Mi nombre era Nicólas Follow story

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¿Qué tan lejos nos llevan los prejuicios? ¿Acaso la presión que ejerce la sociedad sobre nosotros es más grande que nuestra voluntad? ¿Por qué debo doblegarme y seguir mi vida como los otros indican? Y... ¿qué importa si mis gustos no son los mismo? ¿Dónde ha quedado la tolerancia? Hay mucho más de mi de lo que yo mismo se pero ahora mismo, todo esto me hace preguntarme ¿que soy?


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Único capitulo

Suave... áspera, luego nuevamente suave, mientras se envuelve por mi cuello en un eterno cambiante, puedo sentir la angustia apoderarse de mis manos, luego la calma desbordarse en mi alma, a estas alturas él quien soy ya no importa, lo he meditado tanto y solo está, es la salida, pero aun así, tengo miedo de lo que podría ser, una añoranza por un futuro sin fundamento, pues sé que para mí no habrá tal cosa.

La silla está ahí, frente a mí, ella no me juzga, la habitación tampoco lo hace, sin embargo, mientras miro las paredes siento el corazón palpitar con emociones tardías, hace mucho que no sentía tanto y la vista se me nubla, lo sé, tengo miedo, pero los arrepentimientos no son válidos; mientras mis hombros se sacuden mi determinación es más grande. La soga ya está en mi cuello, me trepo a la silla, ya todo está a tan solo un paso.

 

Tal vez usted no me entienda, tal vez ni siquiera le importe, pero si tiene el tiempo, si tiene curiosidad usted podría darse una pasada por mi vida.

 

Nací en Cali, Colombia, en el año 1998, mis padres fueron… o más bien son María del Pilar Agudelo y Federico Moreno, digo que fueron porque mi madre murió mientras me daba a luz, mientras que mi padre se quedó encartado con la bella bendición, más adelante le cuento porque ahora, ni él se puede considerar como un padre, tal vez usted llegue a pesar que soy muy duro, tal vez se identifique conmigo, no lo sé.

 

Durante mi infancia fui un niño como cualquier otro, me gustaba embarrarme, correr, reír, el tipo de niño al que le gritan desde el otro lado del vecindario que venga a almorzar, el tipo de niño que se conoce a todos en la cuadra, que se raspaba las rodillas y no lloraba, porque era más importante mantenerse en el juego, y por qué los niños que lloran son nenas. Diré esto solo esta vez, mi infancia fue bonita, fue un periodo de mi vida en el que fui feliz sin saberlo, me mantuve sobre toda adversidad, aquí aplica muy bien aquella frase sobre que solo el ignorante es feliz. Solo hasta que crecí me di cuenta de mi soledad y abandono, yo no estaba en casa porque allí no había nadie, esa hora del almuerzo mía se rifo entre varias casas, a ver que vecino me aceptaba por un rato.

 

En fin, durante mi crecimiento me volví muy social y lleno de carisma, yo era lo que  llaman abispao, las profesoras me amaban y me llevaba muy bien con todos, aunque siempre me molestaban porque me gustaba andar de un lado para otro con las niñas, los muchachos siempre me decían que parecía enamorado y yo, en esos tiempos les sacaba la lengua y me reía de lo estúpido que sonaba. Es verdad, nunca me sentí atraído, solo disfrutaba sus charlas sin sentidos.

 

Cuando cumplí 9 años, Federico finalmente se casó, no tanto porque quisiera sino porque termino preñando a la hembra; él siempre me miro con rabia y me dijo constantemente que disque como yo le recordaba a la cucha y de algún modo su muerte era mi culpa, simplemente carecía del corazón para tratar conmigo, así que se consiguió rápidamente una mujer para que atendiera la casa y de paso me echara un ojo, pero no fue formal hasta ese momento, hasta que su barriga se inflo y la nueva bendición apareció.

 

El chino se llamó Ignacio Moreno Cifuentes, note entonces, con algo de envidia lo que sería el amor de una familia. Oíme, no odio a mi hermano, lo quiero, pero a la vez me sentía sumamente inconforme.

 

A partir de ahí se dieron todo tipo de cambios en la casa, pa’ empezar el cuarto de los chécheres se cambió por la habitación del chino, sus llantos se convirtieron en el ir y venir de la casa, además y como un bono, finalmente llego el internet a nuestras vidas. Durante el siguiente año solo se usaría para mirar videos parentales y de vez en cuando checar alguna tarea, ocasionalmente Catalina, alias la jefa, la madre del chino y esposa de Federico o como ella le dice Fede pondría música a todo volumen y bailaría al son de alguna buena canción de salsa, y no conforme con eso, durante las borracheras de Fede, cantarían a todo pulmón Cali pachanguero, gotas de lluvia, entre otras. No era culpa del vecindario, solo que ellos dos decidían compartir con el mundo en plena madrugada lo que es la felicidad, a pesar de que sonasen como dos gallos peleando.

 

A mis doce años el viejo computador, dícese del compu de la Catalina me fue heredado, ella se consiguió un portátil increíblemente caro, un ojo de la cara decían las malas lenguas, así que me dejaron el otro pa’ mis jodas, de nuevo, dícese de mis trabajos en el cole o lo que surgiera; fue más que todo decisión de Cata, que convenció a mi padre de que estaba harta de mí, jodiendo pa’ usarlo.

 

Las cosa se empieza a poner buena aquí, una vez con el aparato en mis manos empecé a rodar por el amplio mundo del internet, en un inicio simplemente tenía una cuenta de correo electrónico, un perfil en Facebook que casi no revisaba y me la pasaba en YouTube o en las búsquedas relacionadas con lo académico, era un buen estudiante y quería mantenerme así. No fue sino hasta el año siguiente que me uní a varios grupos en Facebook, algunos como el del cole, donde nos juntábamos a joder, otros más de acuerdo a lo que consideraba mis gustos, me puse a seguir varias páginas de futbol y porque no, unas cuantas de entretenimiento, si algo me gustaba se llevaba su “like” y simplemente todo se fue expandiendo.

 

Fue una etapa agradable, empecé a crecer, a desarrollarme pero sucedieron cosas que no deberían, que no todos consideran normales y que me asustaron tanto que trate de ocultarme pero ¿cómo corregir a la naturaleza?, uno es lo que es.

En sexto grado, pegado en el reverso del pupitre, pues donde uno pone el brazo, allí, una pequeña nota me fue dirigida, con letras de todos los colores, en lo que uno llamaría un salpicón, Cristina me confeso sus sentimientos, según ella en mis ojos se perdía todo sentido, no sé de donde saco eso pero he de decir que me encanto, no tanto sus sentimientos, sino el elogio. Nos reunimos después de clases, ella con su cara, su piel suave y ojos avellana, tenía unas buenas facciones, por otro lado yo… yo con mis ojos, que era lo único bueno que recién me hallaba.

 

La niña se me abalanzo, su cara era roja, sus amigas se escondían un poco más atrás, les escuche un pequeño grito como cuando juegan, no reaccione hasta que sus labios estuvieron ahí, pegados a los míos, quisiera o quise, en ese momento pensar en la suavidad, en su aroma pero no fue así, sentí asco, un asco extremo, me sentí sucio, repugnante y la empuje de regreso, después solo corrí, lejos, tan lejos como pude y cuando finalmente me detuve vomite, fue demasiado para mí, no lo entendía pero me puse pálido ¿Por qué estaba siendo así? Cris era una de las chicas más lindas de la clase pero yo me sentía, me sentía horrorizado.

 

Todo esto desemboco en la murga de mis compañeros, quienes en su mayoría se rieron por mucho tiempo, eso y la ira de la niña, quien junto a sus amigas crearon todo tipo de chismes, sin saberlo me metí en boca de lobos.

Mi extraña actitud me hizo querer investigar, ¿Qué tal si solo era una etapa? Algún tipo de trauma del que yo mismo no era consiente. Durante esta búsqueda empecé a ver todo tipo de cosas en internet, empecé a curiosear en las redes sociales y conocí mucha gente en el transcurso.

 

Para séptimo grado el incidente anterior ya había sido descartado, olvidado, pero ahora me encontraba pasando por una etapa de rebeldía, todo lo que decía Federico o su esposa se convertía en una oportunidad para vaciar mi ira, no estaba seguro de que era lo que me molestaba tanto, solo sabía que me encontraba furioso y empecé a dejar la casa, me la pasaba en la calle con unos cuantos parceros o encerrado en mi cuarto, en la web. No es como que realmente le importase a alguien que hiciese yo. Aquí ocurrió de nuevo, otra chica de la que no recuerdo ni su nombre me tomo desprevenido y me beso, uno diría, ole, ¿Cuál es la posibilidad? Pero realmente existe y carajo que me tomo mal. Sentí mi cuerpo tensarse y mi cerebro gritaba que me comportara mientras que mi cuerpo empezó a sentirse asqueado, quería empujarla y eso hice, con todo, la mande a volar. Lo siguiente que supe fue que me llamaron a rectoría por agredir a una compañera y me convertí en un caso de violencia escolar, luego, de la nada un historial apareció y los profesores hablaron diciendo que ya no me reconocían, disque me juntaba con malas influencias y que a ese paso me iba a convertir en un bandolero.

 

Federico no tardó en darme la espalda, no era como que no me lo esperara, solo que fue muy rápido, durante sus intercambios con el encargado de mi caso comento que yo era raro desde hace mucho y literalmente dijo “ese muchacho hace mucho que se descarrilo, disque buen estudiante, ya va a decir, ya decía yo que se había demorado pa’ empezar a joder”.

 

Mas iracundo me sentí después, cuando él simplemente llego a la conclusión de que si no me dejaba salir me podría controlar, por lo que me encerró en el cuarto de por vida; ahí, cuando mi refugio se convirtió en mi reformatorio empecé a entender mis frustraciones, me plantee tantas hipótesis e investigue, y hablando con un conocido por Facebook llegue a la conclusión de que no me sentía a gusto con ser yo. Él me lo planteo así “A vos no te gusta nada, te gusta andar con niñas pero ellas no te gustan, te dan asco… no será que vos jugas pa’ el otro bando?”. A partir de ese comentario todo cambio, de manera drástica y brutal, me asustaba pero la curiosidad era más grande que yo mismo… ¿podría ser eso cierto?

 

Necesitaba comprobarlo, pero la cuestión era el cómo, se emociona uno con estas cosas, a fin de cuentas ¿dónde es que uno aprende de sexualidad? En la casa, por los amigos, en el cole… yo no lo sabía.

 

A medida que este pensamiento se profundizaba en mi cabeza me sentía más radical al respecto, si necesitaba experimentarlo para entenderlo lo haría.

 

Así que me fugue una noche y me fui para Queen, que según mi brusquedad por internet era un bar para gays y allá me divertí un poco, tenía miedo, me metí con ayuda de otros tipos porque allá no aceptan menores, pero ya adentro mis temores se convirtieron en ansiedad. No sé muy bien como pasaron las cosas, recuerdo que me invitaron unos tragos y alguien dijo que pa’ los nervios, que se me notaba encima que era mi primera vez en algo así y que por lo chiquito ellos invitaban. En el lugar no había solo gays sino travestis, con trajes despampanantes y llenos de plumas, era un ambiente muy colorido y divertido.

 

Me gusto, un tipo me beso y me gusto, y yo no hice nada, solo me quede ahí, perdido, con el corazón en la mano.

 

Las cosas se complicaron cuando volví a casa, Federico enloqueció y empezó a gritar que por allá no le fuera a llevar muérganos y que como inflara a cualquier culicagada ya me las vería yo pa cuidar al escuincle. Me dio risa, debo decir, luego solo dormí, tranquilo y feliz como nunca.

 

Ojala uno pudiera estarse así por más pero el problema real empezó cuando volví al cole, no se cómo pero una foto mía circulaba por los medios, no era solo una, eran varias y empecé a ser ridiculizado ¿Qué tiene de malo ser gay? ¿Por qué todos se ríen por mi inclinación sexual? ¿Es acaso malo ser diferente?

 

Sin tener las respuestas fui nuevamente llamado a coordinación, esta vez mi cargo era incitar disciplina. Todo se fue al carajo, fue como si quien era yo no importase, mis buenas notas, mis talentos, nada de eso importaba porque yo era gay y eso era del demonio. No me lo creí, nunca llegue a entender cómo, con todos los avances tecnológicos y con lo abierta que era la sociedad hoy día podían llegar a pensar en expulsarme solo por una foto.  

 

Luego, luego fue peor, los días pasaron con Federico sin mirarme a la cara, todos en casa ignorándome más de lo usual y mi pupitre convertido en el tablero de mis compañeros. Era normal encontrar que te llamasen puto, pero las cosas no llegaron hasta ahí, ellos empezaron a llamarme marica y molestarme por las redes sociales.

 

La presión era simplemente sofocante y fui aislado, un mero desecho de la sociedad. Encerrado en mi cuarto me hundí en la depresión más verraca de lo que fue mi vida, ahí, en ese cuarto cuyas paredes me vieron crecer mi cabeza se convirtió en un torbellino, recordando la noche en la que fui más libre me levante y como si sonara la canción de Gloria Trevi salí cantando “Todos me miran” y literal que así era. Tome el maquillaje de Catalina y convertí mi rostro en arte, me puse uno de sus vestidos y sus sandalias favoritas.

Federico, de él recuerdo su cara distorsionándose en cólera y le cantaba “pero tus cadenas ya no pueden pararme”. Seguí, sin importar nada, tome un taxi y me deje llevar por los deseos más mundanos.

 

De este modo volvemos al inicio, con mi vida resumiéndose en “El gran varón” de Willie Colon, yo sería Simón, solo que mi muerte no es por enfermedades sexuales sino por el bullying, la falta de aceptación, la intolerancia y la discriminación.

 

Suave... áspera, luego nuevamente suave, mientras se envuelve por mi cuello en un eterno cambiante, puedo sentir la angustia apoderarse de mis manos, luego la calma desbordarse en mi alma, a estas alturas él quien soy ya no importa, lo he meditado tanto y solo está, es la salida, pero aun así, tengo miedo de lo que podría ser, una añoranza por un futuro sin fundamento, pues sé que para mí no habrá tal cosa.

 

La silla está ahí, frente a mí, ella no me juzga, la habitación tampoco lo hace, sin embargo, mientras miro las paredes siento el corazón palpitar con emociones tardías, hace mucho que no sentía tanto y la vista se me nubla, lo sé, tengo miedo, pero los arrepentimientos no son válidos; mientras mis hombros se sacuden mi determinación es más grande. La soga ya está en mi cuello, me trepo a la silla, ya todo está a tan solo un paso.

 

¿Usted cree en eso de que al morir uno ve toda su vida pasar?

Nov. 17, 2018, 3:48 p.m. 0 Report Embed 0
The End

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