevo algún día!

May 8, 2019, 2:14 a.m. 0 Report Embed 9
The End

Meet the author

Tania A. S. Ferro Instagram: @letrasdetaniablog Blog personal: letrasdetania.blogspot.com La escritura me da vida. Respiro a través de ella.

Comment something

Post!
No comments yet. Be the first to say something!
~