Los colmillos del lobo Follow story

eqsaenz E. Q. Saenz

Cuando una bestia empieza a dejar cuerpos por toda la ciudad, Joshua se ve presionado para deshacerse del problema antes de que su negocio se vaya a la ruina y él sea la próxima víctima. Sus problemas solo empeoran luego de que la obsesión de un brujo empieza a hacerle la vida imposible. El pasado no deja de cobrarle por sus pecados; el hambre empieza a arrimar y la bestia no podrá detenerse.


Fantasy For over 21 (adults) only. © Safe Creative 1902049853120

#vampiros #brujas #demonios #magia #erotico #gore #lgbt
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El bosque de los susurros I

Era de madrugada cuando Joshua se encontraba corriendo por el bosque, o al menos lo intentaba. Nunca le había gustado el bosque, en especial de noche, los sonidos de animales extraños, las ramas que se estrellaban en su rostro, el crujido de madera podrida que pisaba, el lodo embarraba sus zapatos, o los olores que impregnaban su olfato sensible. Ya había escapado de aquel lugar infernal, ahora huía de ese bosque, pero no porque temiera a lo que podría ocultarse entre los arbustos, huía porque necesitaba llegar a su refugio a salvo.


Con las manos sostenía su estómago con fuerza; tenía una herida abierta que no dejaba sangrar. Le costaba mucho respirar y perdía el aliento con facilidad debido al dolor. No podía controlar su paso y debía recostarse contra los árboles para no caer.


El crujido de unas ramas lo sobresaltó. Ese no había sido él. Se detuvo en seco para oír mejor, el bosque se había silenciado sin aviso. Tenía una sensación, no, estaba seguro de que no estaba solo. Había alguien ahí, y lo estaba siguiendo.


Apresuró el paso y se ocultó detrás del primer árbol lo suficientemente grande para cubrir su cuerpo. Observó de reojo el camino por el que había venido: Nada. Solo estaban los árboles enmarcados por el frágil resplandor de la luna creciente. Las nubes volvieron a escurrirse lentamente y bloquearon esa débil luz hasta apagarla. Entonces lo vio.


Una sombra, una silueta cubierta de negro que desaparecía detrás de los árboles. «Maldición», se dijo Joshua. Lo habían encontrado. Reunió todas sus fuerzas e intentó volver a correr, pero su cuerpo se puso en su contra y una fuerte punzada se propagó desde su estómago hasta el resto de su torso, perdió la fuerza en las piernas y cayó de rodillas. Las nauseas empujaron contra su garganta, con los dedos se aferró al suelo y se obligó a tragarse todo antes de que fuese a peor.


Tomó aire y empezó a arrastrarse hasta el tronco más cercano y se recostó contra él. Jadeaba sonoramente, ya no podía seguir avanzando. Si ese era su fin, desgarrado y sin fuerzas para levantarse del suelo siquiera, que así fuera, lo aceptó una vez, y con tanto agotamiento y sufrimiento detrás podía aceptarlo una vez más. Las pisadas se oían cada vez más cerca, aplastando las hojas secas a su paso. Como Josh ya no podía moverse la sombra parecía acercarse con mayor tranquilidad. En su poca lucidez la imaginaba a ella, como un sueño o una pesadilla, la mujer que traía la muerte consigo, como una invitación de lo más tentadora y mezquina.


Joshua aferró su abdomen con fuerza y apretó la mandíbula para silenciar un quejido. Levantó la mirada hacia un lado. Nada. Cuando volteó al otro lado se encontró con una alta silueta que vestía una larga túnica negra que le cubría todo el cuerpo. «¿La muerte en persona?», se preguntó dejando escapar un último suspiro, no sería la primera vez que aceptara ese destino final.


La figura se puso en cuclillas para quedar a la misma altura que Joshua y se quitó la capucha. Si esa era la muerte, no estaba tan mal, pero no era ella. Era un muchacho de unos veinte años, de cabello castaño y rostro amable, con los ojos sorprendidos, cejas levantadas y labios entreabiertos. Se veía desconcertado de encontrarse a Joshua. En un principio no dijo nada, solo se lo quedó mirando, como si tratara de aclarar una confusión consigo mismo. Luego observó esa zona que Josh no dejaba de presionar. Acercó una mano y tomó la de Joshua para quitarla y ver de qué se trataba.


―No durarás mucho tiempo si no te tratas eso ―No le fue difícil identificar la gravedad del asunto y ofrecer su comentario experto.


―Gracias por el consejo, pero estaré bien ―dijo Joshua con autosuficiencia, esforzándose por no retorcerse. Su voz se oía ahogada y su labio inferior temblaba ligeramente. No necesitaba que un desconocido se inmiscuyera en sus asuntos, solo necesitaba llegar a casa y tirarse a descansar. Solo necesitaba llegar, necesitaba levantar las piernas y caminar hasta salir de ese maldito bosque.


―Mi cabaña está cerca, déjame ayudarte ―dijo el desconocido sin molestarse a oír sus protestas. Se acercó y le pasó una mano bajo el brazo para ayudarlo a levantarse, pues no podría hacerlo por su cuenta.


Pronto Josh se encontró sosteniéndose del muchacho de mala gana y cojeando en una dirección diferente a donde en verdad quería ir. Se quedó observando un punto lejano en el este mientras caminaba, esperaba regresar antes de que saliera el sol, o tendría aún más problemas.

Feb. 4, 2019, 4:18 p.m. 0 Report Embed 2
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