A escondidas Follow story

lisette-alvarez1535829001 Lisette Alvarez

Yara y Yamal son dos jóvenes que han unido sus vidas por mantener una tradición y, principalmente, una empresa. Con intereses muy dispares y una personalidad muy fuerte, cada uno estará enfrentado a descubrir, a escondidas, lo que esperan realmente de sus vidas.


Romance Romantic suspense For over 18 only. © Código de registro: 1809098314780 Fecha de registro: 09-sep-2018 14:03 UTC
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Prologo

“De nadie seré, sólo de ti…

Hasta que mis huesos se vuelvan cenizas

Y mi corazón dejé de latir…”

(Pablo Neruda)


Código de registro: 1705262420502

Fecha de registro: 26-may-2017 3:04 UTC


Mordiéndose la boca, una y otra vez, Yara observó por última vez aquel horizonte azulado.

Aspirando aire con fuerza, se dijo a sí misma que volvería lo más pronto posible.

Pero aquello no podía saberlo. Lo más probable es que jamás lo hiciera.

Frunciendo la mirada, odio más que nunca a su abuelo y su tonta promesa. Nunca en la vida pensó que aquello pudiese volverse realidad.

Yamal y ella apenas en la vida se habían visto, y sólo recordaba que era un mal genio y un energúmeno de lo peor, aparte de tener unos enormes ojos verdes que la miraban con desdén.

Pasando dos dedos tirantes sobre un ojo quiso concentrarse en el paso crucial que iba a dar.

Todos sus sueños quedarían atrás para convertirse en la mujer de Yamal Yilmaz, lo cual significaba estar muerta en vida.

Una lágrima rodó por una de sus mejillas mientras que un sentimiento de impotencia se atenazó en cada parte de su cuerpo.

Por un segundo, estuvo tentada a maldecir a su abuelo: escupirle en la cara que podía irse al infierno, que estaba hasta las narices de esta estupidez… pero no podía.

Él se merecía que hiciera este sacrificio, y mil más si con ello él era feliz.

Lo amaba como a nadie en este mundo.

- Yara… - la voz suave de la sra Cromwell la sobresaltó brevemente – Yara querida… tu abuelo está preguntando por ti – la mujer mayor se acercó mirando a la chica con preocupación – hace rato que estás aquí y no puedes perder el avión.

- Lo sé – resopló ella con la voz apretada con la vista al frente sin ninguna intención de volverse hacia ella

- ¿Estás bien? – quiso saber al apreciar el semblante alicaído de la nieta de Aníbal. Había escuchado lo de la fastuosa boda de la muchacha, pero no había creído en los chismes sobre lo forzado del compromiso.

- Estoy bien – y frotándose el cachete con rudeza con el borde de la manga de su cazadora, se volvió sobre sus talones y paso por el lado de la sra Cromwell, sin verla, en dirección a su ruina.

- Pobrecilla… - susurró la mujer observando alejarse a la muchacha con simpatía. Después de todo la conocía desde el día en que se vino a vivir a la casa de su vecino de toda la vida, haciéndose cargo de Yara completamente solo - ¡qué Dios proteja a esa niña!

*******

Tamborileando rítmicamente los dedos sobre la mesa de caoba, un hombre miró el cielo con una sonrisa pintada en el rostro.

Su corazón palpitaba a mil y es que la sola idea de que ella estuviera frente a él lo hacía sonreír como un idiota.

- Veo que estás feliz – indico su abuelo mirándolo de reojo al pasar por su lado.

- Así es – expreso este estirando más los labios. Sabía bien como a ese viejito le irritaba la felicidad.

- Ten cuidado – repuso sacudiendo su dedo – no vaya a ser que te envenenes con su propia ponzoña… ¡esa niña es de cuidado! – exclamó recordando las veces en que Yamal salía disparado mientras Yara iba tras él con un bate de béisbol.

- Lo sé – un suspiro involuntario se escapó de sus labios – eso es lo que más me gusta de ella.

Meneando la cabeza sin poder comprender como su adorado nieto se podía haber fijado en semejante fierecilla, se encamino hacia el jardín; tenía que buscar un lugar de paz ahora que su casa estaba punto de convertirse en un campo de batalla.

Cruzándose con el anciano, un jovencito de unos 15 años le dedico una mirada de diversión. Estaba visto que, con la llegada de Yara, las cosas en su casa estarían con mucho movimiento.

- ¿Preocupado? – preguntó el chico a Yamal indicando a su abuelo.

- No lo sé – repuso este alzando los hombros - no me lo dijo.

- Últimamente siempre está preocupado – y se río mientras intentaba inyectar un tono formal – sobre todo ahora que su nieto mayor será oficialmente un hombre casado.

- ¡Y muy feliz!

Tenía la plena seguridad que su vida sería dichosa.

- ¡Dios te escuche, hermano! -Murat le dirigió una mirada preocupada – recuerda que estás hablando de Yara, no de la linda de Anabel, a quien por cierto mandaste a paseo hace no mucho.

Aquella era una linda jovencita a quien su hermano sedujo con éxito, pero la pobre lo pasó pésimo gracias a los desplantes de Yamal.

- Mi vida está unida a Yara – y con ensoñación, recalcó - ¡ya lo verás!

Palmeando el hombro de su hermano, Murat intentó contagiarse de su optimismo.

Sept. 2, 2018, 12:27 a.m. 2 Report Embed 0
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Jackie Inkspired Blogger Jackie Inkspired Blogger
¡Hola! Tu historia ha sido revisada por el equipo editorial de Inkspired. ¡Enhorabuena! La hemos dejado en estado En Revisión, ya que aún creemos que puedes corregir pocos errores ortográficos que aún tienes. Una vez que lo hagas, procederemos a revisarla de nuevo y ponerla en Verificada. Esto te dará más alcance entre los lectores. :) Ánimo y feliz escritura.
Sept. 20, 2018, 8 a.m.

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