Crimen pasional Follow story

uniromancy Clare Devon

Dana es una muchacha de familia adinerada, que conoce a un muchacho de diferente clase social. Una noche, con la desaprobación de sus padres respecto a la relación, él decide arriesgarse a cometer lo que, a vista de los padres de la muchacha, sería un secuestro; pero ella está de acuerdo en huir con él.


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#amor #pasion #amor-joven #huida #fuga #romance
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Crimen pasional

Lancé la almohada de mi cama lejos, hacia algún lugar en mi habitación, y volví a sollozar otra vez, tratando de ser silenciosa con respecto a mi madre.
La noche ya había pasado de las dos de la madrugada y todo lo que deseaba era escapar del infierno en el que se estaba fundiendo mi corazón.
Lancé un suspiro pesado e imaginé sus ojos azules a sólo centímetros de los míos. Su sonrisa... Le quiero tanto... Más de lo que algún día podría llegar a querer a alguien más.
—Matthew... —su nombre escapó de mis labios, desde mi agitado corazón, inútilmente.

Cuanto deseaba que él estuviese aquí, conmigo, ahora. Necesitaba sentir el calor de su cuerpo abrazando el mío, necesitaba oír el susurro dulcemente grave de su voz en mi oído. Necesitaba que me dijese que todo estaría bien, que nadie lograría separarnos nunca, pero debía resignarme a comprender lo que realmente estaba ocurriendo con nosotros.
Entonces pensé en mi padre.
>>—Le odio, le odio... —sollocé, golpeando mi cama, imaginando que a quién golpeaba era al egoísta de mi padre, mi resentida madre, mi estúpida posición social.
¿Por qué demonios no podía amar a alguien diferente a mí? ¿Por qué mis padres debían empeñarse en alejarme del único chico que había amado en mi vida, al único chico que sabía que amaría siempre?
Limpié las lagrimas sobre mis mejillas, mi pestañas estaban mojadas, y sentía mi corazón martilleando contra mi pecho. Sentía la opresión de mi pecho, el vacío en mi interior. La voz de mi padre gritando no me dejaba en paz, mi voz quebrada al dejar a Matthew, sus ojos fríos, tristes... ¡Le necesitaba!, le amaba.
<<¡Jamás volverás a ver a ese criminal! Deshazte de la idea de desobedecer mis ordenes otra vez, pequeña malcriada>>.
<<Matthew, debes irte... no puedo seguir con esto más, no puedo con esta presión...>>
<<Te amo, Dana, siempre lo haré>>.
Limpié mis lagrimas una vez más y solté un suspiro de agobio; entonces oí el crujir de las caídas hojas de otoño desde el patio, justamente fuera y cerca de las ventana abierta a mi espalda. Mi corazón dio un gran golpe contra mi pecho, y levanté mi rostro mojado desde la cama. Sus botas resonaron silenciosamente contra el suelo de mi habitación, sus sombra se iluminaba por la luz nocturna de la luna llena y salté de la cama en un segundo.
—¡Matthew! —exclamé, en un sigiloso susurro.
Aferrándome a su pecho, a su calor, a su delicioso aroma.
Sus brazos fuertes me rodearon, presionando su cuerpo contra el mío, desvaneciendo cualquier diminuto espacio entre nuestras anatomías, entre su pecho agitado y el mío. Sus labios besaron mi cuello con aquella delicadeza dulce y romántica de todos sus gestos mostraban siempre hacia mí
—No voy a dejarte ir así de fácil, Dana —susurró su voz cálida, ronca en mi oído.
Su cálida respiración descompasada y sus brazos que me encarcelaron contra su pecho, me hacían sentir tan bien, tan tranquila, en casa... él lo era todo para mí.
Sentí mi pecho temblar y mi estomago anudarse de nervios, entonces no pude evitar llorar bajo sus cuerpo, ante sus palabras que sabía que hiciésemos lo que hiciésemos, se perderían en la distancia entre sus labios y los míos cuando no podamos estar juntos.
Aquello me estaba matando.
>>—No voy a perderte porque tu padre no me quiera contigo, no voy a dejarte ir —sus palabras eran firmes, decididas, agitadas.
—¿Pero cómo, Matthew? —susurré, levantando mi rostro empapado para mirarle a los ojos—.¿Qué podemos hacer? ¿Qué podemos hacer por nosotros sin que mi padre se entrometa? —sus ojos intensos estudiaban los míos, y en aquel mismo instante caí en cuenta sobre mi voz temblorosa y asustada. Sabía que Matthew sentía tanto dolor como yo, me amaba tanto como yo —Tengo miedo, Matt. Te necesito...
Entonces sentí el rose de su piel fría en mis mejillas, en mis labios, en mi mentón. No podía aceptar el hecho de que debíamos dejarnos ir, no quería aceptarlo.
—Sh... —su pulgar acarició mi labio inferior, sus ojos se cerraron por un segundo —. No llores... me duele verte llorar —sus labios tomaron los míos, se cerraron sobre los míos devolviendo en mi el bienestar.
Cuanto había extrañado sus caricias, sus suaves labios carnosos acoplándose a los míos con exquisita lentitud, delicada y dulce, su tacto atrevido y preciso, su calor reconfortante. Pensé en que no todo estaba perdido, teníamos una oportunidad, podíamos ser nosotros mismos como nos amábamos.
Su lengua acarició la mía, sus labios tomaron el control, su cuerpo se pegó mucho más al mío, sus brazo izquierdo estrechó mi cintura a su abdomen y su fría mano derecha empujaba mi rostro hacia él desde mi nuca, entre mis cabellos. Podíamos ser uno en aquel mismo momento.

Matthew dejó de mover sus labios y entonces se alejó lo suficiente para que nuestras respiraciones aceleradas se mezclasen entre ellas
—Vayámonos —susurró.
—¿Qué?
—Si no puedo amarte libremente ante tu familia, aquí... ¿piensas que te dejaría sin luchar por ti? —susurró, con sus ojos clavados en los míos.
Intensos, decididos, prometedores, hermosos.
—¿Qué quieres decir? —inquirí, confusa. Mi corazón amenazaba con romper mi pecho y escapar fuera de mi. Entonces lo comprendí, caí en cuenta de lo que sus palabras aterciopeladas significaban y aferré mis manos a las solapas de su cazadora de cuero—. ¿huir juntos?
Matthew asintió y lentamente comenzó a separarse de mi, tomando mi mano.
—Te quiero conmigo por siempre, Dana, y ésta es nuestra noche —murmuró, tirando de mi mano hacia el camino de la ventana, hacia nuestro futuro destino—. Es sólo un crimen de pasión para tomar lo que es mío, y tu eres mía, Dana —asentí, y sin dudar un segundo tomé su mano avanzando hacia él, hacia el amor de mi vida.
—Y tu eres mío —susurré.
Su deslumbrante sonrisa torcida iluminó su rostro, y sonreí a su sonrisa.
Era cierto, teníamos una oportunidad ahora mismo.
Le observé saltar fuera y corrí sigilosamente hacia mi armario ante su sonrisa completamente esperanzada. Tomé la alforja de viajes y arrojé en ella toda la ropa colgada en mi armario, sin siquiera detenerme a ordenarla. Cerré la cremallera, abandoné mi teléfono, y Matthew quitó la alforja de mis manos mientras yo salía fuera.
Su coche estaba aparcado justo afuera, listo para nosotros. Los nervios se apoderaron de mi estómago, temiendo que mis padres pudiesen escucharnos, atraparnos.
—¿Lista nena? —murmuró él.
Sus cabellos agitándose en el aire, sus brazos extendidos para ayudarme a saltar la pequeña cerca sin abrirla, sólo por no activar la alarma.
—Muy lista —sonreí, y entonces salté hacia la acera siendo recibida por sus brazos firmes. Sonrió, y supe que nuestro destino estaba sellado—. Te amo, Matt —murmuré, atrayendo su cuerpo desde las solapas de su cazadora hacia mí, y le besé.
El mordió mi labio, dándome esa autentica mirada juguetona y atrevida de siempre. Oh Dios, cuanto le quiero...
—Y yo a ti, nena. Te amo más de lo que nunca amaría a alguien más.
Puso el equipaje en el asiento trasero, y arrancó rápidamente.
Este era un nuevo destino para nosotros, para mí. Lejos de reglas dolorosas y una vida de apariencias.
Lejos del lugar que más odiaba en el mundo.
Mi hogar.

April 11, 2019, 9:56 p.m. 0 Report Embed 0
The End

Meet the author

Clare Devon Hey!, soy Clare n.n. Escribo por pasion y adoro crear nuevas historias. Escribo en el genero de Romance Erotico y Novela Juvenil, sin embargo, uno de mis grandes amores es el Thriller. Espero les gusten mis historias y no duden en dejarme un comentario si lo desean! <3

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