Un gato contra el orbe de las tormentas Follow story

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Lydia Deetz y Percy, emprenderán una búsqueda para develar el misterio de un objeto mágico creado en los años veinte, el cual tiene el poder de manipular el clima a nivel global.


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#góticas #Winona-Ryder #Lydia-Deetz #gatos #bolivia
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Resplandor en la tormenta

Dedicado a Winona Laura Horowitz

Winona Ryder como Lydia Deetz

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UN GATO CONTRA EL ORBE DE LAS TORMENTAS

Capítulo 1: Resplandor en la tormenta

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Un viejo automóvil Ford modelo 1915 iba por el camino de tierra, el polvo que levantaba no era muy perceptible a la distancia debido a lo avanzado de la noche en la cual no se vislumbraba ni la luna ni las estrellas a causa del cielo encapotado.

El automóvil se detuvo frente a una vieja cabaña que parecía desmoronarse, frente a ella, un hombre muy anciano les esperaba, era un nativo americano.

El conductor se bajó del vehículo para abrir la portezuela posterior. Una elegante mujer con vestidura oscura salió de la movilidad, sus ropajes hacían juego con la oscuridad de la noche, sólo el pequeño bulto que llevaba desentonaba con su aspecto ya que este estaba cubierto por una tela blanca.

―Señora Theda Bara, me alegro que haya llegado sana y salva ―decía respetuoso el anciano―. Por favor, pase a mi humilde casa.

―Lo siento Cuervo Gris, pero no dispongo de mucho tiempo. Creo que me descubrieron y no debo permanecer quieta para despistar a mis perseguidores, ten, confío en que tú puedas esconder esto mejor de lo que yo lo hice.

El hombre recibió de la mujer el bulto envuelto y reveló su contenido: era un orbe, el cual emitió un resplandor que iluminó el lugar de manera sutil, pero lo bastante como para iluminar la cabaña y los alrededores.

―Que el dios y la diosa nos protejan si el orbe llega a caer en manos equivocadas ―dijo la mujer de piel blanca como la nieve.

Dentro de la cabaña, una niña pequeña observaba la escena con una mirada de curiosidad y asombro.

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Sesenta años después…

El cementerio lucia sombrío en esa tarde que estaba a punto de ser golpeada por una tormenta, ya que el viento mecía las ramas de un árbol muerto en cuyo tronco se asomaba una forma que emulaba a la de un rostro ultraterreno de características pavorosas.

Nadie en su sano juicio decidiría estar en el cementerio en ese momento, sin embargo, la figura de una joven adolescente no sólo se vislumbraba en el lugar, sino que ella estaba justo delante del árbol sin mostrar atisbo alguno de miedo.

Un sonido extraño hizo que la joven girase el rostro hacia una lápida del cementerio. Se acercó con cautela a medida que el extraño sonido parecía intensificarse, parecía que un cadáver quisiese salir del suelo para cebarse con la carne de los vivos.

La joven extendió el brazo para tocar la lápida, los lejanos truenos ya se escuchaban a la distancia, la tensión en el ambiente era palpable.

―¡Pickaboo! ―Un gato negro saltó sobre la lápida, sus ojos amarillos, preciosos como dos trozos pulidos de ámbar miraron picaros a la chica.

―Percy, muy divertido. Eres un gatito travieso.

―¿Te asusté Lydia? ―dijo el gato parlante.

―Creo que se necesita mucho más que eso para asustarme. Después de todo soy gótica.

La joven de las oscuras vestimentas extendió los brazos y el gato saltó hacia estos, sin embargo, en vez de permanecer sujeto por los brazos de su ama, el pequeño animal se transformó en un chico gato, el cual a su vez extendió los brazos. Así, ambos jóvenes se abrazaron y luego de darse un breve beso, apuraron el paso para ir a su casa antes de que la tormenta les alcanzase.

La casa de Lydia se encontraba en la cima de una colina elevada que dominaba los alrededores de Winter River, el pueblo en la que ella y su padre moraban, junto a su madrastra. Las primeras gotas de lluvia ya caían sobre los jóvenes a la vez que los truenos hacían vibrar los ventanales de la casa de estilo victoriano.

El cielo estaba tan encapotado de nubes oscuras, que parecía mucho más tarde de lo que en realidad era. Lydia pulsó el interruptor de la luz y los focos de la entrada iluminaron el lugar, pero sólo por un breve momento.

―Charles, se fundió uno de los fusibles ―decía Delia, la madrastra de Lydia.

El hombre fue a revisar los fusibles, pero al cabo de un rato regresó con la noticia de que no era un problema de los fusibles, sino que la red eléctrica al parecer había sufrido una interrupción debido a la tormenta.

―¿Estás seguro Charles?

―Debe de serlo, no veo que las casas del pueblo tengan luz.

―Iré a traer las velas ―se ofreció Lydia, y junto con Percy, fueron a buscar estas junto con algunos candelabros.

La casa fue iluminada por las velas y tanto Lydia como Percy, pasaron una velada agradable viendo como la tormenta parecía desatar una inundación a la vez que el fuerte viento aullaba como lobos hambrientos y los rayos dibujaban sombras tenebrosas en las edificaciones del pueblo.

―Lydia, ¿qué es eso? ―preguntó Percy al señalar un extraño brillo a la distancia.

―No lo sé, parece ser algo de naturaleza mágica. Está muy alejado del pueblo, pasando Peaceful Pines.

―Ya me entró la curiosidad, quisiera investigar.

―Lo haremos, pero primero que pase la tormenta. Y al juzgar como está el cielo, creo que tendremos que esperar hasta mañana.

Ambos volvieron a ver el extraño resplandor a la distancia, el cual parecía ir y venir a medida que pasaba la tormenta.

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Lydia salía de la escuela para señoritas Miss Shannon, tomó su bicicleta y pedaleó hasta salir de Peaceful Pines, la zona de clase alta del pueblo. En uno de los cruces la esperaba Percy, quien también llevaba una bicicleta.

―¿Por qué no llevaste la tándem desde el principio? Eso sería mejor que llevar dos bicicletas.

―Sí, pero hubiese sido sospechoso ir a la escuela con un tándem.

―¿Vamos entonces?

―Sí, hice algunas averiguaciones en la escuela, y me enteré que saliendo de Peaceful Pines, se encuentra un viejo cementerio indio.

―¿En serio?

―Sí, al parecer toda esta área estaba ocupada antes por nativos americanos. Luego estos fueron llevados a reservaciones indígenas, pero hasta principios de siglo el cementerio seguía usándose por los pobladores originales del lugar.

Ambos fueron pedaleando hasta alejarse del pueblo, tuvieron que entrar a una zona boscosa, y cuando se preguntaban si estaban o no perdidos, encontraron un claro en el cual hallaron el viejo cementerio abandonado.

Al parecer la tormenta pasada había causado un deslave, el cual había interrumpido el curso normal de uno de los rios próximos al pueblo, este siguió su marcha y llegó hasta el cementerio, causando gran daño y exponiendo las tumbas.

―No veo ningún esqueleto Lydia.

―A mediados de los cincuenta se llevaron todos los restos a la reservación indígena. Lo que está aquí son sólo sepulcros simbólicos.

Los dos se pusieron a revisar el lugar y fue Percy quien encontró la fuente del raro resplandor, era un orbe, como una especie de bola de cristal que en ese momento parecía tener un leve brillo propio desde su interior. El objeto llamaba a los dos jóvenes a develar su misterio.

CONTINUARÁ…

Aug. 2, 2018, 1:52 p.m. 0 Report Embed 0
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