Cuando un Grifo se enamora Follow story

marlenebonilla M.A. Bogar

Antiguamente se creía que los Grifos solo se aparean entre ellos, pero eso cambió cuando las parejas empezaron a surgir en diferentes razas. Ocultos de los ojos curiosos encontraron la forma de vivir entre los humanos sin saber que así como hubo un primer compañero entre razas, lo abría entre los humanos.


Fantasy Epic For over 18 only.

#Muerte-de-un-personaje #primer-amor #Grifo #Chubby
4
474 VIEWS
In progress - New chapter Every Friday
reading time
AA Share

Capítulo 1

Suspiro contenta y blockeo la pantalla del celular, por fin he acabado de leer el tercer libro de la serie *Higlander y estoy muy contenta… y acalorada, ni se imaginan lo explicita que es, o bueno a lo mejor sí. En fin, aquí entre nosotras les confieso, siempre he creído que sería impresionante si cosas como esas pudieran pasar en la vida real, pero sé que eso es imposible así que suspiro nuevamente, pero esta vez por desilusión.

Dejando mi decepción de lado, hoy es la primera vez que vengo sola, puesto que la última vez que vine a este lugar fue con mi madre antes de fallecer. 

En aquel tiempo yo tenía 16, justo antes de que extirparan uno de mis ovarios… aquella que padezca de ovarios poliquísticos entenderá el dolor y el sangrado tipo derrame que da durante la “semana” de Andrés. Y digo semana entre comillas porque se extiende hasta 2 o 6 meses. 

Por cierto, mi nombre es Alexa Rodríguez, tengo 18 años, estoy recién salida de la preparatoria y del orfanato ya que ni un solo familiar me quiso en su casa, después les diré el por qué, tengo piel morena clara, cabello ondulado hasta la cintura, soy la típica amiga gordita del grupo, tengo unos hermosos y envidiados ojos color caca, mido 1.75 y peso… 95k. 

Pero regresando al tema, estoy nerviosa por que han cambiado al viejo doctor Steel por otro más joven, pues salió de vacaciones. Este tiene por apellido Shirdal, pero no tengo de otra, ya no soporto el dolor y tuve que pedir permiso en el trabajo, solo espero que el doctor sea mujer o pediré a la madre tierra que me trague.

Respiro hondo mientras observo a mi alrededor, la verdad es que me sorprendió ver a varias mujeres en la fila para ver al ginecólogo, no es normal que hubiese tantas consultas, pero bueno, no he venido en un buen tiempo así que supongo que esto ya será normal.

 La evaluación de pacientes ya nos la han hecho así que solo estamos esperando que empiecen a llamar, pasan al menos unos diez minutos cuando el enfermero entra al consultorio y después de dejar lo que creo son las evaluaciones se sienta en su escritorio y llama a la primera persona, Elizabeth Williams, una abuelita. 

Noto curiosamente que al levantarse esta se retoca el cabello mientras el enfermero sonríe y niega con la cabeza, pasan otros veinte minutos y la abuelita sale del consultorio sonriente con sus chapitas encendidas —Gracias doctor.

“Mátenme.” Mientras mi nerviosismo crece la abuelita camina y cuando pasa frente a mi se detiene y me sonríe con ojos chispeantes.

—Buenos días niña — respondo los buenos días y me toma una de las manos —escúchame bien, —asiento — él será tu protector, tu alma gemela, por favor cuida de él y de su corazón, sánalo y confía en él.  —asiento asustada al pensar que la abuelita quizas no está bien, pero ella sin dejar de sonreírme suelta lentamente mi mano y se va. Siento como las de alrededor me miran extrañada, incluso la señora de a un lado me pregunta si la conozco mientras niego con la cabeza.

—Alexa Rodríguez —la vergüenza invade mi rostro mientras escucho como mi nombre es pronunciado con su voz. Lamento decir que me a gustado como se escucha.

Me levanto de golpe, veo como todas me escanean mientras se retocan el maquillaje o el peinado, en mi caso solo llevo un labial cereza light en los labios y delineador negro, lo siento no soy muy femenina. Entiéndanlo soy una chica grande con cuerpo tipo pera, nadie me hace caso así que, ¿para que esforzarme?

Puedo ver la mirada de burla de algunas, no entiendo por qué. Llevo un short azul, una blusa ajustada al pecho, pero con volante hasta debajo de mi vientre, es obvio que intento ocultarlo. Lo sé, soy horrible, pero no me veo tan mal, o al menos eso creo.

Camino temblorosa y entro al consultorio, no veo al doctor pero escucho ruido detrás de la cortina, justo donde se encuentra la camilla. “Quizás debí al menos recogerme el cabello… —sacudo la cabeza —¡estúpida, deja de pensar en esas cosas, a él no le interesa como estas vestida sino la enfermedad que traes!” Cierto, deja de pensar estupideces Alexa —susurro obligándome a entrar en razón.

Les confieso algo… tengo ganas de vomitar y creo que lo que saldrá será mi corazón; Se abre la cortina y para bien de mi salud mental y nervioso es una enfermera la que aparece —ya está lista la camilla, el doctor volverá en unos instantes. —dice y se va mientras yo me desinflo al sacar el aire que estaba conteniendo y por fin me siento.

Me he puesto a leer tras esperar al doctor, el dolor en el vientre ya se ha calmado y ahora solo es un malestar. Y justo cuando lo de estar nerviosa se está controlando, escucho los pasos de alguien entrar al consultorio.

Mi espalda se puso tan recta de la tensión que empezó a dolerme, lentamente fijo la mirada en el hombre que ha entrado, viene leyendo lo que creo es mi expediente, pero es solo mirarlo para que se detenga de golpe y deje de mirar la carpeta para posar sus ojos en mi. 

 Como si de algo peligroso se tratase un escalofrío me recorre el cuerpo entero provocando que el pánico y miedo aparezcan de golpe. Me levanto rápidamente hasta quedar pegada a la puerta tratando de alejarme lo más que pueda de él. Digo, es alto y se ve que fornido debajo del traje de doctor, es pelinegro y tiene atado su cabello largo en una cola de caballo, sus ojos son un extraño color entre café y cobre. 

Por sus rasgos distingo que es mestizo entre indio americano y otro, pero no sé cuál, no tengo duda de eso, los he visto en imágenes y en los libros de historia, su nariz y el color de su piel, aunque menos oscura de lo normal lo delatan. No soy racista ni nada, solo que algo en el me hace querer huir.

El no se mueve, solo me observa y frunce el señor, sí, estoy como una cabra… ya saben, loca. Pero de verdad siento que debo huir de él, después de unos segundos sus ojos se abren como si hubiese encontrado algo impresionante y a la vez como si no pudiese creerlo. 

Lentamente levanta su mano su mano tratando de hacerme entender que este tranquila. “¡Maldita sea por qué los hombres no entienden que nunca deben decirnos que nos calmemos porque solo harán que nos alteremos más!” Cierro los ojos y respiro lentamente tragándome el llanto, mi ansiedad ha sido despertada y si llega a dispararse… “¡Tierra trágame, ya!” ruego a gritos en mi cabeza, pero nada sucede.

—Alexa —abro los ojos rápidamente temiendo que él esté frente a mi pero no, busco rápidamente de donde proviene su voz y lo hayo sentado en su silla detrás del escritorio. —tranquila pequeña —su voz es más baja, como si tratara de parecer menos intimidante, lo cual no ha logra. 

Respiro profundamente unos segundos y suelto el aire lentamente, mi respiración se calma lo suficiente para caer en cuenta lo ridícula que debo parecer.


Jan. 19, 2019, 4:42 p.m. 0 Report Embed 1
Read next chapter Capítulo 2

Comment something

Post!
No comments yet. Be the first to say something!
~

Are you enjoying the reading?

Hey! There are still 3 chapters left on this story.
To continue reading, please sign up or log in. For free!