Un gato enamorado de una alfombra Follow story

captainleon CharmRing

Un gatito boliviano se refugia en una vieja casona, allí encontrará una bonita alfombra. juntos gato y alfombra encontraran la amistad y el amor.


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#niños #gatos #bolivia #cuento-para-dormir
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El ático

UN GATO ENAMORADO DE UNA ALFOMBRA
Capítulo 1: El ático


La tarde había caído en la ciudad y lo oscuro de la noche poco a poco iba adueñándose de la bóveda celeste junto a su inseparable hermana: el frío nocturno.

Un gato de coloración café claro se despertaba de su siesta y agitando su cabeza se desperezaba.

―Estos humanos son muy ruidosos ―decía el gato de ojos verdes―, no comprenden el valor del silencio.

En los alrededores del parque, montón de personas estaban ataviadas con gorros multicolores de bufón y camisetas deportivas, todos ellos iban hacia los restaurantes y cantinas varias para ver al equipo boliviano enfrentarse a un rival extranjero.

―¡Bo, bo, bo, li, li, li, via, via, via! ¡Viva Bolivia! ―cantaban alegres los transeúntes.

Viendo que iba a caer bajo la agradable tentación del sueño, el gato sacudió su cabeza y luego se incorporó para luego realizar los estiramientos de rigor para desperezarse.

El gato elevó su mirada al firmamento que ya empezaba a mostrar las primeras estrellas, algunas azul pálidas y otras de un rojizo brillar, todas ellas destellando a intervalos irregulares y que parecían reírse de los bigotes del gato que en ese momento eran movidos por el frío viento.

El felino empezó su ronda nocturna con la esperanza de cazar uno que otro ratón cuando de repente el fuerte sonido de los petardos reverberó por todo el ambiente con estruendoso rugir.

―¡Qué es eso! ¡Mejor me escondo! ―gritó el gato y empezó a correr lo más rápido que le permitía sus cuatro patas.

En plena carrera el gato se topó con pitbulls quienes apenas le vieron empezaron a perseguirle.

―Vamos primor ―le decían burlones los perros domésticos―. Sólo queremos morderte esas bonitas patitas tuyas corazoncito.

«Perros», pensaba el minino en plena huida. «¡No soy una chica! ¡Soy un chico y bien macho!»

Los perros tenían resistencia pero nada podían hacer ante la veloz carrera de su presa la cual gracias a su cola, daba veloces giros que mareaban a los pitbulls.

El gato decidió que debía probar suerte e intentar ingresar a una casa.

―¡Por allí! ―pensaba en voz alta el misifus, y después se embaló hacia un tacho de basura, saltó sobre este y aterrizó sobre la pared.

―¡Baja gatuno! ―le ladraban los perros con furia.

―Ni en broma ―les contestaba el gato que a continuación hizo gala de indiferencia suprema y se puso a acicalarse con la mayor calma del mundo, justo allí frente a los perros que seguían ladrando por la frustración.

―¡Ya cállense perros! ―se escuchaba como alguien gritaba y luego un baldazo de agua fría caía sobre los pulgosos haciéndoles huir en carrera.

―¡No olvidaremos esto minino! ―le gritaban los perros mientras huían.

―¡Pues yo lo olvidaré todo para cuando me vaya a dormir esta noche hocicudos! ―les contestaba el gato en un grito.

―¡Ya cállate gato! ―gritaba el mismo hombre de una de las habitaciones de la casa y luego de desparecer por el marco de la ventana, volvía a salir pero esta vez agarrando un viejo zapato con la intención de arrojársela al gato.

―¿Eh, a donde se fue? ―se preguntaba el tipo y luego volvió a desaparecer tras el marco de la ventana y cerrando de un golpe esta junto con las cortinas.

«Claro humano», pensaba el gato. «Como si me fuera a quedar quieto para me arrojes tu feo zapato que de seguro huele a tus sucios y sudorosos quesos.»

Nuevos petardos estallaban en el ambiente y el minino divisó que una ventana de la casa estaba rota.

Ni corto ni perezoso el ágil intruso ingresó a la casa y empezó a deambular por el lugar.

Había mucho polvo en todas partes y todas las puertas del lugar estaban abiertas, eso dio algo de esperanza al gato con respecto de encontrar un ratón o dos para merendar.

En una de las habitaciones, al parecer el ático, era iluminado por la luz de la luna que entraba por uno de los sucios ventanales y le daba al ambiente un aspecto que casi podría considerarse como acogedor.

El gato empezó a olfatear por los rincones pero no encontró bocadillo alguno que perseguir y engullir a continuación, por lo que luego de dar una rápida mirada a todo el lugar, decidió dar la vuelta y probar en otra habitación.

―Espera, no te vayas.

Un tímido y suave timbre de voz apenas audible salió de alguna parte del poco iluminado y polvoriento ático, haciendo que el gato diese un brinco y fuese a ocultarse detrás de unas cajas.

«Creí que no había nadie aquí », pensaba el gato y con sumo cuidado fue hacia la puerta.

―Por favor no te vayas, estoy tan sola ―pedía una delicada voz en un murmullo de súplica.

―¿Dónde estás? ―preguntó con cautela el gato.

―Aquí, aquí, en este rinconcito iluminado.

El gato se aproximó y vio a quien le hablaba... era una alfombra.

CONTINUARÁ...

July 29, 2018, 12:41 p.m. 0 Report Embed 0
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