ENTRE SOMBRAS Follow story

kenia-de-la-torre Kenia De La Torre

A VECES, CUANDO VAS DE VISITA AL CEMENTERIO...NO REGRESAS SOLA Daniela tiene un extraño pasatiempo en los días lluviosos: Le gusta visitar el antiguo cementerio. Es en una de esas visitas, en la que conoce a Braulio, un fantasma que parece ser amistoso. Pero ¿es Braulio quien dice ser? ¿Es un espíritu amigable, o un peligroso ente que la arrastrará a su lúgubre reino de sombras y almas en pena?


Paranormal Not for children under 13.

#fantasmas #humor #drama #romance
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Paseo dominical

Solo a mí se me ocurre, pero es que no pude evitarlo, era como si algo ahí dentro me llamara y me incitara a entrar.

Ya tenía tiempo pensándolo. Cualquier día de estos me bajo del camión y entro. Y lo hice. Era un día estupendo, como me gustan. El cielo estaba totalmente cerrado, ni un molesto rayo de sol se filtraba. La llovizna era constante, más parecida a una suave brisa. Pero que, después de un buen rato de estar así, las gotas se acumulaban en los árboles y caían pesada y melancólicamente al suelo.

¿Y cómo no ser melancólico dentro de un cementerio?

Bien, cualquiera que no fuera yo, porque yo estoy loca y aquí me siento en mi ambiente.

Se respira tanta paz y tranquilidad en este lugar. Solo el sonido de la lluvia se escucha y uno que otro grito en la lejanía de las casas que lo circundan.

Es fascinante ver las fechas, las tumbas, como el paso implacable del tiempo ha hecho mella en ellas.

De pronto, mi madre llama. Le respondo, no tengo porque negarme.

—¿Dónde andas?

—En el panteón Número Uno.

—¿Haciendo qué? ¿A quién tienes ahí o qué? —dice en tono de broma, ya que ese cementerio era más un monumento histórico que algo funcional.

—No, pues a nadie. Estoy viendo, nada más. ¿Sabes que hay tumbas aquí desde los mil ochocientos? Y no se han caído, ni con los temblores. Algunas sí, pero otras ahí siguen.

—¿Así, lloviendo? No te vayas a caer adentro de una, ¿luego quién te saca? A ver si no se te pega "algo".

—¿Algo como qué?

—Pues algo, un espíritu, a lo mejor...—dijo en un tono lúgubre y misterioso, como intentando asustarme, a lo que yo respondí con una carcajada.

—Uy, que "miedo"

—Acuérdate que te dije el otro día de la mensa de la peluquera. Luego ahí andaba con chorro porque la estaban espantando en la casa.

—Pero yo nada más vine a ver, no a andar haciendo brujerías. Si hasta permiso les pido cada vez que voy a pasar.

—¿Y te lo dan? —se burla.

—Sí, me dicen, "pase usted, señorita", ya ves que antes eran más educados que ahora.

Al pasar por un mausoleo abierto y abandonado, una parvada de pajarillos salió de pronto haciendo que me espantara, gritara y soltara el teléfono, mismo que se me cayó con el susto y se llenó de barro. Resultado, se dañó, se apagó y quedó hecho añicos cuando mi pie lo encontró antes que mis ojos. Rayos, ahora mi mamá debe estar pensando sabe dios qué cosa, tendré que continuar con mi expedición funeraria en otra ocasión.

—¿Se encuentra bien señorita? —preguntó una voz masculina y muy suave.

—Si, gracias, solo se me fregó el celular —respondí sin mirar quien me hablaba.

—¿Celular? ¿Pero se encuentra bien, cierto? La escuché gritar y creí que se había lastimado.

—No. Mi bolsillo se lastimó porque no tengo para comprar otro. Pero gracias por preocu...— levanté la vista después de tratar de recuperar mi teléfono y nadie estaba cerca— ...parse.


Creo que cualquiera en mi lugar habría salido corriendo histérico de ahí, pero a mí más que temor me inspiró curiosidad. Al menos me hubiera dicho su nombre y lo habría buscado alrededor.

Pero ni siquiera pude verle la cara por estar tan preocupada por el mentado celular que, además, ya no tenía remedio.

Lo único que pude ver fueron unos pantalones de vestir negros y unos zapatos del mismo color, eso sí, impecables a pesar del lodazal.

Sacudí las plastas de lodo de mis zapatos y me encaminé a la salida, pero el lodo era resbaloso y si no hubiera sido porque me sujeté al macetero de una de las tumbas, habría quedado igual que mi teléfono. 

Algo que noté durante mi paseo fue, que en todo el piso había diseminadas flores de plástico. Recogí unas, las enjuagué y las coloqué sobre la tumba que evitó que cayera.

—Pues muchas gracias..."Braulio Ortega". Ya me voy antes de que mi mamá llame a la ambulancia, la PGR, el SWATT y demás, para que me rescaten. La vemos luego.

El frío estaba arreciando y la lluvia también.

Salí del cementerio sin saber que alguien me seguía. Pero estaba tan preocupada por llamar a mamá que, aun siendo tan paranoica, no lo noté. Mi saquito de fieltro preferido, estaba mojado y el viento helado se colaba por las mangas. Me urgía un café.


Entré a una de esas tiendas de autoservicio que hay en cada esquina y fui directo al área del café. Acababan de pagarme, así que opté por el capuccino que estaba más caro, solo para darme un pequeño lujo.

Había solo dos personas, mujeres las dos, además de mí y un dependiente. Nadie entró y lo sé porque el lugar era muy pequeño y lo habría notado. Pero al pararme frente a la vitrina del pan, vi que un hombre joven vestido con camisa blanca y un chaleco, me miraba con insistencia. Miré atrás y si, no había nadie. Volví a lo que estaba haciendo, pero ese hombre seguía atrás de mí. Las otras dos mujeres se habían ido, solo quedamos el dependiente y yo.

Y él no se parecía en nada al sujeto que me observaba. Miento si digo que no tenía miedo. Esta vez sí me alarmé. Le pregunté al que estaba en la caja que donde había ido el joven que venía conmigo. Sin levantar la vista del teléfono me dijo que no sabía. Proferí una maldición, impaciente porque ese tonto me estaba ignorando.

—¡Hey! ¡Te estoy hablando!

—¡Que no, no vi a nadie! -¡¿Cómo vas a ver lo que sea si no dejas de jugar con eso?!

—¡Entraste sola! ¡¿Estás loca o qué?!

Su celular salió disparado hacia la pared de enfrente destrozándose en el acto.

—¡Maldita loca! ¡¿Por qué hiciste eso?!

—¿Estás tarado? ¡Yo ni siquiera lo toqué!

—¿O que, fue tu amigo imaginario?

—Cóbrame el maldito café.

—Lo que te voy a cobrar es mi teléfono.

—¡Estás baboso!


El tipo enloqueció, saltó sobre el mostrador, me y me sujetó del brazo de manera violenta, Pero como a mí me dicen la "dejada", le arrojé el café en la cara y salí corriendo de ahí a toda prisa.

Ya que estuve lo suficientemente lejos paré. No hago ejercicio y mi condición física es pésima así que estuve tratando de recuperarme por al menos diez minutos. Me senté en una banca a descansar. Ese hombre me tenía perturbada.

Solo recordarlo me producía temor. Debía encontrar un teléfono público cuanto antes y avisarle a mi madre que no había caído a ninguna tumba, ni nada.

Un suave aroma floral invadió el aire a mí alrededor, cosa extraña porque fui a sentarme precisamente al lado de un bote retacado de basura y no había una sola flor en todo el parque. Ya recuperada y preparando me para irme, un par de manos se posaron sobre mis hombros.

—Mira detrás de ti.

Eran unas manos de hombre, finas y alargadas. Llevaba una camisa blanca y unas mancuernas de oro. Y esa, era la voz que escuché en el cementerio.

Hice lo que me dijo, tan obediente yo, como siempre. Y vi su cintura, subí poco a poco la mirada y llegué hasta el pecho. Pero me detuve, no tenía valor para ver su cara y llevarme el susto de mi vida, con dos diabéticos en casa era más que suficiente

—No me tengas miedo, no te haré daño.

Se suponía que no hablara con él, primero porque era un extraño, segundo, porque era un extraño muy seguramente muerto.

En ninguno de los casos era prudente. Pero prudencia no es mi nombre, y mi lema solía ser "La curiosidad mató al gato, pero murió sabiendo la verdad" y aquí voy...tres... dos... uno...

—¡Santo Cristo del Golfo! —grité mientras algo me subía y me bajaba.


¡Era él, el que estaba detrás de mí, el de la vitrina! Cambio y fuera y a dormir. Perdí el sentido, en el centro, en un parque, lleno de viciosos y con todo mi sueldo en la bolsa. 

March 30, 2018, 2:18 a.m. 3 Report Embed 6
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Gabo Cordova Gabo Cordova
Tengo un relato inèdito que comienza tambien en un cementerio
Aug. 6, 2018, 1:39 p.m.
Gin Les Gin Les
Ya te amé. jajaja Benditos Oxxos y sus capuccinos. Nos despiertan los días xD jajajaj Esta muy padre :D
April 7, 2018, 9:37 p.m.
Jaguara Denoche Jaguara Denoche
jajajajajajajajaja está buenísimo
March 30, 2018, 8:49 p.m.
~

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