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Fragmentos

Querido Marcel:

No sabes cuantas veces le he intentado bajar el valor a tus recuerdos. No voy a mentir, hay días en los que no pienso en ti. Seguro a tu edad lo sabes aún mejor que yo. La rutina nos absorbe la mayor parte del día. Me pregunto cuál será la tuya. ¿Eres feliz con lo que haces?, ¿Qué es lo que elegiste realizar en tu vida? ¿alguna vez te detienes en tus pensamientos como lo estoy haciendo yo ahora?

Es un poco triste el paso del tiempo, la vejez no es lo que me atemoriza, sin embargo, puedo sentir lo mucho que he olvidado de tí. Al menos los pequeños fragmentos de tu existencia son invulnerables. Supongo que eso es lo que más curiosa me pone. Y tal vez sea la razón por la cual te estoy escribiendo en el día de hoy. ¿Alguna vez piensas en mí Marcel? ¿O será que ya me has olvidado? Sabes Marcel, las redes sociales son después de todo maravillosas. Recuerdo la tarde que encontré tu perfil en una de ellas, hace ya 7 años atrás. Estaba tan nerviosa, quería enviarte mi invitación, pero no sabía si serías capaz de recordar quien soy. ¡Pero lo hiciste! Revise tus fotografías. Mis ojos no podían creer lo que estaban viendo, eras ya todo un adulto. Sé que para mis ojos siempre lo fuiste, nuestra diferencia de seis años de edad, aquella que me atormentó, me golpeó ese día con asombro. Algunas informaciones pude leer respecto a ti. Incluso encontré a tu hermana también. Siempre esperé a que me mandaras algún tipo de mensaje, que me preguntaras que había sido de aquella niña que era capaz siquiera de mirarte a los ojos. Pero nunca lo hiciste. Creo que fue un año el que transcurrió. Publiqué una fotografía mía, no era ninguna en especial, solo yo en un simple blanco y negro, no obstante, recibí una notificación diciendo que tú habías comentado mi fotografía. La ansiedad fue tan grande en ese momento, creo que tarde minutos en ingresas a ver tu comentario. “que grande estás, recuerdo que antes no podías ni mirarme a los ojos”. Fui tan feliz en esos momentos. Fue la confirmación de que no me habías olvidado. 

Yo al igual que tú estaba construyendo mi vida y a pesar de que ese día me hizo feliz, lo deje pasar. Y así sucedió, fueron años sin ninguna interacción. Aquella red social, la eliminé e incluso todas las otras en las cuales te pude haber tenido, pero la verdad Marcel, es que no me importó. Puesto que nunca te tuve y eso siempre permanecería así. Decidí conformarme con los pequeños fragmentos de memoria que me hacen sentir. Sé que solo fui una niña para ti, una que se cruzó en tu camino, una con la que compartiste uno que otro momento, una con las que según mis recuerdos eras amable y sonriente y nada más que eso. Dicen que cuando uno es pequeño, suele maximizar e idealizar las relaciones humanas y tienen razón. Mi hermana, incluso llegó a contarme de todas las veces que reías sobre mí. De pequeña no lo quise creer y te fui tan leal como para defender tu imagen en mi mente hasta el día de hoy, aunque sé a un nivel racional, que mucho de eso que me contaron los otros era verdad. Pero era ciega Marcel, era ciega, porque el verdadero amor es así. Y no sé si merezcas o no serlo, pero tú ciertamente fuiste mi primer amor. 

¿Conoces esa sensación de la relatividad del tiempo? Mi mayor prueba es un abrazo que una vez me regalaste el día de tu cumpleaños. Con todo el valor del mundo me acerqué a ti para entregarte un pobre chocolate que había traído desde casa para ti. ¿Ves? Este es uno de esos recuerdos que están intactos, porque puedo recordar el sabor del chocolate (naranja), el clima, la hora, el lugar en el que estabas, que estabas haciendo, las personas que nos estaban viendo. ¡todo!, lo recuerdo todo. Estaba nerviosa, pero feliz de poder darte algo, porque digámoslo, muy adentro de mi corazón sabía cuantas personas iban a celebrar contigo ese día y sabía también cuantos de ellos te iban a entregar mejores regalos que el mío. No me arrepiento porque ese abrazo lo puedo sentir hasta ahora. Me tomaste en tus brazos y es que tú Marcel, eras mucho más alto que yo con tus 16 años, me apretaste y comenzaste a girarnos. El mundo se detuvo en esa vuelta. Estaba tan sorprendida en ese minuto, pero a su vez tan feliz. Ese es un momento que quisiera repetir una y otra vez. 

Querido Marcel, hay mucho más de lo que te quiero contar. Porque esto que te he dicho en tu primera carta (que quizás nunca llegues a leer) es solo un fragmento de los recuerdos que tienen mi mente sobre ti. Y sí, aún te tengo en mí después de 15 años transcurridos desde la primera vez que te vi. A exactamente 12.506 km alejada de ti, aún hay días como hoy en el que me recuerdas la belleza de la ingenuidad, de algo que nunca llegó a pasar, de cada palabra que nunca me atreví a decir y de una historia que, incluso siendo tu el personaje principal, nunca viste venir. 

Y cuanto quisiera decir que esto no es más que una historia de amor, de un cuento de ficción o que solo forma parte de un día de imaginación. Puesto que Marcel, hay algo que te debo decir; esta historia es algo que me llevaré hasta morir aún si tu nunca la alcanzaste a vivir. 

April 21, 2018, 8:43 p.m. 0 Report Embed 0
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