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ariel_carraro Ariel Carraro

En un hotel pueden pasar muchas cosas. Algunas son demasiado inverosímiles y es mejor que queden así. Un joven impetuoso se encuentra en el peor lugar al que pudo ir. #MicroInfarto


Horror Ghost stories For over 18 only.

#terror #misterio #fantasmas #hotel #microinfarto
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Hotel

De haber sabido lo que iba a suceder me hubiese quedado en casa y no salir de viaje. Como fotógrafo el trabajo es escaso. En éstas épocas donde  la tecnología hace creer a cualquier palurdo ser un Henri Cartier-Bresson no puedo darme el lujo de renunciar a una oferta laboral. Y menos una oferta como aquella: fotografiar a las Damas pálidas del Calvario. Unas vírgenes hechas en mármol de carrara que habían sido descubiertas recientemente. Como lo dijo el guía: es un honor que se nos abra a los visitantes esa galería de arte tan hermética y exclusiva. Tomé muchas fotografías cuidando los ángulos y los enfoques de luz. Tan absorto estuve por obtener las mejores fotos, que estuve a punto de caer a un acantilado. De no ser por la intervención de un niño muy pálido que me sujetó, hubiese muerto. Terminada mi labor sentí un cansancio que nunca en la vida había sentido. Pregunté a una señora que vendía flores afuera de la galería por el hotel más cercano. No encontrará ninguno aquí, tendrá que ir a las afueras del pueblo, pero no lo recomiendo. Verá, ahí ocurren cosas muy extrañas. El cansancio era mucho como hacer caso de tal advertencia. Caminé hacia el hotel que divise después de caminar algunos minutos.

Cuando entré al hotel sentí una sensación extraña: un escalofrío que en un principio me pareció normal y que atribuí al aire frío de la temporada. El encargado del hotel, un tipo calvo con cara de pocos amigos, me miro como a un bicho raro, un leproso que hay que evitar, pero cambio su semblante en cuanto saqué la cartera y pedí una habitación. ¿Espera a alguien, señor?, dijo el tipo calvo, pero preferí no responder. Tomé mi mochila y subí las escaleras que conducían a la habitación 101. Notar algo extraño en el ambiente  no era algo que me importase en el momento, lo que quería era descansar. Tomar un baño con agua caliente, ver algún programa soso en la TV y después echarme a dormir. 

Toc, toc, toc.

Alguien tocaba tres veces la puerta de mi habitación. No quise abrir. La fatiga no me permitía levantarme de la cama.

Toc, toc, toc.

Tanta insistencia en tocar debía tener una razón importante. Sin ánimo me dispuse a abrir la puerta. Mi sorpresa fue que no había nadie cuando la abrí. ¡Que ganas de molestar!, me dije a mí mismo. Quise dormir, pero ya no pude. La interrupción logró su cometido: llamar al insomnio para hacerme compañía. Sin nada más que hacer me puse a observar las fotografías grabadas en mi cámara. Me vanagloriaba de mí mismo por tal perfección en las fotos. Las Damas pálidas mostraban una mirada y sonrisa enigmáticas que hipnotizaban. ¡Por dios! ¡Qué diablos es esto! ¡La imagen del niño pálido se manifestaba en cada foto! 

Toc, toc, toc.

Tres veces tocaba alguien insistentemente. Ahora lo sabía. Yo había muerto en aquel acantilado. El niño pálido venía por mí. Gritar no era necesario.

Oct. 29, 2018, 3:17 p.m. 1 Report Embed 3
The End

Meet the author

Ariel Carraro Ingeniero de profesión, intento de escritor. Me gusta leer y escribir. Trato de crear relatos diferentes.

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Fausto Contero Fausto Contero
Una narración fluida, expresión impecable, y un final sorprendente. Excelente cuento.
Nov. 26, 2018, 3:44 p.m.
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