La "Perra" de Tu Esposa Follow story

sadinthemoon Mariam Abdulhay

El respeto que le das a los demás es el claro reflejo del que sientes por ti mismo. Cuando una mujer dice "Basta" hasta ahí llega todo. Ella explota en sentimiento debido a los abusos de su esposo, ahí es cuando él la valora. Breve anécdota un tanto cierta, un tanto fantasiosa pero siempre llena de realidad.


Non-fiction All public.

#confianza #amimepasó #desamor #respeto #pareja
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LAS PALABRAS HIEREN MÁS DE LO QUE PIENSAS

Si tú, mi querido lector, eres hombre y eres de los que de vez en cuando, en algún punto de tu relación, te haz expresado como el título de esta historia con tu esposa, sigue leyendo.

Si tú, mi querida lectora, en algún momento de tu vida, cansada de la rutina diaria, de encargarte dentro y fuera de casa de tu familia, te haz encontrado de frente con la realidad de tu pareja expresándose así sobre ti, lee un poco más abajo.


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SE PERDIÓ EL RESPETO. Ese es el primer punto de esto. Cuando tú y tu pareja ya se expresan con fastidio uno del otro, algo esta faltando. Y ese algo, usualmente es respeto y amor.

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El día comienza. Despiertas junto a tu bella durmiente personal, que como es lógico no esta maquillada ni arreglada, está se encuentra despeinada, con mal aliento, mal humor, ojeras y ganas de seguir aplastada. Pero no, ella se despierta a hacerte lo que sea que encuentre en el refrigerador para comer. Sales del baño, preparando tu atuendo, ella aún esta en pijamas y eso te molesta, "¿es que esta mujer no piensa arreglarse?" Pero ella sonríe con sus ojeras y su taza de café humeante, mientras te ofrece una a ti también. Aunque tú, con tu anterior pensamiento, te molestaste solo y le dejaste la bebida caliente como si no fuera nada.

Ella corre a arreglarse, se le a hecho tarde, y por su culpa a ti también, ya que debes dejarla en el trabajo porque aún no pueden darse el lujo de tener dos vehículos.

Sale sencilla de la habitación, el cabello jalado en una alta dona, un poco de compacto y rubor para disimular las ojeras, color en los labios para darle poder, pero tu lado oscuro de inmediato duda si realmente se arregla para la reunión de la que te habló o es algo más, tal vez tenga un amorío por ahí y no lo haz notado.

Suficiente para arruinar tu paz mental, la dejas en la sala terminándose de calzar los zapatos de plataforma que usa normalmente y que curiosamente se están despegando un poco, aunque ella sabe que aún aguantan un trote y que te pondrá más peso encima si te cuenta que necesita un par nuevo. Suenas el claxon, no puedes creer que esa mujer se tarde tanto, ¿por qué se arregla tanto? Por fin sale, cartera en mano, llaves en la otra. Tiene la cabeza baja, no puedes leer su expresión, cuando ella realmente solo esta preocupada porque no sabe que ha hecho para que tengas ese humor mañanero con ella.

Antes, recordaba ella mientras manejas desesperado por el tráfico, antes las cosas eran distintas. Antes reían juntos todo el tiempo, salían a bailar, dormían de día y se desvelaban de noche conociendo sus anatomías ante la luna como acompañante. Antes le decías todo lo que se te cruzaba por la cabeza. Antes demostrabas tu amor de diferente manera. Antes no gritabas ni ofendías.

Y ahí es cuando ella suelta dos lágrimas pequeñas pero llenas de sentimiento. Tú no lo notas porque estás ocupado discutiendo con el conductor del carro a tu izquierda. Ella se seca rápido y suspira pesadamente. Eso sí lo escuchas, y te lo tomas a pecho.

-Pues no es mi culpa que te hayas demorado tanto. Si no hubieses tardado no estaríamos atascados. Ahora llegaré tarde a la reunión. Mierda.

Sigues murmurando improperios y ella sólo te mira con los ojos abiertos, no entiende qué te hizo responder así, supone que confundiste su suspiro lleno de añoranza con uno de molestia. Ella abre la boca para replicarte algo ingenioso, como siempre. Como antes, que tanto te encantaban sus respuestas rápidas e inteligentes, a la vez de cómicas. Pero la detienes con un dedo amenazante

-No. Empieces. No. Tengo. Humor. Para. Ti.

Allá va su cabeza de nuevo, agachada por lo que resta de camino.

Ella se pregunta qué paso con su carácter, con su amor propio. No ve justo que, luego de ser una rebelde adolescente y de sacarle canas verdes a su madre, a la que nunca obedeció en absolutamente nada, haya terminado así: Dejándose pisotear por un don nadie que se da el lujo de jugar con su corazón hasta dejarlo hecho nada. "Maldita sea, 5 años en esto" es lo que piensa y siente como las lágrimas quieren rodar de nuevo, levanta la cabeza para que eso no ocurra tan fácilmente.



La jornada de medio día en la que trabajaba terminó, en la oficina la felicitaron por su excelente presentación y le hacen saber que pronto será llamada para un trabajo completo. Ella, en vez de emocionarse por aquella promoción, se aterra. ¿Cómo le dirá a su marido que la quieren tener trabajando horario completo? Sabía bien que él soltaría un grito al cielo.

Llegó a casa gracias a un autobús que cubre su ruta. No deseaba llamarlo para saber si podría recogerla y escuchar su retahíla de ofensas pues "por su culpa llegó tarde". Se sentó en el amplio sofá mientras dejaba sus zapatos a un lado. Miraba la casa, llena de silencio y paz. Admiró sus paredes: de color blanco y salpicadas de color en todos lados, llenas de fotos de ambos y de familiares y amigos cercanos. Caminó hasta el lado contrario de la habitación donde una foto en específico le llamó la atención. Eran ellos. Era la primera foto juntos. Recuerda ese día... Estaban en una azotea junto a su grupo de amigos, estaban realmente felices, acababan de reconciliarse de una pequeña pelea típica en ellos, "Eh, toma la foto" dijiste tú animado a una conocida que ahí estaba, tomaste su rostro entre tus manos y quedó plasmado ese beso para siempre en una foto. Ella sólo acarició el papel impreso como si fuese algún recuerdo de algún difunto querido, dejó las lágrimas correr. Bienvenida, depresión. Te habías tardado en llegar.


A las cuatro de la tarde llegas a casa, las luces están apagadas, lo notas mientras estacionas. Entras con tu llave y encuentras todo como si no hubiese nada, arrugas el ceño pero vez los zapatos que ella usó temprano justo junto al sofá. Te acercas a inspeccionarlos, dudando siempre de tu pareja y chequeando que no este algún par masculino al lado. Tu ceño fruncido vuelve cuando notas que sus zapatos están hechos un desastre y a punto de desbaratarse. "Otro gasto más, pedirá un par nuevo, perfecto!" Piensas con sorna, mientras te diriges a la habitación que ambos comparten esperando siempre encontrarla a ella con algún amante en una incomoda posición. Pero debes agudizar la vista para ver que ella esta ahí, sola, dormida entre las sabanas. Sin sutilezas enciendes todas las luces, ella arruga el rostro por la luz y te mira entre esas pequeñas rendijas que tiene por ojos. La notas rara, no ha hablado.

-¿Estás enferma?

-No, estoy bien- Se levanta de las sábanas y estudias su rostro, esta hinchado y sus ojos rojos, te molestas de inmediato pensando en que mientras te matabas trabajando, la nena estaba tomando una larga siesta y por eso esta así.

-¿Qué hiciste de comer?- dices con rudeza mientras empiezas a desvestirte y buscas algo cómodo. Antes ella lo hacía por ti, te quitaba los zapatos, los calcetines, la camisa botón por botón y hasta el cinturón.

-Nada- murmura bajo- Pero ya mismo te haré algo rico- se apresura a decir y sale en dos ruedas antes que descargues tu rayo verbal contra ella. Astuta mujer.

-Entonces, no comiste?- Insistes luego de encontrar algo más de casa para usar. Ella esta en la cocina inspirada entre cuchillos y verduras

-No tenía hambre- Dice fluidamente sin mirar tu rostro.

-O comiste en otro lado-Apuras a decir. Ella solo suspira sin mirarte- El que calla otorga- Insistente siempre.

-No comí en ningún lado, simplemente no tenía hambre.

-Si, claro- Saliste de ahí hasta la sala donde tu equipo de sonido te esperaba para ayudarte a liberar tu estrés con esas canciones tan tuyas.

Lo mejor de vivir solo- en pareja- es que puedes escuchar tus rolas favoritas una y otra vez sin nadie que te diga "deja eso ya" o "apágalo".

Lo malo es olvidar que vivir en PAREJA significa vivir con alguien más y que, si a esa persona le molestan tus melodías, lastimosamente, debes moderarte.

Pero hasta eso ella lo acepta, que escuches lo que quieras al volumen que quieras y a las horas que quieras. Lo que sea por complacerte.


Luego de un par de horas la comida esta servida, estas furioso, tienes mucha hambre y ella tardó mucho. Cuando sonriente te avisa que tu comida esta servida solo murmuras un "Por fin!" al pasar por su lado. Ella se sienta junto a ti y ambos comen en silencio

-Espero te guste- Dice ella antes de probar bocado. Tú callado empiezas a devorar el plato, cuando ya el silencio es inaguantable y sus ojos de corderos están esperando que digas algo positivo sobre el menú, hablas

-Le faltó sal, y está un poco crudo- Sus hombros se desinflan automáticamente, por supuesto, tú no lo notas, sigues comiendo ese plato que aunque no esta mal, podría estar mejor. Ella se hunde en sus pensamientos más que antes, si es que realmente es posible. Y tu la hojeas ocasionalmente tratando de adivinar en quién estará pensando, ¿será su jefe? ¿un compañero de trabajo? ¿el chico del mercado?

Termina la cena y recibes una llamada, es tu madre queriendo saber de ustedes. Ella está fregando los trastes y tu contestas la llamada saliendo de la cocina para tener un poco de espacio

-¿Que tal todo, amor?

-Bien mamá

-¿Mi nuera querida cómo esta?

-Ahí, ya sabes, esta ocupada

-¿Todo bien entre ustedes?- Una madre siempre sabe.

-Sí, mamá, excelente.

-Es bueno saberlo, temprano la llamé pero no atendió el celular.

-Tal vez estaba dormida, llegué y la encontré así

-Oh, cielos. ¿Pero es qué se esta desvelando mucho?

-No lo sé, mamá- Ya era tediosa la conversación. Odias que se inmiscuya en tus cosas.

-No seas tan duro con la chica, cariño. Ella te ama.

-¿Dices que soy malo con ella?- Tu tono fue rudo.

-Solo digo que no olvides todo lo que han luchado por estar donde están. No dejen que la monotonía se una a su relación. Son jóvenes aún, deberían estar suspirando amor.

-Lo estamos, mamá. Adiós.- Sabía que ella le cobraría caro esa colgada de llamada, pero sus palabras lo hicieron cabrear.

-¿Todo bien con tu mamá?- Preguntó ella preocupada por tu mal genio mientras entraba a la habitación. Ahí explotaste.

-¿Por qué no mejor la llamas y le preguntas? o, mejor, ¿Por que no vas y te mudas con ella?- sus ojos parecen dos pelotas de golf.

-Oye, calma, no te he dicho nada malo, ¿Qué rayos te pasa?- sigue hablando con calma no queriendo alterar a la fiera, pero su lado oscuro también se empieza a manifestar, sus puños están cerrados con fuerza sin ella siquiera notarlo.

-¿Qué me pasa? Me pasa que estoy harto de ti! Todo lo tuyo me tiene cansado. Estoy harto de ver tu estúpida cara y oír tu estúpida voz haciendo preguntas estúpidas. ¿Por qué mejor no sales por ahí? Vete, busca a uno de tus amantes y pasa una divertida noche fuera a ver si así terminas de salir de mi vida de una buena vez!!!- Los gritos no faltan, esta vez, ella ya no llora, ya esta cansada de llorar.

Se cansó de sentir lástima de sí misma y de su condición. Estaba cansada de estar esposada a un carcelario que no hacía más que torturarla.

-No seas marica!!!- Te gritó, haciéndolo congelar en su sitio. Ya te estabas dando la vuelta para buscar tu cajetilla de cigarros cuando oíste su grito. Una vez te alzó la voz, cuando iban empezando la relación, y te sentiste tan mal que lloraste dos días seguidos. No podías creer lo que pasaba, ella tenía los ojos desorbitados y rojos llenos de líquido salado, sus puños estaban muy cerrados y blancos justo a cada lado de su cuerpo, su cabello estaba desaliñado como si lo hubiese jalado a propósito, y su voz... Su voz era lo más escalofriante- ¿Tú estas harto de mi? Pues por fin compartimos algo en común! Eres un maldito cerdo desgraciado, mal agradecido. Como diablos pretendes humillarme de esa manera, diciéndome que marche de mi casa, cuando es mí casa tanto como tuya? Como dices que te soy infiel cuando no tengo ni una gota de maldita autoestima? Crees que así me buscaré a otro?- se señalaba a sí misma- Mírame, maldito idiota!- Alzaba más y más la voz- Por tu culpa no quiero otro maldito hombre en mi vida, me jodiste completa y absolutamente. Te odio! Sabes que es eso? Llegar a odiar a la persona a la que una vez juraste amar? Crees que soy mala? No sabes realmente lo mala que puede llegar a ser una mujer, y tú, estúpido, quejándote de mi!!! Cuando me he convertido en una muñeca de trapo para ti! No opino, no me quejo, no discuto, y tú, maldito imbécil, aún así me ofendes?

Tú sigues congelado, sigues sin respirar siquiera, ¿es esa tú mujer? No... Es decir, alguna vez fue salvaje e impulsiva, pero se supone que eso quedó atrás hace mucho, no? Aún así, tú aún eres salvaje e impulsivo, de eso te das cuenta justo cuando ella camina hacía ti con total rudeza para darte la estocada final, tú estas inmovil y aterrado aunque no lo quieras admitir

-Vamos! Grita! Insúltame! Termina de matar lo poco bueno que siento por ti!- Su índice está clavado en tu pecho- Golpeame!- Lo dice mirandote a los ojos sin temor alguno, ojos café donde se reflejan los tuyos que sí están llenos de pánico- Ya no te temo! Me haz matado por dentro! Aquí- se tocaba el pecho- Aquí ya no hay nada para nadie, ni para ti ni para mi, y todo eso sí que es tú culpa. TE. O.DIO- exclamaba con furia cada sílaba, tus ojos picaban y tarde te diste cuenta de que estabas llorando.

Se separó de ti sin pronunciar palabras, entró al baño y tú solo quedaste en tu sitio sin saber que hacer ni que decir, cuando de pronto un torbellino de emociones te atacó y de un segundo al otro terminaste en posición fetal, en el piso, y llorando hasta tener hipo. Ella no se inmutó. Salió del baño con su pijama de siempre y luego del cuarto. Pensaste en que te ayudaría? Pues no seas ilusos que ni eso te mereces. Regresó con un vaso de agua y se lo tomó junto con una aspirina que guardaba en su mesita de noche. Tú como verdadero actor de teatro seguías tendido ahí en el frío suelo esperando una buena acción de parte de ella, pero, siendo realmente honesto contigo mismo, ¿lo mereces?

Ella apagó la luz. Y el silencio te dio respuesta.


Ha pasado una semana desde que ella decidió que separarse de ti sería la mejor opción. Buscaste a tu madre, como sabio apoyo eterno, pero ella te recibió bajo su techo más por obligación que por gusto, siendo mujer ella sabía lo que su pobre nuera vivía aún cuando está no le contase nada.

Pasaste por tu viejo hogar, ese que levantaste con ella, ese donde hasta el más mínimo cuadro fue escogido en pareja, tiempo antes de que la relación se fuera a la mierda. Y ahí la viste, hermosa como siempre, abriendo la puerta con una sonrisa curiosa, la cual se borró de inmediato al ver tu rostro. Te dejó pasar con fastidio, una caja de cartón estaba en medio de la sala

-Ahí están tus cosas, por favor tómalas y ve que no se olvide nada, no quiero volver a verte por aquí.

-Amor... Hablemos esto- Dijiste con suavidad. Ella pegó un respingo, estaba de espaldas a ti haciendo no sé qué en la cocina.

-Amor? Me llamaste amor?- Preguntó con ironía y sorna, luego río- Casualmente hace una semana era la perra que dormía con el chico del mercado, pero ahora soy tú amor? No seas patético. Ahora sal de mi casa y no vuelvas más nunca.

Y tú, con la cabeza baja y el orgullo pisoteado, te marchaste, no sin antes voltear a ver esos ojos cafés que un día brillaron de amor por ti. Esos mismos que ahora te miran con repulsión. Porque eso causaste en ella: Odio total a todo lo relacionado contigo.


Porque esto es lo que queda en el corazón de una mujer que ha sido herida una y mil veces por el mismo personaje que una vez le prometió amarla siempre.


March 21, 2019, 2:49 a.m. 1 Report Embed 1
The End

Meet the author

Mariam Abdulhay 20%. Una princesa en casa. Enamorada de los libros desde que tengo memoria. SADINTHEMOON en Instagram, Wattpad y Litnet.

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IM Isis Martinez
Me encantó Muchas veces el ser humano no aprecia lo que tiene hasta que lo pierde.
2 weeks ago
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