Los recuentos de Amaranta Follow story

naiyav Pléyades Naiya

No es suficiente solo poner el corazón en ello, aquellos que te dicen lo bello que será, nunca han estado en el laberinto de emociones, nunca se han quedado atrás por sus miedos y nunca han luchado tanto por proteger aquello que aman. Cuando todo cobraba sentido en la vida de Nia, era probablemente también ya muy tarde, Amaranta, la ciudad de los recursos y del vasto mar ya se lo había llevado todo, entre calles de errores cometidos y palabras que siquiera el viento se quiso llevar.


Romance Romantic suspense All public.

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el escurrir del agua

A la mayoría de las personas que vivían en las afueras de la ciudad costera, el vínculo de hermanos de Nia y Sebastián, emergía la envidia de algunos y la admiración de otros. Una hermandad rodeada de lujos que el capital les concedió y de un poder que heredaron inevitablemente de sus padres. No obstante, los habitantes, lugareños de esta importante ciudad, sabían más de lo que se rumoreaba y guardaban en sus memorias el sonido de lo mencionado por muchos en el mercado y en las calles, grabaron en sus retinas las trágicas fotografías que llevaron los periódicos por semanas; el funeral de sus antiguos "representantes" y las imágenes de sus pequeños hijos asumiendo el poder a la corta edad de 16 y 17 años. 

Pero algunos conocían aún más la historia, aquellos que tuvieron contactos con ellos y/o con sus padres. Sólo una parte de la población y todos los representantes de la nación sin excepción alguna, sabían que todo el poder que adquirieron Nia y Sebastián nunca fue deseado, en contrario, solo fue una consecuencia de un horrible accidente automovilístico que cambio la vida de estos amigos sin lasos sanguíneos que crecieron juntos en el mismo hogar, convirtiéndose en hermanos.

 

Durante este periodo el gobierno buscaba la perfección, una perfección basada en el conformismo y tranquilidad de la gente, donde todos amen su quehacer sin importar que eso sea menos o más en comparación con los demás. Todo para lograr el orden nacional. La nación constaba de 20 ciudades, todas muy definidas por sus caracteres ambientales y culturales, administradas por él o los "representantes". Las normas y leyes eran iguales para cada una de ellas. La forma, sin embargo, en la que cada representante gobernaba marcaba naturalmente una diferencia notable, a veces para mejor y muchas otras veces para peor. 

Los representantes eran parte del parlamento y a su vez este se encontraba ordenando jerárquicamente; de menor a mayor poder, se posicionaban los hijos de los representantes de las ciudades denominados como "el principado", estos acotaban y proponían proyectos frente al parlamento pero no tenían derecho a voto y tampoco una influencia directa en él. Posterior a estos, estaban "los directores de las grandes empresas e industrias del país", estos votaban el financiar o no las actividades o proyectos presentados ante el parlamento. Más arriba los seguían "los representantes" oficiales de cada ciudad, conformados por un máximo de dos personas, estos podían proponer y a su vez votar por proyectos, también, decidían si presentar al "presidente" un proyecto o no. Los representantes podían además realizar denuncias contra el principado, que en el caso de ser acusados, se podía susprimir el derecho a ser candidatos a representante y por ende la negación de participación en el parlamento. Este derecho lo tenían también los directores de las empresas. 

Ya en la cúspide de esta pirámide se encontraban el secretario del parlamento, el tesorero y su presidente, paralelamente el equipo jurídico. Por último, estaban el secretario del presidente, el vocero de la nación y el presidente de la nación quien tenía el poder mayoritario sobre todo.


Las ciudades de este país y sus representantes adquirían reputación al subir en el ranking anual de las ciudades de mayor influencia. Cuando el poder era heredado como Nia y Sebastián, se ejercía una mayor presión fiscalizadora que tenía el derecho de desapropiarlos de sus labores como representantes. Sin embargo, esto no sucedió, es más, la ciudad costera Amaranta ocupaba el cuarto lugar en el ranking de país y es por esto que el parlamento y el pueblo en general, admiraba la hazaña realizada por estos jóvenes. 


El hecho de que Nia y Sebastián no fueran hermanos me hace explicarles la relación que sus padres tenían. El padre de Nia; Jeremías, conoció a la madre de Sebastián, Edelia, en la secundaria. Luego de graduarse, como de costumbre, cada uno tomo su rumbo. 

Jeremías conoció a Sabina, quien sería su esposa y madre de Nia, mientras que Edelia, conoció a Caetano con el que se casó y tuvo dos hijos: Sebastián y Karen respectivamente.

Cuando Nia tenía seis años y Sebastián siete, Edelia se encontró con su amigo Jeremías y su mujer Sabina en la ciudad de Amaranta. En ese año, Caetano había abandonado a Sebastián y a su esposa, llevándose consigo a Karen, “su única hija” como él declaraba. Karen por su parte, siempre sintió recelo contra Sebastián; estos hechos llevaron a Edelia a buscar un nuevo comienzo cerca de la costa. Sabina y Jeremías le propusieron que ella y su hijo se alojaran en su casa mientras encontraba un trabajo. Lo que nunca se esperaron, es que tanto Jeremías como Edelia tenían habilidades en los negocios y establecieron en la ciudad grandes empresas de energía renovables que en poco tiempo los volvió adinerados y les otorgo el respeto y el cariño de la gente, con lo que fueron unánimemente elegidos como representantes de la ciudad Amaranta o como algunos decían: “la ciudad de los recursos”. 

Desde entonces Sebastián y Nia crecieron juntos y su unión con los años se fortaleció. Lamentablemente lo que estos jóvenes ignoraban, era que su porvenir venía lleno de ataduras y grandes responsabilidades.

Sabina y Edelia se convirtieron en grandes amigas desde el primer día que se conocieron. Ellas amaban la gran familia que tenían y siempre soñaron con que sus hijos en el futuro comprendieran el significado de la hermandad y mantuviesen intactos los valores que ambas les habían enseñado. 

Tres años antes del horrible accidente, que dejo a Amaranta sin sus representantes, Sabina estaba por fallecer debido a problemas cardiacos.  Edelia juró que cuidaría de Nia y que mantendría siempre vivo su recuerdo, ya que era lo menos que podía hacer por haberle brindado un hogar a ella y a su hijo cuando más lo necesitaban. 

Jeremías siempre crió por su parte a Sebastián como su propio hijo y procuró enseñarle todo lo que se debía saber en caso de que algún día el debiese asumir el rol de representante. Jeremías era un hombre de mucho honor y se le conocía por no dar puntada sin hilo. Sin embargo, a pesar de su apariencia racional, el amor por su hogar era tan grande que no cabe en palabras y ante el recuerdo de su esposa Sabina, juro proteger a su familia hasta el día de su muerte.


Nia fue la joven más afectada con el accidente que dio muerte a su padre y a Edelia, ya que tres años antes del accidente, había perdido a su madre por aquella enfermedad cardiaca. Para Sebastián tampoco fue fácil; su padre Caetano al igual que su hermana Karen, lo culparon por la muerte de su madre en el accidente. Estos sólo retomaban el contacto con él cuando no tenían dinero y se sentían con el derecho de recibir grandes cantidades por parte de Sebastián, ya que Edelia le heredó todo a él y a Nia. Esto para Caetano y Karen representaba una gran injusticia.


¿Porque la vida les arrebató tan trágicamente los padres a Nia y la madre a Sebastián?, es una pregunta que no me es fácil de responder. Creo que jamás fueron capaces de comprenderlo. En un principio el dolor de ver partir a Sabina a los trece años de Nia parecía algo irreal, ¿Que niña desea dejar atrás su principal fuente de inspiración? Solo encomendaron a dios su alma y decidieron creer que el tiempo curaría esa herida. Lamentablemente el tiempo cierra una y abre otra. El accidente en el que se vio envuelto Jeremías y Edelia no tenía cabida en el alma de estos jóvenes. Ver partir al mismo tiempo a sus padres parecía una ironía de la vida. El oscuro vacío de Nia y el corazón de roca y hielo de Sebastián se tallaron para siempre en su historia como una huella imborrable de los escombros de la tormenta. 

Nia y Sebastián despertaron cada día o durante cada noche, de cada pesadilla, esperando que la rutina les devolviera el aliento, esperando poder gritar algún día y que ese grito les trajera la energía para seguir viviendo, no por ellos, sino por sus padres, que habían entregado sus vidas en este sueño. Nadie sabe porque se les veía de pie al siguiente, al siguiente y al siguiente día. No se pronunciaba palabra, nadie movía nada, ni en los ojos se les veía, las aves se alejaban, las flores con sus colores no lograban cambiar la melodía de los corazones rotos e inciertos, la esperanza parecía utopía y el escurrir del agua se volvió eterno. 


April 17, 2018, 6:35 p.m. 0 Report Embed 1
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