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captainleon CharmRing

En una nave que va a Marte, María en su deseo de respetar una tradición boliviana, no hará sino poner a todos en peligro mortal.


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#scifi #fantasmas #zombis #folclore #gatos #bolivia
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Bajo el punto ciego

Ñatita

Capítulo 1: Bajo el punto ciego

 

Un guante dorado que al chasquear sus dedos, elimina al cincuenta por ciento de los seres que razonan en el universo, la razón: se evita así la extinción de numerosas especies por la falta de recursos naturales… ¡Que tremenda estupidez!

El universo es infinito y siempre se pueden encontrar recursos, los únicos arruinados son los habitantes de planetas que no pudieron desarrollarse lo suficiente como para explorar el cosmo. Por fortuna, los humanos ya cortamos el cordón umbilical de la placenta que es el Planeta Tierra.

Somos una raza con amplias capacidades para destruir el ambiente natural que nos rodea, eso no ha cambiado en cientos de miles de años desde que bajamos de los árboles allá en el norte de África, y seguimos siendo igual de virulentos.

Ante nuestra pronta extinción debido al consumo poco eficiente de nuestros recursos naturales, vimos la solución: colonizar Marte, el planeta rojo, símbolo del dios de la guerra pero que en realidad no es más que una esfera rocosa que se oxida por toda una eternidad por su superficie…

―Ya apaga eso Urguñeta. Es sólo propaganda de la corporación Moss, la cual ya me llega a las pelotas.

Un dedo femenino que anticipaba un brazo con tonalidad canela tocó la pantalla táctil y finalizó la emisión que se desplegaba hace un momento.

―No me cansaré de ver como los ejecutivos de Moss usan su odio por la cultura pop de principios del siglo veintiuno para hacer sus propagandas de desempeño laboral ―dijo la mujer que apagó el monitor, arreglándose luego el cabello negro, el cual olía a una fragancia agradable.

―¿Perfume? Sabes que esa cosa es prohibida por la corporación Moss.

―No estamos en la Tierra Hugues, así que la corporación Moss o incluso el mismo señor Moss pueden besarme donde ya sabes.

Karlton Hugues levantó las manos como diciendo: “me lavo las manos contigo, no tienes remedio”, y a continuación fue a hacer su recorrido diario por las instalaciones de la nave espacial.

Una vez ido el hombre, María volvió a encender la pantalla y miró el vídeo completo desde el principio.

Su compañero de misión tenía razón, sólo era un compilado de imágenes que exponía la necedad de la raza humana en querer ser algo más que un conglomerado a servicio de la todopoderosa Corporación Moss. Por fortuna, la cultura pop del siglo veintiuno fue desechada para llevar a todo ser humano al ideal que era una cultura tipo rebaño de ovejas.

―David, ¿Cuánto tiempo hasta que lleguemos a Marte? ―preguntó en voz alta María como si al preguntar la computadora de la nave le diese una respuesta diferente, sabía que era algo estúpido, pero igual lo hacía, como un resabio de la actitud de sus ancestros cuando todavía la raza humana gozaba algo que llamaban individualidad empresarial.

La respuesta de David, la semi inteligencia artificial de la nave no salió de los parámetros esperados, haciendo que la boliviana diese un breve suspiro y a continuación se pusiese de nuevo a hacer su rutina diaria como bióloga a cargo de la nave UN-MC4-23. La número veintitrés de una especie de cinta infinita conformada por trescientas naves que iban y venían sin parar desde la Tierra a Marte para efectos de suministros de variada especie o repuestos diversos.

Marte podía colonizarse con el mismo éxito que la raza humana pudiese tener en la antártica, es decir, era una vía muerta. Temperatura, atmósfera, gravedad, duración de días y ciclo solar, hacían que las personas no pudiesen adaptarse y que sus órganos internos como el corazón fallasen al intentar hacerlo. Y ni hablemos de otras cosas como la carencia de un cinturón de Van Allen propio; cosas como cultivar, criar ganado o el simple hecho de vivir tan sólo, quedase imposible de realizar debido a la radiación cósmica. Al principio, se arrojaron bombas de hidrogeno a los polos del planeta para derretir los casquetes polares pero el agua no fue suficiente para sustentarse y además que aquella quedó irradiada, ya se imaginarán las altas cabezas ejecutivas que rodaron en ese entonces pero que al hacerlo, dieron paso al ascenso de la Corporación Moss y su eficiencia militar aplicada al ámbito de la minería espacial.

  Y es que Marte en eso se convirtió, no un destino para colonizar, sino una gigantesca mina a explotar en el espacio. No había que preocuparse por ningún riesgo ambiental ya que no había medio ambiente para empezar, de hecho, casi ningún ser humano posó alguna vez sus pies en el planeta rojo, todo aspecto de trabajo de explotación de recursos mineros era llevado a cabo por robots y maquinaria diversa, y si estos se descomponían, pues mandaban de las bases espaciales que orbitaban el planeta a robots especializados en reparar valiosos elementos de minería de la corporación terrestre.

―¿Cómo están my babies? ―preguntaba María una vez llegaba a su área de trabajo. Varios conejos, gatos y pollitos se encontraban en sus receptáculos transparentes, en ese momento las jaulas por decirlo de alguna manera, eran limpiadas por largos y delgadísimos brazos robóticos una vez que un doble piso levantara a sus huéspedes animales unos diez centímetros del suelo. Se llenaron los pocillos de agua y comida por medio de dispensadores automáticos y de nuevo el piso falso descendió al suelo para luego plegarse a un costado en espera de la siguiente sesión de limpieza.

Había más de mil estaciones espaciales que orbitaban Marte. A María le gustaba decir que tomaron el diseño de los viejos animes del siglo veinte, más en específico de la serie Gundam, pero Karlton la contradecía, creyendo que la inspiración fue un antiguo juego de consola llamado Halo. Sea como fuese, no podía haber un diseño más óptimo, debido a la falta de rozamiento en el espacio, se necesitaba muy poca energía para mover semejantes monstruos titánicos sobre su eje y así crear gravedad.

María cumplió con diligencia sus labores y luego, puso el seguro a su laboratorio, fue a un punto ciego donde no la enfocaban las cámaras de vigilancia y de un pequeño cajón en un estante, sacó lo que parecía ser un cráneo humano.

―Buenos días mi ñatita preciosa, perdona por visitarte tan tarde. Toma, un cigarrillo electrónico.

CONTINUARÁ…

 

Dec. 28, 2018, 1:41 p.m. 2 Report Embed 1
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Raül Gay Pau Raül Gay Pau
Curioso...
April 8, 2019, 7:14 a.m.

  • CharmRing CharmRing
    cualquier semejanza con el presidente de Tesla. es pura coincidencia April 8, 2019, 11:53 a.m.
~

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