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Remontar...volar Follow story

sanjorge99 Jorge Luis Calero

Dos cuentos en dos pequeños capítulos. El primero en la búsqueda de mi reencuentro con el bosque, llegar al corazón del mismo y descubrir la belleza y la vida que hay en el, y en lo profundo, donde seis hermosas aves serán liberadas en los próximos meses para ayudar a mantener viva su especie, y el segundo cuento, descubrir lo que dos caracoles pueden estar diciendo.


Inspirational All public.
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Remontar...volar

Estoy solo... mis ojos no logran definir el entorno que me envuelve, la humedad, el calor y la mínima luz que ingresa por entre las hojas de los árboles no me ayudan a descubrir el camino, mientras voy por medio de esta vegetación, a veces baja y otras altas, me logro aferrar a unas cuantas hojas para sostenerme y no caer como un niño que da sus primeros pasos; sé que estuvo lloviendo, mis manos ahora mojadas han tocada las hojas que contenían gotas de lluvia, un poco cerca otras veces lejos, escucho el sonido de todo tipo de seres que no logro identificar pero sé que están ahí, creo que son pequeñas ranas, insectos, tal vez pájaros, la única luz que me acompaña, es el pequeño haz de distantes estrellas que las nubes a veces dejan ver, por eso sé que existo.

Me he acostumbrado tanto a verme, a sentirme, pero ahora en esta situación no logro ver nada en absoluto, y mi olfato rápidamente se intensifica, y el olor a hierva y tierra mojada me rodea, trato de ir posicionándome en mi mismo, reconociendo en la profunda oscuridad cada parte de mí. A veces desesperado, quiero gritar lo más fuerte posible, para tratar de despejar con ese grito toda la oscuridad que me rodea y que mis ojos no logran comprender.

Al fin he alcanzado con mis manos lo que parece ser un tronco, siento la rugosidad de su superficie y aquella sensación que produce al tocarlo evoca emociones del pasado donde reconocí por primera vez lo que era un árbol, ahora lo toco con mis dos manos y decido acercar mi cuerpo hacia el árbol, sin dudar me arrimo a él, y me detengo a pensar, un poco más calmado, decido ir poco a poco aquietando mi exaltado ánimo y pensar, mientras lo hago, voy descubriendo lo que no había dejado que se descubra, ahora muy cerca de mí, siento algunos aleteos de insectos, que pululan cerca de mí, pero no dejo que la desesperación otra vez me domine, y poco a poco el cansancio mental ha sucumbido mi físico y mi espíritu, me dejo caer arrimado al tallo del árbol, me logro sentar y simplemente decido cerrar los ojos, solo para sentir que los cierro, y espero… mi pensamiento me lleva hacia mi bienestar, en la ciudad, recordando la cama grande y suave, la climatización ideal de la habitación, la ducha tibia que se abre, el televisor que te muestra ventanas hacia todos los sitios que desees y el teléfono celular que te comunica con toda variedad de imágenes y sonidos, llevando mensajes a quien quieras; nada de eso tengo ahora, estoy perdido, sólo y la sensación que me abraza es de incertidumbre, creo volver a desesperar, pero esta vez me controlo y me digo a mí mismo, solo tengo que calmarme y esperar...el amanecer pronto debe de llegar y con él la luz y con la luz el despertar de todo lo que ahora mis ojos no pueden ver...


.....


Poseían hermosas alas y los colores que las definían eran puros y algunos celestiales, estaban juntas y entre juegos y peleas se cuidaban, se reconocían, porque la mayoría habían nacido y crecido juntos, el momento había llegado, habían viajado desde el sur, muchos kilómetros, para despertar y volar sobre las montañas y verdes bosques que ahora serían su nuevo hogar, protegidos en una gran jaula en la profundidad del bosque se habían adaptado bien y sus alas estaban fuertes y permeables para resistir las pequeñas lluvias que ya se habían presentado en su nuevo habitad, no entendían lo que pasaba ya que su mundo abarcaba solo en la cercanía de unos con otros y estaban acostumbrados a recibir su comida sin mucho esfuerzo, sin volar.

El mundo al que pertenecían sus ancestros, había desaparecido, golpeado y transformado en su totalidad, ahora solo quedaban extensiones de tierra sin grandes árboles y sin ellos escaseaba la comida y el hábitat necesario para su supervivencia, el hombre había tocado los bosques para destruirlos y también se había llevado de generación en generación lo poco que quedaba de estas aves, al punto de lograr casi su extinción: pero la misma mano que intentó destruirla, ahora lograba introducirla nuevamente en su ambiente natural, esa mano compuesta de simples hombres, pero ahora llamados guardianes de la vida, guardianes del bosque, lograban con satisfacción cumplir el ciclo necesario para ver volar otra vez, en reservas y parques ecológicos, sobre las grandes copas de los árboles al Guacamayo Ambiguo.

La puerta se abrió y por ella cruzaron seis hermosos Guacamayos, tres machos y tres hembras, cruzaron agitando sus magníficas y coloridas alas para alzarse y volar entre sonidos que solo entonan a la inigualable libertad, para remontar nuevamente a su especie, para renacer...para al fin resplandecer.


...


Desperté y poco a poco, la luz invadió mis pupilas, entre espacios claros y oscuros que dejaban ver las grandes copas y hojas de los árboles, logré definir el nuevo día, en un amanecer algo azulado y brumoso, el sonido de ranas e insectos de la noche había terminado, ahora se definía a lo lejos el sonido de diferentes aves que cantaban, algunas veces parecían tener sentido y otras veces de manera arbitraria, logre ver mis manos, mis pies, mi ropa y me levanté tratando de buscar un sendero caminé y junto a mí se abrió un pequeño riachuelo que bajaba con leves sonidos, entre piedras, ramas y hojas, decidí seguirlo, luego de cierto tiempo, se abrió ante mí un río, no tan grande pero hermoso, llevaba el agua muy clara y transparente que dejaba ver piedras redondas de varios tamaños, llegué hasta la orilla del pequeño río y me enjuague el rostro cansado y rendido que creo que tenía, peine mis cabellos con las dos manos y sentí el agua fresca y helada que caía por mi rostro, cabeza y nuca dándome placer y tranquilidad, era la primera cosa igual de cotidiana que estaba acostumbrado a realizar todas las mañanas cuando despertaba en mi habitación, lo recordé y recordé mirarme al espejo para peinarme e intuitivamente vi mi reflejo en el lado tranquilo de aquel pequeño río, no había cambiado, solo unas pequeñas picadas en mi rostro me hacían diferente, ahora con el frescor del agua y la claridad del día, el canto prolongado de las aves, me detuve a pensar y decidí caminar por el cauce del bajo río que había descubierto, pero sonríe cuando me dije:

- yo no he descubierto el río, en las condiciones que estoy, es importante reconocer que es el río quien me descubrió, y sonreí, no me había olvidado de mi humor y del juego de palabras e ideas que siempre me gusta llevar en cada conversación.

Camine por la orilla del río, otras veces por el agua, sabía que el río se abriría paso entre estas montañas espesas de árboles y hiervas, recordaba cuan frágil soy en este medio, si solo estuviera sobre una vía de asfalto para abrirme camino rodando sobre ella, si solo pudiera distinguir a los lejos el sonido ronco y perturbador de los autos y camiones que pasan a velocidad, me sentiría salvado, acompañado, sabría que el fin he encontrado el final de esta selva que me ha tragado en silencio y que no me deja ser lo que soy, un hombre tecnológico, aparto rápidamente estos pensamientos que sólo logran nuevamente abrumarme, sobre todo ahora que he ganado ventajas con la luz del día, pero ahora él hambre, la sed, se apoderan nuevamente de mi ánimo, y sin saber cómo contenerlas, me asombro ante el canto inusual de un ave que al detenerme logro divisar a muy pocos metros de distancia sobre un árbol, instintivamente me quedo inmóvil y mis ojos buscan el último lugar donde el sonido llego hacia mis oídos, como si lo supiera espero, sin moverme, sin hacer ruido y descubro esforzando mis ojos, apretando mis pestañas, para mirar más claro,

-si es evidente, me digo a mí mismo, mis ojos están tan acostumbrados al brillo de la ciudad, las luces de la computadora, del teléfono celular, acostumbrados a la forma de los autos y motos, modelos y marcas, que entre las hojas soy incapaz de definir los sonidos y peor visualizar bien para interpretar entre las hojas, la perfecta luz, y las ramas, a las pequeñas aves que ahora se han convertido en mis compañeras, al fin logro determinar una y parecen que mis ojos se abren, mi rostro cansado esboza una singular sonrisa, aquella que solo nace del alma y es llevada por el corazón rendido ante tanta belleza, lo sé porque lo he visto en libros y fotografías, sé que estoy viendo un tucán de belleza formas y colores, me mira, lo miro, sé que nos comunicamos y en su pico lleva algo como un alimento, como un fruto y me acerco torpemente logrando que magníficamente alce el vuelo, dejándome a pocos metros de aquel árbol de frutos silvestres que ahora tomo para desayunar, la sensación de alegría de este encuentro no se ha ido todavía y a pocos metros un pequeño colibrí parece flotar frente a mí con gran velocidad, logro distinguir sus colores y formas, parece que la alegría de este encuentro ha despertado nuevamente la afinación de mis ojos rendidos de ciudad y al mirar descubro uno más y otro más y otro más, he encontrado la pureza y brillo de sin iguales colores, he olvidado que estoy perdido o he pospuesto pensar que camino solo y sin sentido, no me preocupa mucho, si hay tanta vida, este no es un lugar para morir y prosigo, ahora sin cansancio, me llevo otro pechiche dulce a la boca, y continuó siguiendo la corriente del rio, y unos metros más abajo escucho el canto diferente de un ave que viene de las laderas más altas, en los arboles más altos, una enorme ave vuela dando círculos y se coloca nuevamente de donde partió, parece un halcón o un gavilán, no hago más que sorprenderme y continuar, y un pequeño silbido nace de mi corazón y es llevado a mis labios y silbo como uno de ellos, soy ahora uno de ellos.

El rio se abre y deja ver al final una gran entrada que lleva directamente hacia el mar, luego de cuatro horas caminando, sé que al final donde empieza el mar, el brillo artificial que el sol refleja, son de pequeñas casas, he encontrado el camino, he encontrado mi civilización mi casa, me siento muy aliviado, pero sé también qué hay algo diferente que ha nacido en mí, todavía no sé comprender lo que es, pero al sentirme seguro, soy sorprendido por el canto estrepitoso de seis hermosas y grandes aves, que pasan volando rápidamente por mi cabeza, moviendo sus coloridas alas, que se componen de colores celestiales, magníficas se alzan y alzan, como ángeles, siento en cada aleteo, la verdadera libertad, remontan...resplandecen…creo que son seis guacamayos.


...


Abrazado por la sensación de caminar en el bosque entre los árboles y el río, acompañado del canto de hermosos pájaros...al fin desperté y también canté como ellos, humildes se alzan con un plumaje de magníficos colores, solo buscan cantar, volar y comer.

Feb. 5, 2019, 1:44 p.m. 2 Report Embed 3
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Guillermo Rodríguez Guillermo Rodríguez
Muy bueno los colores y la profudidad con una sensación de estar en una una selva virgen.
6 days ago
MM Maria Mercedes
Me encantó esta historia porque resalta la alegría y paz que podemos gozar en el contacto con la naturaleza...
1 week ago
~

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