Asedio Nocturno Follow story

baltazarruiz154 Baltazar Ruiz

Gloria vive con sus hijos alejados de la ciudad, en armonía con la naturaleza, ven sus días pasar sin mayores pesares a excepción de la muerte de su esposo hace un año. Una noche un extraño entra a su propiedad cubierto de sangre y alertando que de "ella" llegará pronto y que deben prepararse... Una bruja en plena noche de Walpurgis traerá consigo el terror...


Horror Monster literature All public.

#muerte #venganza #maldiciones #demonios #brujas #terror #Walpurgis
Short tale
14
3.7k VIEWS
Completed
reading time
AA Share

La noche de Walpurgis

I


La propiedad de los Thomas era extensa. Abarcaba desde la colina Higs hasta el río Tohara, cubriendo una superficie mayor a la de cualquier otra en la región. Había sido tomada por los pioneros que llegaron hace más de doscientos años, manteniéndose intacta hasta la fecha. Gloria Thomas apilaba leña mientras unos gemelos ordenaban unas pieles en el cobertizo. Era sin duda un día normal.


—Mamá, ¡cuéntanos esa historia!

—Oh, vamos. Siempre hacen lo mismo cuando ya no quieren trabajar.

—¡Por favor!

—De acuerdo, siéntense a mi lado.


Ambos pequeños se sentaron a lado a lado junto a su madre, Erina a la izquierda y Liam a la derecha, cada abrazándola a su manera, expectantes a una historia que habían escuchado cientos de veces.


—Su padre era un forastero. Viajaba a lo largo del país, según él, porque no soportaba dormir una semana en la misma cama. De camino hacia Newforest, el pueblo que está por allá —dijo señalando al norte—, cayó por una ladera. Lo encontré con una pierna rota y diciendo maldiciones que nunca había escuchado en la vida. Tu tío Joaquín me ayudó a traerlo y curé sus heridas. Se quedó un mes con nosotros, más de lo soportaba dormir en una misma cama. Cuando pudo ponerse se píe me propuso matrimonio. Jamás volvió a alejarse de mí más allá de donde mis ojos no pudieran verlo...

—¿Lo extrañas?

—Cada día, pero los tengo a ustedes dos, a Anthony y a Marine. No puedo sentirme triste. Ahora, terminen sus deberes y yo iré a preparar la cena.

—¡Mamá, ya hicimos bastante! —alegó Liam.

—Si mamá, queremos jugar con Pimienta.

—Pimienta está dormida, dudo mucho que quiera jugar con ustedes. Ahhh... —suspiró—, hagan lo que quieran, solo dejen ordenado el cobertizo.


Los pequeños no perdieron tiempo contestando. Partieron de inmediato al cobertizo para luego despertar a Pimienta, una labradora que dormitaba cerca del establo. Gloria, por su parte, tomó varias trozo de leña y fue a la cocina. Pensaba preparar un estofado con carne de conejo y leche.


—Otra vez preguntaron por papá, ¿verdad?

—Marine, ¿te sientes mejor?

—Si, bastante mejor.

—Ellos casi no recuerdan a Roger, siempre quieren escuchar sobre él.

—Te ayudaré con la cena, ¿crees que Anthony regrese antes de que oscurezca?

—Eso espero, eso espero.

—No me gusta el viento que viene del bosque —añadió Marine.

—Siento lo mismo... Bueno, ¿vamos?, me gusta cocinar contigo —dijo Gloria mientras guiñaba el ojo a su hija mayor.


II


La cena estaba servida a la mesa. Gloria al centro, los pequeños a su lado y Marine al otro lado de la mesa. La luz de las velas hacia danzar las sombras de los comenzales. El viento arreciaba poco a poco, era notorio que su intensidad incrementaba con el paso del tiempo. Marine no dejaba de ser por la ventana.


—¿Estás preocupada por Anthony?

—Ya tendría que haber regresado.

—Eso es cierto, pero conoces a tu hermano, si se cruzó con algún venado no perderá la oportunidad de traerlo a casa.

—Supongo que tienes razón.

—Juntes sus manos, vamos a agradecer por los alimentos, ¿alguien se ofrece?

—¡Yo! —respondió Erina.


Un murmullo causó el silencio absoluto en la familia. Era una especie de reflejo que tenían marcado en su instinto. Gloria, levantándose de la mesa, se acercó a la puerta. Al mismo tiempo, Marine llevaba a sus hermanos a la cocina. Gloria tomó para sí una escopeta que escondía tras el pórtico de la puerta


—Alguien se acerca y no es Anthony. Marine...

—¡Si!

—Ve a la ventana a la derecha, usa el rifle que está en la sala. Dispara si te lo ordeno, niños, quédense atrás —Despacio, Gloria abrió la puerta, con la mira de la escopeta a la altura de sus ojos— ¿Quién anda ahí? ¡Salga de inmediato!

El silencio era ensordecedor.

—Mamá, ¿será un animal?

—No sonaba como un oso o lobos... ¡Sal ahora mismo o empezaré a disparar! Tengo munición suficiente como para hacerlo toda la noche...

—¡Saldré si promete no disparar! —dijo una voz masculina entre los matorrales.

—Salga de ahí y entonces decidiré si disparar o no.

—De acuerdo...


Un hombre cubierto de sangre salió de la oscuridad levantando las manos.


—No parece herido, ¿sabe lo que eso significa?

—Que la sangre no es mía, y es justo así, un joven malherido me acompaña.

—Al menos es honesto —dijo Gloria cortando el cartucho de su escopeta— Ahora me dirá lo que quiere.

—No quiero nada, caminaba si rumbo cuando encontré a este joven. Intentó dirigirme hacia Newforest, cuando nos atacaron.

—Newforest queda hacia el norte, si toma ese camino llegará en unas horas.

—Ayuden al joven primero.

—No confío en usted —Gloria observó al hombre un instante. Ciertamente era sospechoso, pero sintió que debía ayudar—, pero acerque a su acompañante a la luz.

—De acuerdo —el hombre sacó del matorral a Anthony, estaba inconsciente.

—¡Anthony! ¿Qué le hizo?

—¡Nada! Algo nos atacó, pero logré salir ileso. Lo juro.

—¡No creo a sus palabras!


Un disparo resonó por todo el bosque, Gloria había atinado a una calabaza a unos metros del extraño, destrozándola en pedazos.


—¡No dispare! ¡El muchacho solo quiso ayudarme, por eso lo traje al lugar que él me indicó antes de desmallarse!

—Aléjese de él, camine atrás del cerco y no baje las manos. Marine, si baja las manos aunque sea un instante, disparale a la cabeza.

—Si, mamá.


Sin perder la vista del extraño, tomó a su hijo en brazos y lo metió a la casa.


—Marine, atiende sus heridas, yo vigilaré.

—¿Conocen al muchacho?

—Es mi hijo, trabaja en las minas de sal de Isora.

—Ya veo, me alegra que esté en casa. Solo logró decirme que siguiera el camino que me trajo hacia aquí.

—Ya está con nosotros, ahora, largo...


Un chillido hizo que todos se arrojaran al suelo. Era un lamento que calaba en lo profundo de su ser. Todas las aves que dormían salieron volando, intentando alejarse de aquello que emitía tal horrendo grito.


—¿Qué carajos es eso? —preguntó Gloria.

—Es ella...

—¡Esa cosa nos atacó! —interrumpió Anthony, notablemente fatigado.

—Hijo... —Gloria corrió hacia Anthony, abrazándolo.

—Madre, él me ayudo cuando esa cosa intentó matarnos...

—Mírate, estás muy mal. Descansa —Gloria salió de nuevo, y otra vez levantó su escopeta contra el extraño, quien se había mantenido atrás de la cerca—, usted dijo "ella", ¿podría decirme a que se refiere?

—Escúcheme, esa cosa está cerca, si no hacemos algo nos matará a todos.

—Madre —volvió a interrumpir Anthony—, él sabe lo que sucede, quizás podamos salir de esta.

—Maldición... Pase, ahora.


El hombre entró sin pensarlo dos veces. Era mayor que Gloria y no daba la impresión de ser un hombre de campo, sin embargo, tampoco tenía las fachas de un citadino.


—Me llamo Conrad, vengo del este.

—Gloria, todas las tierras que recorrió desde el río Tohara son mías. Si le hace algo a mi familia no duraré en matarlo. Tengo espacio de sobra para desaparecer su cuerpo y nadie nunca lo encontraría, ¿entendido?

—Descuide, señora Gloria, solo quiero ayudar. Dicho esto, tenemos que sellar las puertas ventanas.

—Tengo madera suficiente para ello...

—No, la madera no la detendrá. ¿Tiene sal?

—Si, Anthony trabajó en la mina de sal de Rosboro, tenemos unos dos sacos en el sótano.

—Eso servirá.

—Niños, vayan por la sal.

—¡Si mamá! —respondieron al unisono.


Los gemelos trajeron consigo los sacos de sal y los colocaron en medio de la sala. Conrad tomó los sacos y realizó una oración, tomó un puño de esta y dibujó una línea frente al umbral de la puerta, de forma semicircular.


—Harán lo mismo en cada puerta de la casa, lo mismo con las puertas, debe estar pegada a la pared de modo que no pueda pasar ni una hormiga.

—Vayan, hagan lo que dice —Todos corrieron a colocar la sal, Gloria se quedó cerca de Conrad—, dígame señor Conrad, ¿a que espera que nos enfrentemos?

—Vengo del valle de Grimside, algo ocurrió y ella los mató a todos frente mis ojos. No pude hacer nada, corrí y corrí hasta encontrarme con el muchacho. Ella, estoy seguro de que viene hacia aquí.

—Ocurrió algo, ella... No está siendo claro.

—¿Cree usted en las brujas?

El silencio se alojó en la garganta de Gloria uno instantes.

—No, pero ya sabe lo que dicen, de que vuelan, vuelan.

—Es mejor que crea... Verá, estábamos en Grimside por una serie de desapariciones y después de un día de rastreo, llegamos al bosque que está al este del valle. Nos encontramos con una especie de aquelarre y con las dos muchachas que buscábamos, muertas.

—Pobres almas...

—Eran brujas, estaban en medio de un ritual. No tuvimos opción. Pensábamos que las habíamos matado a todas, pero una de ellas solo se levantó y empezó a atacarnos. Los mató a todos, supongo que tuve suerte.

—¿Esa cosa atacó a Anthony?

—Si, yo la atraje hasta acá en mi huida.

—Madre, Conrad no sabía que se cruzaría conmigo, todo fue fortuito.

—Anthony... Señor Conrad, asumiré que es nuestro aliado de forma temporal, por el momento es el único que sabe como salir de esta.

—Gracias. Pongan atención —dijo al ver que todos habían terminado de colocar la sal— Ella, lo que sea que tenga dentro, no podrá entrar por la sal, le será imposible. La única manera será que nosotros la retiremos y que la dejemos pasar.

—Si es tan terrible como dice, ¿por qué la dejaríamos entrar?

—Las brujas son listas, intentará entrar por todos los medios. Deben mantenerse unidos, ¿entendido?


El grito que habían escuchado hace unos minutos, volvió a retumbar en todas las paredes de la casa, esta vez parecía más cerca.


III


Un velo se silencio cubrió a los presentes. De manera inconsciente, su respiración había bajado a lo mínimo que su organismo era capaz de soportar. Afuera el viento era violento y viciado, soplaba en todas las direcciones a la vez y de forma incesante. De forma sorpresiva, todo aquello cesó de golpe. El silencio ahora era total, tanto dentro como fuera. Dicho silencio solo duró unos segundos. Desde el patio delantero de la casa, una voz gutural y malévola, vociferó al principio palabras que nadie entendía, luego habló como humano.


—No tengo nada contra los de esta casa, entréguenme al hombre llamado Conrad y me iré.

—No le contestes, no hablen con ella —susurró Conrad.

—Quiero ver de quien se trata —dijo Gloria, acercándose a la ventana, observó hacia fuera, era una muchacha, vestida con ropa sucia y con la piel negra y sangrante.

—No la veas por mucho tiempo, podría hechizarte solo con la mirada.

—Conrad, ¡enfrentame!

—¡No tengo nada que tratar con un demonio!

—¿Demonio? Belcebú me dio una nueva vida para vengarme de quienes me hicieron esto, no son más que unos asesinos.

—Ustedes, en su aquelarre, mataron a esas dos niñas. Brujas de las tinieblas, no merecían menos.

—Esas eran brujas que aceptaron el sacrificio de forma voluntaria, se involucraron en un rito sagrado el cual no era de su incumbencia. Ahora morirás, por ordenes de mi Señor y en venganza de mis hermanas...


La voz siniestra desapareció junto a la joven harapienta. El viento regresó con mayor intensidad, acompañado del rugir de diversas bestias. La casa de los Thomas se sacudía y rechinaba.


—¿Cree que resista esta vieja cabaña?

—Mi esposo la reparó antes de morir, estoy segura de que se mantendrá en pie.

—Más nos vale... Ella regresará.

—Señor Conrad, estoy considerando de manera seria entregarlo —afirmó Gloria.

—Lo sabía, esa es una artimaña de la bruja... Para sacarme debe abrir la puerta, borrando la línea de sal y entonces nos matará a todos. No habrá salvación para su familia si hace lo que ella dice, dejó de ser humana desde que pacto con Belcebú, con el Señor de las Moscas.

—Parece que sabe mucho sobre brujas y demonios...

—Déjeme presentarme una vez más, soy el Sacerdote Joe Conrad. Fui enviado al valle de Grimside porque se sospechaba que las brujas planeaban algo. Estamos en plena noche de Walpurgis.

—¿Walpurgis?

—Es una celebración pagana. Las brujas realizan aquelarres y rituales en estas fechas, dicen que las hace más fuertes.

—¿De verdad cree que sobrevivamos a esto?

—Debemos resistir hasta el amanecer...

—Espere... ¿Donde están los gemelos? —interrumpió Gloria— Marine, ¿has visto a los gemelos?

—Estaban en la cocina...


Todos corrieron hacia la cocina, encontrando al pequeño Liam con la mano en el pomo de la puerta que daba hacia el patio trasero.


—Liam, dijimos que no abriríamos las puertas.

—Pero mamá, allá afuera está papá, nos está llamando.

—Esto debe ser una broma —Gloria se acercó a la puerta, a lo lejos, Roger hacia señas con las manos para que salieran—, es él, es mi esposo...

—¡Gloria! —gritó Conrad— Me acaba de decir que su esposo falleció, !ese no es Roger¡

—Pero mírelo, es idéntico...

—Es solo una trampa de la bruja... Obsérvelo bien, detenga sus ojos en ese espectro...


Gloria se detuvo un segundo en observar a quien parecía ser su amado esposo, a medida que lo veía menos se parecía a él, hasta que de forma paulatina, el rostro de Roger comenzó a tener una expresión menos humana y más cercana a algo salido del mismo infierno. Su mano, la cual había sustituido a la de Liam en el pomo, fue retirada inmediatamente, tomando su escopeta, apuntó y disparó. Aquel espectro se retorció en formas inhumanas. vociferando con cientos de voces diferentes. Retirándose a la oscuridad del bosque dando brincos.


—¿Gloria?

—¿Mamá?

—Le disparé a alguien que se parecía a mi esposo... Ya no volveré a ser engañada. Niños, vayan con Anthony, él se encargará de cuidarlos. Marine, necesito que estés alerta de todo lo que suceda afuera y no te dejes sorprender.

—Como ordenes, mamá.

—¿Se encuentra bien?

—Conrad... Esa cosa nos conoce, cierto.

—De alguna manera, si.

—Será una noche larga...


IV


El aullido de los lobos alertó a Gloria, no eran lobos de la zona. Sonaban más grandes y fieros, como los que habitaban al otro lado de las montañas. Eran, por norma, más agresivos que aquellos a los que acostumbraba ahuyentar con unos disparos al aire. El ambiente la ponía cada vez más tensa.


—Mamá, no te ves bien.

—Marine... Sabes, tu padre le temía a los lobos. ¿Puedes imaginarlo? Un hombre que lucho mano a mano con un oso, temía de la astucia de los lobos.

—Recuerdo haberlo escuchado decir eso alguna vez. Aunque...

—Silencio...

—¿Qué sucede?

—¡Todos, guarden silencio!


Tanto los hijos de Gloria como Conrad, acataron su petición, guardando silencio por un momento. Gloria, que estaba familiarizada con todos los sonidos que provenían del bosque que los rodeaba, puso mayor atención que el resto. A lo lejos pudo reconocer el galope de animales acercándose a ellos, justo al frente.


—Ellos vienen... Los lobos vienen hacia aquí.

—Si, logro escucharlos —añadió Conrad—, la sal sirve para espíritus, no para animales de carne y hueso. Esa maldita...

—Necesito que todos los que puedan tomar un arma tomen una. ¿Puedes Anthony?

—Solo llévenme a la ventana —respondió—, veré como improviso.

—Apunten hacia abajo, si le dan a las patas se retirarán.


El ruido de los animales corriendo por la oscuridad del bosque era cada vez sonoro a medida que se aproximaba. El tiempo que tendrían para reaccionar sería reducido. Sus mirás apuntaban al frente, todos a la espera de una señal.


—Esa bruja pretende usar a los lobos para quitar la barrera de sal, por ningún motivo permitan que eso suceda.


Segundos después de haber dicho eso, el primer lobo asomó su hocico hacia la luz. Junto a él, otros diez hicieron aparición. Los primeros disparos no se hicieron esperar. Gloria, Conrad y Anthony aportaron los tiros más certeros. Al correr juntos, le dieron a los Thomas la oportunidad de eliminar a varios con la primera ráfaga. Los restantes dieron vuelta, la mayoría heridos.


—¡Si! ¡logramos ahuyentarlos! —dijo Anthony antes de que el humo de la pólvora se dispersara.

—Definitivamente no son lobos de esta área, eran enormes...


Antes de poder continuar, un estallido sacudió la casa por completo. Las luces se apagaron y la oscuridad se apoderó del lugar. La única entrada de luz provenía de la escale que llevaba al segundo piso. Conrad fue el primero en encaminarse a ver lo sucedido. Camino unos pasos, titubeante, al pie de las escaleras, aun en la penumbra, Gloria puso contemplar la palidez en el rostro del sacerdote. Arriba, donde debería estar el segundo piso de la casa, la luna brillaba con un tono amarillento y justo frente a ella, la bruja sonreía.


—¡Corran!


El grito de Conrad asustó de sobremanera a los Thomas, no entendían lo que sucedía pero no había tiempo para explicaciones. Gloria y Marine tomaron a Anthony y salieron de casa.Los gemelos, sin haber recibido orden alguna, tomaron las armas que pudieron y acompañaron a su madre y hermanos. Al salir pudieron contemplar con horror que la casa estaba casi destruida.


—Uso los lobos para distraernos —susurró Marine.

—Conrad debe estar en apuros... Niños, ayuden a su hermano, Marine cúbreme la espalda, los lobos deben estar cerca así que no se alejen de la casa. Tengo una idea.

—Entendido...


Gloria colocó la escopeta sobre su hombro y volvió a entrar a la casa por la entrada lateral. Al hacerlo, encontró a Conrad en la sala, a los pies de la bruja y cubierto de sangre.


—Gloria Cristina Hugs viuda de Thomas. Eres curiosa, ¿por qué no disparaste al verme?

—Porque no tengo nada contra ti... Solo quiero que abandones mi propiedad.

—Una mujer razonable —dijo la bruja con cierta ironía— supongo que no te importa si el sacerdote muere...

—De hecho, me preguntaba si podías dejarlo vivo.

—Gloria... —susurró Conrad.

—Mi señor añora la vida de este hombre de fe más que cualquier otra cosa, dejarlo vivir sería una afrenta.

—Así que no tengo otra opción —Gloria bajó el arma.

—Eres sabia, déjame terminar y abandonaré tu propiedad de inmediato.

—Esto será difícil...


La bruja estaba concentrada en lastimar a Conrad y no se percató que Gloria levantó de nuevo su escopeta, apuntándole hacia la cabeza. El disparo desperdigó decenas de proyectiles. El impacto fue certero.


—¡Ahhhhg! ¡¿qué fue lo que me hiciste?!


La bruja empezó a revolcarse en el suelo, Gloria tomó a Conrad y salieron de la casa, adentro la bruja gritaba de dolor.


—Le hiciste mucho daño, ¿pero cómo?

—Le coloqué sal bendecida a los cartuchos.

—Eres astuta —dijo Conrad antes de quedar inconsciente, Gloria lo llevo al lado de Anthony y los gemelos.

—Cuiden de él, ha perdido mucha sangre.

—Mamá...

—Marine, carga tu escopeta con estos cartuchos, ella no tardará en venir...


Un grito monstruoso, acompañado de un olor fétido, hacía más presente la ira de la bruja. Con el rostro desfigurado por el disparo anterior, salió de la casa.


—Ustedes no son más que escoria, debería matarlos a todos.

—¡Mientras viva no dejaré que toques a mis hijos!

—¡Campesina insolente! 


La bruja se abalanzó contra Gloria y Marine, pero en ese momento, el primer rayo de luz despuntó desde el horizonte, cegándola por unos segundos. Gloria solo disparó una vez. El cuerpo de una joven yacía en el suelo. La piel negra de la bruja había vuelto a la normalidad.


—El demonio ha abandonado su cuerpo. 

—Lo lamento —dijo la muchacha agonizante, Gloria corrió e intentó socorrerla, las heridas eran muchas.

—No puedo hacer nada...

—Mi madre nos obligó, ella quería que fuéramos brujas... Yo no...

—Tranquila —interrumpió Conrad—, la paz del señor estará contigo hoy y siempre. 

—Gloria, ojalá hubiera tenido una madre como tú... 


Al amanecer, la joven había fallecido. Fue enterrada en la más alta de las colinas Higs y fue bautizada de nuevo con el nombre de Alba. Gloria suele llevarle flores a menudo.

Feb. 7, 2019, 10:15 a.m. 9 Report Embed 8
The End

Meet the author

Baltazar Ruiz ¡Hola! Soy Baltazar y este es mi espacio, acá encontrarán desde terror hasta ciencia ficción. Trato de dar lo mejor de mí en mis historia y me gusta ayudar a los demás, si puedo servirte en algo lo haré gustoso.

Comment something

Post!
leandro brito leandro brito
Una de pocas historias cual me encanto
Sept. 10, 2019, 10:41 a.m.
AC Antonio Cumbres
March 26, 2019, 11:32 a.m.
Ana Paula Ana Paula
Me encantó, siempre generando buenas historias. Lo admiro mucho. ^^
Feb. 15, 2019, 7:43 a.m.
Flor Aquileia Flor Aquileia
al fin lo pude leer!!! siempre me sorprenden tus historias que te dejan con la boquiabierto de principio a fin. Excelente.
Feb. 14, 2019, 11:22 a.m.

Gin Les Gin Les
Te felicito es una gran historia.
Feb. 9, 2019, 7:37 p.m.

  • Baltazar Ruiz Baltazar Ruiz
    ¡Muchísimas gracias! Verificación y un comentario incluido, doble premio! Feb. 9, 2019, 7:39 p.m.
Fausto Contero Fausto Contero
Como todas tus creaciones, es una historia muy gráfica, en la que sin necesidad de mucha descripción, pintas imágenes inolvidables que estimulan a que la imaginación del lector las reproduzca de forma única. Sabes darle el toque exacto de acción que se necesita para mantener la atención. Muy bueno, lo disfruté de principio a fin
Feb. 7, 2019, 8:45 p.m.

~