El Inexplicable Caso de Boris Franco Follow story

frank-boz1536880595 Frank Boz

El detective Boris Franco se encuentra en las últimas etapas de su carrera en las fuerzas policiales de Ciudad Bríos. Un tipo duro e inteligente que de pronto se ve envuelto en una situación donde una fuerza incomprensible azota sus capacidades de razonamiento. Terror y suspenso de la vieja escuela condimentan esta breve pero oscura historia.


Horror Monster literature Not for children under 13.

#BorisFranco
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Capítulo 1

Boris Franco había pasado los últimos cinco años de su vida ejerciendo el control de las Fuerzas Policiales de Ciudad Bríos y no le quedaban más que unos meses para su tan ansiado retiro. Un hombre que cuya imponente figura, su corte al rape y esa expresión de tensa seriedad que suelen tener los oficiales de la vieja escuela, a la vieja usanza, cuando llegan a la cima de sus aspiraciones en la fuerza; hacían que no cualquiera pudiera sostener una conversación de tú a tú con él sin desviar la mirada. Su largo camino en la fuerza había dejado detrás de un escritorio a un detective de élite que lo había visto todo o casi todo. Serio, de pocas palabras y que siempre iba al grano cuando le tocaba intervenir en casos extremos.

Esa noche, acostado en su cama, fue invadido por el recuerdo de uno de sus casos más extraños. Tan simple, tan sencillo de resolver pero a la vez tan impactante que aún luego de años, los efectos residuales del mismo hicieron que sus sueños escrutaran aquél lejano recuerdo.


Un recuerdo que involucraba a un hombre que había dedicado su vida a la palabra del Señor, el pastor Rafael, un antiguo amigo de Boris, que jamás tuvo ningún tipo de denuncia por violencia, ningún tipo de adicción y tampoco ningún problema psicológico y mucho menos psiquiátrico, llamó al 911 para denunciar que había apuñalado a tres niños de entre los 10 y los 12 años el Día de Brujas. Al llegar Boris a la escena, el hombre entre nervios, llantos y una mirada al borde de una demencia religiosa dijo lo siguiente:

–Esos niños no eran niños Boris, eran demonios. Demonios salidos de las peores partes de la Biblia... el Apocalipsis está llegando amigo y pronto estará entre nosotros –guardó silencio por un segundo y continuó con su tono profetizador.

–Tarde o temprano también tú deberás hacerlo llegado el momento, y te olvidarás de todos estos principios y leyes terrenales sin sentido que no hacen más que cegarnos la vista de nuestro verdadero propósito en este mundo.

–¿Y según tú cuál es ese propósito?... –preguntó Boris negando con su cabeza y mirándolo con ojos de lástima.

–Ganarnos el boleto cuando la mierda nos llegue al cuello...

Mientras Boris Franco observaba los minúsculos cuerpos de los pequeños ya sin vida, se le cruzaron por su ávida cabeza, veloces pensamientos que citaban una idea. Un par de palabras que acompañarían la funesta situación que aún olía a muerte.

“¿Cómo alguien como tú puede ser capaz de tamaña matanza y hablar de Dios al mismo tiempo?”

“Nunca se sabe de qué puede ser capaz una persona o qué tan impredecible e inexplicable pueden llegar a ser las acciones alguien común y corriente que uno cree conocer”. Como un prólogo para sus futuros casos, esta sencilla idea salida de aquél momento de incertidumbre, sería lo que escribiría en una hoja de papel que colocaría en línea con la cabecera de su cama. Al acostarse y antes de dormir sería lo último que vería, y por la mañana, sería lo primero que vería.

Así fue durante años, hasta que aquella calurosa y demencial madrugada de enero, que se metió entre sus sábanas como una mala amante para estrangular sus siempre estudiadas y acertadas conjeturas, lo llevaría a ser el protagonista de una situación que pondría a prueba los límites de su razón. Tirando por la ventana su larga trayectoria como detective. Y esas simples palabras escritas tomarían una relevancia fuera de serie al momento en que levantara el tubo del teléfono exactamente a las 2:17.

El teléfono sonó.

–¿Si?

–Jefe, perdón... perdón por la hora. Pero usted dijo que si se presentaba el caso lo llamara. –se notaba cierta confusión en su voz.

–Si.

–Nunca vi nada como esto... nos dejaron un lindo presente. –un mórbido ruido de estática se escuchaba de fondo.

–Dime donde es esta vez. –dijo tronando los huesos de su espalda y bostezando de sueño.

–Nueva Babilonia, 65 y Pucará ¡Venga rápido!

Franco abrió grande los ojos al escuchar el nombre del vecindario. Nueva Babilonia era poco menos que una guarida, una madriguera de hecho, de todo tipo de vandalismo, libertinaje y rencor social expresado en las malas costumbres de sus habitantes. Un barrio pobre en todo sentido, tanto económica, como social y culturalmente y la policía solo podía ingresar allí en gran número. Era como si las fuerzas de algún tipo de espiritualidad demente y contaminante hubieran tornado a sus pobladores en algo perverso e inusual a la interpretación del entendimiento humano del propio mal. E ir en plena madrugada a un lugar tan siniestro como peligroso, era el moño que esperaba para su retiro...

–De acuerdo Ibañez. –dijo ya sin sueño, la noticia lo despertó del todo y no dudó en maldecir a regañadientes.

Ibañez era su subordinado más duro y primer teniente, compartieron patrullas durante quince años en los peores vecindarios hacía veinte años atrás, cuando Ibañez era tan solo un imberbe novato hasta que Franco ascendió a detective. Estaba seguro de que el teniente tenía las espaldas lo suficientemente anchas como para soportar lo que se le viniera encima sin tener que acudir a él. Por lo que las palabras recién dichas por éste, lo dejaron casi perplejo.


Oct. 20, 2018, 1:41 a.m. 5 Report Embed 9
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Zaycko Joria Zaycko Joria
Todo ha estado bien estructurado. Supongo que la única queja sería: que para introducción de Boris lo mencionado no es inédito. De verdad exijo, al Frank actual, unos casos sacados de la mente más perversa y sorprendente posible. Porque simplemente ambos se lo merecen.
July 25, 2019, 11:22 a.m.

  • Frank Boz Frank Boz
    Muchas gracias por comentar Zaycko. Este es el primer cuento de terror que escribí, ya lo he reescrito y le cambié muchas cosas. Espero pronto subir la versión nueva. July 25, 2019, 9:39 p.m.
Paola Stessens Paola Stessens
De entrada ya arrancaste con todo; es un capitulo intenso con todos los ingredientes necesarios para que mi imaginación se eche a volar. De entrada me encantó la introducción al famoso detective Boris, y luego ese caso inexplicable de los niños ya advierte que algo peor esta por venir. Me gusta como vas insertando algunas advertencias que activan en mi mente todo tipo de conjeturas.
July 1, 2019, 11:11 a.m.
Marcela Valderrama Marcela Valderrama
Recuerdo que en E.E.U.U. hubo un caso parecido, donde un hombre llamaba al 911 y desesperadamente avisaba que había matado a alguien, no dijo a quién ni nada, sólo tenía la culpa, de hecho, cada vez que asesinaba a una persona, llamaba para avisar de la misma manera. Me va gustando el suspenso que plasmas, además que tu particular forma de narrar llama mi atención.
Oct. 30, 2018, 2:59 p.m.

  • Frank Boz Frank Boz
    Ah no ni idea de ese caso que me cuentas jeje. Solo que me pareció como un elemento dislocado usar a un cura que llame al 911 para denunciar un crimen propio y lo usé. Sé que pude hacerlo mejor pero creo que tengo que sentarme con más tiempo para elaborar algo realmente competente. Y la forma de narrar, no sé como definirla, pero a juzgar por los libros que he leído aquí, sí, suena como rara cuando leo en voz alta. Gracias por los comentarios. Yo me pasaré por tu libro Agonía, ya que lo has terminado. Oct. 30, 2018, 7:16 p.m.
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