Mis demonios Follow story

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Un hombre no puede sobrellevar la culpa de un oscuro pasado, una sombra llega a su alcoba y lo atormenta hasta más no poder.


Paranormal Lucid Not for children under 13. © todos los derechos

#demonios #soledad #tristeza #pasado #guerras #culpa
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Demonios

La casa que antes se veía pequeña ahora era una inmensa fortaleza de recuerdos, ya no me gustaba pasear en ella como antes. El solo olor de sus paredes y pasillos me recordaban a ella, a mi esposa Amelie que hace unos días me había dejado. No pudo luchar más la batalla contra ese mal que no tiene cura. Los médicos solo brindan falsas esperanzas a aquellos pacientes que ven con los bolsillos llenos.

Yo mismo lo viví en carne propia cuando fui a la guerra, esos niños a los que maté prometiendoles que no les haría daño si se rendían, pero yo no estaba en posición de saber quién podía sacar un cuchillo y matarme por la espalda. Es la guerra una extraña manera de crear paz entre hermanos.

Más de uno vi desangrarse en el frío suelo o en los terrenos baldíos de una selva virgen. Cuantos cartuchos descargue con rabia hacia unos cuerpos inocentes. Me llenaron el cerebro con ideales de libertad y odio hacia las razas.

Era un despojo humano, por siempre y para siempre.

No olvidaré aquel niño, una inocente criatura de ojos achinados que solo quería huir de allí. Mi compañero había detonado su arma en el cráneo de la pobre madre y yo sin saber que hacer halé el gatillo para darle fin a las lágrimas inocentes de un pobre muchacho. 

Su cadena de plata le arranqué del cuello y lo llevé a mi bolsillo, era un triunfo para nuestra nación.

Mis vecinos me venían a visitar más de lo que yo quisiera, decían estar preocupados porque me veían sentado en el porche meciéndome en la silla de Amelie y bebiendo unas cuantas cervezas. Ellos no sabían porque lo hacía, no encendía las luces de la casa, el brillo, el color y los recuadros me recordaban a su voz. Solo entraba cuando ya estaba demasiado ebrio y listo para ir a la cama.

Mis pesadillas me atormentaban, explosiones de granadas, disparos de ametralladoras, jóvenes muriendo por luchar guerras que comenzaron otros, mi culpa... mi culpa me destruía. Nada lograba hacer que mi conciencia descansara.

nada...

─Edward...

Me desperté apresurado. Era la voz de Amelie, fue tan clara y precisa, «he tomado demasiado y tanto pensar en ella mi mente seguro ha jugado conmigo» pensé en ese momento.

Pero su voz tenue y ronca se oía con más fuerza en la habitación.

─Edward...

No quise levantarme, estaba algo mareado y aturdido. Igual abrí los ojos pero solo se veía la oscuridad reinante en la alcoba, aquella alcoba donde ella leía sus historias de terror y fantasía, es imposible olvidar a una persona que hizo de tu vida algo mejor. Ella me recibió con sus brazos llenos de amor, dejándome entrar en su vida.

Yo era feliz a su lado y extrañaba todo de ella, el olor de su piel perfumada, el sabor de sus besos y la mirada tierna cuando observaba mis tristes ojos taciturnos y distraídos.

La ventana se abrió y dejó entrar una brisa fría que hizo temblar mi cuerpo a pesar de estar arropado por completo, esta vez no podía ignorar a esa voz que susurraba ahora dentro de mi habitación. No quise encender la luz, sé que vería una figura que no era Amelie, tal vez seria un alma que reclamaba la mía por tanto mal que había hecho hace años.

─Edward...

Me senté en la cama, me cubrí por completo con las sábanas, respiré profundamente. Dentro de mi traté de afirmar que todo era producto de una imaginación gracias al licor que había bebido en estos días. El resplandor de la luna por la ventana dejaba un pequeño manto de luz plateado en la habitación. Sentí unos pasos acercarse, podía haber sido el chillido del piso de madera que nunca arreglé.

─Edward...

─¿Quién eres? ─me atreví a preguntar a aquella figura que estaba enfrente de mí, cubierta con un manto oscuro─. ¿Por qué vienes a atormentarme.

Era una sombra demoníaca que se hallaba en un rincón de mi habitación, estaba allí, inerte sin moverse. Solo se escuchaba el quejido de dolor en forma de terror que salía de aquel espectro.

Ya no dominaba mi cuerpo, empecé a temblar muy fuerte, quizá por el frío que penetraba en toda la casa. Algunos gritos escuché por los pasillos, no era solamente aquel espectro quien estaba en mi casa, medité por unos segundos. Ya dudaba de mis capacidades mentales.

«Me estoy volviendo loco» afirmé dentro de mi, ciertamente mi psiquiatra decía que yo no estaba estable después de regresar de la guerra.

─Edward...

El viento rozaba mi cara y de un súbito resoplido, las sabanas me dejaron al descubierto, me tapé los ojos, no quería observar a aquel demonio que atormentaba mis sentidos y atosigaba mi mente.

─Edward...

Mis pensamientos estaban nublados, solo se vino a mi memoria aquel niño que sollozaba en el regazo de su madre muerta. El sonido de un disparo y la cadena de plata en mi bolsillo. Un dolor en el pecho hizo que sujetara mi brazo izquierdo con fuerza. Apretaba los dientes mientras una risa demencial comenzaba a inundar mi solitaria alcoba.

─Edward...

Entre lágrimas y algo de fuerza saqué de la gaveta aquella reliquia que me recordaba el mal que había causado. Estaba  manchada, todavía quedaba el rastro de sangre de aquel pobre niño. Lo había conservado todos estos años. 

Amelie nunca me reprochó mi pasado en la guerra, me decía que lo que le importaba era que estaba arrepentido y que en vez de buscar el perdón en los demás, aceptara mis errores y me perdonara en mi interior.

─Edward...

Apreté con mis manos aquella cadena y mis lágrimas comenzaron a inundar las sábanas vacías de una alcoba en melancolía, la sombra seguía allí observando mi agonía y el dolor en mi pecho se hacía cada vez más grande.

—¡Perdón! ¡Perdón! —gritaba desde mis entrañas. Como pude lancé la reliquia hacia donde estaba el demonio que en medio de una ventisca desapareció en las penumbras de una noche tenebrosa. 

Ya no estaba la cadena, ya no estaba la sombra. Una luz llegó hacia mi cama iluminando mi rostro y llenándolo con algunas bocanadas de vida.

Pude dormir en paz.

Nov. 4, 2018, 2:49 a.m. 0 Report Embed 3
The End

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Polo FB Escritor para fantasmas

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