Parálisis del sueño Follow story

lucadomina Luca Domina

Relato de terror, o tal vez, historia real. Lo dejo a criterio del lector.


Horror Teen horror All public.

#asco #pesadillas #miedo #arañas #terror #historia-real
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Parálisis del sueño

Despierta… despierta, despierta ¡despierta! Oh dios, despierta…

Pero no despertó.

Estaba atrapado en una pesadilla, o eso pensaba.

Había abierto los ojos, sin una pizca de sueño, y descubierto en completa oscuridad. Seguía siendo de noche. Se propuso tomar el celular de la mesa de luz a su derecha para ver la hora y cuánto podría seguir durmiendo.

No pudo moverse.

Era como si algo le apretara el pecho y lo obligara a quedarse en la cama.

Se sacudió y luchó por liberarse, pero no lo logró (en realidad no se movió)

El corazón le latía con más rapidez, y comenzaba a sudar.

Cálmate

Respiró profundo y evitó que el miedo lo controlara.

Cerró los ojos y analizó la situación. Estaba acostado boca arriba, justo la posición que menos le gustaba; la odiaba, lo hacía sentir indefenso. Para colmo, esa noche había decidido acostarse sin ropa, solo con el calzón, y como siempre, no podía sentir las cobijas. Ya era habitual; se acostaba tapado hasta el cuello, pero se revolvía mucho durante la noche y acababan en el suelo.

Genial.

Se dio cuenta que tenía la boca pastosa y abierta de par en par. Amanecer pegado a la almohada por culpa de como babeaba no era ninguna novedad. Pero en su posición actual, la saliva le había recorrido un lado de la cara.

¿Qué mierda me sucede?

Todo era demasiado real y ordinario para ser solo un sueño, pero tener el cuerpo paralizado tampoco parecía muy razonable.

Paralizado…

Parálisis del sueño.

Ya lo había escuchado antes; no poder hablar o moverte cuando te duermes o despiertas.

Se calmó. Por lo que recordaba, duraría unos minutos. Nada grave o peligroso.

Alguien me está mirando.

Un escalofrió viajó por su cuerpo como una corriente eléctrica. Había recordado algo más. Era un adolescente, y, por lo tanto, pasaba parte de su tiempo navegando por internet. El recuerdo llegaba más precisamente desde YouTube. Y desde un canal en particular, que se dedicaba a crear contenido paranormal y de terror, casos verdaderos (o falsos). En uno de sus vídeos relataba historias de parálisis del sueño, y todos poseían algo en común; quienes los sufrían eran observados por la sombría silueta de un hombre o demonio…

¿Me estará observando?

Son mentiras.

Tengo que mirar.

No mires.

Mira.

Le transpiraban las manos. Antes de volverse loco, decidió hacerlo con la misma filosofía que utilizaba para sacarse las vendas adhesivas de las heridas; de un tirón.

A la izquierda estaba la pared y una ventana, por lo que, abrió los ojos y los obligó a ver a su derecha.

El corazón se le subió a la garganta.

Soy un tonto.

Solo oscuridad, nada de sombras y siluetas.

Se relajó.

En minutos sería libre para cubrirse hasta el cuello y volver a dormir boca abajo.

Cuando parecía que todo acabaría, tuvo una extraña sensación. Primero fue un roce entre los dedos, pero pronto se convirtió en una caricia en el empeine.

Debo estar delirando por el susto.

Pero no se detuvo. Era como si alguien le acariciase con un dedo, pero de forma lenta. Cuando la caricia abandonó el pie y llegó a la pierna, lo supo.

Debe ser una broma…

El tamaño, pero, sobre todo, el cómo avanzaba y se abría paso entre los bellos, no dejaba lugar para la duda.

Una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, y ocho.

Una puta araña.

Intentó mantener la calma, pero la criatura trepaba y trepaba. Alcanzando la rodilla.

¡Despierta! ¡muévete, ya pasaron tres minutos!

Se sacudía con violencia y gritaba una y otra vez, pero todo quedaba en su interior, su cuerpo era una estatua.

No me va a morder, estoy quieto.

Si mantenía la calma y no se movía, lo que no podía hacer de todas formas, la araña no tendría motivos para picar. Igualmente, la cara se le humedeció cuando ésta investigó sus calzoncillos.

Camina, camina, ¡camina!

Y caminó.

Se deslizó por el vientre, donde se metió en el ombligo por un breve momento.

Se va a meter.

No.

¡Si!

¿Por dónde?

¡Oh Dios, que alguien me ayude!

La desesperación y el terror se apoderaron de su mente. La araña no lo mordería, pero si continuaba avanzando, descubriría una oscura y húmeda cueva donde establecer su nido…

¡Cierra la boca!

Los músculos de la mandíbula se le tensaron hasta el dolor, pero no pudo cerrarla. Su cuerpo se hallaba fuera de servicio.

Cuando la sintió en el pecho, el terror ya era algo palpable.

Escuchó un movimiento brusco del otro lado de la habitación; los resortes de la cama de su hermano.

¡Se va a levantar para mear! ¡Y la va a ver cuando vuelva! Por favor, que la vea…

Siguió cada paso con esperanza. La puerta que daba al pasillo se abrió, y se encendió la luz. Pudo ver la espalda de su hermano, y como entraba al baño.

Rápido, rápido ¡rápido!

En la posición en que se hallaba, por más que intentara bajar la mirada, solo podía verse una parte de la nariz, pero no a la araña. Por un momento creyó que no era real, pero cada diminuto y delicado paso le afirmaba lo contrario.

El sonido de la orina cayendo al inodoro, le resultaba una cascada interminable. Pero el característico ruido del agua cuando alguien tira de la cadena, le alivió; ahora entraría a la habitación y le miraría, y vería a la maldita araña.

Cuando regresó, se detuvo, mirándole por un momento, aunque casi tenia los parpados cerrados.

¡Gracias a Dios!

¡No, espera! ¡mírame! ¡Hijo de puta, mírame!

La luz desapareció, y escuchó como su hermano arrastraba los pies como un zombi hasta tumbarse en la cama.

Pero no fue el único que marchó. La araña caminó por el cuello, trepó por la barbilla, y le acarició los labios con las patas delanteras.

En ese momento quería levantarse, escupirla, soplarla, incluso darle un golpe. No le importaba la mordedura, cualquier cosa era mejor a la desagradable sensación de ser profanado.

En su mente gritaba como jamás lo había hecho. Y tiraba una y otra vez de su cuerpo. Pero no se movía, la parálisis no desparecía.

No… por favor, no. No…

Sus suplicas se quebraron. Y una lágrima solitaria brotó y le manchó la mejilla.

La araña entró a la boca y se deslizó por la garganta…

¡No!

Se despertó y despegó la cara de la almohada de un salto. Jadeaba y el corazón le retumbaba como un tambor. Tenía calor, mucho calor. Estaba empapado de sudor. Se quitó las cobijas y se paró junto a la cama.

Fue un sueño, una pesadilla.

Tenues rayos de luz atravesaban los postigos de la ventana e iluminaban la habitación. Estaba amaneciendo. Nada había sido real.

Por las dudas, revisó cada centímetro de sabanas y colchón, pero no hubo araña a la vista. Se quitó el sudor de la frente y se encaminó al baño. Y se miró en el espejo; estaba pálido como un cadáver.

La pesadilla casi me mata…

Sintió un pinchazo.

En ese momento se llevó las manos al estómago.

Me arde…

La palidez parecía un color radiante comparado con el tono que tomó a continuación.

Es mi imaginación…

Otro pinchazo.

Cerraba y abría los puños, mientras intentaba calmarse. Comenzó a girar sin saber qué hacer.

Pinchazo.

Entonces lo vio; el inodoro. Se arrojó de rodillas y casi toca el agua con la cara.

Hazlo.

Se llevó la mano a la boca e introdujo el dedo índice, pero no se atrevió.

Pinchazo.

¡Hazlo, maldita sea! Como una cinta adhesiva…

Se quejó, pero logró tocarse la campanilla. Las arcadas comenzaron, pero no el vómito.

Pinchazo.

Lo hizo de nuevo, pero con más fuerza; le lloraban los ojos.

Arcadas, pero esta vez acompañadas. Vomitó la cena de la noche anterior; milanesas con puré. Ahora todo era una masa uniforme y viscosa.

No hay nada.

¡Mira bien!

Metió la mano y revolvió. Todo tenía el mismo color, pero sus ojos captaron algo distinto. Una pequeña mancha negra.

Con el mismo índice, la tocó, y ésta se le quedó pegada en la yema. Al retirarla, era una bola negra; podía ser cualquier cosa.

No es nada, fue solo un sueño…

¡Se mueve!

Se hallaba hipnotizado por la cosa negra. Y quedó petrificado con la boca abierta.

Parálisis del sueño.

En la yema del dedo, la mancha negra se abrió como una flor al sol.

Pero los pétalos resultaron ser ocho patas…

April 23, 2019, 3:50 a.m. 9 Report Embed 12
The End

Meet the author

Luca Domina Tengo 27 años. No miro televisión y en el tiempo libre prefiero leer novelas (las devoro). A pesar de que comencé a escribir hace poco más de un año, siempre estoy intentando mejorar y alcanzar el sueño de publicar. Reto para 2019: Leer 100 libros.

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Luca Domina Luca Domina
Editado; gracias por las críticas constructivas!
3 weeks ago
Gabriel Mazzaro Gabriel Mazzaro
Hola! La temática es sumamente atrayente, también la ambientación que realizaste. Me parece un tema sumamente interesante para trabajar, hay muchas pinturas sobre este suceso y no recuerdo haberlo leído con exclusividad en la literatura clásica. Si me permitís, creo que podría potenciarse la historia desde lo estructural (colocando todos los puntos) y desde lo es estético no perdiendo la formalidad en los primeros párrafos, que si es conveniente realizarlo más adelante donde la desesperación aumenta. Genial el juego de desviar el camino hacia el final. #TheAuthorsCup #TheReviewer
May 20, 2019, 10:41 a.m.

  • Luca Domina Luca Domina
    Hola! Muchas gracias por comentar! Voy a tener en cuenta todos los puntos en los que puedo mejorar! May 20, 2019, 10:49 a.m.
Raül Gay Pau Raül Gay Pau
Miedito.
May 20, 2019, 4:17 a.m.

Tania A. S. Ferro Tania A. S. Ferro
¡Qué gran historia! Me gustó mucho
May 16, 2019, 11:56 p.m.

  • Luca Domina Luca Domina
    Hola! Muchas gracias por el apoyo y comentar! Me alegro que te guste! Saludos!! May 17, 2019, 7:07 a.m.
ACHE <3 ACHE <3
Me encantaaa!! No se si realmente te pasó algo así,però si te pasó,ÁNIMOS LOS SUSPERARÁS.Yo lo pasè y no se lo deseo ni a mi peor enemigo.<3
May 12, 2019, 5:49 p.m.

  • Luca Domina Luca Domina
    Hola y gracias por comentar! me alegro que te guste, es mi primer relato de terror, con el cual me preguntaba ¿Que pasaría si..? saludos!! May 13, 2019, 6:29 a.m.
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