Dulce hiel Follow story

liamicaluchiha Isabel Barraza

Mical Basuari es la joven cabecilla de la fábrica de alimentos "San Mateo", es una mujer fría y estricta que guarda en su corazón el dolor de los menospresios de su padre y el dolor de la muerte de su novio Daniel Santa Cruz quien fue asesinado por Ángelo Zabaleta-el hijo de un ex productor de la empresa-, el mismo día de su boda. Cegada por la rabia y la sed de venganza, Mical lo despojó de sus bienes y se encargó de que fuera condenado con la más alta pena sin embargo él logró rebajar su condena y hoy 5 años más tarde está libre y deseoso de retomar su vida. A pesar de sus heridas sicológicas y el rechazo de su familia y amigos Ángelo busca una oportunidad para comenzar de nuevo sin sospechar que el destino lo pondrá frente a la joven empresaria quien aún desea destruir la vida del hombre que le quitó al amor de su vida pero ¿Qué pasa cuando los sentimientos comienzan a jugar en contra? ¿Cómo aceptar que cae en las redes del misterioso hombre que mató a su novio? ¿Puede el amor surgir y resistir entre tanto odio y venganza? ¿Qué hay detrás de la muerte de Daniel Santa Cruz


Romance Contemporary All public.

#drama #historia #amor #novela #venganza #tristeza #odio #escrito #texto #recomenzar #lineas
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Ángeles caídos

               "Tengo un amor que es un castigo del señor

                  Que domina y me hace triza el corazón

                 Que me ha dejado solo sin ver el sol" (1)

*********************************************

Ella subía rápidamente los escalones, no sabía si lo hacía uno por uno o de vez en cuando de dos en dos la verdad no tenía tiempo para fijarse en eso aún así pronto sintió una molestia en sus pies por lo que paró y se sacó los tacones para luego seguir con su carrera con ellos en la mano. Estaba vestida de blanco, un hermoso vestido entallado pulcro toda una princesa lista para su boda pero en lugar de estar en la iglesia ansiosa por dar el sí, aquella mujer de pelo castaño peinado en un recogido que poco a poco se le iba desarmando se hallaba subiendo los descuidados peldaños de aquel edificio donde vivía su novio; él nos había llegado a la boda y su corazón le decía que algo había sucedido por lo que sin escuchar a sus familiares emprendió su búsqueda y ahí está con el rostro lloroso, las lágrimas -raras en ella- ya se han llevado gran parte del maquillaje pero lo importante solo quiere saber qué pasó con su amado. La mujer se detuvo cuando llegó a su destino, solo unos rápidos pasos más y estaba frente a la puerta 108, solo faltaba estirar la mano y abrirla algo que dudó por unos segundos temiendo lo que pudiera encontrarse...quizás era cierto y él la había dejado por otra. Pero no dejó amedrentar, ella era una mujer valiente si así era lo enfrentaría pero no podía quedarse con la duda ni aquella espina en su interior que generalmente anuncian las desgracias. Iba a golpear pero la puerta estaba abierta, se asustó; nadie deja la puerta de su departamento a medio abrir, algo andaba mal, aparentemente ese mal presentimiento que se acrentaba cada vez más era cierto. Con decisión entró y ahogó un grito al ver lo había adentro.

_¡Daniel!- exclamó mientras sentía que la cabeza le daba vueltas, las piernas parecían debilitarse y un dolor en el pecho comenzaba a ahogarla. Corrió hacia el hombre rubio vestido con un termo negro que se hallaba tirado en el piso, su blanca camisa comenzaba a teñirse de un color carmín a causa de la sangre que salía de la gran herida que tenía en el estómago. A su lado había un cuchillo ensangrentado. -¡Daniel ¿Qué te pasa?. ¡No, no, no,no,no puedes hacer esto!- ella lloraba mientras zarandeaba el cuerpo sin vida de su novio, los elegantes guantes blancos que complementanban su atuendo nupcial se mancharon con la sangre de su amado así como también su vestido lo que le dió cierto toque tétrico a aquella escena. -¡Quien te hizo esto mi amor! ¡Noooooo!-grito de forma desgarrada, esto no podía estar pasándole a ella, se suponía que hoy sería uno de los días más felices de su vida pero se convirtió en una de sus peores pesadillas, el hombre que amaba estaba muerto. -¡Daniel noooooooooo!.

Ella lloró abrazando aquel cuerpo sin vida. Pronto llegó su hermano y quedó impactado ante aquella escena. Se detuvo en la puerta sintiendo un hielo recorrer su cuerpo mientras su hermana lloraba desgarrada.



_señorita Mical, ya llegamos-. Era cuarta vez que Misael, el chófer de la maniobra se lo decía, ella parecía estar ida sentada en los asientos traseros de su auto negro. Misael la observó por el espejo preocupado, nunca en todos los años que lleva trabajando bajo el mando de aquella mujer elegante de largos cabellos ondulados castaños rojizos que se queda pegada en esa pose que llaman despistada 

Mical suspiró con tristeza, ya han pasado cinco años en que sus ropas blancas se tiñeron con la sangre del que sería su futuro esposo y aunque ese dolor trataba de mantenerlo oculto se había dejado llevar por los recuerdos mientras veía pasar los edificios que rodean el camino hasta sus oficinas. 5 años y aún tenía ese recuerdo tan nítido en su mente al igual que el dolor, aún podía sentir que se quebraba cada que escucha el nombre "Daniel", aún no puede evitar relacionar todo lo que la rodea con él. Se caracteriza por ser una mujer fuerte, fría de aquellas que siempre andan serías y que no se dejan ver llorar por nadie por eso tal vez no falte el que diga que no sufre, que no tiene sentimientos, sólo ella sabe que sin llora por las noches la ausencia de aquel hombre que tantas promesas le hizo. "Seremos felices" le dijo más de una vez, juntos estarían al mando de la fábrica, triunfaron, tendrían hijos y nada los separaría pero la muerte logró truncar aquellas metas. Mical nunca fue la que soñaba con príncipes azules pero se había enamorado de él, su buen humor y su encanto natural la cautivaron y no fue consciente del tiempo cuando se halló soñando con castillos de colores junto a ese hombre. Daniel había logrado cautivar el corazón de la rehacia Mical Basuari aunque su compromiso fuera acordado pero todo se derrumbó aquel día cuando lo encontró tirado en el piso con una puñalada en el estómago, aquello jamás podría olvidarlo como tampoco el hecho de que había sido asecinado, alguien lo había apartado de su lado para siempre y ese alguien tenía nombre y apellido. Ese alguien ocupaba el primer lugar en su lista negra, con solo oír su nombre ella se llenaba de rabia, solo quería destruirlo.

_señorita Mical ¿Me está oyendo?- Misael preguntó con algo de miedo, sabe que su jefa no es la persona más dulce del mundo quizás sí tiene su lado amable pero bastante escondido, generalmente es una mujer de mal carácter, exigente, estricta, fría de las que no acepta cuestionamientos y puede mandar a volar a cualquiera que la fastidie por eso sus empleados la respetan y le temen. Es admirable, inteligente, una especie de genio que a sus 27 años tiene todo el control de las empresas familiares pero todos saben lo dura y estricta que es por los que no faltan los que la llamen "bruja" u otros apelitativos despectivos, claro que sin que ella los escuche.

La mujer levantó sus ojos marrones y miró a su chofer con su característica mirada inexpresiva. Volvió a suspirar e hizo todo para evitar que una lágrima cayera por su rostro. Tomo su cartera negra que se hallaba a su lado y dejó entrever un atisbo de sonrisa para darle a entender a su chófer que estaba bien. El hombre de unos 30 años se apresuró a bajarse para abrirle la puerta, una rutina que Mical odia pero que él se empeña en hacer como muestra de su generosidad. Ella le agradeció con una mirada y con sus habituales pasos seguros entró a aquel edificio donde se hallan las oficinas de la fábrica de alimentos "San Mateo", propiedad de la imponente familia Basuari.

Apenas entró se detuvieron los cuchicheos de sus empleados quienes tomaron sus puestos con una actitud de estatua, temerosos de que su temible jefa los sorprendiera en un mal paso y los amonestara o los echara. Por hoy Mical no se fijó mucho en ellos, siempre entra al edificio analizando cada rincón y cada una de las caras, odia  que algunos perdieran el tiempo o estuvieran descuidados sin embargo ahora no se dio aquella tarea analítica porque aún tenía la cabeza puesta en sus recuerdos así que ignorando las sonrisas y buenos deseos falsos se adentró en el asensor, lo usaba porque es más rápido ya que a veces se siente desesperada entre ese pequeño espacio por lo que prefiere las escaleras pero usarlas es un problema, con sus tacones acabaría muerta así que no le queda otra que tragarse su nerviosismo.

 Pronto estuvo en su oficina a la cual entró rápidamente, se sentó tras su escritorio tratando de normalizar su estado anímico. Su mesa estaba repleta de papeles, muchas cosas por revisar cómo todos los días y hoy sus ganas de trabajar se estaban llendo poco a poco al suelo.

_señorita Mical, permiso - una joven de cabello rubio y delgada entró al despacho dando lentos pasos. Era su secretaria y gran parte de sus colegas se preguntaban como podía soportar trabajar con una mujer tan pesada como la hija mayor de Federico Basuari-. La señorita Paulina Patiño la ha estado llamando.

_¿Paulina? ¿No dijo que quería?- Mical se extrañó de que su amiga la llamara a la empresa y no a su celular.

_no, solo que es urgente.

_gracias Dalia ¿Algo más?.

_sí, hoy tiene que reunirse con los nuevos proveedores, hay algunos que no están muy de acuerdo para firmar el contrato con la fábrica. Tiene reunión con ellos a las 11.

Mical suspiró cansada, aquel tema la tenía media estresada. Son dos de aquellos nuevos proveedores que no están de acuerdo con las gananvias a pesar de que les presentó una oferta bastante buena, sospechó qué tal vez una mano negra esté interviniendo para no cerrar el contrato.

_ok, gracias Dalia. Puedes retirarte.

La joven rubia volteó y salió. Una vez que la puerta se hubo cerrado la castaña sacó su celular de la cartera viendo que tiene varias llamadas perdidas de su amiga. Aparentemente hoy no sería el mejor de sus días porque no había escuchado no ninguna. Optó por devolver la llamada, si Paulina decía que era urgente es porque lo era, nunca exagera. Paulina Patiño es su gran y única amiga, una mujer de similar carácter que ella pero más alegre y con un alma más libre. Pueden decir que don un par de pesadas, Paulina tampoco es de la simpatía de todo el mundo pero es una buena amiga, leal, comprensiva y sincera por eso es la única que conoce realmente el carácter de la Basuari, la única que también sabe de sus penas.

_Paulina ¿Qué pasó? ¿Me estuviste llamando?.

_claro que te estuve llamando y no una sino como 20 veces ¿Donde andabas Mical?- la voz de la joven sonaba preocupada, a pesar de los cinco años que han pasado de la muerte de Daniel a veces teme que su amiga pueda hacer alguna locura, a fin de cuentas esa no es la única herida que carga.

_creo que hoy no será el mejor de mis días - respondió simplemente la mujer de ojos cafés y la otra entendió del instante que no andaba bien anímicamente-. Dime ¿qué pasa? ¿por qué la urgencia?-. Se oyó un suspiro al otro lado de la línea, Paulina dudó si decirlo o no, no quería aumentar más el desánimo de su amiga pero ya estaba hecho; tenía que decirlo.

_No me preguntes cómo lo supe pero hoy sale de la cárcel Ángelo Zavaleta- soltó con el pecho atascado.

Mical se incorporó de un salto. Abrió la boca tratando de decir algo pero no dijo nada, su rostro se contrajo y sus ojos se oscurecieron producto de la rabia que comenzó a inundar todo su ser.

_¿Qué estás diciendo?. ¿Cómo que ese imbécil sale de la cárcel?. ¿No se suponía que se iba a podría allí?-. Demás está decir que la voz de Mical sonaba muy enojada. Apretó su puño libre y se mordió el labio tratando de controlarse aunque era imposible. Nunca vió el rostro de aquel Ángelo Zabaleta pero supo su nombre y aunque no tuvo la fuerza para asistir a su proceso penal ella misma se encargó que le dieran la máxima condena, era tanto el odio que sentía hacia el asesino de su novio que deseaba con toda su alma que se secara en la cárcel.

_no sé mucho Mical pero la cuestión es que está libre, hoy sale y...bueno creí que te interesaría saberlo-. Se hizo un silencio, Mical no salía de su asombro y Paulina no sabía que más decir- ¿Mical estás ahí?. ¿Estás bien?.

_definitivsmente hoy no será el mejor de mis días - respondió la aludida y cortó con rabia. Lazo su celular a cualquier lado del escritorio tratando y comenzó a pasearse como una leona enjaulada, no le cabía en la cabeza como ese crimina pudo salir libre. Cierto es que nunca supo las razones por las que mató a su novio, no quería escucharlas ¿para qué? nada se lo traería de vuelta y por lo mismo se negó a asistir al juicio además que no quería verle la cara a ese desgraciado, solo se aseguró de que obtuviera una alta condena para que pagara con su encierro el haberle quitado al hombre que amaba. Pero ahí está, 5 años después sale libre y eso le enoja, no quiere que ande libre por ahí disfrutando de la vida luego de haberle quitado a una de las personas que más amaba. La sola idea de que está riendo y pasándola bien la asqueado, aún correo por sus venas ese deseo de hacerlo pagar hasta el último de sus días su desgracia.

_Mical, acuérdate de que hoy tenemos reunión con los nuevos proveedores, espero que hayas hecho una oferta decente para que firmen y no nos quedemos con las manos vacías por tu culpa-. La pesada voz de su hermano se dejó escuchar en la oficina. No hay que sorprenderse de que entrara sin tocar la puerta, Ignacio no es su gran amigo, no siente ni el más mínimo cariño por ella por lo que no usa su buena educación para entrar a la oficina de su hermana. Durante casi toda la vida ha competido con ella y odia que esté en un nivel más alto por lo que vsy relación es como la de perros y gatos.

_ocupate tú de eso, yo no iré-. La libertad del que considera su enemigo logro acabar con su ánimo por lo que consideró que tiene cabeza para ocuparse de un grupo de tipos inconformistas.

_¿Qué dices?. ¿La perfecta Mical Basuari va dejar a un lado una reunión de negocios?. Te advierto que a nuestro padre no le va gustar-. Más que advertirla Ignacio se burlaba como siempre. 

_a nuestro padre nunca le gusta nada de lo que hago-. Mical nunca se ha quejado pero no es secreto para nadie que no es la favorita de Federico Basuari, en realidad ninguno de sus cuatro hijos lo es pero es bien sabido que a pesar de lo exitosa que es su hija mayor y que gran parte del éxito de sus empresarial se lo debe a ella no la quiere mucho. -Y no te hagas el desinteresado los dos sabemos que quieres hacerte cargo del asunto. Pyez bien hazlo, no tengo ánimo para hablarle a esos viejos inconformistas.

_oh parece que hoy amanecimos de mal humor pero hermanita esa pobre gente no tiene la culpa.

_¡Ya cállate!. ¡Siempre estás diciendo que eres mejor que yo y que harías las cosas mucho mejor, pues bien es tu oportunidad!. ¡Encárgate del asunto y luego me avisas!-. Mical Noves de las que pierde el control fácilmente pero el asunto de Ángelo sumado a los comentarios burlescos de su hermano acabaron con desesperarla e Ignacio comprendió que no le convenía hacerla enojar más por lo que salió del sitio con una sonrisa ladina pensando que tenía dos opciones; hacerle caso a su hermana y convencer a los proveedores o hacer de las suyas para perjudicarla y lograr con ello que su padre le fuera su lugar como siempre ha soñado. Ella por su lado se dejó caer en su asiento con el rostro entre sus manos, se sintió débil, por primera vez se se sintió así tanto emocional como físicamente. Abrió uno de los cajones de su mesa y sacó un tranquilizante pero no sintió mejor, la cabeza le pesó, su cuerpo comenzó a de debilitarse y sin poder evitarlo emitió un sollozo. Odia llorar pero no pudo más, escondió su rostro contra la superficie de la mesa y lloró de rabia, de dolor y desesperanza.

***"""*****************

_¿Está seguro que es aquí?.

_claro, en esa casa de reja verde vive Orlando Zabaleta, no sabré yo que lo conozco. Siempre nos juntamos a tomarnos una cerveza. ¿Es familiar suyo?.

_soy su hijo.

_¿Su hijo?. Qué raro, nunca me dijo que tiene un hijo.

El hombre alto, delgado, piel pálida, ojos pardos y cortó cabello negro desordenado no se sorprendió ante tal comentario emitido por aquel taxista que acababa de ponerlo frente a la casa su padre. Ángelo Zabaleta se imaginaba que su progenitor escondía su existencia, sabe de sobras que se avergüenza de su hijo asesino siendo esa también la razón por la nunca fue a verlo a la cárcel y no lo culpa pues incluso él se ha sentido asco de sí mismo por haberse convertido en un criminal en un abrir y cerrar de ojos. Hoy acaba de recuperar su libertad y la única persona que hizo todo lo posible para rebajar su condena-cosavque agradece desde el fondo de su alma-  fue su amigo abogado Félix, él también fue quien lo puso en ese taxi y le dió el valor para reunirse con su familia. Ángelo está confuso, sabe que no será bien recibido pero una parte suya ancía ver el rostro de su padre y de su hermana con la pequeña esperanza de que ellos lo hayan extrañado y perdonado.

El tipo de 28 años se armó de valor y se bajó del auto aunque no podía evitar temblar un poco. Fijó su parda mirada en aquella casa que poco se le parecía a la que antiguamente tenían en el campo. Cuando aún no era condenado por el asesinato de ese hombre los Zabaleta eran dueños de un pequeño fundó pero luego de su encarcelamiento las cosas se pusieron difíciles, no solo con la muerte de su madre sino por otros factores y según le contó Félix su padre se vió obligado a mudarse a la ciudad junto a su hermana. Parado en la vereda sintió como el taxi se puso en marcha, una suave brisa mañanera le golpeó el blanco rostro mientras se debatía entre llamar o no. A sus espaldas escuchó como los autos bajaban por el pasaje y estuvo tentado de dar media vuelta en irse pero la puerta de la reja se abrió lo que lo sobresaltó. Por ésta salió una mujer delgada de largo cabello negro ondulado, piel bronceada cubierta por un pantalón blanco y una blusa negra. Cargaba una cartera cruzada y una voluminosa bolsa de basura.

_ay Dios mío ¿por qué tengo que estar haciendo estas cosas?-se quejó dejando el bulto dentro de un basurero que estaba snckago en la acera con una mueca de asco en el rostro. Acto seguido se limpió las manos, cuando levantó la mirada sus ojos pardos se encontraron con unos similares lo que la hizo abrirlos con sorpresa y quedarse estática-. A.. Ángelo- dijo en un ahogado susurro.

_hola Raquel- el mencionado saludó a su hermana tratando de parecer casual. Optó por tomar una pose más segura y sonreír como si no hubiesen pasado 5 años sin verse.

_¿Qué... qué haces aquí?- la pelinegra seguía como estatua, no movía un músculo a causa de la sorpresa de ver a su hermano parado frente suyo. No podía creerlo, al igual que su padre hace 5 años que renunció a la sangre que los une por lo que no esperaba que si un día salía fuera a visitarlos pero Ángelo está allí de brazos cruzados, vestido con unos jeans algo gastados y un poleron con capucha verde a medio cerrar mirándola con una sonrisa.

_algún día tenía que salir de la cárcel ¿no?- esperaba que se acercara que lo abrazara y dijera que lo había extrañado pero...

_no debiste venir, sabes que aquí no eres bienvenido- Raquel pudo salir de su estado de piedra, se puso las manos en la cintura gesto que a Ángelo le recordó a su madre y su cara expresaba de sobra lo enojada que estaba.

_¿Aún después de 5 años siguen rechazandome?- la voz del tipo sonó desepcionada.

_eso nunca cambiará, eres un asesino Ángelo y siempre lo...

_¿Raquel? ¿con quién discuten tanto?.- Ángelo reconoció la voz de su padre de inmediato. A los pocos segundos salió un hombre medio regordete, alto de unos 55 años de pocos cabellos negros en la cabeza, gran parte ya lucían blancos. El rostro de aquel hombre se endureció al ver al que ya no considera su hijo y él sufrió la segunda desepcion de la mañana.

_papá...

_¡¿Qué haces aquí?!. ¡¿Cómo te atreves a aparecerte?!.

_acabo de salir libre, quería saber cómo estaban.

_por acá estamos muy bien, gracias. ¡Ahora andate de mi casa!.

_papá por favor cálmate, no te hace bien alterarte- Raquel intentó calmar a su padre.

_¡Me voy a calmar cuando este tipo de vaya de aquí!

_creí que al menos te daría gusto de ver a tu hijo-. Solo Dios supo cuanto le dolió aquel rechazo a ese hombre que es consciente de que cometió un error, quizás uno de los peores que se puede cometer pero que tiene el mayor deseo de encontrar una oportunidad para enmendarlo. Sus hombros se cayeron mirando con tristeza las caras de odio de su padre y su hermana y era más doloroso de lo que lo fue hace cinco años.

_tú ya no eres mi hijo. Te lo dije hace cinco años y te lo vuelvo a repetir ahora, yo no crié s un asesino así que para mí estás muerto-. Dicho esto Orlando volvió a entrar a la casa ignorando la mirada triste de su hijo. Tal como lo dijo hace un tiempo emitió la misma frase, cuando descubrió que ese hijo del cual se sentía orgulloso se había convertido en un asesino. Aquello fue para no creerlo, Ángelo siempre fue un modelo de hijo,ver hermano de persona en general, un tipo trabajador que ayudaba a su familia, un verdadero ejemplo a seguir por eso fue desepcionante que de un día para otro haya aparecido desesperado en casa, ensangrentado diciendo en shock que había matado a un hombre. Desde ese momento Orlando sintió que perdió a su hijo y seguiría siendo así para siempre.

_yo dejé de tener un hermano desde el día que mataste a Daniel Santa Cruz, así que no vuelvas a aparecerte por aquí-. Sin esperar respuesta Raquel se alejó, Ángelo ni siquiera tuvo tiempo para retirarla, la joven de 25 años subió a un taxi apresurada que no tardó en desaparecer calle abajo. Ángelo supo que no tenía caso; su familia seguía rechazandolo. Eso le dolía, si bien podía comprenderlos pero el asunto no deja de ser doloroso, él tampoco es feliz sabiendo lo que hizo. Durante esos cinco años el fantasma de Daniel, su sangre no ha dejado de atormentar lo, se siente horrible saber que le arrebató la vida a una persona. Su arrepentimiento le sale por los poros y jura que no lo hizo por maldad pero nadie ha sido capaz de escucharlo ni su familia de darle una nueva oportunidad. Ángelo sacudió la cabeza y respiró profundo, luego de mirar el cielo se animó a caminar rumbo en búsqueda de una nueva oportunidad aunque no tiene donde ir ni a qué atenerse, lo ha perdido todo pero desea empezar de nuevo aunque sea difícil, aunque le cueste lidiar con sus culpas... aunque cada que se mira al espejo sienta asco de sí mismo.

Caminó un buen rato mirando aquella calle desconocida hasta que llegó a una pequeña placita que a esas horas de la mañana contaba con poco público, solo unos estudiantes cimatreros y unas mujeres que hablaban de sus complicadas vidas familiares. Se sentó en un banco frente a un columpio que le hizo recordar su infancia cuando en el campo le hizo uno de aquellos a su hermana que lloraba porque quería uno. Él mismo la ayudaba a agarrar vuelo en aquel columpio artesanal, sonrió con nostalgia.

_por tu cara puedo adivinar que no te fue bien en tu casa- dijo una voz a su lado. Ángelo lo miró, era Félix que acaba de llegar. El abogado se sentó a su lado.

_lo mismo de hace cinco años. No los culpo, debe ser terrible tener un asesino en la familia.

_tampoco te culpes tanto, lo que hiciste ya no lo puedes cambiar -. Félix se entristecis ver a su amigo tan hundido en la culpa. Félix además de ser su amigo y el responsable de su libertad también es su cuñado, novio de Raquel por lo que sabe lo doloroso que ha sido todo eso en ambas partes- pero supongo que con el tiempo podrán perdonarte 

_yo ni siquiera logro perdonarme así mismo y lo que más me duele es que no puedo cambiar lo que hice.

Ambos se quedaron un rato en silencio, Ángelo metido en sus cuestionamientos y Félix sin saber que decir, no sabía que otro consejo darle tal vez porque durante esos cinco años ya lo había dicho todo.

_¡No puedo creerlo! ¡Son ustedes!-. Ambos alzaron la vista hacia esa divertida voz que se acercaba y vieron a un tipo Moreno de pelo lacio vestido de termo que venía hacia ellos con la sonrisa pintada en el rostro.

_¿Misael?- Félix no podía creer que la vida lo ponía nuevamente frente a su amigo de adolescencia, Ángelo estaba en una situación parecida aunque su rostro no reflejó emoción alguna a causa de su desgano. Misael, Félix y Ángelo se conocían desde adolescentes, fueron compañeros de curso, los tres vivían en el campo y compartieron una amistad durante mucho tiempo, claro que cuando salieron del colegio el primero tomó nuevos rumbos y no se veían desde entonces.

_el mismo que viste y calza ¿Cómo están mis antiguos camaradas?-. El chófer de Mical Basuari los saludó a ambos con un efusivo abrazo pero su expresión se endureció al ver el mal ánimo de Ángelo.- ¿Pero qué pasa joven Ángelo?, ¿no te alegras de ver a tu viejo amigo o es que sigues igual de amargado que cuando estábamos en la escuela?.

_no bromees hombre que acaba de salir de la cárcel.

_¿Qué?- Misael fingió ahogarse al escuchar lo dicho por Félix-. ¿Estás bromeando? ¿Ángelo en la cárcel?-. De todas las cosas que él podía imaginarse jamás pasó por su mente ni cuando se emborracha que el más tranquilo de sus amigos podía estar en una situación como esa pero también sabe que Félix no bromeando con esas cosas-. ¿Qué fue lo que hiciste?- la expresión de Misael se tornó más seria.

_es una larga historia- el ex prediciario no quería hablar del tema ya bastante tenía con el odio de su familia.

_¿Qué opinan si la cuentas con unas cervezas?. Yo invito.- tanto a Félix cómo Ángelo se le hizo gracioso el gesto de grandeza de su amigo, siempre era así, no era un engreído solo que era parte de su humor.

_yo paso, tengo que trabajar- Félix rechazó la invitación además que hace tiempo se había alejado de esas cosas, su trabajo de abogado lo tenía bastante ocupado como para pararse a tomar alguna bebida alcohólica además que prefería tener siempre la cabeza sobria.

_no me digas Félix que ahora tú eres el amargado, anímate hombre, tenemos que celebrar este reencuentro.

_hablo en serio Misael, los tribunales me esperan.

_¿Tribunales?, no me digas mi querido Félix que te convertiste en un profesional de la mentira.

Misael celebró su chiste e incluso Ángelo río un poco pero Félix lo miró con un gesto reprobatorio, su profesión para él es sagrada.

_yo creo que mejor de ofrecerme una cerveza me des un trabajo. Quiero trabajar- opinó Ángelo medio broma medio en serio- ya que como veo que andas en un auto de lujo me puedes dar algún puesto en ti empresa- bromeó haciendo alusión a los antiguos dueños de su amigo de ser empresario.

_bueno podrías acompañarme a mi fábrica y ver que podemos hacer contigo- continuó con la broma el chófer.

_¿Fábrica?.

_no Ángelo, hablemos en serio. Trabajo en una fábrica, soy el chófer de la presidenta quizás sí te das una vuelta por allí puedes encontrar algo-. Misael abandonó sus bromas y se puso un poco más serio hace tiempo que no veía a sus amigos que tanta falta le hicieron durante esos años de locura por lo que si estaba en sus manos quería ayudar a Ángelo.

_¿Hablad en serio?- Ángelo lo había dicho en broma pero poniéndo los pies sobre la tierra lo cierto es que necesita un trabajo aunque duda que alguien pueda contratarlo con sus antecedentes policiales.

_sí hombre, es más acompáñame ahora mismo, quizás tengas suerte y a usted señor profesional de la mentira puedo dejarlo en sus adorados tribunales.

Esta vez los tres soltaron una carcajada y se subieron al auto de los Basuari, Ángelo no imaginó en donde se metía.

 En camino les bastó a los tres amigos para ponerse al día, ninguno había hecho algo tan interesante con sus vidas, solo Félix se convirtió en un profesional a pesar que en sus épocas de escuela el que tenía las mejores notas era Ángelo pero él nunca quiso seguir una carrera, le dió esa posibilidad a su hermana quedándose ayudándono a su familia en sus pequeños negocios de campo hasta que... cayó preso. Misael por su lado siempre fue un irresponsable y recién ahora estaba un poco más serio en cuestiones de trabajo el cual según sus propias palabras no piensa soltar aunque no dijo la razón.

Félix se quedó en los tribunales de justicia y los otros dos siguieron recordando tiempos pasados, Misael estaba muy curioso por saber qué era lo que había hecho el más correcto de sus amigos para ganarse una estadía en la cárcel pero Ángelo se limitó a decirle que sólo había matado a un hombre, no le dijo detalles así que tuvo que quedarse con la duda. Pronto llevaron a las oficinas de la fábrica y antes de entrar al estacionamiento uns mujer le salió al encuentro a Misael.

_Misael ¿dónde andabas?. La jefa te anda buscando desde hace rato- le dijo alarmada. Es la recepcionista, una mujer histérica según él con la que tiene una curiosa relación.

_cálmate Viviana, ya llegué- respondió él sin afectarle el nerviosismo de ella-. Seguro no es nada grave.

_dijo que te despidiría por no estar cuando te necesita- la recepcionista se cruzó de brazos mirándolo con la ceja alzada y cierta expresión de burla, recordando la sería actitud de Mical cuando emitió aquellas palabras-. Buena suerte mi querido amigo, voy a ir a preparar tu fiesta de despedida.

_¿Este es el ambiente? ¿me quieres conseguir trabajo cuando están a punto de despedirte?- río Ángelo viendo con gracia la asustada expresión de su amigos.

_no hablaba en serio, Viviana es una exagerada para todo - intentó tranquilizarse a sí mismo el chófer-. Mejor voy a ir a buscar a mi jefa antes y mejor deseame suerte para que no me despidan o peor me conviertan en un nuevo producto de la marca 

Misael entró lo más rápido que pudo al edificio. Ángelo soltó una risa y luego miró hacia arriba donde se podía leer "compañía Basuari" en unas letras cobrizas. Soltó un resoplido pensando que quizás era una tontería haber venido, está era una empresa grande, es casi imposible que lo empleen aunque...nada se perdía con intentar ¿no?. Dió algunos pasos para entrar pero se detuvo al ver a una mujer vestida con un vestido blanco entallado que le llegaba sobre las rodillas, una chaqueta verde y unos altos zapatos color beige. Tenía el largo cabello castaño rojizo suelto, estaba apoyada en una pared, aparentemente no se sentía bien.

El día no estaba siendo bueno para Mical, ademas de la mala noticia recibida comenzó a sentirse muy mal, estaba mareada y una debilidad extraña le recorría el cuerpo al cual sentía cada vez más pesado por lo que decidió irse a cada pero su chófer no estaba por ningún lado. Lo llamó pero no contestó y nadie lo había visto por lo que decidió irse aunque fuera en taxi s su hogar, realmente vse estaba sintiendo muy mal, casi se desmayaba, la cabeza le pesaba y hasta sentía su estómago revuelto por lo que se apoyó en la pared del edificio esperando normalizarse.

_disculpe señorita ¿está bien? - Mical levantó la vista viendo a un hombre de sonrisa tierna frente suyo. Ángelo se acercó a ayudarla sin imaginarse por un segundo quien es esa mujer de pálido rostro y ojos marrones.

_yo...me siento- a la mujer le costó sacar la voz, su mundo amenazaba con volverse negro y aunque no quería dar lastima la pesadez de su cuerpo estaba ganando la batalla. Intentó mostrarse firme pero se desplomó. Ángelo actuó rápido y la tomó entre sus brazos. Mical cayó en ellos aún sin desmayarse por lo que sus marrones ojos alcanzaron a chicas con los pardos que la miraron preocupados antes de cerrarse por completo sin imaginarse que acababa de desmayarse en los brazos del asesino de su novio. Las mismas manos que la recibieron fueron las que clavaron el cuchillo en el estómago de su futuro esposo. 


Jan. 19, 2019, 12:14 a.m. 0 Report Embed 0
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