Carmesí Follow story

baltazarruiz154 Baltazar Ruiz

Irina Kovac, una habilidosa asesina a sueldo, recibe como cualquier otro día en estos últimos cinco años, un encargo anónimo para ejecutar a una persona dentro de las siguientes 100 horas. Un trabajo que sería igual a otros realizados por la experimentada agente. Sin embargo este encargo es diferente. El nombre escrito en tinta carmesí es el suyo. Ahora los que hasta hace unas horas eran sus compañeros, deben darle cacería mientras Irina intenta dar con quien desea su muerte.


Action Not for children under 13.

#persecución #aventura #Asesino-a-Sueldo
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The Assassins Guild I

I.I


Irina Kovac tenía muchas habilidades. Sabía doblar perfectamente las corbatas de sus amigos, hacer tres tipos diferentes de pastas con los mismos ingredientes, memorizaba las letras de las canciones que escuchaba tan sola una vez, podía multiplicar casi cualquier cifra mentalmente y podía armar una Glock 27 con los ojos cerrados sin fallar ni una sola vez. Aunque estas habilidades bien podrían ponerla al centro de una acalorada conversación o hacerla el alma de la fiesta, era todo menos lo que se podría esperarse de ella. Ciertamente no tenía amigos a quien atarle la corbata, comía siempre platillos de microondas, nunca cantaba las canciones que sabía de memoria y jamás ayudó a nadie que necesitara un cálculo inmediato. Eso sí, lo de la Glock 27 sí lo hacía regularmente, para ser precisos unas cinco veces por semana; a las 7:30pm, justo después de la ducha de rigor y justo antes de revisar su correo. Pensaba que leer las cartas después de relajarse le ayudaría a soportar lo que en ellas podría venir escrito. No porque temiera al recibo telefónico o al estado de cuenta de su tarjeta, sino más bien por aquellas cartas que podría recibir sin aviso cualquier día de la semana.

Esa carta no tenía remitente ni alguna otra especie de membrete que ayudara a identificar su origen. Era un sobre blanco sin más. Dentro de este venía una página de papel bond de 21.0 x 29.7 con un párrafo impreso en letras negras. Éste párrafo no era más que ceros y unos, un simple código binario. Irina había recibido esa carta hace apenas unos minutos. No le era difícil descifrar el código usando solo cálculos mentales, ya que como dije anteriormente, esa era una de sus tantas habilidades. Los mensajes enviados en binario eran sencillos; un hotel y un nombre, ni más ni menos. Hotel Plaza Martín, Karla Montalvo. Irina, que había estado todo tiempo este recostada en el sofá de la sala, se dispuso a ir a la cama. La misión comenzaría, como siempre, al siguiente día, a las 8:oopm.


I.II


—Bienvenida a Hotel Plaza Martín, ¿En qué puedo ayudarla, madame?

—Sí, vengo por una reservación a nombre de Karla Montalvo.

—Si es tan amable de esperar unos segundos, enseguida lo verifico. —El recepcionista revisaba el listado de reservaciones, mientras sin que éste se percatara, Irina hacía un recorrido visual por todas las personas que caminaban de un lado a otro por el lobby, tenía que estar alerta—. Sí, aquí está. Madame Montalvo, habitación 623.

—Merci, Monsieur —dijo guiñando el ojo.

      El procedimiento siempre era el mismo, llegar al hotel indicado, preguntar por el nombre indicado y después llegar a la habitación indicada. Todos los pasos eran en sí una desquiciada ruleta rusa. pero eso no importaba, llevaba cerca de cinco años haciendo lo mismo unas dos o tres veces por mes. No tardó en encontrar la habitación 623. Entró sin hacer el más mínimo ruido, estaba altamente capacitada para hacerlo, revisó a conciencia uno a uno los cuartos de la 623 hasta quedar satisfecha. El procedimiento así lo demandaba, además claro que el mismo sentido común. Después de despejar las dudas sobre si era o no la única persona en esa suite, se dispuso a proseguir con el siguiente paso: Tomar el sobre que estaba en la mesa de noche. Ella lo había visto desde que entró, era lo más importante y la principal razón por la cual estaba en ese lugar, leer el contenido de ese sobre.

      La situación era sencilla. Dentro del sobre se encontraba una pagina igual que la recibida por correo, pero con una diferencia. Solamente había un nombre con dos posibles acciones a efectuarse una vez leído. Si el nombre estaba escrito con tinta negra, no era prioridad y dependía exclusivamente de ella aceptar el encargo o no, de no hacerlo, otro tomaría el trabajo. Cabe destacar que esos trabajos eran menos cotizados, por lo que la ganancia era bastante precaria. Los nombres escritos en carmesí, eran en cambio los mejores pagados. La tinta carmesí significaba una única cosa: Que la persona a quien perteneciera ese nombre debería morir dentro de las próximas cien horas exactas. Cuatro días exactos a partir del momento en que era recibida la carta y debía morir a manos del agente quien había leído dicho nombre, sin excusas, sin contratiempos. Todo lo necesario par el encargo era llevado por el personal de servicio del hotel hasta la habitación de turno. Armas, documentos, dinero, incluso ropa. Recibir un nombre carmesí significaba un trabajo arduo y riesgoso. Desde acabar con un político «presidenciable», un empresario, el jefe de una mafia o hasta a un artista. No había límite. El agente debía llevar a cabo su misión para obtener un cheque de hasta seis cifras y la garantía de recibir únicamente nombres negros por lo menos unos 3 meses. Es decir, vacaciones. Irina tomó el sobre y se dispuso a leer la carta. Sin saber que serían a partir de ese momento, las peores cien horas de su vida.


I:III


      Cinco segundos después de abrir el sobre, un escalofrío recorrió la espalda de la joven. Sus mejillas naturalmente rosadas y sus labios rojos, lentamente se ponían pálidos, así como ella también caía lentamente de rodillas. Quizás se debió a un reflejo involuntario que su cuerpo recordaba su entrenamiento mejor que su cerebro, pero al acurrucarse de esa forma, pudo librarse de la primera ráfaga de disparos. Fueron cinco disparos desde la ventana, su cuerpo se movía solo ya que su mente aun no asimilaba lo que sucedía. Rápidamente buscó refugio tras la gran cama estaba junto a ella y tomó la Glock que llevaba entre sus ropas. A todo esto ya había sincronía entre su cuerpo y su mente, llegando a sentirse avergonzada de haber perdido la compostura. Era hora de poner en práctica lo aprendido y salir viva de ahí a toda costa.

      La segunda ráfaga de balas hizo su aparición. Irina no podía hacer más que agacharse, poner sus pechos lo más pegado al suelo junto a todo su cuerpo. Por el ángulo de los disparos sabía que el tirador estaba en el edificio de enfrente haciendo imposible que ella le disparara antes de que él le volara los sesos. La vía de escape era la puerta por donde entró pero existía la posibilidad de un segundo agente esperando afuera. Mas no podía quedarse ahí toda la noche. Con esfuerzo logró deslizar el minibar de la suite hasta la otra esquina de la habitación y justo cuando el tirador disparaba hacía ese lugar, Irina salió ágilmente hacia el pasillo, esperando el ataque de otro asesino a sueldo. Pero no había nadie, los demás inquilinos habían salido a ver lo que sucedía, por lo que un ataque con tantos testigos sería inconcebible.

      Aprovechando la algarabía de los demás huéspedes, volvió a esconder su Glock entre sus ropas y se dispuso a salir de ese hotel. Debía hacerlo rápido, desconocía la cantidad de agentes que estaban tras sus huesos e incluso no sabía si el personal del hotel estaban en su contra. Solo contaba consigo misma. Llegando al lobby tuvo la impresión de ver a por lo menos dos agentes más pero que no hicieron un mínimo intento por detenerla. Tomó un taxi sin especificar su destino, su apartamento ya no era seguro pero temiendo lo peor sus otras dos casas de seguridad tampoco lo eran, su último recurso era seguir moviéndose, enfrentar uno a uno a los agentes que la seguían en ese momento y sólo entonces poder detenerse a pensar su siguiente movimiento. Pero todo cambió cuando su celular recibió una llamada.

—Parece que saliste con vida del hotel, aunque bueno, fue porque así lo dispuse.

—Endrit. —La sangre de Irina tornábase caliente en un instante—. Mal nacido ¡Así que tú estás detrás de todo esto! ¿Que carajos ocurre?

—¿De esa manera agradeces al tipo que te acaba de salvar la vida? Los cuatro agentes que estaban cazándote son de primer nivel, igual de buenos que tú y uno de ellos muchísimo mejor. A puesto que no te percataste de él.

«Entonces eran cuatro, solo sentí a tres». Pensó para sí.

—¿Pero de qué hablas? Dime para comenzar, ¿cómo es posible que mi nombre aparezca carmesí? ¿quien quiere verme muerta?

—Niña, tú sabes como funciona esto. Los encargos son anónimos, los agentes elegidos al azar. Es imposible para mí darte esa información. Lo único que pude hacer fue detener a esos perros por unas horas. Quien te mate se lleva el premio. Así funciona nuestro gremio.

—Si sabes como funciona todo, ¿por qué los detuviste?

—Llámalo cortesía profesional.

—Bastardo.

—Tan temperamental como siempre. ¿Sigues en el taxi que tomaste? Bájate y camina hacía el centro de la plaza que está a unas cuadras de ahí. No te atacaran, confía en mí.

Irina caminó rápidamente entre la multitud. Tantas personas la hacían sentir un poco más segura. Por su cabeza pasaban miles de preguntas por minuto. Pero no había tiempo para ello, era el momento de escuchar a Endrit, el hombre que le había enseñado el arte de matar.

—Ya estoy en el centro de la plaza. Habla de una vez.

—Te diré esto por dos razones principales. La primera es que ésta es la primera vez que solicitan asesinar a uno de los nuestros y eso me molesta. La segunda, creo que eres un recurso importante y nos has hecho ganar mucho dinero. Por mucho eres la que más trabajos carmesí ha completado y la única que no toma los tres meses de gracia que solemos darles por cumplir la misión.

—Wow, si lo dices así debería sentirme halagada.

—Deberías. —Después suspiró, Irina pudo escucharlo pero no dijo nada—. Te preguntaré algo una sola vez y de ello depende si corto ésta llamada o no.

—Te escucho.

—Irina Kovac… ¿Quieres vivir?

En ese momento la muchacha de apenas veinticuatro años de edad, se apretó fuertemente el móvil contra su oreja. Nunca he había planteado el hecho de vivir. Enfrentaba la muerte como algo natural, pero no se había detenido a pensar sobre vivir. Quizás ciertamente no lo merecía, después de acabar con la vida de tantas personas, el morir era una especie de justicia divina. Una bruma negra parecía brotar de su corazón, cuando un tímido “Sí” salió de su boca.

I.IV

Endrit sonrió al otro lado del teléfono pero no dejó que Irina se diera cuenta, la solución no era simple y no había lugar a positivismos simplistas. El Gremio operaba bajo reglas sencillas pero inquebrantables y él lo sabía mejor que nadie. Desde que se enteró de la petición de asesinato de su pupila ideó un plan para liberarla de su fatídico destino. Los peticionarios, los clientes, aquellos que solicitaban un servicio, lo hacían de forma anónima, después de llevarse a cabo el trabajo el pago era depositado en diferentes cuentas bancarias en paraísos fiscales.

—Y ahí está la clave de tu salvación.

—No entiendo.

—Si encuentras a quien te quiere muerta y lo matas primero, no habrá quien pague por el trabajo y nadie, nadie de este gremio trabajaría gratuitamente.

—¿Olvidas lo que acabas de decir? Son clientes anónimos, ¿Cómo podría descubrir quien realizó el encargo?

—Vamos Irina, eres más lista que eso. Cálmate y piensa un poco todo lo que ha sucedido hasta este momento.

Estaba nerviosa, más de lo que jamás había estado. Pero se percató enseguida que esa no era la actitud de una profesional. Respiró profundamente y luego recreó toda la escena desde que llegó al hotel, hasta cuándo comenzó el ataque.

—Mi nombre.

—¡Bingo!

—Irina Kovac es un nombre falso que utilizo desde hace unos 4 meses. Cada cierto tiempo lo cambio para desaparecer sin dejar huellas.

—Pero en la petición decía claramente Lucile Legrand. Tu nombre real.

—Fue tal la impresión que no me detuve a pensar en ello. La última vez que vi mi nombre verdadero fue hace más de 10 años. Pero solamente tú sabes eso, ¿seguro que esto no es obra tuya?

—Vamos, si te quisiera muerta ya lo estuvieras.

—El cliente debe ser alguien de mi pasado. ¿Pero quién?

—Eso debes averiguarlo sola. El tiempo que compre para ti termina a la medianoche. Me dieron esa tregua con la condición de no ayudarte más después de eso. Estarás sola una vez que cuelgue la llamada. Después tendrás 4 días para encontrar a quien te quiere eliminar. Y ya sabes que sucederá después, ¿verdad?

—Si los agentes no logran realizar el trabajo en el tiempo establecido, recibirán una penalización dependiendo de las circunstancias y serán relevados por los dos agentes de mayor rango del gremio. ¿Quienes son los dos rangos más altos actualmente?

—Tsubame Nakajima y yo, somos de Rango SS.

—Vendrás por mi si no logro escapar.

—Sin dudarlo.

Una sonrisa apareció en los labios rojos de Irina. Desde que comenzó a trabajar en el gremio tuvo la idea de usar un labial del mismo color que de los encargos importantes, un carmesí intenso. Entre los agentes habían apodos que los identificaban, el de ella era el Shinigami Carmesí. Esa sonrisa involuntaria anunciaba la verdadera personalidad de la joven, era sin duda alguna una diosa de la muerte y Endrit lo sabía, toda su intervención se debía a que en el fondo de su corazón temía enfrentarse al demonio que él mismo había creado. Irina lo sabía.

—De acuerdo, veamos quien sobrevive al final de esto —dijo mientras sonreía.

—Parece que la Shinigami por fin apareció, he… Nos vemos en cuatro días.

—No si encuentro a ese infeliz primero.

Irina se levantó de la banca donde había estado sentada todo este tiempo, después salió rumbo a la estación norte. Tenía tres horas para eliminar su rastro y comenzar su cacería.


********


   Eran las 9:00pm cuándo Endrit colgó el telefono. Estaba sudando y fue por un trago de Whisky. La carrera que nunca hubiera corrido por su cuenta había comenzado. Atrás de él Tsubame permanecía callada. Él apenas se dio cuenta que estaba ahí.

—Escurridiza como siempre, Seishin.

—Sabes que nunca me gustó ese sobre nombre.

Tsubame era japonesa, trabajaba en el gremio desde los 12 años. Era blanca como la nieve y el cabello negro y perfectamente lacio apenas si llegaba a sus hombros. Siempre vestía traje y portaba consigo una katana.

—Lo se. Solo… No me siento bien.

—En serio iremos por ella.

—Si André, Nikola, Cristina y Dragomir no hacen su trabajo, si.

—Un agente rango B, dos rango A y un rango S. A eso llamo no escatimar en recursos.

—Irina merece toda esa atención. Si te confías podría tomar tu lugar sabes.

—No entiendo porque es especial para ti.

—Tú y yo hacemos esto porque es nuestro trabajo. Ni más ni menos. No hay emociones de por medio. Ella es diferente. Su sed de sangre es innata.

—¿Como una psicópata o algo así?

Endrit no dijo nada más. Tomó el resto de whisky que quedaba en su vaso y se fue a su habitación. Tenía cuatro días para despejar su mente. Cuatro días para pensar cómo detener a Irina, el Shinigami Carmesí.

Sept. 17, 2018, 9:26 p.m. 11 Report Embed 21
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Lola Bach Escritora Lola Bach Escritora
La primera vez que entre a esta plataforma me atrajo tú historia..... me gusta la forma en que redactas.
Dec. 9, 2018, 9:54 a.m.
Friki NAVA Friki NAVA
me gusto
Oct. 24, 2018, 1:06 a.m.
La chica La chica
me ha encantado, ya me he enganchado 🙂❤️
Oct. 11, 2018, 11:45 a.m.
Marcus Turkill Marcus Turkill
¡Me encanta! Un trama super atrapante, al igual que una buena película. Buen trabajo.
Oct. 2, 2018, 3:26 p.m.
Verónica Luna Verónica Luna
Bueno gracias por compartir está historia me encantó desde q empecé a leer cada capítulo me hace sentir que estoy viendo una pelicula de acción y suspenso.
Sept. 24, 2018, 4:55 p.m.
Katerina Az. Katerina Az.
Ok, me tomé un momento para leer mientras esperaba una llamada. Mi jefa casi me tira un sopapo por distraída, pero valió cada maldito segundo XD Es la primera vez que leo algo tuyo, estuve intentando hace como 2 semanas, pero con tanta mudanza me perdí... ¡AY! ¡CÓMO ME ARREPIENTO! Hermano, amigo, shady,... ¡Esto es genial! Te juro que me sentí transportada a una película de acción, estaré pendiente de cada actualización... ¡HE AMADO ESTO! ¿DÓNDE DEPOSITO TODO MI DINERO PARA CARMESÍ?
Sept. 17, 2018, 4:51 p.m.

  • Baltazar Ruiz Baltazar Ruiz
    En la cuenta bancaria número.... Nah! Esto es completamente gratuito, solo acepto cariño y shade como pago ;-) Sept. 17, 2018, 4:57 p.m.
Marcela Valderrama Marcela Valderrama
I love it.
Sept. 17, 2018, 4:36 p.m.
Michelle  Camacho Michelle Camacho
Me alegra verte aquí, tu libro es de mis favoritos y se que triunfará mucho porque es estupendo!!!
Sept. 17, 2018, 4:30 p.m.

  • Baltazar Ruiz Baltazar Ruiz
    Está donde merece estar! Muchas gracias! Sept. 17, 2018, 4:33 p.m.
Michelle  Camacho Michelle Camacho
Es increíble la forma en que logras llegar, todo pasa claro en mi cabeza, adoro tu historia amigo mío y amoooo a Irina
Sept. 17, 2018, 4:30 p.m.
~

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