Sin Pies Ni Cabeza Follow story

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Juan Pijamas Mullidos


La historia de vida de una persona no tiene sentido para algunos, e incluso los que la vivimos pensamos en las locuras que nos pasan. Este hombre nos cuenta un poco acerca de como se levanta cada día, sin saber si podrá vivir una vida normal algún día.


Memoir & Life Stories All public.
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Capítulo I

Si las rosas azules existieran…Pero como no existen, la suposición que divagaba en mi cabeza no tiene sentido, no vale la pena gastar tiempo pensando en algo que no vaya a suceder por medios naturales. Viajar en el transporte público para la gente nunca es sinónimo de una gran experiencia, otros pensaran que la situación en la que viven no les permite lujos como autos o viajes constantes en taxi, también están los que por la mala administración del dinero unos días antes de la fecha de corte deciden viajar con nosotros, los simples mortales, muchos bajo el pretexto de “Decidí a veces viajar así para ayudar al medio ambiente”, cuando su conciencia no les deja tranquilos con la escurridiza mentira que acaba de salir de sus bocas. Están los que prescinden de este servicio nada más y nada menos que por comodidad hacia sus lugares de trabajo, estudio, entretenimiento, entre otras, y estamos los que usamos el servicio por razones variadas y poco usuales, como la mía, que es por un gusto adquirido hacia este. Habrá más casos del porqué usar este beneficio, pero los casos que más veo a diario, y escucho por accidente son estos. Se preguntaron hace unos momentos porqué sería un gusto adquirido viajar en las unidades donde hay mucha gente, donde te desplazas lento en muchas ocasiones, donde no puedes tener tu espacio personal o un campo fijo a diario, donde tus posibilidades de un aire puro se reducen de manera exponencial; pero hasta el momento solo hemos hablado de las cosas malas, la gente no acostumbra a buscar los lados claros del problema, o tener bellos pensamientos respecto a lo que están viviendo en el momento, pues para mí los términos “bueno” y “malo” es relativo, tu punto de vista influye en gran cantidad, pero eso no va al caso. Me gusta usar el transporte público porque a diario tienes una nueva experiencia, nunca vas a ir con el mismo conductor o encargado, toparás con suerte si en el mismo mes o en un determinado periodo de tiempo tomas la misma unidad y en dado caso encargado de ella, no sabes con quién estarás compartiendo el espacio, con quién te sentarás, quién te saludará, si lograrás reencontrarte con alguien, si tendrás que ir de pie…Son tantos escenarios con los que se podría uno topar por un lado, y por el otro puedes conocer el mundo de una manera distinta, desde saber qué piensan las personas, cómo se comportan en un día normal, cuáles son sus preocupaciones, hasta ver por la ventana y descubrir cómo se mueve el mundo, que lo hace único.

Hoy me fui temprano de la casa, no hay para mí nada como llegar temprano a todo lugar, ser puntual dice mucho de las personas, al igual que lo dice la vestimenta y dos cosas que hablarán siempre de ti será el reloj que tengas puesto y los zapatos y la presentación que tengan estos. La presentación personal no tiene precio, siempre pienso en lo que podrían decir de mí el momento en el que descuide como me vea, como me vista. Salí aún más temprano de mi casa por motivos laborales. Mi jefe me ha citado a la hora a la que llego normalmente a las oficinas centrales, me tiene muy nervioso que lo motivó a llamarme a su oficina. Aún era oscuro cuando salí a tomar la unidad, pasaba una brisa fría mientras sonaban los techos de mi vecindario, de ellos siempre me llamó la atención su sonido fantasmal, un silbido tenue y constante a las espaldas de las personas, que se percibe hasta en los balcones y terrazas de los hogares. Vivo en este barrio desde que era muy chico, aún recuerdo cuando me levantaba de madrugada y escuchaba aquellos sonidos, me daban mucho miedo, no volvía a dormir en paz, fue hasta la primera vez que salí solo de la casa, mi primer día de escuela que me enfrenté a mi miedo, y maduré esa parte enterándome de que no era nada más que el viento que corría sobre los tejados. Me gusta mucho tener recuerdos, traerlos a memoria a cada instante, más si son hermosos momentos, divago mucho en mis ideas y rara vez llego directo al punto de las cosas, sin haber pasado por al menos dos o tres pensamientos de camino. Iba adelante en mi camino hacia la parada, pensé en que hoy sería un momento importante junto con el jefe, que me daría nuevos lineamientos que seguir para el ciclo que estaba próximo a empezar, así que pasé por un poco de café a mi panadería favorita. Normalmente desayuno en mi casa antes de irme al trabajo, una costumbre de años y algo que no rompo muy fácilmente, pero dadas las circunstancias de hoy opté por comer algo de camino, si no es que en la oficina tenga un tiempo para hacerlo. Me he tomado la molestia de llevarle un café a él por la hora del citatorio, por un poco de cortesía, por la amistad creada durante años de servicio. Retomé el paso que llevaba hacia la parada, quería hacer buen tiempo al edificio. Cuando camino suelo pensar en muchos puntos de mi vida, como recuerdos, objetivos, partes que cambiar en mí, mas hoy al ir caminando mi cabeza se quedaba en blanco muy fácilmente; nada de pensamientos a futuro o expectativas del qué dirá mi jefe, no hubo recordatorios para hacer en el día o alguna clase de motivación que saliera de mi cabeza para comenzar de la mejor manera la jornada laboral. Me preocupé, pocas veces sucedía que mi curiosidad y ansiedad hacia los diferentes retos de la vida y el qué sucederá más adelante sucumbía ante la desesperación y la zozobra del momento, ante la situación de estrés que vivía no solo yo en ese momento, sino la empresa en sí en aquellos momentos difíciles.

No hay nada como un café caliente para aclarar las ideas, relajar el cuerpo, despejar la mente, pero por desgracia al director ejecutivo no le gusta el café, y tampoco toma su descanso en la tarde para despejar el trabajo, tiene una secretaria que nunca ha entrado a su oficina, ni tampoco ningún otro asociado de la compañía. Hay quienes creemos que el desorden de este desprestigiaría su impecable imagen personal, hay quienes dicen que detrás de esas puertas él no trabaja, por lo que nunca hay trabajos listos o en proceso de finalización en su escritorio, están los que dicen que su mística forma de ser significa que trae algo entre manos, que en sus ratos de trabajo en oficina comete infracciones a la normativa interna y estamos los que simplemente no nos metemos con la vida de los demás, y creemos que todo tiene un trasfondo, una razón de ser. La corporación en la que hoy trabajo comenzó dando sus primeros pasos hace ya varios años atrás bajo unos sueños que tuvo su fundador, que a partir de esos vagos recuerdos de lo que podría ser el significado de ese sueño, comenzó comentándolo a su esposa, la cual motivó con una serie de planteamientos y justifico con argumentos que su sueño habían sido los pilares de una enorme compañía. Sin dormir y descansar estos trabajaban día y noche por sacar adelante a su familia, que, en aquel entonces con la gran crisis de su estado, se vieron en la penosa decisión de declararse en bancarrota, para así recibir un dinero de los bancos a los que estaban afiliados. Luego de un arduo mes, fundaron un pequeño salón con una oficina y varios cubículos en el centro; se promocionaron y se hicieron de renombre en aquel pueblo, ganando suficiente dinero para expandirse y poder tener una economía privilegiada en aquel lugar. Pasaron los años y construir el edificio actual fue como construir la puerta de acceso a la desgracia de la familia. Actualmente la situación está controlada, expertos financieros han llegado a monitorear los ingresos y egresos de la misma, pero al principio no hubo escapatoria y se hicieron recortes de presupuesto y disminución de la fuerza de trabajo, en vista de que no había mejorías se promocionó de nuevo la empresa, se buscaron nuevos inversionistas en la bolsa, hasta que dimos con una solución temporal de los expertos en finanzas, se contrataron en general siete, uno por cada departamento, uno de ellos es el director ejecutivo del que al principio hablábamos. Él nunca se encuentra tan temprano en los alrededores de la empresa, mucho menos ronda el comedor de mi piso ya que su oficina se encuentra en el piso superior; me quedé sorprendido, por un momento creí que la gente estaba aprendiendo de mí, que todos comenzarían a adoptar la costumbre de llegar temprano, de ser más responsables, pasaba todo esto por mi cabeza hasta que oí a mis espaldas una voz gruesa que decía “Pueden pasar a mi oficina, ambos”.

March 8, 2019, 6:36 p.m. 1 Report Embed 1
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Tenebrae Tenebrae
Muy buen comienzo de historia compatriota. Saludos y Pura vida!
May 2, 2019, 12:25 a.m.
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