Tantawawa Follow story

captainleon CharmRing

Por la sangre que corre en mis venas practico la tradición de mi país. Un legado que a diferencia de las otras familias bolivianas, trasciende el folclore para centrarse en el horror.


Horror Monster literature Not for children under 13.

#folclore #gatos #bolivia
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La carretera

Tantawawa

Capítulo 1: La carretera

 

De las muchas historias acerca de migrantes que viajaron a los Estados Unidos, la de Wayra Mamani, no destacaba del resto. Como muchos antes que ella y que vendrían después, trabajó en muchas ocupaciones mientras que tuvo un estatus de ilegal según la Oficina de Migración del país del norte.

La joven mujer tuvo la fortuna de encontrar el amor en la persona de William Hope, un ciudadano norteamericano que trabajaba como contratista en trabajos de construcción medianos, ganándose de aquella manera honesta el pan diario de cada día.

Una corta relación romántica desembocó en una boda humilde ante un juez de paz y más pronto que tarde, Wayra ya era una ciudadana más del país del norte.

La familia de Wayra que permanecía en Bolivia se reducía a su madre y abuela, ya que su progenitor las había abandonado apenas dos años de nacida ella. Su madre, murió tan solo dos años antes de que conociese a quien sería su futuro esposo, por tanto, le preocupaba mucho la situación anímica de su abuela lo mismo que su salud.

La pareja de esposos viajó a Bolivia e hizo todos los trámites pertinentes para que la anciana mujer viajase con ellos. Una vez en el país del norte, completaron todo trámite burocrático que se debía completar para que la mujer no tuviese problemas con la migración.

Pese a haberse quitado de encima el peso de la preocupación que consistía el estatus de ilegal de la abuela,  la anciana se aburría mucho en una ciudad desconocida, sin ningún conocido con quien conversar o siquiera una voz amigable en su propio idioma, pero pronto vio sus días alegrarse con la llegada de un nieto, al que le siguieron gemelos y luego trillizos, para al final, ser la familia bendecida con una niña que llevaría el mismo nombre de su madre.

La pequeña Wayra creció rodeada de amor y a los siete años cumplidos, cuando viajaron a un rancho propiedad de los difuntos padres de William y que había heredado, presenció una costumbre ancestral que venía del país de su madre.

―Abuelita Rosa, ¿por qué no pueden venir mis hermanos? ―le preguntaba Wayra cuando ingresaron a un viejo granero, el cual no era frecuentado desde hacía mucho tiempo por sus abuelos paternos.

―Te voy a enseñar algo maravilloso ―le decía la anciana mujer, cuyo rostro estaba hundido y conformado por infinitas arrugas―. Esto es algo que sólo las mujeres de nuestra familia pueden realizar, debes prometer guardar el secreto.

―¿Mamá sabe esto?

―Me temo que tu madre no tiene lo que se necesita para esto, bueno, eso suele suceder, por lo general es algo que se transmite de abuelas a nietas en nuestra familia.

―¿Y mis…?

―No, nada de hombres. Sólo tú, tú eres especial Wayra.

―¿Soy especial?

―Sí, mi pequeñita, lo eres. Ahora vamos, espero que no les tengas miedo a las arañas. Seguro eres valiente y no tienes miedo de las telarañas.

Wayra asintió y tomada de la mano de su abuela, llegó hasta un rincón del viejo granero, donde al parecer la mujer había preparado un mesón con los implementos necesarios para celebrar la festividad de todos los santos, entre los que se encontraban extrañas figurillas, parecían bizcochuelos, pero estos tenían forma humanoide y por rostro lucían pequeñas mascaras que emulaban rostros humanos.

―Es una mesa con tantawawas ―decía Wayra―. Esto lo hace mamá todos los años.

―Sí, pero tu madre no sabe hacer lo que te voy a mostrar a continuación ―dijo la abuela y sonrió con dulzura a su adorada nieta.

Un maullido quedo captó la atención de la pequeña, quien giró el rostro a todas direcciones para saber dónde se localizaba el ruido, pero el eco le hacía imposible discernir la localización exacta del maullido.

La abuela soltó la mano de su nieta y se dirigió a un constado, se inclinó un poco y Wayra pudo escuchar como crujían sus viejas articulaciones. Al final, vio como la mujer traía consigo lo que al parecer era una gran jaula oxidada para pájaros, sin embargo, esta no contenía un ave alguna, sino un gato pequeño de un pelaje beige claro.

―¿Qué vas a hacer con ese gatito abuelita? ―le preguntó la niña pero por única contestación recibió una sonrisa de la anciana.

.

.

Wayra se despertó de repente, se llevó los ojos a los nudillos y vio que iba en la casa rodante de su padre. Este conducía el vehículo y a su lado se encontraba su madre y abuela.

La anciana se dio vuelta y la miró directo a los ojos, un guiño de complicidad fue dado por la viejecilla y la niña supo que significaba que debía guardar silencio acerca de lo que viese en el viejo granero.

Llovía mucho y William accionaba el limpiaparabrisas a cada momento.

―Va a llover todo el día ―dijo Wayra a su esposo.

―Pronto va a pasar, ya los truenos suenan lejos.

Los niños miraban ya sea con aburrimiento o leve interés como el paisaje cambiaba debido a la tormenta en ese camino que daba continuos zigzagueos por estar enclavado en terreno montañoso.

Un giro más brusco que los anteriores, hizo que todos los niños fijasen su vista hacia adelante. La razón para que su amado padre hiciese una maniobra tan imprudente: una enorme roca se dirigía al parabrisas, tan grande como una peta.

La mole pétrea hundió el asiento del conductor y el vehículo salió disparado hacia un costado del camino, atravesó las barandas metálicas de protección como si estas estuviesen hechas de papel y se precipitó al vacío.

Wayra creyó escuchar el grito de uno de sus hermanos, pero luego todo se volvió confuso cuando la movilidad familiar empezó a dar vueltas sin control para al final detener su caída gracias a un recio árbol que frenó su avance hacia las profundidades de la muerte misma, pero aquella parecía no darse por satisfecha, así que cubrió con su manto negro los ojos de Wayra y así ella se rindió al sueño provocado por los golpes en su cabecita.

CONTINUARÁ…

 

Dec. 25, 2018, 11:08 p.m. 3 Report Embed 3
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Raül Gay Pau Raül Gay Pau
Mal rollo. A ver si el ingrediente secreto va a ser gato enjaulado.
May 8, 2019, 4:53 a.m.
Alex Firefly Alex Firefly
Hm, interesante tradición.
Dec. 25, 2018, 5:43 p.m.

  • CharmRing CharmRing
    sí, es super, puedes ver varias fotitos de esta cosa en google Dec. 26, 2018, 6:54 a.m.
~

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