CASTILLO NIGHT STAR Follow story

jfran_18 Francis Alessandra

Alexandra Muller, una chica de dieciocho años que pensaba que era humana. Sus padres cometieron el error de ocultarle que era una vampiresa, peros sus impulsos no jugaron a favor de ellos. Tras que sus padres le digieran la verdad, a ella la mandan a un internado para que pueda controlarse. El castillo Night Star, un internado para vampiros, hombres lobos, hadas y magos. Muchas cosas por descubrir se vienen venir. Controlamientos y peleas en el castillo que se desataran por una obsesión de venganza. Milord Black trata de mantener a salvo a Alexandra y a todos en el castillo. Pero nadie podrá hacer nada al respecto para que Alex no mate a quien le ordenen asesinar.


Fantasy For over 18 only. © Todos los derechos de autor

#Traición #Peleas #Amor #Muertes #Magia #HombresLobos #Vampiros
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Capítulo 1

Hoy es el último día que estaré en mi casa.

Siempre creí que era una chica normal, hace unos 2 años vivía como cualquier adolescente. Iba a la secundaria, salía con mis amigos, comía, dormía, y me quejaba de muchas cosas. Pero, hubo un tiempo que ya no me sentía yo misma.

Ahora, resulta que iré a un internado para "personas como yo" — o Vampiros como yo, mejor dicho— ya que estoy en mi más peligrosa etapa. No puedo tener cerca un humano sin querer abalanzarme sobre él y atacarlo como un animal salvaje hambriento. Mi madre dice que estando en el internado podre aprender a controlarme y he me aquí pensando en eso, para mí, extraño lugar.

Vivimos en Gales, al oeste de gran Bretaña. Originalmente nací en Sao Paulo, en Brasil; mis padres tuvieron la mala idea de ocultarme de que era vampiresa en mi infancia ya que querían que tuviera una infancia como una chica normal, pero mis instintos no jugaron a su favor, y mi sed por sangre aumentaba cada día más. Justo ayer cumplí mis dieciocho años y es hora de que vaya a un internado para controlar mis instintos.

Estaba terminando de arreglarme para irme con mi hermano al internado y el sonido de unos pequeños golpes en mi puerta se hicieron presentes.

— Cariño. — Dijo mi madre asomando un poco su cabeza por la puerta — es hora de que bajes.

— Ya voy Jane — giré un poco mi cabeza y le di un pequeño asentimiento en su dirección.

— Ella frunció un poco su ceño, y luego sonrió un poco — por ahora — y salió de mí habitación.

Y fui detrás de ella.

A mi madre no le gusta que la llamemos por su nombre. Tiene ciento cuarenta años, pero en edad humana aparenta treinta y dos — es bonita, y mucho más con los años que aparenta tener si contamos su edad real—. Es brasileña, tiene un tono de piel blanco ligeramente bronceado, ojos marrones rayados muy hermosos. La convirtieron en vampiro a los dieciocho tras haber tenido un grave accidente el día de su boda; en realidad, no le gusta hablar mucho sobre el tema ya que no volvió a saber de su familia desde ese día. Mi madre es profesora de samba o más bien bailarina, tiene un excelente ritmo.

— ¿Que te he dicho de llamarme por mi nombre, Alex? — dijo fulminado la con la mirada.

— De acuerdo, lo siento mamá — dije riendo por la forma en que la miró y besé su mejilla. — Sabes que te quiero.

— ¡Que voy hacer contigo pequeña! —dijo Jane seguidamente sonriendo.

Ya estaba bajando las escaleras cuando Jhon empezó a gritar

— ¡Alex! ya mueve tu trasero al auto, no soy tu chófer. Mis clases comienzan en dos horas y el camino es largo — dijo Jhon cruzado de brazos llamando mi atención en la puerta de la entrada.

— Ya voy, mis cosas ya están en la maleta — corrí a buscar mi maleta a tropiezos y me regresé a tropiezos con la maleta arrastrada.

Jhon empezó a despedirse de mi madre mientras yo me despedía de mi padre, Michael tiene 145 años, pero aparenta 39 en edad humana su piel es blanca, unos hermosos ojos grises, cabello marrón, y es alemán y dueño de una empresa en Alemania llamada Verbände gemacht Muller [1], aquí en Gales hay una sede de la empresa.

— Adiós mamá, te voy a extrañar este fin de semana estuvo genial — Abracé fuertemente a Jane y di un beso en su mejilla de nuevo.

—Es cierto cariño, los echaré de menos a ambos —Beso las mejillas de Jhon.

Si siguen así, me pondré a llorar. Mi padre quien se mantenía en silencio sujetó por el hombro a mi mamá y planto un beso en su frente consolándola.

— Maneja con cuidado hijo — le dijo a Jhon dándole una palmada en el hombro.

— La tendré papá, adiós — respondió suavemente mi hermano subiéndose al carro.

Mientras Jhon encendía el carro, abracé por última vez a mi padre y subí al vehículo. Mi padre y yo somos muy unidos, todas las tardes nos sentábamos en el patio hablar de cualesquiera cosas; un día, me pregunto si me gustaba algún chico, fue incómodo ya que tenía doce años para ese entonces, avergonzada le respondí con un simple: no. Desde entonces solo hablábamos de su familia y unos tal Winklers que era muy conocidos aquí en Europa y eran el segundo apellido más reconocido ya que — sin presumir — nosotros teníamos cierta fama.

Ya íbamos camino a el internado, Jhon iba en silencio concentrado en la vía con el entrecejo algo fruncido.

Mi hermano mayor por un año, ya está en el segundo año del internado, ya controla la mayoría de sus impulsos y se ha encargado de recordarme que no va a ser nada malo vivir y me repite a cada segundo las razones por las que voy, pero aún no me acaba de agradar la idea de estar encerrada en esa cárcel por cinco años.

Tiene 20 años, y nació en Alemania, tiene la piel blanca, el cabello igual que mi padre, ojos grises con un toque de marrón, y cabe destacar que es uno de los populares en el internado, ya que es un vampiro muy rápido y con gran potencial.

Miraba la carretera y los árboles ir hacia atrás pensando en el próximo tiempo y qué será de mí durante mi estadía.

Relájate Alex, no seas dramática.

— Ya deja de darle tantas vueltas a las cosas Alex — La gruesa voz de Jhon interrumpió mis pensamientos, y recordé que probablemente él podría estar escuchándolos fácilmente.

— Y tú, deja de meterte en mi mente — puse mis ojos en blanco.

— Obligarme, puedo hacerlo, lo seguiré haciendo — sonrió burlonamente en mi dirección.

— Que tengamos el don no significa que puedes meterte en la cabeza de los demás así, como así Jhon — lo miré con reproche.

— De acuerdo, tienes razón. — dijo sin dejar de sonreír — Pero, en serio, el internado no es tan malo, ya tengo buenos amigos ahí, hacen unas increíbles fiestas en las fraternidades, son geniales — volvió a fijarse en el camino.

Tal vez, tenía razón no lo había pensado de esa forma. Tal vez, sólo tal vez, no sea tan malo después de todo.

— Bueno no lo había pensado de esa forma. Y.... dime, ¿estás en alguna?

— Sí, ya me aceptaron en La fraternidad de la noche, es genial, la más popular que hay — dijo orgulloso.

— ¿En serio?, ¿Por qué no me lo habías dicho? — dije seria.

— Porque ayer era tu día, y no me quería hacer el protagonista. — dijo Jhon sonriendo.

— Ajá sí... Hagamos de que te creo — solté una risa sarcástica mezclado con algo parecido a un bufido — Bien, ahora lo que me importa. ¿Cómo es allí?

—Bueno, es, básicamente un castillo medieval. Hicieron un intento de remodelación hace unos 25 años; no está nada mal, te gustará y podrás sacar esa cámara y darle un buen uso por fin.

—Lo más seguro es que con la cámara profesional que me diste serán geniales— Soné algo emocionada, por lo menos tendría un pasatiempo.

— Exacto, bueno te sigo contando, hay varios tipos especies en el castillo...

— Pero, pensé que era un internado de vampiros — interrumpí.

— Sí yo pensé lo mismo, pero no es así. Hay Hombres lobos unos que otros tratables, pero ojo no todos. Y, recuerda que entre vampiros y lobos hay una eterna rivalidad; así que, por favor no hagas ninguna tontería con ellos ni te confíes demasiado. También hay magos y brujas, hadas... Ah, ten cuidado, les gusta jugar con tu mente. Nunca te mentirán, pero ten cuidado y no comas nada de ellas... No querrás terminar como el pobre Billy de primero.

Lo miré incrédula, esperando a que dijera algo sobre el tal "Billy" — ¿Y....? ¿Qué rayos pasó con el chico? ¿Por qué no puedo comer nada de ellos?

— Porque, tienen una idea errónea de que, cuando uno come algo de ellos les pertenece, pero no te preocupes no te pasará nada malo si tienes cuidado.

— ¡¿Cómo que no pasará nada malo?! ¿Y Bill?

— Es una broma Alex. Relájate —Golpeó suavemente mi hombro con su puño — Mira, estamos llegando.

Dos minutos después, una majestuosa edificación estaba frente a mis ojos y yo sólo observaba con asombro.



Verbände gemacht Muller: Asociaciones Müller, en alemán [1].

March 21, 2018, 4:12 p.m. 0 Report Embed 0
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