Short tale
12
1547 VIEWS
Completed
reading time
AA Share

Entre excesos y conciencia

Tus palabras aún suenan en mi cabeza, mamá. Aún sigues diciendo “por favor, no bebas”, mientras estoy aquí… Agonizando.

Así es, me estoy muriendo y no necesariamente por mi culpa, sé perfectamente que cualquier persona culpable diría esto, pero yo no, soy diferente de lo que tacha la gente, es decir… Lo era.

Al fin fui a esa maldita fiesta, la verdad es que muy en el interior lo deseaba, quería autocomplacerme de esta manera, buscar divertirme y salir de las normas por algunos momentos. El estrés de la universidad me estaba matando, que irónico es decirlo, realmente no era eso lo que terminó conmigo.

Ese día en la casa se lo dije a mi papá primero; él en absoluta preocupación me entregó las llaves del auto, me las pasó con la condición de que respondiera al voto de confianza y no bebiera ese día que tenía que manejar. Mi madre no quería que fuera, pero bien sabía que debía darme la libertad que necesitaba, así que insistió que no tomara alcohol, creo recordar que casi me lo suplicó y entonces algo se quebró dentro, así que tomé la decisión correcta de seguir sus consejos, porque al fin y al cabo son esas personas las que se esforzaron tanto por mí. Nací en una familia muy humilde, tanto que sería la primera persona de toda la parentela que había logrado entrar a estudiar en la universidad.

Y debo admitirlo, esa institución te atrapa, me refiero a que se debe elegir entre los dos típicos caminos. Uno de ellos es estudiar y no distraerse mucho con los amigos, concentrarse al máximo en las materias y ser responsable. Pero el otro camino, es un camino un tanto perdido, no significa que no se pueda tener amigos, pero es que ellos no son realmente eso, porque es sólo fiesta y excesos, al menos ahí es donde encontré el apoyo de los míos.

Pero cuando llegué a la fiesta todo iba genial, juro que me porté bien, le hice caso a mis padres, cada vez que intentaron ofrecerme alguna sustancia no acepté, sólo me limité a bailar y relajarme de la inmensa carga que puse sobre mis hombros. Encontré a dos personas interesantes que tampoco bebían, conversé buen parte de la noche con ellos, me divertí tanto que se me olvidó todo a mi alrededor.

La mayoría de las personas dentro y fuera del lugar caían casi en grado de intoxicación etílica. Algunos tuvieron que dormir en los bancos de la plazoleta cercana, o bien, irse a cualquier lugar. En cambio, yo agarré las llaves del auto y me dispuse a ir a mi hogar, donde seguramente mi padre me estaría esperando junto a ella, mi madre. Para recibirme con un abrazo y unas felicitaciones, porque yo había correspondido a la confianza.

Pero no fue así, sencillamente no lo fue. Porque todo se volvió oscuro de un momento a otro, porque me chocaron justo dos cuadras después de que saliera de aquella fiesta, apenas habían pasado unos minutos y el auto de mi padre yacía destrozado muy lejos de mí. No lograba sentir mi cuerpo, pero mi conciencia aún intacta trataba de procesar lo que estaba ocurriendo.

Fue un chico de la misma fiesta en la que estaba, se pasó el rojo del semáforo, se encontraba con un alto grado de ebriedad o al menos eso es lo que escuché decir a la persona a mi lado, parece ser que intentaba ayudarme. Pues el chico, ni cuenta se había dado que había dejado mal a una persona, tan mal que ahora estoy en el suelo, muriéndome.

Y es tan injusto, porque yo si cumplí. Mamá y papá, por favor créanme, yo no bebí ni una gota de alcohol, fui responsable, sin embargo, ahora estoy agonizando… Estoy agonizando por culpa de alguien más.

Siento que mi cuerpo va quedando vacío, puedo ver desde la periferia como la calle se mancha de sangre, es mi sangre la que se está desparramando, ¿por qué es mi sangre?, ¿por qué si yo lo hice todo bien? No es justo, mi respiración se está cortando mientras los pensamientos de angustia se colan en mi cabeza, mi mirada se pierde buscando entre las siluetas a alguien que pueda ayudarme. Siento un sabor extraño en la boca, un sabor como a lago mezclado con hierro, siento que fuese agua un tanto más espesa la que se posa en mis papilas. No lo sé mamá, papá… No entiendo que le está pasando a mi cuerpo, tengo mucho frío y comienzo a tiritar sin sentido, no puedo controlar lo que está pasando. Poco a poco dejo de sentir cada uno de mis dedos, mientras mi respiración se está cortando, no puedo hablar mamá, no puedo sacar esta frustración que tengo dentro, no logro levantarme porque mis piernas están pesadas, en mi pobre intento de moverme sólo logro perder mi vista, sólo logro escuchar al chico dar explicaciones vagas de mi muerte.

¿Cómo les explicaré lo que pasó? ¿Cómo lo haré si ahora estoy aquí, muriendo? Mamá… Nunca más podré darte un abrazo, nunca más te sentiré tan cálida y amable, nunca más podré tomarme aquellas tazas de café junto a mi padre, nunca más podrán regañarme ni advertirme, ni enseñarme. Ya no podré ir a la universidad para demostrarle a todos que nosotros si podemos, no podré cumplir mis sueños, tampoco lograré terminar ese libro que dejé hasta la página trecientos veintiuno, sólo son quinientas siete me decían siempre, cómo alguien no podría leer aquello en un tiempo aceptable… No podré mamá, no podré porque me estoy muriendo… Intenté hacer las cosas bien, perdónenme, por favor perdónenme, ya no logro aguantar un minuto más aquí, puedo escuchar muy lejos el sonido de la sirena que sale de la ambulancia, mis ojos comienzan a cerrarse y mi mano empuñada se suelta lentamente, he perdido completamente la fuerza que heredé de ustedes, ese empeño único que los caracterizó siempre, me estoy muriendo porque la mamá de aquel chico no le dijo que no bebiera alcohol, mamá. No le advirtió del daño que podía causar.

Dec. 31, 2018, 9:55 p.m. 13 Report Embed 12
The End

Meet the author

Marcela Valderrama ¡Hola, lectores innatos! Mi nombre es Marcela, soy estudiante de psicología, tengo 23 años, chilena. Escritora, vegetariana, lectora, gamer, cinéfila, café adicta y amante de los animales (gatos, gatos, gatos). Sigue mi instagram @cafeadictaescribe y mi facebook @CafeAdictaJM

Comment something

Post!
Waldo Reyes Waldo Reyes
Las consecuencias para el protagonista son mortales, para el culpable solo un esbozo de futuro castigo. La familia de la víctima sufrirá, seguramente, el daño colateral que agobia los pensamientos del moribundo en su trance final. Saludos
2 weeks ago

  • Marcela Valderrama Marcela Valderrama
    Exacto, lo cual resulta sumamente injusto. Muchas gracias por comentar. 2 weeks ago
SI Sarah Ivanovic
Brutal, así es la vida ¿Cierto? Muy bien escrito te felicito. Ya va tu reseña en camino.
Jan. 17, 2019, 9:39 a.m.

  • Marcela Valderrama Marcela Valderrama
    Lamentablemente, me temo que la realidad supera la ficción. ¡Muchas gracias! Jan. 17, 2019, 9:40 a.m.
Franklin Cosme Franklin Cosme
¡Aw! Tengo miedo de salir a la calle :,v
Jan. 4, 2019, 7:38 p.m.

Sr Snob Molinos Sr Snob Molinos
La vida es absurda y tu relato me gustó, se mete uno en la piel de ese pobre miserable.
Dec. 31, 2018, 6:35 p.m.

Nelson De Almeida Nelson De Almeida
Me dio demasiada rabia con el conductor imprudente, y eso es algo que se ve muy seguido... Como siempre, me encantan tus escritos; llegan al alma y se mantienen ahí, rondando y haciéndote pensar
Dec. 31, 2018, 5:08 p.m.

  • Marcela Valderrama Marcela Valderrama
    ¡Gracias, bello! Que sorpresa tenerte por acá jajaja, ya se te extrañaba. La verdad si, es muy triste y da rabia que aunque uno haga todo, depende la irresponsabilidad del otro. ¡Que tengas un hermoso 2019! Dec. 31, 2018, 6:19 p.m.
  • Nelson De Almeida Nelson De Almeida
    Ya me hacia falta leer tus letras :3 ¡¡Total!! Por esas razones uno tiene que conducir por uno y por los demás... Ten un bonito 2019, amigas... un 2019 lleno de grandes lecturas y escritura Jan. 1, 2019, 9:34 a.m.
Kath Kath
Es un relato que te llega al corazón y te da impotencia por esas víctimas de conductores irresponsables que manejan ebrios. Gracias por el relato <3
Dec. 31, 2018, 4:20 p.m.

~