La Obra Follow story

jamegerea Jorge Giovani Vallejo López

Esta historia de fantasía que cuenta la experiencia mágica vivida por tres niños huérfanos en un teatro que oculta algo mágico que puede cambiar su vida.


Short Story All public. © Atribución-NoComercial-SinDerivadas 4.0 Internacional (CC BY-NC-ND 4.0)

#fantasia #niño #ballet #teatro #niñas #jamegerea #bufon
Short tale
1
1671 VIEWS
Completed
reading time
AA Share

Un mundo más allá de los sueños.

En un día tempestuoso que azotaba una gran ciudad; un niño y dos niñas solas en este mundo  recorrían los callejones buscaban un lugar en donde cubrirse de la lluvia y el frío.


Avanzaban cubriéndose de techo en techo y de rincón en rincón hábilmente hasta que en un momento llegaron a un callejón singular, en donde una peculiar puerta se encontraba abierta; la lluvia pronto había empeorado por lo que necesitaban un lugar donde resguardarse rápidamente.


Sin cuestionarse mucho sobre el lugar al que ingresaban y el peligro al que se expondrían las pequeñas entraron primero seguidas muy de cerca por su hermano.


La puerta conducía hacia lo que parecía un gran pasillo oscuro que tenuemente se iluminaba con la escasa luz que por la puerta entraba; el pequeño caminaba al frente consuma cautela intentando averiguar en donde se encontraban.


¿Qué era ese lugar? Se preguntaban los tres esperando no arrepentirse por ahí entrar.


Cuando, por un momento; al explorar las pequeñas se separaron pues una puerta entre cerrada en un pasillo continuo de la cual se escapaba un sutil brillo que llamó su atención, por lo que con cuidado entraron en esta sin que su hermano se diera cuenta; descubriendo así un camerino.


Aquel lugar en donde al parecer, en algún momento hace ya mucho tiempo se prepararon bailarinas de ballet y otros artistas más antes de subir al escenario e interpretar alguna gran danza especial. Ya que ahí aún se encontraban algunos leotardos, vestidos, tutus, zapatillas e incluso algunas tiaras, accesorios y muchas cosas más; las cuales a pesar del tiempo aun conservaban un estado nuevo y un brillo muy especial.


Asombradas estaban aquellas pequeñas al ver tantas cosas maravillosas que solo habían logrado soñar, aquellas prendas que solo en aparadores habían podido mirar y en otras niñas envidiar; por lo que probarse aquellas lindas cosas y dejar sus harapos atrás no dudaron ni un momento.


Mientras tanto su hermano había llegado a un lugar donde estaba lo que parecían ser un tablero de control de aquel misterioso lugar; puesto que en este había palancas y botones los cuales con sumo cuidado tiro y presiono cuidadosamente rogando porque nada malo ocurriera. 


Para su fortuna y por caprichos del destino las luces fue lo que encendió; revelando un escenario, la platea, los palcos, el foso de la orquesta y gran telón descubriendo finalmente que se encontraban en un viejo teatro.


Cuidadosamente y lentamente descendió del escenario por unas escaleras que se encontraban a un lado del proscenio y caminó por entre los asientos observando todo su alrededor sin perder detalle alguno los de lo que en ese momento le rodeaba; maravillado por la belleza sin igual de aquel majestuoso lugar, que, si bien no tenía una idea de lo que era aquel sitio, en su rostro el asombro no podía ocultar.


Las paredes, las columnas y los balcones bellamente decorados por hermosos grabados barrocos que hacían alusión a lo mágico y lo natural; un gigantesco y majestuoso candelabro de dorado metal y hermoso cristal, resplandecía en lo más alto sobre las gradas coronaba aquel teatro tan particular.


Finalmente, en la bóveda plasmadas se encontraban pinturas de belleza sin igual que representaban a las artes, a lo divino y lo inmaterial; no existía lugar en donde aquel pequeño volteara a mirar que no lo dejara de asombrar, inclusive el gran telón rojo viejo y polvoriento evidencia inequívoca que aquel sitio tenía mucho que nadie iba a visitar, se imponía y conjugaba en todo aquel lugar. Estaba absorto contemplándolo todo cuando repentinamente, sus pequeñas hermanas aparecieron burdamente vestidas con trajes de las bailarinas que habían hallado y tanto les habían gustado; entrando por un costado del proscenio justo por donde su hermano había ingresado.


Ambas con una sonrisa intentaban imitar algunas posturas y movimientos clásicos de la danza, posturas que en algún momento vieron en un pequeño panfleto que encontraba en aquel camerino y sin importar que no lo lograran o cayeran en su intento, ellas reían y sonreían de felicidad.


Su hermano al verlas se quedó atónito observándolas, no creyendo lo que estaba viendo ya que ambas se veían realmente bellas e incluso se notaba que habían intentado limpiar su rostro; velozmente subió de vuelta al proscenio por las mismas escalinatas por donde había bajado, llegando junto a ellas preguntarles dónde habían sacado aquellas ropas que nunca antes había visto. Y en especial para llamarles la atención ya que no debían tomar las cosas de extraños sin pedir permiso.


Sus hermanas le replicaron diciéndole que mirara quien lo decía, él quien había encendido las luces sin preguntar a alguien si podía hacerlo; cosa que hizo su hermano no expresara ni una palabra más, meditando lo próximo que les iba a decir.


Pero justo cuando iba de nuevamente a hablar las luces se apagaron repentinamente, seguido casi inmediatamente de una intensa luz que surgía desde el fondo del teatro iluminó el escenario como si una obra fuera a comenzar y una bella música resonó por todo el lugar.


Los pequeños estaban desconcertados preguntándose qué estaba ocurriendo. Pronto el temor los invadió por un momento mientras estaban a la expectativa de lo que ocurría; repentinamente aquel gran telón se abrió frente a ellos revelando un gran escenario bellamente iluminado, en el cual al fondo se podía apreciar un escenario conformado por la fachada de un castillo enorme del cual surgía un extraño resplandor. 


Las luces se encendieron y de ambos lados tras bambalinas dos bailarinas de ballet entraron danzando de puntillas directo al centro del escenario; ambas portaban tutús románticos una de color rosa y otro color azul; ambos tutús de largos faldones majestuosamente decorados con bordados con hilos dorados, plateados, lentejuelas y un opulento encaje que le daban una presencia única a aquellas bailarinas parecían brillar por si solas, las mallas y el leotardo que ambas vestían eran de color blanco, guantes  y zapatillas de punta del mismo color de los tutus y una elegante máscara blanca y brillante como porcelana junto a un exquisito tocado de plumas  blancas y de color en la cabeza de cada una de ellas, les daban el toque especial, un toque irreal.


Ambas danzaron con una gracia única y cautivante moviéndose de manera tal que las pequeñas estaban emocionadas mientras el pequeño se encontraba estático viendo lo que ocurría, por un momento las niñas querían acercarse para danzar junto a estas. Pero el pequeño no dejo que se acercaran cuando ellas lo intentaron.


Repentinamente de detrás de ellos, aparecieron más bailarinas y bailarines cuyas vestimentas variopintas eran idénticas a las otras dos, los cuales subieron al escenario rápidamente acompañando a las primeras bailarinas que ahí ya estaban, para todos en conjunto interpretar una danza parecida al vals de las horas de Coppelia. 


Al mirar esto el niño se asustó un poco más, pero las niñas no lo hicieron sino todo lo contrario puesto que ellas estaban más emocionadas que antes. Por lo que, sin dudarlo más; ambas se subieron al escenario acercándose para danzar con las bailarinas; llegando al centro del escenario donde todos las rodearon sin detener su danza ni un instante, algunos hacían piruetas en los aires, mientras otros danzaban en pareja cercanos a las pequeñas; cuando repentinamente dos se acercaron a las pequeñas para saludarlas con una reverencia.


El niño que ya había subido al escenario siguiendo a sus hermanas, estaba angustiado afuera del círculo mirando como sus hermanas eran rodeadas y reverenciadas por aquellos extraños; no sabía qué ocurría lo cual comenzaba asustarlo aún más, cuando repentinamente de detrás de él dos bufones enmascarados aparecieron corriendo con una gran tela de colores que ondeaban por el juntos por el aire acercándose a las pequeñas rodeándolas en su actuar, las niñas estaban contentas y felices por lo que estaba ocurriendo ya que nunca antes habían visto algo así.


Pronto salieron otras dos bailarinas caminando con gracias llevando en sus manos lo que parecían ser telas, llegando justo a donde se encontraban las pequeñas deteniéndose junto a ellas; momento en el que los bufones con sus sonrientes y coloridas mascaras levantaron muy alto aquella gran tela la cual apoyaron en un gran aro que otro bailarín les había dado; cubriendo a las niñas y a las bailarinas escondiéndolas dentro da la vista de todos.


Los bufones con ademanes simulaban que se reían mientras veían a todos quienes le rodeaban; el niño se encontraba muy asustado al ver lo que estaba ocurriendo queriendo entrar con sus hermanas, pero los bailarines no la dejaban aproximar ya que continuaron con su danza obstaculizando al niño su avanzar y sin importar cuanto lo intentara no se podía acercar.


Repentinamente todos se detuvieron volteando en dirección a los bufones, quienes al mismo tiempo levantaron sus manos y con una perfecta sincronización comenzaron a contar 5, 4, 3, 2, 1…


Dejaron caer la pequeña cortina que habían hecho descubriendo así, que las pequeñas ahora eran unas lindas princesas; ambas estaban limpias, su cabello estaba limpio y peinado cuidadosamente, tiaras adornaban sus cabezas y ambas vestían con bellos vestidos de color durazno con un par de lindos zapatos que completaban él conjunto.



Las niñas al verse no lo podían creer estaban limpias y arregladas sin mencionar que ahora parecían princesas con esos hermosos vestidos; el pequeño tampoco lo podía creer; en este momento cuando por fin pudo acercarse a ellas, pues los bailarines le dejaron el camino abierto al niño.


Quien con lágrimas en los ojos se acercó con cautela sin perder de vista ni un momento a sus hermanas; cuando llego con ellas estas lo abrazaron sin importarles que él aun estuviera sucio y con sus viejas vestimentas ya que estaban más interesadas en mostrarles sus bellos vestidos que les habían hecho las bailarinas.


Después de unos instantes, un fuerte sonido proveniente del fondo llamo su atención; poco a poco aquellas grandes puertas del castillo se abrieron de par en par revelando algo maravilloso que les aguardaba a los niños más allá.

Tras las puertas del castillo se ocultaban un gigantesco jardín bellamente iluminado por lo que parecía ser el Sol, un cielo azul intenso con grandes nubes blancas que lo surcaban como si de grandes navíos se trataran.


Sus padres acariciando su cabeza les respondieron que ellos no querían abandonarlos, sino que el destino los obligo a separarse de ellos; pero ahora, ya estaban juntos y nada los separaría de nuevo nunca más. Estas palabras hicieron que ellos los abrazaran más fuerte de lo que lo habían hecho antes y el llanto fuera mayor.


La más pequeña también se acercó tímidamente y con una voz quedita pregunto - ¿Mamá, Papá? - Ambos le vieron y se acercaron a la pequeña llegando junto a ella; con ternura acariciaron su cabeza y le respondieron que si, ellos eran sus padres. 


Lo cual provoco que ella comenzara a llorar y los abrazara fuertemente al igual que sus hermanos. -Ahora estaremos juntos mis pequeños hijos- dijo la madre con ternura. -Y ya nada nos separara- añadió el padre.


Poco a poco eran rodeados por los bailarines que entraban en el jardín atreves de la puerta del castillo del teatro, quienes tras pasar por el portal si apariencia y sus ropas comenzaron a cambiar; las máscaras desaparecían revelando su identidad, simples personas y nada más. Mientras tanto en el teatro alguien golpeaba la puerta por donde los niños habían entrado que en ese momento se encontraba cerrada, pero quien quiera que fuera que quería entrar golpeaba con más y más fuerza.


Cada vez los golpes eran más y más fuertes llegando un momento en el que la puerta comenzó a ceder; en el escenario prácticamente todos ya habían entrado al jardín y cuando el último entro, las luces se apagaron y la puerta del castillo comenzó a cerrarse junto con el telón. Finalmente, la puerta cedió y unos extraños uniformados entraron corriendo precipitadamente hacia el interior revisando cada rincón del lugar; cuando llegaron al gran al área del escenario. Pronto encendieron las luces iluminando el teatro una vez más, revisando cada butaca en cada lugar, mientras tanto un par investigaron el escenario detrás del telón, pero no encontraron nada fuera de lugar.


Solo se toparon con una vieja pantalla de tela y partes de un viejo escenario de una obra musical, en la cual se encontraba un pequeño castillo en el horizonte y frente a este un gran jardín en el cual se encontraba dibujados una multitud de bailarines y lo que parecía ser una feliz familia real con un rey, una reina, dos princesitas y un joven príncipe, en quienes su rostro se podía apreciar una cara de felicidad.


Y en el suelo al pie del castillo una pequeña hoja de propaganda anunciando una obra llamada “Un mundo más allá de los sueños”.


Jan. 18, 2019, 3:46 a.m. 0 Report Embed 1
The End

Meet the author

Jorge Giovani Vallejo López Aproximadamente desde los 14 años inicie a escribir algunos cuentos propios, me encantan las historias de fantasía, acción y aventura; más aun me gusta escribir con una bella melodia alimentando mi imaginación.

Comment something

Post!
No comments yet. Be the first to say something!
~