Fragmentos para Damián Follow story

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Ésta es mi verdad, la que siempre quise vivir a tu lado y que tal vez aún no es posible pero la sigo anhelando. "Te amo Damián, te amo como no tienes una idea y me duele no poder estar contigo para hacer todo lo que escribí y más. Pero te prometo que un día estaremos juntos, y podré besarte, abrazarte, amarte con la locura que tengo y demostrarte cada segundo del día, que sin importar como seas, como luzcas, o como te veas, yo siempre voy a amarte".


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#femboy #Damián #Yazmin #amor #Chico-tímido #Chica-salvaje #sentimientos
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Capítulo 1

   —¿E-estás segura? —preguntó visiblemente inseguro.


   Asentí con la cabeza, incapaz de decir algo, pues el nudo que se había formado en mi garganta me lo impedía.


   Estábamos sentados en la cama, ambos mirándonos de frente hasta cierto punto, pues el desviaba su mirada de mí, y yo sólo veía su frágil cuerpo dañado injustamente.


   Él parecía nervioso, más bien: lo estaba, casi temblaba de miedo ante mi mirada que sólo esperaba el momento en que descubriera las heridas que se había causado.


   —Muéstremelas... —fue lo único que logré pronunciar con mi voz entrecortada.


   Me miró unos cuantos segundos más, temblando y casi diciéndome sin voz que no lo haría, pero al final le vi asentir y remover la manga izquierda de su pijama, al igual que su pantalón.


   Mi corazón se quebró al verlas, estaban muy rojas y me hacían sentir un dolor tan inmenso que ni yo era capaz de creer. Con temor de lastimarlo más de lo que ya estaba, tomé su brazo con mis manos temblorosas, recorriendo con la mirada lo largas que eran las dos heridas que tenía en él, además de lograr divisar algunas cicatrices de heridas más viejas que también se había provocado.


   ¿Por qué?, ¿Por qué lo hiciste de nuevo?, ¡No me gusta que lo hagas!, no me gusta que te hieras de esa forma. Por los cielos, no quiero que lo vuelvas a hacer, quiero estar pegada contigo cada día si es necesario para que no lo vuelvas a hacer; para que no te sientas solo, para que no sientas que eres inútil, para que sepas que hay alguien que te ama con locura como para dejar que te hieras de esa forma.


   —Prométeme que no lo volverás a hacer... —declaré, sin dejar de mirar en ningún momento sus herida.


   —Yo prometo que...


   —Prométemelo de corazón, prométeme que cada vez que vuelvas a estar a punto de hacerlo mi voz te detenga —lo miré a los ojos con mi mirada cristalina pero llena de determinación, agonizando porque lo prometiera.


   —L-lo prometo... de corazón, no lo volveré a hacer —respondió con su voz un tanto triste.


   No pude evitarlo. Lo abracé, lo abrigué contra mi pecho y lloré el dolor que lo inundaba al imaginarlo hiriéndose. Sentí su cuerpo temblar contra el mío, y en menos de lo que pensaba, me abrazó fuertemente y se quebró entre mis brazos. Ambos nos consolamos mutuamente, desahogando nuestros pesares en el otro como los compañeros que éramos.


   Cuando al fin logré calmar mi llanto, besé su cabeza y me fui desenredando un poco de su abrazo para verlo a los ojos, pero él se negaba a verme.


   —Tranquilo...


   Tomé su rostro con mis manos y limpié con mis dedos gordos los rastros de las lágrimas que habían resbalado por ellos. Sus hermosos ojos chocolates me miraron unos cuantos segundos antes de desviar la mirada; sonreí y besé su frente. Dejé de nuevo su rostro en mi pecho, pero en cambio mis manos buscaron su brazo herido, él se negó a mostrármelo, pero después de sentir mis manos acariciándolo suavemente, terminó por ceder.


   —¿Aún te duele?


   —S-sólo un poco, no es nada grave, de verdad.


   Intentó alejarlo de mi pero no lo permití.


   Quiero abrazar tu dolor, quiero hacerte sentir que no eres el único que sufre cuando te hieres, porque a mí también me duele. Pero aun así no pienso dejarte, no sé si en algún momento de tu vida alguien intentó comprenderte y ayudarte; pero yo lo quiero hacer, quiero que te sientas tranquilo conmigo, incluso si estás en tu mayor momento de debilidad yo jamás te juzgaré, te amaré por sobre todas las cosas e intentaré hasta lo imposible por verte de nuevo feliz.


   Sin dudarlo ni un sólo momento, comencé a besar su herida, sintiendo como se tensaba e intentaba alejar su brazo de mí.


   —N-no tienes que hacerlo, sé que dan asco.


   —Nada de ti me da asco, amo todo lo que eres sin importar tu apariencia física. Y las beso porque tengo la necesidad de hacerlo, la necesidad de hacerte sentir mejor, lo suficiente como para que jamás en la vida vuelvas a pensar en hacerlo.


   Con esas palabras dichas, seguí besando sus heridas lentamente, demostrándole en cada beso mi amor; cariño, ternura, comprensión, apoyo. Todo aquello que me era imposible decirle con palabras, quería demostrárselo mediante mis besos.


   —Yaz...min...


   Cuando terminé de besar su brazo, bajé hasta su pierna; y sin importarme cuan rojas estuvieran sus heridas, las besé con todo el cuidado posible para no dañarlo más. Intentaba hacer que cada beso sanara un poco su corazón, su alma y su mente, no quería que nada lo atormentara. En este momento sólo éramos él y yo, nadie más importaba; los problemas, angustias, temores, todos ellos quedaban detrás de la puerta, porque en nuestra habitación lo único que quería, era demostrarle todo mi amor.


   Escuché sus sollozos aún cuando trataba de ocultarlos. Cubrí de nuevo sus heridas al colocar su ropa en su lugar antes de abrazarlo de nuevo contra mi pecho y sentirle desplomarse.


   —Tranquila, Hermosa. Sé que la has tenido difícil, pero te juro que mi único propósito es hacerte igual de feliz como tú a mí.


   Besé su frente repetidas veces, quería que mis palabras se quedaran grabadas en su mente para que nunca más volviera a lastimarse de esa forma.


   —L-lo haces.


   Esa noche me quedé a su lado, acariciando su cuerpo, su alma y su corazón, haciéndole saber que estaba ahí, que no volvería a estar solo mientras me tuviera a mí. No sabía cuanto tiempo nos quedamos así, pero al escuchar su respiración más tranquila que antes supe que se había dormido.


   —Te amo, Damián. Espero que mi amor sea suficiente para hacerte saber, que, sin importar tu apariencia, tus cambios de humor y tu forma de verte a ti mismo, yo te amaré siempre. Y me empeñaré en que tu también puedas quererte cada día un poco más.


   Besé su frente de nuevo y con esa silenciosa promesa me dispuse a dormir, sabiendo que sin importar cuanto tiempo me tomara, lograría que su corazón volviera a sonreír.

April 22, 2018, 3:42 a.m. 0 Report Embed 0
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