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oliverestt1548448352 Oliver

Es que simplemente... no soy ella.


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No soy ella


Eres tan frágil, que tus sentimientos luchan contra sí mismos. Tan diferente, que los demás te miran raro. Tan único, que nadie es capaz de pronunciar tu nombre sin echarse unas risas. Oliver te dicen, pero nadie es capaz de darse cuenta de qué clase de realidad estás viviendo. Niño, hiciste bien en decírselo a tus padres; tú no eres una chica, no eres ella. Y sí, me estoy escribiendo esto a mí mismo a modo de diario, porque no encuentro otra manera de expresarme debidamente. Soy tan inocente a veces, que ni me acuerdo de mi pasado y tampoco soy capaz de mirarme al espejo. 


Esa niña murió hace aproximadamente 1 año y desde entonces, han cambiado muchas cosas de ti. Y todo por aquel libro que decidiste llevarte de la biblioteca de tu barrio, aquel libro que te metió en un armario mental donde tan sólo había preguntas y probablemente aún más dudas de las que ya tenías. La gente te empezó a mirar raro por ese libro, por un libro que por cada página que pasabas, te iba identificando cada vez más. Pero claro, esa gente te etiquetaba, te ponía etiquetas que a ti en ningún momento te han identificado. Sólo déjales que esperen, que ya verán la que se les va a caer encima. Porque si te estoy escribiendo esto, es para que te des cuenta de qué realidad vives. 


Empezaste a llevar ese libro a clase y lo leías ahí, enfrascado en tus lecturas que nadie más podía interrumpirte salvo el momento en el que había que devolver el libro a la mochila y prestar atención a la lección. Claro está, en ese momento, tú no estabas solo; de no ser por un ingenioso ex compañero tuyo (al que aún tengo ganas de maldecir con amor), tú no hubieras conocido a la que a día de hoy seguiría siendo la persona que más te apoyó en este asunto. Ella y otro conocido más, han sido quienes te han estado ayudando a romper las maderas de ese armario mental donde estabas encerrado. Agradéceselo, los tres matasteis a esa niña y ahora sólo quedas tú. 


Sé que cuesta creerlo, pero con el paso del tiempo irías llevando pulseras arcoíris y la gente seguiría etiquetándote, porque sí, no creas que el libro no hizo su efecto. Te etiquetaron como lesbiana y bisexual, y en 3º de la ESO, como gay. Pero a ti no te importaron esa clase de comentarios, porque sabías que lo decían en broma y tú sólo querías seguir leyendo el libro. Meses después, la cosa fue cambiando, y algo en ti te exigía salir aunque fuese tu último aliento. Había una voz interior que gritaba tu nombre, pero que no quería salir por miedo a que te hicieran daño. 


Un día tus padres te vieron raro, sí, raro en plan de que estabas a tu rollo y metido en tus pensamientos. Empezaron a preguntarte que qué te pasaba, pero claro, tú ni una sola palabra. Al final, rompiste a llorar diciendo ''No me siento mujer'' y claro, querías meter tu etiqueta de ''TRANS'' en tu corazón, pero no podías; porque sabías que vendrían las típicas preguntas que tú y yo sabemos... ''Pero... ¿realmente te sientes así?''. Y eso NO era así, tú NO te sentías chica, eras un CHICO. Siguió pasando el tiempo y ¡zasca! llegaron las recuperaciones de mayo, ¿y qué hizo tu Oliver interior? 


Coger un papel, escribir ''Llámame Oliver, por favor'' y dejarlo encima de la mesa de la clase. Obviamente, la compañera que tenías al lado del pupitre, vio el papel y empezó a llamarte así; y cómo no, te gustó cómo te quedaba. Las dos chicas que estaban delante de tu asiento, se fijaron en el papel y automáticamente murmuraron algo, pero claro, a ti eso seguía sin importarte. ¿Ves cómo van cambiando las cosas? ¡Te lo dije! Esa niña estaba muriéndose dentro de ti, y disfrutabas de una manera divertida, porque esa niña NUNCA te perteneció. Podrías haberte ido así de repente, como si nada hubiese estado ocurriendo en ese momento, pero ese no era el caso. 


Saltémonos lo típico: tus padres te empiezan a llevar a un centro LGTB para que te ayuden, esas compañeras tuyas que intentaban llamarte Oliver y todo el panorama que se fue formando con el paso de los meses. Hasta que llegó otra persona más a tu lista de ''100 maneras de ayudar a Oliver'' y tuviste suerte, porque esa persona era como tú: un chico trans que desde el minuto uno ha estado ''levantándote del suelo y aconsejándote de forma breve'', demos un nombre: Nick, un chaval de 16 años. Y nada, que ahí se termina todo: esa chica os presenta, habláis un poco y te vas... ¿Qué más querías hacer cuando no tenías la manera de expresarte debidamente? Pasaría el tiempo y aunque estés leyendo esto y veas la cosa más incoherente del mundo, tiene un significado. 


Pasará el tiempo y un día decides decir y exigirle a tu madre que un día te lleve a la peluquería para cortarte el pelo. Ella, después de preguntarte a ver si estás dispuesto a hacerlo y tú confirmarlo, pide cita y días más tarde te lleva. El cambio para ti será radical, ya que pierdes más pelo del que te hubieras imaginado, pero bueno... Qué más da, eso era lo que te estaba haciendo feliz. Sobre todo al saber que tus padres hacían todo lo posible para llamarte Oliver y tratarte con pronombres masculinos. Quién lo diría, ¿verdad? Un cambio que seguramente llamaría la atención de prácticamente aquellos compañeros inútiles que sólo querían echarse unas risas y mofarse de alguien como tú, alguien tan valiente y dispuesto a ignorar a toda esa gente que se reía de ti a tus espaldas. 


En un momento inesperado, así de la nada, llegan las vacaciones de navidad. Tú todo emocionado porque ya estabas diciendo ''Por fin podré tener la oportunidad de decírselo a mi familia y...'', ERROR, no lo conseguiste. Entre que tus tíos ya sabían todo y tu primo constantemente te preguntaba ''¿Por qué en tu regalo pone Oliver en vez de [deadname]'' o ''Jo, explícamelo, que quiero saber'', al final sólo te quedaba explicárse... No, tampoco tuviste la oportunidad, se te adelantó tu padre y bueno... 


-Oli se siente chico. -dijo tu padre, mirando a tu primo y señalándote. 


-No me siento chico. -replicaste, de brazos cruzados. -Lo soy. 


-Bueno ya. -respondió él, encogiéndose de hombros. -Pero tú le respetas, ¿verdad? 


-Entonces... -insistió tu primo, sonriendo. -¡¿PUEDO DECIRTE OLI!? 


Pequeñajo, te presento a tu primo. Un niño de 10 años que ha comprendido más rápido tu situación y se está esforzando por llamarte Oliver y tratarte con pronombres masculinos. Como siempre, seguirá pasando el tiempo hasta estos últimos días, donde tu objetivo de 2018 se ha cumplido: salir del armario con tu familia. Siéntete feliz, porque te has quitado un peso de encima que llevas guardándote y cargando con él desde hace casi 2 años. A día de hoy, estás más feliz y aliviado que hacía 2 años, cuando eras incapaz de soltar todos tus sentimientos de golpe. Llevas una pulsera con la bandera trans con orgullo y sin miedo a qué dirá la gente sobre ti. Esa niña ha muerto para siempre, y gracias a toda esa gente que ha ido apareciendo en tu vida y te ha ayudado, has llegado hasta aquí. 


Termino esto agradeciéndotelo a ti, a esa niña que decidió sacrificarlo todo para ser una persona mejor. Después de todo lo que has vivido, has vuelto a quitarte un peso de encima con otra cosa más que te destruía por dentro. Has sido y eres una de las personas que más admiro, porque sigues guardada en un baúl de recuerdos. Has muerto, ya no existes en mi vida, pero te agradezco todo lo que has luchado para llegar a ser Oliver... Te lo agradezco, pequeñajo. 

Jan. 28, 2019, 7:28 p.m. 0 Report Embed 0
The End

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Oliver Aficionado a la escritura

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