Almas divididas Follow story

I
Irina Mazzutti


Jimin decide mudarse a Seúl al haber sido echado de su casa en Busan por su propia familia. Taehyung simplemente no puede estar lejos de su mejor amigo, así que Seokjin los recibe en su casa recién comprada, la cual casualmente queda justo al lado de la casa de Jungkook, un chico frío y distante que parece tener todo resuelto en su vida. ¿Qué pasará cuando ambos mejores amigos despierten interés por el chico enigmático? ¿Qué pasará cuando un misterioso libro ponga en juego amistades y otro tipo de relaciones?


Fanfiction Bands/Singers Not for children under 13.

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Prólogo

– Vete de aquí. – Jimin recibió el bolso que su madre le entregaba con el corazón oprimido. Se sentía como si estuviera observando todo desde afuera, ajeno a esta situación que no terminaba de encajar en su vida. – Yo di a luz a un niño... ¡No a una niña!

Salió dando traspiés de su casa aún sin dar crédito de que fuera su propia madre quien lo echara. Divisó a su hermana, quien tenía los ojos llorosos, espiar lo que sucedía y le sonrió para tranquilizarla.... Y para tranquilizarse.

"Todo estará bien. Mamá sólo está algo... impactada por la noticia. Sí, es eso. En unos minutos todo volverá a la normalidad."

Volvió a mirar a su madre quien aún tenía esa expresión en su rostro que decía "Desaparece de mi vista."

– Mamá, no soy una niña. Ser homosexual no me hace una n-– fue interrumpido por un dolor repentino y un fuerte sonido proveniente de su mejilla. Por inercia, se llevó una mano al lugar adolorido y abrió los ojos en demasía, sorprendido de lo que su madre acaba de hacer.

– ¡NO ME LLAMES MAMÁ! – gritó alterada. – Tú... Tú ya no eres mi hijo. – Jimin dio un paso hacia atrás como si le hubieran dado un gran empujón, uno que dolió mucho más que el golpe en su mejilla. – ¡Y no te atrevas a decir esa palabra otra vez en mi presencia! Es más... No aparezcas nunca más frente a mí.

Dicho esto, la mujer cerró la puerta en su cara y él se quedó allí, mirando la fachada de la que hasta hace media hora había sido su casa sin terminarse de creer lo absurdo de la situación.

Su madre siempre había sido la persona en quien más confiaba, luego de su amigo Taehyung. Ella sabía hasta el más mínimo detalle de su vida. Es por eso que, cuando ya había tomado la decisión, no dudo ni un segundo más en correr hacia su más fiel compañera para contarle lo que había descubierto de sí mismo. De hecho, se rio con incredulidad al haber tenido tantas inseguridades para ir con ella.

No sabía cuánto tiempo llevaba allí parado. El dolor en sus músculos entumecidos no era nada comparado con la opresión en su pecho.

Mientras algunas lágrimas se derramaban por sus mejillas, se dio la vuelta dispuesto a caminar lejos de allí, pero se detuvo en seco al escuchar el sonido de la puerta abriéndose de nuevo. Se giró con la esperanza de que su madre saliera corriendo, lo abrazara y le dijera que todo había sido una broma que había terminado mal.

– Ten. – La decepción cruzó el rostro del chico en cuanto vio que era su hermana quien había salido, pero se recompuso rápidamente y le sonrió con alegría que no sabía que aún tenía. – Hace frío. –insistió la muchacha, tendiéndole su chaqueta favorita.

– Gracias Jisoo. ­– dijo Jimin tomándola y colocándosela. La verdad es que sí hacía frío. Sus manos dolían por estar entumecidas y su nariz se encontraba hinchada y roja. Aunque no tenía idea de si esto último era por el frío o por haber llorado.

– ¿A dónde ibas?

– Oh. Pues... – La verdad es que cuando empezó a caminar aún estaba en estado de shock y no sabía a donde se dirigía. – A... ¡A casa de Taehyung! Sí, iba a su casa.

– Pero... ¿no es hacia allá? – señaló el lado opuesto del camino que Jimin había tomado y luego rio. – Hey. Cuídate. ¿Sí? Y mantenme informada. – El chico sonrió y tomó a su hermana entre sus brazos con fuerza, casi asfixiándola. – O-Oye no puedo r-respirar.

La liberó de su abrazo de inmediato con una sonrisa de disculpa y señaló hacia la casa.

– Ya. Ve adentro. Te llamaré.

Jisoo le sonrió una última vez y entró a su casa con pesar mientras Jimin sacaba su celular y marcaba el número de su mejor amigo.

– ¡Mochi! ¡Adivina qué! Jinnie ya tiene casa en Seúl y su propio salón de peluquería. ¿Puedes creerlo? ¡Qué suerte la de él! ¿Cómo habrá-

– Taehyung. – escuchó el silencio expectante de su amigo entendiendo que había captado la alarma en su voz. – Te necesito.

Voy para allá.

March 21, 2019, 5:45 p.m. 0 Report Embed 2
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