Una luz entre Tinieblas Follow story

amybuen0 Amanda Bueno

Ángela y Axel.  Ambos estuvieron en el concilio,se separaron al escoger uno de ellos ir en contra del plan de Dios. Ángela viene al mundo y Axel se convierte en un súbdito de Satanás.Al ver que por su culpa interferirá sus planes decide tentarla y para eso envía a unos de sus siervos. Él jamás sabrá que es el amor.Pero eso cambia.Ha tentado muchas veces y ha llevado a muchos a la destrucción pero decide ir en contra de lo que escogió. Es diferente


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Resilencia

~Axel~


Todo a mí alrededor es abrumador. Estoy solo, no tengo a nadie. La oscuridad en la que me encuentro es perturbadora y deseo largarme de aquí, como alma que lleva al diablo; pero lamentablemente estoy condenado a permanecer en este infierno para siempre.
El dolor, la culpa, el sufrimiento, el odio, el miedo, la frustración, la rabia, la desesperación y entre muchos más, es lo único que sentimos. Una sola decisión me llevó a tener una vida eterna de condenación.

Yo Anselmo, pero también conocido como Axel. Soy uno de los muchos hijos espirituales que se rebelaron contra el plan de Dios. Ahora no podemos obtener un cuerpo, pero lo que si podemos, es desviar sus almas a los que si lo tienen. Es nuestro deber, nuestro castigo, estamos sujetos a ello.
Y creedme nos está yendo de maravilla.

Nuestro trabajo a tiempo completo es tentar a los humanos hasta llevarlos completamente a la destrucción, nuestro objetivo es que lleguen a ser miserables, igual que nosotros, e igual que él. Satanás.

— ¡Agh!

Me cojo la cabeza con ambas manos, estirándome el pelo, cierro los ojos tan fuerte que puedo ver como la oscuridad se intensifica.

¡Agh!

El eco de mi grito es lo único que se oye. Estoy harto, harto de estar aquí. La frustración que siento con mí alrededor, conmigo mismo es insoportable. No hay ni un solo día que no desee irme de aquí.
Pero no puedo, es totalmente imposible, yo escogí esto.

Recuerdo a Thalía dándome su mano para no irme con ellos, para no cometer el mayor error de mi vida.

Señor

Siento la presencia de alguien.

Siento una mano en mi hombro y al instante me aparto de ella. Su risita invade mis oídos y siento claramente como le gusta verme así¿Qué quieres? hablo entre dientes, dándole la espalda aún—. Es la hora su voz expresa placer y yo solo me limito a fruncir el ceño. No hay ni un solo día que no venga a decirme que ya es la hora—. Lo sé, ya no hace falta que vengas más.

Eso lo decidirá él y lo sabes.

Aprieto mis nudillos hasta volverlos blancos y me giro lentamente, despreciando totalmente su compañía. Camino hasta ponerme enfrente de ella — ¿Te recuerdo con quien estás hablando?—sigo mi marcha pero sin antes dar un golpe con mi hombro su hombro, haciendo que retrocediera. Saco una ligera sonrisa por mi parte y doy pasos firmes ocultando todos mis anteriores sentimientos. Se me da muy bien hacerlo— Axel —me detengo al escuchar mi sobre nombre.

— Acostúmbrate, no es tan malo.

Hago caso omiso a sus palabras y sigo mi camino. Muerdo mi labio inferior cabreado. Ella tiene razón. Por mas que quiera no puedo, me quiere solo para él. Mi ira hacia los humanos le ha llamado la atención, al parecer hago mi trabajo demasiado bien. Todo lo que siento se triplica al verlos. Es el único sentimiento positivo que puedo llegar a tener es la satisfacción. Ver a los mortales sufrir y caer en la misma miseria que nosotros (yo) hace que disfrute.

— Sabes perfectamente que no voy aparecer así que olvídalo.

— Tiene un nuevo trabajo para ti. Por lo que sé, te va a gustar.

Con unas habilidades especificas que tenemos desaparezco, como si fuera un fantasma. Nosotros/as somos "Los hijos de Perdición" o como nos conocen en el mundo terrenal "Demonios" o "Espíritus malignos".

Ahora estoy en la tierra, pasando por desapercibido ya que no me ven. Observo a mi humano acercándose a un encuentro con unos "amigos". El día anterior le había convencido de que gastara una pequeña broma a los chavales que no paraban de meterse con él. Aunque fue todo un éxito , no evito que fueran a por él después.

Espero que estés listo para la paliza que te va caer.

Puedo leer sus pensamientos y está claro que se muere de miedo. El chico tiene catorce años y cambio cuando sus padres decidieron mudarse a Estados Unidos. Siempre había sido un chico particular aunque antes era difícil tentarlo ahora soy capaz de influenciarlo mucho más que antes. Todos los humanos tienen el libre albedrio es la habilidad de elegir entre el bien y el mal, y de actuar por ellos mismos. El derecho de dirigirla es uno de los dones más grandes que Dios les ha dado. Mientras están en la tierra, se les probará para ver si utilizan su albedrío para demostrar su amor por Dios al guardar Sus mandamientos. El Espíritu Santo puede guiarlos para que utilicen su albedrío con rectitud. Puede sonar bastante extraño pero es lo que oído, a diferencia de nosotros. Nosotros perdimos obtener esa habilidad cuando rechazamos el plan de Dios; la última vez que la ejercimos fue en la preexistencia. No podemos decidir por nosotros mismos y la verdad muchos de nosotros tenemos envidia a los humanos.

David ni siquiera dijo una palabra sabia perfectamente que nadie le ayudaría. Solo se limito a sentir los golpes. Su matón extiende vigorosamente el brazo adelantado, que lanza el puño, con una ligera inclinación del busto (hacia la derecha, mientras el hombro acaricia su mentón) para coger velocidad y fuerza. Apoya el peso corporal esencialmente en la pierna atrasada. Las piernas no se mueven (la distancia se debe ganar con ellas, pero esta vez es la ejecución), con el pie adelantado en dirección al blanco.

El brazo ejecuta una rotación interna (como si abriera una puerta, para conseguir un giro que haga más daño, como gira la bala en el ánima del cañón). El codo no se levanta. Se parte de una posición codo-cadera y ahí devuelve el golpe.

David ni siquiera pudo hacer ningún movimiento, abatido cayo al suelo rendido. Sangrado en el suelo del callejón donde se encontraban se fue su matón huyendo del escenario. Sin poder esquivar y evitar los dolores que tenía en el estomago y en la cara solo se quejaba. Se quejaba de lo que le había pasado, de su familia y del país en el que estaba. Furioso y con unas terribles ganas de llorar me acerco a él y me pongo de cunclillas para ver el espectáculo en primera fila.

Ahora.

Ahora se siente igual que yo. Angustiado y lleno de dolor , desesperanza y odia la vida que tiene. No disfruta de la vida al igual que yo, siempre y digo siempre estoy de mal humor, enfadado con el mundo y con Dios. Se encuentra atrapado en una vida que odia y no ve esperanzas de cambio, es mas desea y prefiere estar muerto a llevar la vida que lleva, porque una vida sin ilusión no es vida y yo perdí la ilusión hace bastante tiempo. Sonrío por todo lo que siente, he logrado mi objetivo y es hora de irme.

— ¡HEY! ¡Tú!

Extraño miro de donde procede la voz y veo a una chica acercándose hasta nosotros.

— ¡¿Qué le has hecho?!

Asustado retrocedo hacía atrás —¿Puedes verme?

Con rostro de determinación me confirma que puede verme. Sin preámbulos desaparezco mientras llama por teléfono. No sabía que los humanos podían vernos.

Es verdad, pueden pero solo un ser supremo puede hacer que nos vean y ese es Dios. 

June 28, 2018, 7:50 p.m. 0 Report Embed 2
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