Relatos de calor, pasión y piel. Follow story

abril_diaz Abril Diaz

Mi vagina escurría todo mi cuerpo estaba lleno de sensación, ella succionaba todo mi jugo, ella lo había provocado, ella merecía beberlo todo.


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Amira y Mía.

+ Desde que la vi llegar ella me cautivo.

 Una hermosa mujer con unos bellos ojos verde selva; un cuerpo definido. Al caminar sus curvas te invitan a recorrerla, a probarla;  no puedes perderla de vista su suave y seductor aroma lo evitaban.

Mis ojos se deleitaban a cada momento mas, entre mas la admiraba, mas me embaucaba su belleza, cuando la oí hablar era como oír una sirena que te hipnotiza, te seduce, te invita a besarla, amarla, a no dejarla ir.

Me apasionaba sentir las artes del amor con esa mujer. 

Ella conversaba, ajena a mi pasión que humedecía mi vagina cada vez mas. 

Poso su mirada en mi, esos bellos ojos verdes me miraron, eran cálidos, salvajes e incitadores. Sonrió, el alma me cayo a los pies, fue una sonrisa deslumbrante, iluminaba la noche lo mas seguro es que la luna estuviera celosa de ella. 

Ansiaba tenerla.

No podía parar de pensar en besarla, en tenerla en mi lecho para poseerla, deseaba con todo mi corazón tenerla en mi vida. 

No oí la conversación de mis amigos, una pregunta me saco de mi ensoñación...

- Mia tu que opinas...

No sabia que contestar, solo se me ocurrió salir de ahí.

- Lo siento tengo que marcharme, nos vemos el próximo miércoles.

- ¿Mia no te vas despedir?

- Si... adiós chicos. 

Me sentía aturdida, su mirada me turbaba, su sonrisa me ponía muy nerviosa solo quería irme a casa, recostarme, acariciarme, imaginando sus labios, sus manos acariciándome mi piel, tocando su vagina húmeda.

Oi los cuchicheos al caminar, pero una voz, una hermosa voz me detuvo...

-¿ Mia puedo irme contigo?; recordé que tengo algo quehacer...

No cabía el asombro en mi, ella quería irse conmigo, no lo podía creer,  mis nervios aumentaron al igual que los latidos de mi corazón.

Caminamos algunas cuadras y descubrí que aparte de hermosa era muy inteligente y divertida.

Vi la calle muy solitaria, revise mi reloj...

- Son quince minutos para las dos de la mañana, en verdad lo siento Amira, se fue el tiempo muy rápido quieres que pare un taxi, mencionaste que tenias algo que hacer. 

- No te preocupes Mia estoy muy cerca de donde tengo que estar.

Su mirada brillo, me sonrió, parecía una diablesa apunto de castigarme...

Dio un paso así mi, el aire meció su melena, mordía su labio inferior, y sin miramientos me beso. El aire era frío, suave pero frío y sus labios eran cálidos, posesivos, e incitadores. Mordió mi labio, solté un gemido. Ella devoraba mis labios con determinación; su lengua avasallaba mi boca. Entre lazo su mano en mi cabello y susurro en mis labios.

- Hermoso cabello pelirroja. 

Sonreí como una boba.

Con su voz seductora me dijo; 

- Quiero que seas mía...

No pude decir nada solo asentí con la cabeza. 

Tomamos un taxi hasta mi casa. Todo el camino nos devoramos en besos, caricias, sonrisas candentes y miradas lujuriosas. 

Una vez ya en casa, me deshice de mi chaqueta militar, le sonreí; 

- ¿te apetece un poco de vino?

- Si, me gustaría. Sabes Mia eres hermosa, ese vestido negro te hace ver unas piernas espectaculares, te vez exquisita. 

El rubor subió a mis mejillas, me sentía cada vez mas húmeda.

Dio un trago a su vino, camino hacia mi, sus caderas se mesieron seductoramente, me tomo suave y posesivamente me beso, fueron una tormenta de besos y caricias, su lengua acariciaba mi cuello, cada cosa que hacia me daba latigazos de pasión. Mi calor iba en aumento, yo estaba que ardía por devorarla. Sin hablar le señale mi habitación, la deseaba, la necesitaba con loca pasión. 

Su piel morena era suave, el verde de sus ojos estaba vivo, entre besos, y caricias nos desnudamos. 

Suavemente me recostó, no dejaba de besarme. Pronto su boca se apodero de mis pechos, con avidez mordía mis pezones para luego calmar el dolor lamiéndolos, repartió besos por todo mi cuerpo hasta llegar a mi monte de Venus donde repartió mil besos más, para abrir poco a poco los pliegues de mi vagina, suavemente paso sus dedos, toco mi humedad; saco sus dedos húmedos, y los chupo.

- Que rica eres Mia. 

Puso su boca para besar mis labios íntimos, con sus dedos los abrió para poder lamerme suavemente, su otra mano acariciaba mis senos, apretando mis pezones tan rico; su boca saboreaba toda mi vagina sus dedos me penetraban una y otra vez, mi cuerpo sentía descargas de placer no podía mas.

Gritaba, jadeaba; ella lamia y daba pequeños mordiscos a mi clitoris yo jadeaba cada vez mas duro, quería venirme en su boca,  que ella devorara lo que había provocado. 

Cada vez era mas grande la sensación que llenaba mi cuerpo. Ella paro y con una sonrisa maliciosa dijo.

- Aun no, nena. 

Dio palmadas a mi clitoris, lamió mi trasero, lo beso, estaba totalmente abierta para ella dio una palmada más  fuerte en mi clitoris, grite; ella abrió mi trasero y con esmero lamió, mientras sus dedos me penetraban; una palmada mas y otra, ella no paraba de lamer me arrancaba gritos de placer, mi cuerpo estaba lleno de calor no podía mas, grite. 

Mi vagina escurría, todo mi cuerpo estaba lleno de sensación, ella succionaba todo mi jugo, ella lo había provocado, ella merecía beberlo todo. 

Estaba ardiente, quería poseerla, abrí para mi su vagina estaba escurriendo estaba deliciosa, me senté en ella; su vagina estaba caliente y mojada, empece a moverme, sus pezones erectos, su boca entre abierta jadeando, estaba hermosa; su piel morena hacia contraste con mi piel clara, su pelo derramado en la cama se veía hermosa. Mi vagina se amoldo bien a ella, podía sentir muy bien su clitoris rozando el mío, apretaba sus pechos mientras la montaba, es una delicia esa mujer, me sentía libre en ese cuarto, en ese momento, podía amarla, devorarla, hacerla mía sin tabúes. Su cuerpo empezó a contraerse sentí su clitoris hinchado y mas caliente, el mío reacciono y se hincho no paraba de mojarme la bese mis movimientos se volvieron mas rápidos, la sentí, sentí como exploto para mi, su piel se puso chinita mientras gritaba. Al ver esa escena mi cuerpo reacciono, me moví mas, grite y me corrí.

Quería probarla.

Respiro y soltó una sonora carcajada de felicidad, me agache a lamerla con esmero, quería probar sus jugos, y estaba riquísima, ella grito por la sorpresa, pero me dejo hacerme de ella; seguí lamiendo, chupando, mordiendo su vagina, su clitoris, mi mano tocaba mi vagina, mi clitoris; yo lamia y me masturbaba, yo mordía y me acariciaba, yo chupaba y ella se corrió y yo con ella, gritamos de deseo, escurrimos de placer.

La bese y le dije.

- Me gustas y quiero que estes en mi vida Amira. 

Ella sonrió y dijo. 

- Yo quiero que tu seas mía.

Le di un dulce beso y la abrace, el sueño llego a nosotras. Después  de algunos años hacer el amor con ella sigue siendo igual de intenso y maravilloso, solo que ahora antes de abrazarla para dormir le susurro al oído; te amo Amira y ella sigue cautivándome con esa sonrisa de diablesa.


Dec. 10, 2018, 7:47 a.m. 0 Report Embed 1
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Abril Diaz calor pasión y piel

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