Consumido en el camino de los recuerdos Follow story

joselin Joselin Duarte

Setzer Guinneaby es un joven, que poseía una vida normal solitaria y aburrida, hasta el día en que se ve envuelto en una mudanza apresurada y sorpresiva que planearon sus padres adoptivos, al entrar a esa misteriosa casa que vivía en sus escasos recuerdos de la niñez, la ansiedad lo consume, a la cual no le da mucha importancia. Una noche entre susurros de una voz misteriosa que repetía aquel apellido que poseía. Un extraño muchacho de mirada amenazadora y con espada en manos, aparece por la ventana de su habitación, quien lo acompañara a una serie de acontecimientos, para alcanza aquel mundo desconocido que lo atormenta en sus más profundos sueños, asegurándole que es su obligación y decidido a enfrentarlo. Tras la aparición de una misteriosa y enorme puerta de metal, comienzan a emprender un viaje extraordinario, el cual será el comienzo de su nueva vida, que les revelara con cada aventura, la verdad de aquel pasado que une su existencia. “Consumidos en el camino de los recuerdos.” posee elementos de fantasía, acción, aventura, magia, romance, acaparando los recuerdos, que son el principal desarrollo de esta historia, entrelazando así a nuestros protagonistas. Emprendiendo un viaje desconocido y emocionante, llevando de la mano al lector, por territorios misteriosos, donde se borran los límites de la realidad conocida, para envolverlos en un nuevo mundo donde la magia y el viaje en el tiempo es posible, pero peligroso, ya que hasta un pequeño sueño puede reencarnar en vida y enredarse con los protagonistas, siéndoles fatal.


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¿Quien es el extraño joven de la espada?


_“¿Quién eres?”_ 


Exclamó su voz, incapacitando la lejanía de una puerta, tornada de metales grisáceos que aplicaban la oxidación.


Uno… dos…tres… Paso a paso se encaminó a una oscura cueva sin final, o eso se mostraba ante él, y unos fuertes olores a rosas, consumían su alrededor, calmando levemente su intranquilo corazón.


_“GUINNEABY, GUINNEABY”_ 


Repetía un sonoro suspiro que era irreconocible para su cerebro. 

¿Quién lo llamaba? Él no lo sabía, entonces… algo se aferró a él, siendo abrazado por la espalda, con tanta ternura y amabilidad, como si él fuese un tesoro que proteger. Esas manos desconocidas, le resultaban reconfortantes y esa corta cabellera rubia incapacitaba su mirada. 

Él era testigo de una espada que sonaba constantemente en sus oídos, tan lejana, tan dominante, algo comenzaba a destellar, eran unos ojos que explotaban en raras tonalidades violetas. ¿Quién era él?, Pudo sentir como unas cuantas gotas de agua rodaban por sus hombros. ¿Acaso eran lágrimas?, ¿Quién lloraba?, ¿Quién le fabricaba esa nostálgica emoción que le provocaba confusión?, pues dolía, dolía mucho…


_ “No me olvides… Setzer.”_ 


Esa violeta figura le susurro, fabricando la voz más triste que marco su subconsciente.

Algo más estaba ahí, algo que aterraba su existencia. Podía percibir cómo su piel se erizaba, como si fuera golpeada con muchos martillos puntiagudos, que poco a poco le incapacitaban su huida, eso se acercaba cada vez más, y él, solo poseía de arma su valentía. Se quedó intacto, como una roca ahogándose entre mareas fuertes.


¡PANCK!

 

Unas manos carmesí comenzaron a estrangularlo… entonces.


_ ¡SABIN!_

 

Despertó entre gritos nocturnos, todo había sido el mismo sueño de siempre, la mañana había llegado, informándole que el final de su vida en esa vieja casa donde nació, había llegado, él se mudaría, por lo tanto, ayudo con lo que pudo, a su padre y madre, enmarcando su rostro entre ojeras.

Mientras que su madre se despedía de algunos vecinos. El no poseía amistades, no congeniaba con nadie, solo se escondía en sus propios pensamientos, forjando una barrera que impidiera alguna cercanía.


_ Bueno, hora de irnos _  


Dijo la mujer de la casa al subir al asiento del copiloto, enviándole a su esposo que echara a andar el auto.

Un largo viaje de varias horas los llevó a una vieja y grande casa, con un hermoso jardín de flores bien cuidadas. Al dar el primer paso dentro de la propiedad, se podía percibir un ambiente un poco inquieto para el muchacho.

La curiosidad mató su madurez, por lo tanto se infiltró hasta en los rincones más oscuros que esa mansión le ofrecía, puesto había nacido con un deseo inevitable de la aventura y el descubrimiento.

Que hogar tan peculiar habían escogido sus padres para vivir, con ese olor exquisito a polvo, que se combinaba perfectamente con la vivida fragancia de pasados inquilinos. Era como si aún pudiera escuchar sus lejanas palabras, que dominaban su imaginación…


_“GUINNEABY”_ 


Capturó su atención una gruesa y monstruosa voz, que se oía tan levemente como la caída de una pluma de ave. Mas esto no evitó su historia, en vez de ello, mágicamente la convirtió en un nuevo descubrimiento.

Comenzó a seguirla, cruzando una puerta de madera agrietada, con figuras de rosas, talladas con mucho cuidado sobre ella, era inquietantemente magnífica, sin contradicciones, entró lentamente, admirando la belleza que se encontraría al otro lado. 

Algo decoraba esa enorme pared, donde se mostraban viejos dibujos perfectamente diseñados, que con una sola mirada cantaban una historia, entre colores oscuros como lo era el cielo nocturno. Los protagonistas de esos dibujos, inquietaban al muchacho, acaparando muchos espacios de esa misteriosa habitación, en ellas gobernaban dos jóvenes, uno tenía una espada destellante por la cual goteaba sangre, el otro se recargaba a su espalda, con algo parecido a una pluma de escritor, que atónito le mostraba cierto rencor y odio a la vida, en cambio el espadachín, profundizaba paz entre ojos que goteaban de tristeza.


_“GUINNEABY.”_

 

Prosiguió la voz, obligándolo a observar el interior, iluminado solo con la luz de la luna que atravesaba por la ventana, la cual apuntaba al otro lado del cuarto, de dónde provenía esa resonante sensación, que aparentaba su llamado.


_ ¡Cállate!_ 


Gritó él, inquieto por ese rincón, de un mundo de historias perdidas en el corazón humano.

Hincándose ante esos sonidos que le llamaban sin piedad, asustandole una y otra vez, al punto de consumirlo en la locura, entonces, algo más sorprendente provocó la desaparición de esa pared, poniendo en su lugar una vieja y oxidada puerta, que era iluminada por los vestidos carmesí de la luna, ella bailaba en sus sueños, ella cantaba el rezo de esa historia que se repetía al transcurso del tiempo.


“Amor…

Cuando yo muera…

No llores sobre mi tumba…

Vida…

Cántame un recuerdo…

Que se convierta en deseo…

Ese de estar a tu lado…

Uno… dos…

Se convierte en canción…

Uno… dos…

Convoca nuestro amor…

Recuerda…

Que somos dos…

En un solo corazón…”


_ ¿Pero qué?, ¡Esto es nuevo! Esta puerta, esa voz… ¿Qué es este espectáculo?_ 


Se preguntó intranquilo, al intentar jalar y empujar, mas esta no se habría. A sí que resignado pretendió ir a preguntarles a sus padres acerca de aquello, pero a los pocos centímetros de salir de la habitación, un fuerte viento cruzó por su balcón, haciéndolo retroceder unos cuantos metros, poniendo en su lugar, una figura levemente atractiva, con una tierna mirada, que aparentaba el vacío de una gota de agua.


_ Hola Seth._ 


Saludo con cierta delicadeza en su voz, que emanaba tranquilidad, más esta se convirtió en un cambiante inexplicablemente anormal, puesto aquella era tan profunda, que con su simple tono, revelaba la emoción que acaparaba en cada instante, ahora mismo sonaba amable, pero aquello no duró mucho, puesto esa tierna voz cambio a un nivel más intimidante.

Ataco esa misteriosa persona, que entre pequeños gestos, inmovilizó a la víctima, siendo sometida ante la espada, evaporándose el aire, notando que aquel desconocido, había atravesado el lugar en un segundo, impidiéndole a su cuerpo reaccionar antes.


_ Buenas noches, pequeño Seth._


Se dirijo a ese pobre joven, que estaba ante él, mientras presumía su espada.


_ ¡¿Cómo entraste?!_ 


Asustado preguntó, a lo cual obtuvo una respuesta rápida.


_ Pues la entrada fue fácil, a pesar de que creí que alguien como tú me haria las cosas más difíciles, pero bueno, yo nací para ser el vencedor, así que me presentare primero, Soy Sabin, el segundo heredero a la corona y tú mi rival, Setzer Guinneaby._


_ Preguntare de nuevo. ¿De qué estás hablando? ¿Y cómo sabes mi nombre?_ 


Exigió Setzer, mientras intentaba alejar la espada de su cuello.


_ Espera. ¿Estás hablando enserio?, pensé que bromeabas, ¿tu acaso no sabes de qué te estoy hablando?_

 

Diálogo el poseedor de una letal arma.


_ Para nada, ni siquiera sé quién eres tú._


 Aseguró cuidadosamente.


_ No me lo creo, ahora yo tendré que explicarte todo, ¿cómo escogieron a alguien como tú, ¡para competir por la corona!?_ 


Rezongo inquieto, al moverse de una esquina a otra.


(Debería explicárselo, honestamente… bueno… no importa, después de todo, existe una verdad que ni yo mismo puedo resolver solo.) 


Pensó detenidamente este misterioso ser, antes de dar una curiosa explicación, que hiciera conocedor de la verdad a Setzer.


_Afuu… En fin._ 


Suspiro.


_ Como te dije antes, mi nombre es Sabin, como me dijeron, el tuyo es Setzer Guinneaby, ese es el nombre de la persona que me quiere quitar el reino de Mysidia, uno de nosotros dos, se ganará el derecho legítimo de convertirse en su nuevo rey, Dios, eres un desastre, Seth. ¿Realmente nadie te había dicho la verdad antes que yo?_ 


Curioso preguntó, atormentándolo con la mirada.


_ ¿¡Pero qué te pasa!?, eres un completo desconocido, ¡que se infiltró de alguna manera a la propiedad ajena de otra persona!, dices conocer mi nombre, eso es cierto, ¡no sé dónde lo escuchaste!, ¡¡¿pero cómo quieres que a un desconocido como tú, le crea tal historia?!!, yo, heredero de una corona, de un lugar por el cual nunca he escuchado ese nombre antes, estarás de broma._ 


Dijo Setzer, con una sonrisa burlona en su rostro, mientras que Sabin alejaba poco a poco la espada.


_ Hay… no. No estoy de broma, lo que digo es completamente cierto, créeme Seth._ 


Le informo aburrido y fastidiado.


_ Creerte ¿Cómo?, lamento decírtelo amigo, pero tu bromita de niños no resulto, solo eres un muchachito mentiroso, que va contando historias a casas ajenas, para matar el tiempo._


Había sido un gran error el mencionar esas palabras, ya que aquello había invadido cada una de las venas de Sabin en furia, lo que provocó que tomara con fuerza el brazo derecho de Setzer, mientras lo miraba con desprecio.


_ ¿Un muchachito mentiroso? ¡Te aseguro, que yo tengo mucho más poder que tú!_ 


Rezongo furioso.


_ Si así es, entonces te regalo la corona_ 


Afirmó Setzer, intentando seguirle la broma, con toques sarcásticos y coquetos en su gruesa voz.


_ ¿Acabo, de escuchar aquello? ¿Acaso dijiste? ¿Si así es, te regalo la corona? ¿Por qué no puedes tomarme en serio? ¡NO LO ACEPTO!_ 


Agitado golpeó con fuerza un pequeño escritorio, haciéndolo añicos, dejando una aura peligrosa y negativa de rabia rodeando la habitación.


_ ¡T-Tú estás loco! _


 Repitió asustado Setzer, al dar unos cuantos pasos atrás, mientras que aquel invasor hablaba.


_ ¡Pelearas contra mí por la corona!, de una manera u otra, te obligare a cumplir con tu deber, ahora. ¿Dónde está esa puerta?, dímelo para poder irnos de aquí._ 


Sin remordimiento insistió.


_ ¿Puerta?, ¿Qué puerta?_ 


Divago en sus recuerdos.


_ ¿Cómo que cuál puerta?, Puf, olvide que aún no sabes nada, tendrás que recordar al menos un poco, dime de pura casualidad. ¿Has visto un resplandor que dio aparición a algo irreal, para tu pequeñito cerebro de nuez?_  


Explicó inmaduramente


_¿Qué me das a cambio si te lo indico?



_ ¡No quitarte la vida!_ 


Empeoro su rabia, lo cual le impulsó a provocarle un arañazo a al rostro del apellidado Guinneaby.


_ ¡¡¡Tranquilo!!! Te lo diré…Está en esa esquina de allá, raramente se abrió una extraña puerta atrayéndola a una habitación sin sentido, es tan grande que resulta imposible que no logres verla._ 


Señaló temblorosamente.


_ ¡¿Qué?! ¿Habitación? Olvide decirte que yo no puedo ver tu puerta y tú no puedes ver la mía, lo extraño es que yo tengo en mis manos la llave de tu puerta y tú tienes la llave de la mía, parece que todo esto es un juego. _ 


Le confesó sin titubeos.


_ E-El está loco… mejor me largo._ 


Murmuró Setzer, alejándose en cuclillas de esa extraña habitación, procurando que Sabin no le viera. Más erróneamente tropezó contra el suelo, causando un fuerte ruido, que se escuchó en toda la cuadra. Entonces una destellante y afilada espada voló por el aire, clavándose a unos cuantos milímetros de la entrepierna de Setzer.


_ ¡PUDISTE MATARME!_


Grito Setzer, asustado, molesto y frustrado, al tocar su entrepierna.


_ ¿Qué se supone… que torpemente intentabas hacer, sin mi permiso? Dime, pequeño debilucho. A mí nadie me hace tonto, y menos tú retrasada existencia. _ 


Volteo Sabin hacia Setzer con una sonrisa intimidante.


_ ¡Estúpidas piernas!_ 


Suspiro con fuerza, dándole un leve golpe a sus rodillas


_ Así que, deja de estar jugando, descerebrado Seth, y regresa de una vez _ 


Le ordeno, mientras tocaba con las yemas de sus manos, esa enorme pared metálica, sintiendo así, un pequeño agujero en forma de diamante.


_ Dios… ¿Por qué, yo… con él?_ Miro el techo, reprochándome. 


_ ¡Porque quiero!, sin Sabin no hay historia, así que aguantate._ 


Le conteste, conquistando sus pensamientos.


_ ¿Pero…? _ Divago decepcionado.


_ ¡PERO NADA!_ A lo cual yo le calle.


_Es que… él es… mis…_


Me intentó persuadir, al observar los milímetros que le salvaron de una lenta y dolorosa muerte.


_ ¡QUE TE CALLES! y acepta tu destino, niño berrinchudo._ 


Mas no se lo permití.


_ ¡ASH!_


Sucumbieron sus palabras, aceptando su derrota.


_ ¿Con quién hablas, Seth?_ 


Pregunto confundido Sabin, al interrumpir nuestro pequeño conflicto.


_ ¡ERA CON…!_ 


Procuro descubrirme.


_O no, no lo harás._ 


Le condene, a la confusión sobre mi existencia.


_ ¿Qué…? Am, ¿Con quién lo hacía?_ 


Se rasco la cabeza, entrando en razón, mostrando un rostro desviado.


_¡Aquí está!_


 Grito emocionado, al retirar de su cuello un destellante collar de color rojo sangre, el cual colocó en un agujero, abriendo finalmente otra puerta, que habitaba dentro de esa desconocida habitación, en ese instante, corrió Sabin a alcanzar a Setzer y lo cargo hasta llevarlo adentro.


_ ¡¡¡OYE!!! ¡¡¡SUÉLTAME LOCO DEGENERADO!!!_ 


Pateo y golpeo poniendo resistencia.


_ Está bien 


Quito sus manos, dejándolo caer fuertemente contra el suelo.

Un gran golpe cubrió su cabeza, lo que le hizo sobarse, para calmar el dolor, mientras inconscientemente maldecía el alma de Sabin.


_ ¡¡¡Serás inútil!!!Te hare pagar… ¿pero… qué?, Guau! O-Otro… extraño lugar, ¡esto me vuelve loco!, ¿Cómo pudo aparecer otra puerta… dentro de una puerta… que se acaba de abrir?_ 


Se preguntó a sí mismo, inquieto entre miradas de confusión.

El carácter de Setzer cambió rápidamente, al observar otro extraño cuarto, más este en vez de pinturas o dibujos, poseía cientos de libros desconocidos. Aquella atmósfera le daba dolor de cabeza, mientras que algunas imágenes borrosas que no lograba distinguir, recorrían por sus ojos. Fue cuando se levantó y comenzó a caminar a un punto exacto, que dormía en una de las esquinas más viejas y polvorientas de la zona. 


_ ¿Qué me está pasando? Me siento… extraño… los latidos de mi corazón, consumen mis oídos internos… mi cuerpo…Q-Quema… ¿S-Sabin…? _ 


Sus mejillas se entumecen en un sonrojo natural, como si su cuerpo fuese infectado con la calentura y sus sudorosas piernas temblaban entre resfriados mentales.

_ ¿Qué quieres, Seth? ¡Oye! ¿A dónde vas?_


Dijo Sabin siguiéndolo a unos cuantos centímetros de distancia. Mas su rival, sólo guardaba un silencio aterrador.


_ Oye ¡respondeme!_ 


Seso rápidamente.

Al notar algo curioso en el comportamiento de Setzer, como si su cuerpo se moviera solo, mientras que su alma dormía profundamente en su interior.

Fue cuando le siguió al otro lado del cuarto, en el cual reposaba un viejo espejo dorado de gran altura, cubierto con un mantel polvoriento. Atónito miró como Setzer jalaba de él, hasta que cayó al suelo, dejando a simple vista aquel enorme vidrio, en el cual su cuerpo o rostro no se mostraba, como si no existieran en ese lugar.

Setzer posó sus blancas y delgadas manos en el espejo, recargando todo su cuerpo en ellas, mientras que con los ojos cerrados repetía unas palabras un poco extrañas.


_ Unas manos… herederas que cruzan a un mundo desconocido, recordando mis memorias ausentes de mis viejas vidas, que al despertar se cerrarán, olvidando mi reflejo en este viejo espejo, dos espadas forjadas que se unen al suspirar de la dama del viento, remojando mi cuerpo con el rey del fuego, quemando mis manos al roce de la piel de la mujer del agua, un mundo desconocido donde mi conciencia se desvanece al cantar de mi oración, os ruego dejarme entrar al mundo al revés._


Pronunció con tonalidades melancólicas en su voz, mientras que una luz destellante, consumió la habitación y el vidrio se convirtió en un agujero oscuro, absorbiendo a ambos muchachos. En unos cuantos segundos la habitación había vuelto a la normalidad, a excepción de que no había rastro de Setzer o Sabin.

Nov. 2, 2018, 11:10 p.m. 0 Report Embed 0
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