Lobo, no soy tu caperucita Follow story

girlchick Juli Sanchez

Alexandra Cortez, es una intrépida periodista radial, y una mujer independiente que se jacta de no ser la típica tonta que babea por el príncipe azul de turno, así como tampoco se deja caer rendida de amor en los brazos del primer hombre atractivo que se le aparezca. Todo esto piensa ella hasta que conoce a Vincent Olivier, un atractivo millonario, bastante arrogante y engreído. ¿Qué creen que pasará cuando él propicie el primer encuentro? ¿Caerá rendida a sus pies tragándose sus palabras o le pateará el trasero fuera, sin pensarlo dos veces? Historia original, ficticia, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Prohibida su copia o adaptación sin previo aviso del autor.


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#chick-lit #romance #adulto #radio #periodista
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Entrevista

Mi nombre es Alexandra Cortez, soy periodista radial de la más grande, famosa y prestigiosa cadena de radio perteneciente al grupo Ariza. No es por darme bombos pero me desempeño bien en lo que hago y soy una de sus periodistas, mujer, más destacadas. Hoy me encuentro cubriendo la noticia sobre el foro económico para la búsqueda de alternativas en la eliminación del hambre en los países latinos más pobres. El foro cita durante dos días a todas las empresas y gente de prestigio en el ámbito económico de todos los países del Norte, Centro y Sur américa para que por medio de sus actividades se unan a la causa contribuyendo con capital monetario o generando estrategias de trabajo y desarrollo que permitan implementar la salida a esta crisis, generada en muchos casos por la pobreza extrema, por la alta tasa de desempleo y por la falta de oportunidades en los mismos. Razones por las que se ven afectados muchos países en vías de desarrollo. Entre esos empresarios se encuentra el favorito de muchas y que últimamente ha dado de que hablar, y no precisamente por sus contribuciones a la causa. Más bien, por el despilfarro de todas ellas.

Se trata de Vincent Olivier, un play boy oportunista que se destaca más por el número de mujeres que se ha llevado a la cama que por sus contribuciones a la causa. Y pienso que hombres como él, son una desgracia más que una solución a la problemática mundial. Él, es el actual CEO de la Olivier Enterprise Technologies. E hijo de uno de los más grandes y prósperos empresarios en cuanto a tecnología petrolera. ―¿Qué hacía esa clase de persona allí?―, cuando a pesar de que su padre era un pionero en esta clase de iniciativas. Él, era el ejemplo de todo lo contrario.

Durante los tres días de foro, mi labor consistiría en abordar y entrevistar a las afueras del salón del foro con mi ya reconocido y adorable estilo periodístico, a todos los empresarios que pudiera pescar, para dar a conocer las intenciones de cada uno de una forma más personal, lejos de toda la cháchara diplomática dentro de la reunión. Era el objetivo. Y no es por vanagloria y creo que es la segunda vez que lo digo, pero es mi fuerte. Ninguno se resiste, y no precisamente a mis casi inexistentes curvas. Tengo carisma y soy muy profesional.

Tuve la oportunidad de entrevistar para mi cadena de radio a muchos de los otros invitados cuando terminó la primera sesión. El presidente de la bolsa de Chile, el de Argentina entre muchos otros CEO de grandes empresas. Todos fueron muy amables y hablaron con optimismo de algunos de sus proyectos, y del empeño por ponerlos en marcha.

Los tres días de foro tuvieron lugar en la ciudad de New York y por ende la cadena me consiguió hospedaje cerca de hotel Four Seasons donde se dio el encuentro.

El tercer día es el más agitado, es el último y por lo tanto debo poner más empeño para sumar más personalidades a mi lista. Hasta ahora no me he acercado al señor Oliviers y mi agencia me exige que lo haga, sin excepciones, no podemos dejar pasar de la oportunidad, no sólo para escuchar sus impresiones; sino también, para aprovechar el gancho y cuestionarle sobre sus otras labores. ¡Ahí va! Precisamente él, es hora de la acción.

―Disculpe, señor Oliviers. ―Me apresuro a alcanzarlo mientras camina hacia una de las salidas del foro, acompañado de otros dos personajes―. ¿Puedo robarle su atención unos minutos?

El hombre se detiene al escucharme, hace una mueca de agrado en su boca.

―Sí, claro, todos los que quiera ―responde mirándome desde mi cara hasta mis zapatos, como es usual alardeando su fama de coqueto. Hace una seña a los hombres que le acompañan para que se adelanten, los cuales obedecen y vuelve su atención hacia mí―. ¿Con quién tengo el gusto?

Su voz es grave, rasposa, seductora, recorre mi cuerpo como una corriente eléctrica poniéndome frenética, y eso es malo. Es el aura maligna de un Donjuán. Su mirada sigue viajando sobre mí y no puedo evitar sentir un poco de hastío y molestia por como me afecta. De ahí mis reservas a acercarmele. Mantengo mi postura y no me dejo impresionar por su increíble apariencia enfundada en un traje gris marengo, caro y a medida que le sienta descaradamente bien. 

Me sacudo un poco, para evitar seguir por ese camino. Soy bastante profesional y puedo soportar los envites de este lobo encantador. Tampoco veo que mi apariencia deje mucho a la vista y menos a la imaginación. Estoy más que decente, siempre visto muy acorde a las situaciones. Llevó una falda negra de tubo hasta las rodillas, bastante conservadora, una camisa blanca con el primer botón suelto dejando ver el mínimo de piel, y mis tacones negros altos. Mi cabello largo y lacio, recogido en una coleta alta. Maquillaje natural y un poco de carmín en mis labios para darme un punto de color sobre mi piel demasiado blanca. Acerco un poco el micrófono.

―Mi nombre es Alexandra Cortez, corresponsal de la cadena radial, Ariza, y estamos en directo para todo el continente. ¿Me concedería unos minutos? ―Vuelvo de nuevo con mucho ímpetu sobre mi cuestión.

―Por supuesto ―dice todo galante con una desternillante sonrisa lobuna y creo que mirándome lo poco que se perfila de mis pechos  sobre la camisa. Nada que hacer con este hombre―. Pero vaya al grano. ―Su sonrisa de repente se apaga para ponerse serio, todo un cambio tres sesenta―, tengo otra entrevista en curso, con la morena de allá ―señala a una despampanante y espigada mujer, y a la que reconozco muy bien. Janeth Souza. La reportera estrella de la competencia. 

―Perfecto, seré breve ―respondo como una profesional y enciendo el micrófono. 

Me conecto al aire frente a su atenta mirada y comienzo primero presentándolo para relacionarlo con mi jefe en cabina y la audiencia y ponerlo en contexto, seguido prosigo con la primera pregunta de mi entrevista. ―¿Qué diablos hace aquí?―. Es lo que realmente quisiera preguntar, y no. Me despedirían. Así que pongo una sonrisa radiante en mi rostro y prosigo con la rutina habitual de preguntas relacionadas, solo con el tema. 

March 16, 2018, 8:44 p.m. 1 Report Embed 4
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Marcela Sanchez Marcela Sanchez
Me gusta este primer capitulo, una Alexandra cortante y un Olivier muy coqueto, esperemos que Alexandra vaya desarrollando su profesionalismo
June 17, 2018, 6:25 p.m.
~

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