La guerra de los Mil Rayos Follow story

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Marco Ruiz


Mark sera en listado en un ejercito que tendrá que combatir contra fuerzas de otros planetas, el sol tendrá un extraño comportamiento y descubrirá que algunas cosas no son lo que parecen. Robots, naves , armas del mañana y alguna que otra catástrofe.


Science Fiction Not for children under 13.

#ciencia-ficcion
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PROLOGO- El primer rayo

Era medianoche, tres sujetos caminaban al lado de una fabrica textil. Los pocos faroles que había en ese lugar iluminaban débilmente a los hombres, dejando a la vista sus mugrientas gabardinas amarillentas. En uno de los bolsillos de la gabardina sobresalía una navaja, y en otro, se alcanzaba a visualizar algo parecido a la mitad de una esfera. Cada hombre, llevaba en el hombro una bolsa de lona verde, las cuales parecían vacías. Caminaban por un anden lleno de papeles y alguno que otro cigarro de la marca “Mars”, había unos bancos y al lado, en un poste habían colgado una bandera propagandística de la FAM (Federación de astronautas militarizados). Hacia ya tiempo que los países habían quedado en enviar casi todos sus fondos para crear nuevas armas, robots, tecnología nunca vista, etc.… Aquella la razón por la que la calle estaba tan descuidada, en un cartón colgado en una pared estaban garabateadas las palabras: “LA IGNORANCIA Y LA AVARICIA HARÁN CAER A LA OPU (Organización de países unidos)!!!”.

Como el gobierno destino casi todos sus fondos en proyectos tecnológicos, la población enfureció y hubo una gran rebelión, la gente que participo en esa rebelión fue desterrada junto con sus familias, al lado sur del Gran Continente. De vez en cuando algún sujeto intentaba volver al Norte, si lo descubrían lo enviarían a un juicio y a una muerte casi asegurada, aunque había excepciones.

La tensión aumentaba entre las poblaciones ya que la OPU y la FVC (Federación de vías de comercio) no lograban hacer ningún acuerdo con los planetas del sistema solar. Algunos decían que se avecinaba una gran guerra, otros lo calificaban como patrañas. El caso era que cada uno tenía sus ejércitos listos y preparados para atacar y defenderse…

- Mark! – le susurro Edwin a Mark – Porque tan perdido? –

- No es nada. – respondió súbitamente Mark

- Callados. – les dijo Rob que iba enfrente – Estamos por llegar al punto de extracción. –

Llegaron hasta el final del andén donde había unos botes de basura y una camioneta negra. Rob se le acerco y Edwin con Mark lo siguieron.

- Seguro que esta es la camioneta? – pregunto Edwin a Rob.

- Solo hay una forma de averiguarlo. – respondió Rob escudriñando el lugar para ver si había policías encubiertos.

Rob después de investigar se acerco al vidrio del conductor que estaba muy empañado y dio tres golpes.

- Devo! Soy yo, Rob. – dijo susurrando lo mas alto posible, para que si había alguien dentro lo escuchara.

La ventanilla bajo rápidamente y los encaro un hombre musculoso de tez negra, con rastas y ojos marrones, les apuntaba con una pistola láser que tenía el símbolo de la FEM.

- JODER, UN ESPÍA. – grito Edwin sin contenerse y sacando su navaja.

Mark saco también ágil mente se navaja y la blandió contra el individuo, sin embargo, Rob se mantuvo sereno.

- Cálmense los dos! - les ordeno apuntándolos con el dedo.

Rob se giró hacia el hombre.

- Tu también cálmate, Devo. - le dijo tomando su arma con la mano.

- ¡Casi me matas del susto Rob! - le dijo con un acento muy extraño. – ¡Dijiste 5 golpes, no 3!

- Quien más sabría tu apodo, Devo. – dijo Rob haciendo énfasis en la última palabra.

Devo dejo el arma en el asiento del copiloto bruscamente.

- ¡La OPU y sus hackers, esos malditos saben todo sobre nosotros! – grito.

- ¿Sabías que gritas mucho? – le pregunto burlonamente Edwin.

- Tu que… que…- Devo se quedo moviendo la boca como buscando la palabra correcta.

- ¿Podrían dejar de discutir y ponernos en marcha? – pregunto desde atrás Mark.

Los demás lo miraron y hubo un momento de silencio.

- Tiene razón. Devo abre la puerta. – le dijo Rob apoyándose contra la camioneta.

Devo quiso decir algo, pero no pudo, así que toco un botón al lado de la radio y las dos puertas traseras de la camioneta se abrieron.

Los tres entraron y se sentaron en los bordes.

- Espero que hayas preparado la caja, Gran D.- dijo Edwin mirando a su alrededor.

- Claro, Pequeño E. - Dijo apuntándole con el dedo a unas cajas en el suelo.

Edwin se molestó, pero no pudo hacer mas que tomar su caja, al igual que Rob. Mark tomo su caja también y la abrió: contenía un pasamontaña, un paracaídas y una pistola de la FEM. Devo encendió la camioneta y la puso en modo volador. Después de una turbulencia, la camioneta empezó a subir hasta llegar por encima de la fábrica, Devo presiono el acelerador y en pocos segundos salieron disparados. Mark se sostuvo mientras que Edwin y Rob se cayeron.

- DEVO! – gruño Edwin mientras se ponía de pie.

Mientras los dos se ponían de pie Mark se colocó el pasamontaña y el paracaídas, la pistola la metió en un bolsillo libre de la gabardina.

- ¿De donde sacaste estas pistolas de la FEM? – le pregunto Mark a Devo

- Contactos Mark, muchos contactos. – le respondió.

Mark no quiso hacer más preguntas así que espero, mientras que Edwin y Rob se ponían sus pasamontañas y los paracaídas.

- Los paracaídas son caseros. – explico repentinamente Devo.

Los tres miraron a Devo con extrañes.

- ¡Es decir que tienen más posibilidades de no abrirse? – pregunto Edwin sin disimular su temor. Rob lo golpeo con su codo para que se callara, pero prosiguió.

- Gracias, Gran D. – dijo sarcásticamente.

Devo se giro hacia Edwin sin quitar las manos del volante, estaba bastante calmado.

- Mejor, tal vez tenga más posibilidades de no volverte a ver. – dijo adoptando un tono aún más burlón que el de Edwin. Después de eso miro a Mark.

- ¡Bueno y tú qué piensas M? –

Mark pensó detenidamente que responder.

- Pienso que funcionaran. – respondió vagamente.

- Un hombre de pocas palabras. – dijo girando su cabeza hacia Rob. – Creo que Edwin podría aprender un poco de Mark. ¿No Rob? – Edwin casi se puso de pie, pero Rob lo contuvo con su brazo izquierdo.

- Centrémonos en la misión. – dijo suspirando y acomodándose el paracaídas. – Repasémosla un poco. –

Rob metió la mano en su bolsa y saco un pequeño cuaderno de anotaciones y lo abrió.

- Entonces… Devo ya nos esta llevando por encima de la barrera electrónica que nos separa del Norte, y el ya tiene controlado como engañar a los radares. – empezó a decir. – Saltaremos en paracaídas hasta caer en el banco central donde liberaremos los dispositivos de Mark para noquear a los guardias. – Rob saco de su gabardina la mitad de la esfera, que resulto ser un robot. – Este pequeño da descargas eléctricas que noquean sin problemas a humanos, incluso con armadura. – dijo con orgullo.

- Recuerda que son míos. – dijo Mark apuntándole a la M pintada en el robot.

- OK… También los usaremos para hacer un cortocircuito en el equipo de seguridad para que los láseres se apaguen y la bóveda se abra. –

- Cogemos todo el dinero, Devo nos recoge…- inicio Edwin - ¿Pero cuando usamos las navajas?

- Cierto Ed, solo las tenemos por si se presenta una situación, desagradable. – respondió.

- Hablando de desagradable…- empezó Devo- Ahí la tenemos la Gran Ciudad. –

Al frente de la camioneta voladora aparecieron miles de edificios altísimos, llenos de luces que los cegaron.

- Malditas corporaciones corruptas. – se quejó Edwin tapándose los ojos.

- Las pistolas también nos servirán para eso. – dijo Rob evitando la luz.

- Bueno… en breves estaremos encima del banco, prepárense. – aviso Devo.

- Chicos… ¡¡¡QUE DEMONIOS ES ESA COSA!!!- grito Edwin, poniéndose de pie.

- ¿Que te pasa? – pregunto Rob alarmado.

- ¿¡Que esa cosa amarilla que viene hacia acá?!-

Mark giro su cabeza y vio una gran luz amarilla que se sobreponía contra las luces de los edificios, el Sol… Concretamente un rayo solar, que venía hacia ellos.

- ¡DEVO, GIRA! ¡GIRA! – le grito alarmado Rob.

-WOW…- dijo Devo embobado.

- ¡NOOOOOO! – Grito Edwin

Mark se puso de pie para tomar el volante, pero ya era muy tarde, el rayo solar estaba muy cerca. Por un segundo Mark sintió como todo a su alrededor se calentaba, le nublaba la vista, cayo al suelo mientras el rayo rompía el parabrisas en mil pedazos, le paso a un metro de distancia, sintió como la tela del pasamontaña hervía terriblemente, el rayo termino de reventar las 2 puertas de atrás, lanzando a Mark, Rob y Edwin al vacío.

Mark con el ensordecedor sonido del viento correr vio al rayo alejarse, mientras perdía lentamente el conocimiento, Mark puso su mano cerca del paracaídas y jalo la cuerda… su vida estaba en manos de un paracaídas casero, de repente todo se puso negro…

April 22, 2019, 3:08 a.m. 1 Report Embed 1
To be continued...

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MR Marco Ruiz
Cualquier fallo ortográfico mil disculpas, dejen sus reseñas aquí.
April 22, 2019, 03:36
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