Mi Ángel Follow story

nclavel Noemi Clavel

Aún recuerdo el momento en el que mi perfecto universo se disipó de repente. Ojalá fuese una historia más de ficción...


Drama Not for children under 13.

#OjaláFueseFicción #CreaConciencia
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Un jardín horriblemente precioso


El increíble momento en el que, sin buscarlo, apareció.

Apareció mi ángel salvador que me ilumino y me dio un cariño incomparable, reinvento mi vida y me llenó de ilusión.

Me hizo sentir una princesa, su princesa. Cuando lo miraba me preguntaba a mí misma como era posible que un hombre tan asombroso como él se fijara en mí, como podía ser que se hubiera enamorado de alguien tan común como yo, que no era para nada especial, sino una chiquilla cualquiera, algo tímida y con algún kilo de más, sin nada que me hiciera destacar. Era tan afortunada de tenerlo a mi lado.

Con el tiempo me fui enamorando más y más, me encantaba poder compartir mi tiempo a su lado, con él, yo era especial.

Fueron pasando los meses, y yo le adoraba, me tenía encandilada, era feliz, sumamente feliz.

Lo único que me apenaba era que mi relación con mis amigas y familiares iba disminuyendo, pero ellos lo entendían, entendían que lo que más quería era estar a su lado.

Cuando quise darme cuenta mi centro del universo era él, y que universo tan perfectamente maravilloso.

Recuerdo la primera vez como si fuese ayer, la primera vez, en el que mi perfectamente maravilloso universo se disipó de repente.

Un viernes llegue tarde a casa, había quedado con mis amigas para salir, hacía tiempo que no nos reuníamos todas; los minutos se convirtieron en horas, y en un abrir y cerrar de ojos se hicieron las tres de la madrugada.

Al día siguiente con la más pura alegría, le fui a contar mis anécdotas a mi ángel protector, le mencionaba lo que reímos, bailamos y como los minutos pasaban sin ser vistos en el reloj, cuando de repente, escuché un ruido ensordecedor que retumbó en lo más profundo de mi alma; me quedé atónita, miré su oscurecido semblante y no pronuncié palabra, él tampoco.

Esa fue mi primera bofetada.

No le di demasiada importancia, seguramente mi hermoso ángel había tenido un mal día o estaba preocupado por algo, él no era así, siempre me había tratado con sumo cuidado y cariño.

Pasado los días, tenía un enorme jarrón de rosas rojas adornando mi salón, y ese pequeño incidente estaba olvidado.

Aquella noche nos íbamos a cenar a un lujoso restaurante de la ciudad, así que me puse un precioso vestido rojo, cuando mi ángel seductor me vio, me miro de arriba abajo, y yo di una graciosa vuelta, levantando así un poco el vuelo de mi vestido y le sonreí, pero él no me devolvió la sonrisa.

Esa fue mi segunda bofetada.

Tuve que cambiar mi precioso vestido rojo, por un pantalón de tiro alto y un jersey de punto fino.

Esta vez, las rosas fueron blancas.

A partir de ese momento mi vida ya nunca volvería a ser la misma, las bofetadas se convirtieron en rutina, tenía jarrones de rosas repartidas por la casa. No sabía cómo podía mejorar esa situación, estaba segura de que sólo era una mala etapa de mi pobre ángel y no quería pedir ayuda.

Con los días mi historia empeoraba, las bofetadas se le quedaban pequeñas, prosiguió su tarea con puñetazos y patadas.

No veía salida al oscuro túnel en el que mi ángel maldito me había introducido.

Tenía miedo, mucho miedo. Mi casa era un pequeño jardín horriblemente precioso.

La tarde en el que mi coche decidió no arrancar y mi compañero de trabajo me llevó a casa después de la jornada, acabo mi tormento.

Cuando mi ángel destructor lo supo, no hubo manera de controlar su rabia, sus golpes me llegaban por todos los lados, sus gritos me aturdían.

Rezaba para que parase, para que todo ese enfado que le embriagaba se disipara, y comprendiera el motivo por el cual había llegado a casa acompañada por un hombre.

Mas no había nadie para escuchar mis plegarías, el seguía con su absorta tarea.

Ya no sentía mi cuerpo cuando escuché ese pitido tan dulce y tranquilizador, y en el mismo momento supe, que su golpe había llegado a mi cráneo, causándome una herida mortal que me saco del infierno de mi ángel caído.

Hoy quiero contarte esto a ti, para que sepas que toda historia tiene su fin, pero solo tú tienes el poder de decidir como esta termina.

· Y así, la presencia de mi tía en sueños se esfumó, respondiendo a mi duda, de si aceptar o no, ese bonito pero envenenado ramo de rosas que mi marido me había regalado esa mañana.

Son las tres de la madrugada, y sigo en el bar sin parar de reír, que sensación tan maravillosa la de estar rodeada por amigas que no dudan en tenderte la mano para sacarte de la oscuridad.

Bailo con alegría, y el vuelo de mi vestido rojo baila conmigo.

La libertad que siento es inexplicable.

Vuelvo a casa con la más pura sonrisa puesta, impaciente por llegar y experimentar el momento de felicidad que me provoca el ver a mis padres recostados y a mi hermana en el sofá, leyendo una de sus novelas favoritas.

Qué bonito es saber, que estoy rodeada de verdaderos ángeles salvadores.

April 25, 2019, 10:44 p.m. 1 Report Embed 0
The End

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Noemi Clavel Lo único que verdaderamente tenemos, son los momentos que vivimos. Tu decides la calidad de lo que quieres poseer.

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