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ryuta Jorge Villalobos

Rauni y Louhi son un par mercenarios viajeros en Namurova que se han visto envueltos en un trabajo peligroso pero muy bien pagado en el que descubrirán que incuso bajo el marco de la ilegalidad, existe un mundo más allá que está fuera de su comprensión.


Adventure All public.

#cyberpunk
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Prólogo

En el barrio más bajo de la capital, aquel que se encuentra a nivel del suelo, existen miles de intercambios comerciales durante el día. Está el comercio establecido, con sus pequeñas tiendas, usualmente de vestimenta, comida rápida y tecnología de segunda mano, el comercio no establecido, donde los vendedores exponían su mercancía de dudosa procedencia en mantos sobre las calles más recónditas y por supuesto, el mercado negro, que se extendía por el nivel 1 como una enfermedad silenciosa, a vista y paciencia del ciudadano común, pero que finalmente tendía a ser un mal necesario. “Analog” era el nombre de una tienda de antigüedades que se encontraba en los callejones metálicos de dicho nivel, cuya falta de clientes estaba más que justificada por su desafortunada ubicación. Como el dinero en el primer nivel era escaso, la gente apenas tenía para comer y era claro que no podía ni estaba interesada en pagar una fortuna en una reliquia del mundo antiguo. Por supuesto, la tienda se dedicaba a algo más que la venta de relojes, libros y electrónica del pasado. Sian era una importante y respetada comerciante del mercado negro y sus ganancias las sacaba de nada más y nada menos que de la venta de artículos prohibidos, escasos o que plenamente eran un fastidio obtenerlos debido a los procesos burocráticos que conllevan. Su especialidad eran las armas de todo tipo, armaduras y municiones. Sin embargo, con un poco de paciencia se podía obtener casi cualquier cosa de la tienda de Sian.

La tienda era un hermoso caos compuesto por una serie de vitrinas con un montón de objetos, cada uno de ellos etiquetado cuidadosamente con un precio en kuramas, la moneda internacional del continente. Al entrar y mirar hacia la derecha, se podían ver tres estanterías de libros a disposición de los clientes, de todos los tamaños y colores, algunos viejos, otros nuevos, otros semi destruidos. Frente a ellos, dos mesones llenos de artículos menores de todo tipo: anteojos, pulseras, collares, juguetes, tazones, smartphones, memorias y piezas de computadoras viejas, billeteras, audífonos y así, demasiados objetos para enumerarlos. A la izquierda había un mesón de vidrio que formaba una separación entre la clientela y Sian y que también se extendía a lo largo del fondo. Estos también se llenaban de objetos pequeños, pero mucho más valiosos que las cosas que estaban a libre disposición de los clientes. En las paredes habían gorros, sombreros, pinturas, posters, bastones, instrumentos musicales y armas del viejo mundo, entre otro sinfín de objetos.

Un agradable día de primavera para aquellos que tenían la oportunidad de ver el sol, Rauni le dio una visita a Sian alrededor de las 4 de la tarde. Este encuentro estaba previamente arreglado para la negociación de una hermosa espada que el comprador había deseado por años.

—50 mil, no pienso soltar nada más —declaró un hombre fornido con el cabello rubio tomado en una cola y corto por los lados. Llevaba una vieja y dañada chaqueta burdeo que usaba arremangada y una cantidad considerable de cinturones que sostenían quién sabe qué armas.

El hombre miraba fijamente a través de sus ojos verdes a la mujer tras el mostrador de vidrio que le llegaba a la cintura. Decenas de relojes análogos estaban desplegados en esa vitrina, esperando una eternidad a ser comprados. Ella, de brazos cruzados, miró a su cliente con desdén y luego agitó la cabeza indicando su desaprobación por su actuar.

—No hay trato. ¿Sabes cuánto me costó obtener una maravilla como esta? Mucho trabajo, muchas llamadas y muchas caras bonitas a viejos asquerosos. Así que no, 60 mil o esta belleza se queda conmigo —respondió la mujer, algo irritada. Se acomodó el cabello rojizo que comenzaba a taparle el rostro.

Rauni se inclinó sobre el mostrador y se acomodó sobre él con los codos. Una sonrisa de oreja a oreja apareció en su rostro y miró a los ojos pardos de su proveedora favorita con la intensidad de tener la victoria asegurada. Sian se la devolvió entrecerrando sus ojos, tratando de no dejarse vencer. Sabía que Rauni escondía su as bajo la manga. Cuando se dio cuenta de que este sujeto era un maestro en el arte del regateo, la chica comenzó a aumentar los precios de antemano sabiendo que Rauni siempre pediría una rebaja. A pesar de esto, se mantuvo firme, teniendo la esperanza de vencerlo en esta batalla.

El hombre de cabello dorado sacó del bolsillo interior de su chaqueta un sobre hecho de papel marrón y lo deslizó suavemente sobre el vidrio del mostrador. Luego, lentamente volvió a su posición inicial, sin dejar de mirar a la mujer y sin dejar de tener esa sonrisa sobre el rostro.

—¿Te dije que iba a pagar en efectivo? 50 mil kuramas, a tu disposición —Rauni le guiñó con su ojo derecho.

—¡Maldita sea! ¡Detesto negociar contigo! Pensé que pagarías usando una tarjeta, como siempre lo haces —Sian le arrebató el sobre y volvió a cruzarse de brazos, decepcionada por su nueva derrota. Normalmente se habría negado, pero necesitaba con urgencia esos kuramas en billetes para pagar una deuda que no le convenía mantener. No podía arriesgar tanto dinero.

—La verdad ese era el plan, pero a donde voy ahora necesito dinero en efectivo. Las zonas rurales no tienen mucho para vender utilizando tarjetas.

—¿A dónde demonios vas? Hace algunas semanas dijiste que te quedarías por aquí —la mujer le dio la espalda a Rauni mientras terminaba de contar los billetes y abrió una vitrina. Sin ella darse cuenta, el hombre la miró por completo, impresionado de que no se había dado cuenta antes de lo atractiva que era. Eso, o ella estaba diferente de la última vez que la vio.

En la estantería de la muralla, había una caja de madera de roble larga y angosta, puesta de forma horizontal. Dentro de ella había una espada (que ahora pertenecía a Rauni) con un filo de un color plata brillante. La guarda era de color negro con el llamativo diseño de un dragón alado mirando hacia la punta del arma. La empuñadura seguía el peculiar esquema con las escamas de la bestia, finalizando en una curva simulando una cola. A su lado dentro de la caja, descansaba su guarda de color negro, con tres adornos del mismo motivo.

Sian tomó el contenedor y lo puso sobre el mostrador. Al abrirlo, ambos objetos quedaron a la vista maravillada de Rauni y la mujer le hizo una invitación con la mano para que su cliente revisara el producto.

—¿Tiene nombre? —preguntó Rauni, tomando la espada y blandiéndola en el aire. Le dio unos golpes a la hoja con los nudillos y el sonido profundo que emitió el metal obligó al hombre a asentir con la cabeza cerrando los ojos.

—No. Y no soy muy buena nombrando tampoco —comentó ella poniendo las manos sobre el mesón.

Rauni miró de nuevo el arma e intercambió un par de miradas con la mujer de cabello rojizo. Pensaba con toda la creatividad que tenía por unos minutos hasta que su cerebro le aportó con una buena idea.

—Siagon. Ya sabes, algo de tu nombre y porque se inspira en un dragón.

—¡Que nombre más tonto! Búscale otro —respondió ruborizándose.

—Nah, está bien. Creo que le viene —Rauni rió mirando la cara de Sian hecha un tomate.

—Oye, no me respondiste. ¿A dónde diablos vas ahora? —se dió media vuelta para cerrar el estante y esconder su rostro del burlón cliente que tenía hace años.

—Lejos. Ni siquiera le he dicho a Louhi, pero lo que puedo decirte ahora es que será un trabajo peligroso y pagarán tan bien que podría comprar toda la mercancía que tienes ahora, dos veces. Incluyendo el maldito banjo que tienes colgado ahí —Rauni indicó el viejo instrumento que se encontraba en una vitrina de la pared que daba a su izquierda. El único objeto imposible de negociar para el rubio.

Sian soltó una carcajada incrédula que resonó por toda la tienda. Si un cliente hubiera entrado justo en ese momento, de seguro la risa lo hubiera espantado.

—¿Quién pagaría tanto por un trabajo de mercenario? Tu jefe claramente está mal de la cabeza.

—Un extranjero —su expresión dejó cualquier rastro de sonrisa.

—¿Bromeas? —el rubio la miró y negó con la cabeza, serio— Me imagino que ya habrás escuchado los rumores de la guerra que quieren iniciar.

—Estoy al tanto, pero es un riesgo que estoy dispuesto a tomar.

—Eres tan idiota algunas veces…—Sian soltó un suspiro, cruzándose de brazos nuevamente.

—¿Preocupada?

—Pff, si, claro —Sian le lanzó una mirada hostil—. Aunque me preocupa que esa billetera pudiera desaparecer.

—Muy graciosa. ¿Esa es la manera de tratar a tu mejor cliente?

—Claro que no. Pero es la manera correcta de tratar a clientes como tú —Sian sonrió con malicia y le lanzó una mirada intensa a Rauni.

El rubio se dio la vuelta en dirección a la puerta metálica y cuando la estaba abriendo, la voz de la mujer lo obligó a girar la cabeza.

—¿Rauni?

—¿Si?

—Dale mis saludos a Louhi. Y… no hagas nada estúpido —Sian le lanzó una bolsa cuyo contenido hizo un ruido similar a las canicas al aterrizar en la mano derecha de Rauni.

—¿Qué es esto?

—Cortesía de la casa. Ya sabes, hay que mantener la buena reputación de la tienda.

Rauni soltó una carcajada mientras salía por el umbral de la puerta. Al cerrarse, Sian quedó mirando la puerta de madera, en completa soledad a excepción del piano que sonaba sin parar a través de una antigua radio. Soltó un suspiro y se preguntó si servía para seguir haciendo esos espantosos negocios tránsfugos. Siempre le pasaba lo mismo con cada arma que vendía.

Oct. 2, 2018, 3:07 a.m. 2 Report Embed 1
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Mauricio Orta Mauricio Orta
Me ha gustado bastante el prólogo, ni tan corto ni demasiado largo. La narración y escritura son bastante buenas, y hacen un buen trabajo presentando a uno de los protagonistas de la historia, mientras al mismo tiempo ofrece un primer contacto con su mundo, cuya primera impresión es la de uno interesante. Estaré a la espera de los demás capítulos. Por ahora se ha ganado mi visto bueno. Saludos!
October 07, 2018, 19:19

  • Jorge Villalobos Jorge Villalobos
    ¡Muchas gracias por tu apreciación! Estaremos subiendo nuevos capítulos tan pronto como sea posible. November 06, 2018, 12:39
~