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Valentina Ram�rez


La Fuerza del Amor Lady Miranda recibe la noticia que dentro de poco tiempo será la esposa del Conde De Headfort, un día llegóa a pensar que era lo mejor que podía pasarle. Para Gabriel Albright Conde de Headfort, era su peor pesadilla, accedió al matrimonio solo por conveniencia. Pero Miranda no es la esposa tonta y remilgada que él había imaginado... y, repentinamente, Gabriel se encontrará en peligro de perder su corazón. Es una historia cautivadora, ambientada en un mundo lleno de apariencias, engaños y traiciones. En el que Gabriel y Miranda deberán luchar por la fuerza de su amor.



Romance Historical For over 18 only. © Valentina Ramirez

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Capítulo 1

"La Primavera es comienzo en que cada amor da su primer fruto"

Anónimo.

Londres 1819

_ ¿Padre me has llamado? _Preguntó Miranda entrando a la biblioteca que fungía a su vez de despacho de su progenitor.

_Si, pasa hija, que quiero hablar contigo _respondió el hombre, mientras tomaba sus manos y con una espléndida sonrisa le preguntaba _ ¿Miranda, sabes cuánto que te quiero, verdad?

_Lo sé... Y tú también sabes el amor tan grande que siento por ti padre _ le dijo ella también sonriendo y guiñándole un ojo.

El hombre suspiró y continuó hablando.

_Mi mayor anhelo es verte casada y que me des muchos nietos _mientras le hablaba el Marqués de Hutchinson la guió hasta el sofá y la instó a sentarse.

_ Es un sueño que ya me lo has contado ciento de veces... Pero bien sabes el fracaso que ha sido todas estas temporadas para mí _suspiró Miranda.

_ Está ciudad es maravillosa pero está llena de tontos que no saben apreciar a un diamante cuando lo tienen en frente _exclamó el Marqués _debido a eso, he decidido tomar cartas en el asunto... Hoy he concedido tu mano al Conde de Headfort.

_ ¿El Conde de Headfort?... _Preguntó reprimiendo el deseo de gritar _ ¿Es broma verdad?

_No es ninguna broma Miranda _respondió con vehemencia _Esta mañana hemos realizado todos los arreglos, para que dentro de dos meses seas su esposa.

La chica dio gracias al cielo de estar sentada, de lo contrario hubiera terminado en el piso.

<<Casarme... Y con él....No lo puedo creer >> pensó aturdida.

La noticia la dejó aturdida y sin habla

-¡Por Dios Miranda! _Exclamó su padre preocupado _no te quedes callada.

-No sé qué decir, me has tomado por sorpresa... Realmente ya había perdido la esperanza de casarme, ahora vienes y me das esta inesperada noticia, además de eso... Me dices que voy a hacerlo con el Conde de Headford... Es algo que no puedo asimilar tan fácilmente.

El Marqués conocía a su hija como nadie, si ella llegará a sospechar los métodos que usó para obligar al Conde a casarse con ella, jamás aceptaría tal compromiso, por lo que no le quedaba otro remedio que mentirle.

_Headfort necesita una esposa de alcurnia, una mujer de su status y le agrada en gran manera que seas tú, su futura condesa... Está muy ansioso querida.

_ ¿Estás seguro que quiere un matrimonio conmigo y no con Megan? Preguntó ella recelosa.

_Es contigo con quién desea casarse, así que, felicitaciones hija mía _dijo el hombre dándole un abrazo.

Miranda recibió el abrazo de su padre con un nudo en la garganta.

Luego de la conmoción, la joven terminó de hablar con el marqués y se retiró a su alcoba. Se acostó en su cama.

Todavía estaba en una especie de trance no podía a creer que fuera a casarse, ya prácticamente tenía un cartel en la frente que decía: "Solterona, no se acerquen peligro". En casi todos los bailes, la mayoría de las veces quedaba relegada a los rincones, su única compañía eran las casamenteras y chaperonas que cuidaban de las debutantes. El problema residía en que no era lo que pudiera decirse una belleza inglesa, su cabello no era rubio como lo dictaba la moda sino que era de color castaño y un poco rebelde, que lo dijera su doncella Ashly que tenía que lidiar a diario con ese pequeño problema. La moda dictaba que las chicas fueran delgadas y con piel de porcelana, ella no era delgada y además tenía pecas, la moda dictaba ojos azules y ellas lo tenía verde, y para agregarle un ingrediente a su precaria situación, cuando se le acercaba un caballero, entraba en una especie de pánico y muchas veces pasaba por aburrida y tímida, definitivamente no tenía muchas cosas a su favor, en cambio su hermana Megan, ella era todo una señorita inglesa, Miranda la admiraba pues podía tener a cualquier caballero que quisiera a sus pies, era coqueta y muy hermosa.

Megan y Miranda no se la llevaban bien, desde pequeñas había una rivalidad entre ellas, su hermana era la consentida de su madre. Por mucho que Miranda se esforzara en agradar a su progenitora, no lo conseguía. Para la Marquesa solo existía su otra hija Megan, pero su padre era otra cosa, él trataba de darle todo el cariño que su madre le negaba, no había nada que no hiciera para complacerla, y eso quedó demostrado ese día que llegó al punto de conseguirle un esposo.

Lo que ignoraba el Marqués, era que le estaba haciendo el regalo más grande, porque secretamente Miranda estaba enamorada de Gabriel Thomas Albrigth III, Conde de Headfort, para ella no existía ningún otro caballero, solo él; todavía recordaba la primera vez que lo vio.

Una noche en el baile de la Duquesa de Arden. Gabriel llegó y todo se detuvo. El era un hombre imponente, hermoso, alto y su rostro era tan llamativo que sintió revolotear el corazón en su pecho. Le quitó el aliento. Estaba vestido con un traje de etiqueta negro y camisa blanca, que se ajustaba perfectamente a su estructura muscular, literalmente la flechó, en toda la noche no pudo apartar su mirada de él y desde aquella vez en cada baile que iba, lo buscaba con la mirada, deseaba volverlo a verlo... Pero Gabriel era de los que nunca asistía a fiestas de debutantes, ya que era blanco fácil para las madres y casamenteras que lo acorralaban para que conocieran a sus hijas.

<< ¿Que madre no iba a querer casar a su hija con el maravilloso y tentadoramente guapo, Conde de Headfort? >> pensó Miranda divertida.

**************

Gabriel entró en el salón principal donde estaba su madre sentada bordando cerca de la chimenea, él arrastró una silla y se sentó cerca de ella.

_ Acabo de comprometerme en matrimonio con Lady Miranda _dijo el Conde con el ceño fruncido.

_Hijo, como me gustaría que hubiera otra solución para todo este asunto _le dijo la mujer con tristeza _no quiero que seas infeliz... Pero no existe otra alternativa, sino cumples el Marqués de Hutchinson nos dejará en la calle, él ha sido muy enfático en sus condiciones.

_Un marido para su hija solterona _dijo Gabriel furioso _ ¿Cómo mi padre nos pudo hacer esto?

_Hijo yo he tenido que pasar un infierno todos estos años, y me duele que tu padre aun después de muerto, te esté arruinado la vida como lo hizo conmigo, por culpa de sus malditos vicios _musitó limpiándose las lágrimas con un pañuelo.

_El no merece tus lágrimas _ Gabriel se levantó de la silla y se arrodilló frente a ella _no quiero verte sufrir ya es suficiente, haré lo que esté en mis manos madre, para evitarte otra pena... Además ya no puede hacerse nada al respecto solo seguir adelante.

_Hijo lo siento tanto.

_No te preocupes esto es solo un pequeño revés, ya encontraré la forma de solucionarlo _Le dio un suave beso en la frente y la abrazó.

Después de hablar con su madre Gabriel decidió ir al club necesitaba distraerse, los problemas lo estaban llevando al límite.

Cuando llegó al lugar perfecto para desahogarse como lo era el popular y prestigioso club White's, se encontró con su amigo Andrew Clayton Vizconde de Weymouth.

_ ¿Mi estimado Conde de Headfort que hace tan temprano por aquí? _Preguntó Weymouth con una sonrisa irónica mientras se dirigían a una mesa.

_Hoy no estoy de humor para tus juegos.

_ ¿No me digas, que tu nueva y desconocida amante te dejó plantado?

_No _ respondió con enfado _quedamos en vernos esta noche en el lugar de siempre.

Un lacayo le colocó en la mesa una botella de whisky con dos vasos.

_ ¿Y entonces a que se debe tú mal humor?

_Esta mañana fui a la casa de Hutchinson, para llegar a un acuerdo por la deuda que dejó mi padre.

_ ¿Va a ejecutar el poder que tiene sobre tus bienes?

_No algo peor... Dejará la deuda sin efecto sólo si a cambio me caso con Lady Miranda.

_ ¿Con la fea? _Preguntó el vizconde que se atragantó con el whisky, luego se rió a carcajada _dile a ese viejo desgraciado del Marqués, que mejor te deje en la ruina, antes que cometer semejante horror.

-¿Será que puedes dejar la burla para otro día? _preguntó Gabriel con ironía mientras fulminaba a su amigo con la mirada.

Andrew se hizo el desentendido y continuó divertido reflexionando.

_Una excelente jugada del Marqués... solo con chantaje podía hacer que se casara Lady solterona, con la otra hija Lady Megan no tendrá problema alguno para casarla.

-¿Y esa quien es? No la conozco.

-Es una belleza, todavía no ha sido presentada en sociedad pero cuando lo haga dará mucho de qué hablar.

_Solo he tenido el placer o la desgracia, una o dos veces de coincidir con la solterona y no creo que quiera conocer a nadie más de esa familia.

_Naturalmente no es para menos, esa feíta me la llego a encontrar de noche en la calle y me mata de un susto _dijo riéndose _pero en fin, volviendo al tema del matrimonio, ¿me imagino que no aceptaste semejante locura?

_ ¿Tengo otra alternativa?

_Pues no.

_ ¿Y tú nueva amante, aceptará que te cases con otra mujer?

Gabriel meditó en la pregunta por unos segundos antes de contestar.

_No lo sé, eso lo descubriré esta noche mi estimado Vizconde.

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May 2, 2019, 11:40 a.m. 0 Report Embed 0
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