El Estado y la rebelión Follow story

leon-bravo-schelling Leon Bravo

Dos breves cuentos concursantes en Postales Literarias III para las categorías violencia/terrorismo de estado (El Estado) y guerras/revoluciones (La rebelión), pero perdieron. Fueron enviados en septiembre de 2017; escritos durante ese periodo. Se trata de las consecuencias de la represión de una marcha pacifica en contra de una acción del gobierno. ¿Hasta donde crees que pueda llegar?


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#represion #postales #literarias #levantamiento #guerrilla #cuento
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El Estado

No creo que sea posible que el estado sea capaz de matar a sus propios ciudadanos. Mi hermano mayor no lo cree así; dice que el presidente es igual de ratero y asesino que el dictador Miguel Martínez; que falta un revolucionario como Zapata en nuestro país. No solo él, mi profesor de historia, Villanueva dice sino lo mismo, parecido. Nos ha hablado de libros como 1984, Un mundo feliz, Fahrenheit 451, sus historias y que si no hacemos nada contra ellos; contra las acciones que han hecho como invasiones extranjeras o atentados. Siempre pone el ejemplo del 9/11. Que si dejamos que esas cosas pasen; es muy probable que nuestro futuro sea como el narrado en los libros. Pero no lo creo así. Yo vivo muy bien; tengo todos los bienestares y la gente en esos libros vive mal.

Hace unos días el presidente hizo oficial la privatización de la minería y el partido de Liberación Nacional convocó a rechazar esta acción. Mi hermano y mi profesor; seguidores de ese movimiento, decidieron ir a la marcha que se realizaría el 23 de septiembre. En realidad, no me importaba lo que sucediera. Mi hermano entusiasmado me insinuaba que fuera con él. Yo, para que me dejara de molestar, decidí ir.

Ese día, miles de gentes en el centro de la capital se reunieron. A mi horizonte solo podía ver cabezas y al fondo, una línea negra de policías. Las banderas ondeando, las pancartas y cartulinas en manos de la gente. Era algo totalmente extraordinario, tanta gente reunida por una sola causa. Como era mi primera vez, se me hizo toda una locura. También había un grupo de encapuchados con una banda amarilla y una serpiente en el brazo, mi hermano los vio y se extrañó. Cambio de exaltación a una tremenda seriedad que jamás había visto. De repente los policías que estaban a la orilla de ese inmenso mar de gente rompieron filas, dejando solo unos cuantos. La masa humana avanzó y sucedió. Como si mi hermano en su seriedad hubiera aceptado el destino. Tanto de atrás como de adelante salieron encapuchados con las mismas características como los que estaban dispersos en la marcha. Comenzaron a disparar, a lanzar gas lacrimógeno y todo lo utilizado para la represión. Empezó a caer la gente como si fueran costales. Mi hermano con una seriedad de miedo, se puso enfrente de mí para protegerme; cuando de pronto oí el disparo que cambio mi vida. Una bala atraviesa la cabeza de mi hermano. Recuerdo ver caer la sangre que brotó de su frente, la misma cantidad de lágrimas le lloré.

Logré escapar, también el Estado lo hizo. Se quedó la historia de que lo habían hecho ultraderechistas, pero los policías sabían bien lo que sucedería. Al final la privatización de la minería siguió. Le vendió a compañías privadas todos los recursos minerales del país por sólo mil a tres mil muertos y unos cuantos millones de dólares. ¡Qué terroristas ni que nada! ¡Qué extraño que ninguno muriera! Fue el Estado el que los mató, el que se llevó a mi hermano. Los muertos de José Arcadio Segundo son los mismo del 23 ¡Cierto! Un mundo feliz no es el futuro, es el presente.


La Rebelión


De forma sorprendente un joven de 22 años se ha levantado en el sur del país su posición es cercana a la ciudad más importante de la región. Se han hecho llamar “hermanos del 23” en honor de la supuesta matanza de esa fecha. Estos terroristas son simplemente oportunistas, retomaron un pretexto e hace unos cinco años que se sabe fue provocado por ultraderechistas. Ellos son la amenaza para la armonía de nuestro país. Digo lo que dijo la radio que sintoniza la estación local y sólo me afirmó entre mis compañeros –Escuchen todos las tonterías que dicen de nosotros, nos tienen miedo. El control de las mentes por esta cosa es abrumadora-. Hace solo un mes que comenzó la rebelión. Aunque simplemente estemos presentes en tres departamentos, hay otros cinco levantamientos. Resistiremos al pie del cañón el combate y a la guerra sucia.

Atacaron una de nuestras posiciones en Santos con apoyo de mercenarios extranjeros y paramilitares teniendo todos nuestros guerrilleros abatidos. En represalia tomaremos la Higuera. Planeamos el ataque para el día tres; una semana después del ataque a Santos. El comandante Villanueva lanzará su ofensiva por la diestra y yo por siniestra en forma de pinza. Ya en las novecientas horas avanzamos poco a poco al cuartel ubicado en las afueras de la Higuera, el cual, por nuestro conocimiento del terreno de la región y la estrategia lo tomamos en un lustro de minutos. Ya en el pueblo lanzamos el ataque hacia el cuartel general contra más de una centena de soldados yo y otros treinta y tres guerrilleros. Tras media hora de acciones y con bajas de cinco heridos y dos abatidos. Estamos a punto de la retirada por falta de parque cuando en acto de hartazgo los pobladores de Higuera, armados con lo que tenían, atacaron igual el cuartel. Este movimiento terminó con la batalla a favor de nosotros y una victoria decisiva.

Tras asombrosa campaña inocultable, aun cuando el presidente estatal pregonaba el triunfo en Santos, no pudo ocultar la caída de la Higuera y sus respectivos tropiezos en Miraflores, San Pablo y la capital sucesivamente. Además de los levantamientos de Vallejo y Cervantes que tomaron ayuntamientos y tiene una extensa región de influencia. Los cinco levantamientos pasaron a ser nueve contando el nuestro y el del “indio” Leyva. El gobierno ya entró en estado de emergencia y a un paso de la Ley Marcial. A pesar del control de información; la gente está saliendo de sus casas a abanderar la rebelión y ya empieza a ser llamada Revolución.

La guerra abierta empezó. Solo en unos días más localidades se unieron a la rebelión. Tan rápido como caen los truenos al suelo, cayendo los tiranos, sometiéndose a la tormenta del pueblo y no fue Zapata, Sandino u otro caudillo el que los derrotó; fue el pueblo que se alzó al llamado y respondió. Nada hubiera sido de los hermanos del 23, sino fuera por el pueblo levantado en armas. La historia la hacen los pueblos no los individuos.

Nov. 23, 2018, 3:24 a.m. 0 Report Embed 0
The End

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Leon Bravo Obras chafas que deben salir a la luz por necesidades persuasivas y de enderezar el camino de la juventud de hoy.

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