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AQUILEO

  


Fue en una subasta en el centro de Manhattan, (ya no recuerdo exactamente el lugar,) donde se exhibió por primera vez un antiguo manuscrito que databa de unos tres mil años. Estaba escrito en griego antiguo, con finos caracteres de escribano, y conservado casi en su totalidad. Casi, pues gran parte del mismo se había perdido debido al paso inagotable del tiempo, y hablaba de Aquiles, el de los pies ligeros. Uno de los guerreros más destacados de la Ilíada. La historia de su cólera es conocida en todo el occidente gracias a Homero, el drama que encierra su vida aún más. Gracias a esta etimología debemos singulares símbolos, como el talón de Aquiles, referido al punto débil de todo ser humano, la actuación de Brad Pitt en Troya, la inspiración de Alejandro Magno, y una marca especial de zapatillas con su nombre, (referencia a los pies ligeros). Estaba traducido al latin y al alemán, la puja empezó con diez mil, y fue subiendo cada vez más. Finalmente mi acompañante, un gringo viejo que residía en Bogotá, pero que por una cuestión de negocios voló a su ciudad de origen, ya que al parecer seguía de cerca los objetos antiguos. Ofreció cien mil. Ya en su apartamento, ubicado en la calle cincuenta y seis oeste, puso los delicados trozos y los contemplo una y otra vez, y me pregunto, con su español salpicado si estaba dispuesto a traducirlo con él, esto en calidad de que llevaba cerca de año y medio estudiando alemán, por eso quiso aprovechar mis cortos conocimientos a su favor. Me pregunto qué sabia de Aquiles, y respondí, con toda verdad que apenas si lo conocía de la Ilíada. Pero que había estudiado un poco sobre él, en mi época de estudiante. Sabia por ejemplo de las vagas versiones que hablan de su invulnerabilidad, o su punto débil, le hable de un culto en su nombre durante la edad media, así como libros perdidos que hablaban de su batalla en Troya, antes y después de su cólera.

El corroboro estas afirmaciones, y me dijo, con cierto tono firme que el personaje de Aquiles era posiblemente su favorito, le pregunte el porqué:

--leí la Ilíada siendo un niño, de unos ocho o nueve años. Lo que me gusto entonces fue la forma justificada con la cual se cometían actos barbaros. Cuando crecí, busque una interpretación más madura y vi, en Aquiles al marginado, al ser diferente, que al tener un don especial es forzado a utilizarlo para el bien de los demás, todos quieren un poco de ese don, pero nadie aprecia a quien lo porta, lo excluyen, lo hacen a un lado, no vemos esto también en la sociedad.

--sí. Muy a menudo—respondí yo—pero no olvide que la epopeya de occidente es muy rica en diversos temas, a mí me gusta la odisea, un bonito ejemplo de la tenacidad, y de las consecuencias del orgullo.

--¿no le dice otra cosa?

--bueno, habla también del amor, Odiseo rechazo la inmortalidad por amor.

--la odisea es simple, para mi gusto, incluso la Eneida. —pasamos toda la noche traduciendo, primero al inglés, y luego al español, la tarea fue más interesante de lo que suponía. Volví a Bogotá al cabo de unos días, y me entere dos meses después, que aquel gringo tan simpático había muerto a los cincuenta y siete años de un infarto fulminante, que lo dejo entre la primera y última línea de su libro preferido, conserve la traducción en español, y es lo que sigue, literal, con ciertas conjugaciones muy latinas, pero sin más remedio, porque suelen ser palabras muy sinuosas, que no existen en nuestro idioma.

De Phitia me gustaron siempre sus campos, cuando al amanecer el sol bañaba con su luz las aguas, me iba a la bahía para verlo salir en todo su esplendor. Mi madre solía preguntarme si amaba esta tierra. “tanto como a ti, tanto como a los mirmidones” respondía yo. Me besaba en la frente y se iba caminando por la playa. Tan bien me preguntaba mucho sobre mis decisiones. Me decía que los guerreros elegían una vida dura, una vida de sangre, elegían morir por lo que amaban, pero que al morir, ya no tenían nada que amar e intentaba convencerme de una vida apaciblemente tranquila.

Algunas veces hablaba de mi padre, me conto, por ejemplo, que Zeus y Poseidón intentaron desposarla, pero se retractaron cuando las parcas predijeron que el hijo que naciera de cualquiera de las dos uniones, destronaría a su padre, y a menudo reía de imaginarme en el trono de Zeus, o en el palacio de Poseidón. Casi siempre, me daban clases de pensamiento; (filosofía), me hablaban de como los dioses dispusieron un mundo perfecto, por eso la naturaleza venía a caer en ellos, los dioses. En comparación a esto, prefiero aprender el manejo de la espada, el arco y la lanza. A veces como que siento que mi vida es la del guerrero, aunque muera sin algo que amar.

(Parte omitida, que no pudo recuperarse)

Mi madre tenía razón, la vida del guerrero es dura. Uno muere sin algo que amar; anoche mientras lloraba la pérdida de mi amigo, quizá el único verdadero que he tenido, mi madre salió del mar y se sentó a mi lado, yo deje caer mi cabeza en sus hombros, y llore largamente; ella espero a que me calmara y me revelo un secreto que me ha estremecido. Estoy condenado a morir joven, y entendí mis años de niñez en Phitia, cuando ella solía preguntarme que decidiría, pero en mi cabeza solo cabe la idea de acabar con Héctor, de eso hablo ella también, dijo que la muerte del troyano seria significativa para definir mi suerte. Por eso ella persuadió a Zeus para que atraves de mi cólera, pensara en volver a Phitia, y yo pensaba en volver, no solo por mi orgullo, sino porque una parte de mí, una parte desconocida hasta ahora me hacía pensar en mi hogar, me veía, con frecuencia, como un rey anciano, acompañado de su reina, respetado por sus hijos. Hay termina la traducción, al menos la conocida. Le enseñe una foto del manuscrito y su traducción a un profesor de historia de la universidad, que era también un viejo amigo de artículos en ciertos periódicos y revistas. Me pregunto dónde lo había conseguido, se lo conté todo, una copia le había pertenecido a un hombre de Manhattan, ya muerto, esta era quizá la única que existía en español. Me conto entonces que las traducciones al latin y el alemán fueron hechas durante la edad media, pertenecían por lo tanto a la época en que se le rendía culto al semidiós. Aunque no supo decirme si pertenecía a una obra más grande, quizás sí. Aunque no han vuelto a aparecer más fragmentos, este solo basta para poder hacerse una idea humana acerca de uno de los personajes más significativos de la obra occidental, del guerrero y el hombre que pudo ser, siempre abra otro, el contrario del camino que no elegimos, el asesino se ve como abogado, el artista quizás como empresario. Cierta filosofía China, referente al arte del tatuaje, dice que la aguja revela la naturaleza del hombre, si hay un conflicto entre la aguja y la piel, entre el hombre y la marca, quizás el camino elegido no era el correcto. 

Feb. 20, 2019, 6:53 p.m. 0 Report Embed 0
The End

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