lucia-camacho Lucía Camacho

*Continuación de THE BLONDE, Hija del fuego. Jora Knut, fue educada desde bien niña para convertirse en la líder de su pueblo, pero su futuro se vio truncado, y fueron otros los que ocuparon su lugar. Después de la muerte de Vestein y el sueño que tuvo antes de morir, sabe que debe tomar una dura elección: Su familia o su legado. La decisión no será fácil, pero tampoco lo será lo que vendrá después. ¿Qué camino tomará? ¿Elegirá a su familia por encima de su legado, o a su legado acabando con la vida de su hermano?


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Prólogo

En los bosques colindantes a Leobrock, en Birkan, entre sus árboles, una joven muchacha de melena dorada al viento, corría, con arco en mano, huyendo de aquello que la asustaba, de sí misma, mientras los recuerdos invadían su mente…

Sobre las montañas del norte, de pie, frente a su propio hermano, se encontraba, con manos temblorosas, dejando caer el cuchillo al suelo, haciendo que su hermano se tapase la herida en el pecho que ella le había causado. Cayó de rodillas, mientras esta rompía a llorar, cayendo junto a él, taponando su herida, al darse cuenta de lo que había logrado, por cumplir la promesa que le hizo a su propio padre.

- Lo siento – se disculpó – Lo siento, lo siento – insistía, entre el llanto, este la observó, comenzando a respirar con dificultad, cayendo al suelo, mientras su hermana le sostenía entre sus brazos – Einarr – le llamó – por favor, por favor, no me dejes – el muchacho sonrió, como si estuviese agradecido, dejando de presionar su herida, apoyando sus manos en el rostro de su hermana, limpiando sus lágrimas, tiznando todo a su paso de rojo – yo no quería, yo no…

- Perdóname – suplicó él, dejando caer sus manos, mientras ella derramaba sus lágrimas sobre él – yo nunca quise quitarte lo que era tuyo – ella negó, taponando aún más fuerte la herida, pero era en vano – nuestro padre estaría orgulloso.

- No, no, no… - suplicaba, agarrando su rostro, tan pronto como él ladeó la cabeza – no puedes dejarme, Einarr.

- Por liberarme de esta carga… - comenzó, mientras ella seguía negando, aterrada – gracias – sus ojos se apagaron entonces, haciendo que Jora gritase de dolor, aferrándose al cuerpo sin vida de su hermano, mientras su alma se marchaba lejos, a reunirse con aquellos que lo esperaban en el otro lado.

“Todo irá bien” – retumbaba en su cabeza, era la voz de Hakon, haciendo que otro recuerdo viniese a su mente.

Tenía el rostro plagado en lágrimas, las ropas, la cara y las manos cubiertas de sangre, cuando se detuvo frente a la casa, haciendo que Hakon se preocupase, deteniéndose frente a ella, observándole, con detenimiento, mientras ella rompía a llorar, de nuevo.

- Lo he matado, Hakon – dijo, con la voz entre cortada, haciendo que él agarrase sus manos, intentando calmarla – he matado a Einarr – él se sorprendió tanto con aquella noticia, que lo único que pudo hacer fue abrazarla - ¿qué voy a hacer ahora? ¿qué voy a hacer si mi alma se oscurece? ¿qué…?

- Yo estaré contigo – la calmó – cuidaré de ti, y no dejaré que eso ocurra jamás – insistía – todo irá bien, todo irá bien.

El sonido de los bitores la envolvió, conllevando a que un nuevo recuerdo la envolviese, volviendo a quedar atrapada en sus recuerdos.

El pueblo entero de Virkan, los pocos supervivientes y su propio hermano la vitoreaban, mientras ella, subida sobre la tarima del gran salón, aceptaba su trono, más que dispuesta a aceptar su legado, evitando pensar en lo que había tenido que hacer para conseguir aquel lugar, qué precio había tenido que pagar para convertirse en la señora de la comarca de Birkan.

Se detuvo en mitad del bosque, observando allí a Orik, con sus flechas. Ambos hermanos se miraron, él aún le guardaba rencor por lo acontecido, y ella aún se sentía afligida.

- No pretendía… - comenzó, dejando escapar sus lágrimas – sólo quería herirle, asustarle – aseguró, él negó con la cabeza, levantando su arco con rapidez, apuntando a su propia hermana.

- ¿Debería hacer yo lo mismo? ¿Herirte, asustarte…? – ella asintió, en señal de que aceptaba su castigo. Se mordió el labio, dejando escapar un par de lágrimas más, mientras su hermano bajaba el arma – no vale la pena, dejarte escapar al Valhala, cuando aquí puedes sufrir mucho más.

- ¿Vendrás esta noche? – quiso saber, él negó – necesito a mi hermano allí.

- Haberlo pensado antes de asesinar a nuestro hermano – se quejó – él tuvo razón, todos estos años, cuando decía que tú solo estabas esperando el momento apropiado para recuperar tu lugar.

- Sabes que eso no es verdad – se quejó, él negó con la cabeza, dándole la espalda, para marcharse, sin tan sólo decir una palabra más.

---

La fiesta por haber recuperado a la líder que siempre debieron tener seguía su curso, mientras la anfitriona abandonaba el gran salón, abrumada, saliendo al patio, dejando que la brisa nocturna irrumpiese en su rostro.

- Sé que debe ser duro para ti – dijo Hakon a sus espaldas, llegando hasta ella, sentándose frente a ella – has perdido a un hermano – ella no dijo nada, se limitó a seguir mirando hacia la ciudad nocturna, rodeada por el bosque – pero debes pensar en el futuro de Birkan, con ese líder tu pueblo nunca hubiese estado a salvo – insistía – dejó la ciudad desprotegida y se marchó a luchar con el príncipe Erik, dejó que Vestein irrumpiese en Birkan y matase a todo el mundo… Era algo que debía hacerse.

- Lo sé – aceptó, dejando escapar un par de lágrimas – pero era mi hermano.

- Sé que no pretendías matarle – la calmó – ven aquí – tiró de ella, poniéndola en pie, abrazándola después.

- Mi padre decía que los sentimientos te hacen débil – dijo, haciendo que él asintiese, sabía perfectamente sobre aquel dicho, pues su propio padre solía decírselo a menudo – no es cierto, los sentimientos sólo te hacen sentir viva.

- Todo irá bien – insistió, mientras se separaba de ella, y besaba su frente – él necesitaba parar, y sabía que la única forma de hacerlo era esta, por eso te agradeció al final – ella asintió, sabiendo que era cierto. Fue él el que se movió, el que agarró su mano y la obligó a clavar el cuchillo en su abdomen – serás una gran líder.

- ¿Estarás a mi lado? – él la observó, con calma, apoyando las manos en su cuello. Jora le besó entonces, agarrándole del abrigo, impidiendo que pudiese echarse hacia atrás.

- Siempre – aseguró, para luego volver a besarla.


Sept. 26, 2023, 11:02 p.m. 0 Report Embed Follow story
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