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29 de Abril

Hola, hijo mío:


   Es para mi gratificante que hayas decidido venir al Planeta Tierra.

   Aunque yo no pueda ponerte un nombre, estoy seguro que tus padres quienes te recibirán con mucho amor, te darán el nombre que ellos piensen más bonito pueda lucir en ti. Pero antes de llegar, antes de comenzar a probar esta experiencia llamada vida, déjame darte algunos detalles sobre esta:

1. Vivir es aprender. Con forme vayas creciendo, te darás cuenta que nada de lo que has aprendido se va a sostener igual ni va a volver a ser como antes. Todo empieza en tu mente y termina con esta. Es compleamente comprensible que a tu corta edad, no llegues a entender absolutamente nada. Al principio pensarás que todo ocurre de manera espontánea y misteriosa, pero te aseguro que todo, hasta el hecho de aparecer en tu cuarto después de haberte dormido en los brazos de tu madre, fue por algún suceso en particular. No te agobies tratándolo de entender al principio. Puede que no lo entiendas hasta haber pasado algunos años, hasta que algún día, te toque a tí ser esa fuente espontánea y misteriosa que tenga que transportar a alguien hacia su habitación. No obstante, no olvides que si tú lo crees posible, lo podrás hacer. Que no te limiten los miedos ajenos, que no te agobien las preocupaciones ajenas a tu edad o a tu mundo fuera de tu país. Tampoco vivas siempre en el mundo de tus ideas y pesamientos, pues vida solo hay una y oportunidades muy pocas. Tú las creas, te des o no cuenta de ello. Tú serás capaz de percibirlas solo con el justo tiempo, y tomarlas solo con la justa experiencia. Lo que pienses podrá ser manifestado, así que cuida bien aquello que pienses pues se volverán tus hábitos, tu forma de ser, tu personalidad y hasta decidirá tus relaciones sociales y tu futuro.

2. Vivir es llevar la vida dentro como afuera. Durante los primeros años no entenderás nada. Es compresible pues vas llegando a la vida. Así mismo, en cada cosa que hagas, no entenderás al principio porque comenzarás a conocer otro mundo. Eso si; no te olvides que de aquello en cómo lo veas tú es como será para ti. Si ves las cosas con amor, amor lo será en tu exterior. Si ves que maldad en el exterior es porque hay maldad en tu interior. Pero que esto no te confunda, no te encierres en ti mismo. Irás aprendiendo con el tiempo que a veces proyectas una necesidad o un capricho tuyo, y a veces tú eres la proyección de alguien más. Principalmente, de tus padres. Con el tiempo, lo serás de tus amigos. Al final, lo serás de tu pareja, tus hijos y, del más importante, de mi, que soy tú al mismo tiempo. Verás como la gente da lo que hay en su corazón, pero por favor, no te dejes engullir por sus tristezas ni por sus herida. Te he dado empatía para que los entiendas, pero no abuses de esta pues pueden arrastrarte a su dolor y tristeza, y a menos que estés dispuesto y por tu voluntad quieras entrar para ayudarle, mantente al margen y no busques crearle un mal innecesario, pues la vida da vueltas y nunca sabes cómo se te presentará frente a ti. Y por muy extraño que parezca, por muy extraño que lo veas, del odio al amor hay un solo paso. De lo bueno a  lo malo hay una distancia muy estrecha. De la luz y la oscuridad los separa una línea muy ténue, pues todo es lo mismo en naturaleza pero difiere en intensidad. Los extremos son malos, pero son necesarios para conocer nuestros límites y nuestras capacidades. Tócalos, de vez en cuando, para que seas sensible ante ellos. Pero no dejes que estos te consuman el tiempo ni la vida. Verás como la felicidad se esconde en la sencillez de saber equilibrar luz y oscuridad, bueno y malo. Y si tienes pensamientos malos, y si tienes pensamientos oscuros, no te sientas mal ni culpable; todos los tenemos, pero debemos aprender y saber cómo sacarlos. Si los escondes, si los niegas, si intentas erradicarlos, solo te lastimarás a ti, y por consecuencia, lastimarás a toda esa gente hermosa que te rodeará. Te crearás sombras, alter-egos y figuras de ti mismo que no son verdad. Solo será una pesada sombra fría que te seguirá a todos lados, y aquellos que también tengan sombra en su interior o la hayan visto, llegarán a ti para hacertelo ver o hacertelo saber. Algunos lo harán suavemente, otros lo harán violentamente sin embargo, será porque tú los eliges, a consciencia o a inconsciencie, todos estarán allí mientras tú los eligas. La vida es adentro de ti y es afuera. Si hay vida en tu mente y en tu corazón, si hay orden, hay esperanza, hay luz, la encontrarás la vida, la luz y la esperanza fuera de ti. Pero no te olvides de no hacer falsas ilusiones, no te olvides de alimentar vanidades, soberbias ni tempestades.

3. Vivir es movimiento. Tal vez los primeros años de tu vida dependas de otros para poder moverte. Tal vez te de miedo al principio de toda aventura. Sin embargo, no te he dado dos piernas ni te he dado imaginación para que te quedes estático. No eres un árbol ni eres una piedra para no moverte. Anda, ve. Juega, salta, explora, imagina. El mundo es un gran lugar para explorar y conocer. No te aisles ni te encierres en ti mismo ni en tus problemas. No crees muros ni barreras para que otros puedan llegar contigo ni para que tú tampoco puedas salir. Crea puentes. Crea conexiones. Avanza, sal, conoce, ¡vive!. Conforme vayas creciendo, un instinto natural en tí te irá haciendo buscar amigos, compañeros, una pareja con quien juntos puedan seguir moviéndose y acompañándose juntos hasta donde quieran ir. El cielo es el límite. Que no te preocupe el equivocarte. Por favor, hijo. Te equivocarás y seguramente te dolerá darte cuenta que te has equivocado. Probablemente sentirás miedo, tristeza, angustia, desesperación. Sin embargo, ¡muévete! No dejes crear una tormenta en un vaso con agua. Todo, fuera del problema, es tan irreal y tan efímero que cuando menos te des cuenta, te estarás riendo de tus problemas entre tus amigos y con tu familia. No hagas un caos donde no lo hay. Y para ello, necesitas moverte, salirte de tí mismo, dar largas caminatas en soledad, perderte de todo y salirte de la situación cuando ya no puedas más dar ni soportar. Muévete, que no eres un árbol.

4. Vivir es equilibrio. Te irás dando cuenta que todo necesita un complemento, pero no significa que hayas nacido imperfecto. No. Significa que necesitas de otra parte de mi, de ti, de todos, para poder ver y vivir através de la relación que tengas con los demás. Al principio serás tú y tus padres. Luego serás tú y tu madre. Luego tú y tu padre. Luego tú y tus amigos. Luego tú y tu pareja. Luego tú y tus hijos. Luego tú y tu pareja nuevamente. Luego tú y yo al final. Harás muchos equipos a lo largo de tu vida. Conocerás mucha gente que quiera ayudarte y mucha otra que querrá aprovecharte. Pero no lo veas con malos ojos. Míra esto como un aprendizaje, como una experiencia. Todos aprendemos de todos, en mayor o en menor medida. A veces tendrás que ser aprendiz, otras tendrás que ser maestro. Sin embargo, todo tiene una enseñanza. Y te darás cuenta de ello cuando estés en nuevas situaciones, cuando estés conociendo nuevas personas. Cuando estes ante situaciones nuevas y distintas y los retos sean más grandes y más imponentes. No te asustes, hijo. Que yo siempre he estado contigo y siempre lo estaré. Los demás, son hijos míos que también viven, que también experimentan, también prueban, también se equivocan. Y cuando tengas pareja y cuando tengas hijos, entenderás que no es sencillo y serás más maduro. No te presiones demasiado ni te autojuzgues por equivocarte. Es normal, todos se equivocarán. Que para eso estarán tus amigos, tu familia, tu pareja con quien apoyarte, con quien verás si vas bien o vas mal. Si tienes que rectificar o tienes que continuar. Eso, al final del día, quedará solamente en tí. Yo, sin embargo, estaré atento escuchándote, dejándte ser y dándote esa libertad para que tú puedas vivirlo y comprenderlo por tu propia consciencia, no bajo la de otros. Y cuando tengas pareja y cuando tengas hijos, recuerda que ellos pueden ser un reflejo tuyo y que ellos te necesitan para potenciarse y complementarse. No porque sean imperfectos, sino porque pueden cegarse tanto en ellos mismos que se les olvida que ya traen todo el conocimiento, todo el amor y toda la experiencia dentro de ellos. Solo es cuestión de enfoque, perspectiva y contexto, y para eso justamente, se necesita un polo opuesto.

5. Vivir es consecuencia de. Durante los primeros años de tu vida tendrás un rol muy importante, no solamente para ti, sino también para tus padres. Ellos van a aprender contigo y de ti. Aprenderán cada minúsculo detalle que te caracteriza y que te hace ser tú. Aprenderás de sus formas de ser, de sus formas de hablar. Te verás envuelto en sus mundos externos e internos, y reflejarán en ti aquello que son. No solamente porque lo sabrán identificar a través de ti, sino porque les recordarás constantemente lo que significa ser humano, ser hijo, y ser honrosa y dignamente ser padre. Y todo esto para que algún día, te toque a tí también perpetuarme y perpetuar a la vida misma. No te enojes con ellos si no te dan lo que quieres, si no pueden estar contigo todo el tiempo o no te llegan a dar la mejor educación. Hacen su mejor esfuerzo, pues nadie llega sabiendo ser padre a la paternidad. Es precisamente tu trabajo, enseñarles a ser no solo buenos padres, sino también buenos hijos.

6. Vivir es lo que tú eligas. Te he dado un montón de sentimientos, emociones, sensaciones y formas de ser y vivir. Te he dado alegría, felicidad, tristeza, enojo, ira, melancolía. Te he dado infinitos mundos interiores y finitas formas exteriores para que puedas aprender a desarrollar tu mundo interior y puedas superar obstáculos al desarrollarte a ti mismo. Si nunca usas la tristeza, si nunca te permites llorar, si nunca te permites sufrir, el día que la vida te ponga obstáculos no sabrás como lidiar con ello y será vencido no por los demás, sino por tí mismo. El día que sufras una pérdida podrás enloquecer y sumirte en depresión. No, hijo mío. No lo hagas. Vive, experimenta, conoce. La decisión y la libertad radica en tu mente y en tus acciones, pero no te olvides que todo lo que hagas tendrá una consecuencia. Rápida o lenta, visible o no visible, siempre ten en mente que aquello que hagas se te regresará en mayor o en menor medida. Prepárate mejor no aislándote ni negandote a la vida, sino viviendo, abriendo tu mente, abriendo tu corazón. Elige vivir. Elige ser sabio. Elige el amor sobre la oscuridad y sobre el miedo. No niego que la vida puede ser dura si eliges que sea dura. No niego que la vida no te de sufrimiento si tú eliges sufrir. Te he dado consciencia e inconsciencia; la primera, es para que elijas lo que quieras; la segunda, para que lo tengas dentro de ti y puedas hacer uso dependiendo la situación o la necesidad. Y lo verás cuando tengas miedo ante algo y lo verás cuando veas injusticia y te moleste. Aprende, hijo mio. Aprende a vivir y elige vivir, y que no te de miedo equivocarte y que no te de miedo probar. Eso sí, se consciente del consejo de los adultos, de los más viejos y de los más golpeados, pero no te pierdas dentro de sus experiencias pues nadie nunca sentirá igual que tú ni nadie nunca sabrá exactamente lo que tu sabes. Y aprenderás con el tiempo a saber cuáles consejos solo escuchar y cuáles seguir. Y sabrás que amigos cuidar y cuáles dejar ir. Pero recuerda, que no todo es malo. Es malo si nosotros dejamos que lo sea, si dejamos que la maldad, la duda, la confusión, el miedo, la ira nos consuma. Será malo hasta que no aprendas a hacerlo bueno o a comprenderlo. Pero mientras llegas a eso, mientras llegas a discernir, tendrás que tener una referencia clara de lo que es bueno y de lo que es malo, de lo que te ayuda y de lo que te perjudica. Pero recuerda, que no porque te dañe es malo porque si, sino te está enseñando algo que no has aprendido a comprender.

7.Vivir es dar y compartir. Los primeros años de tu vida puede que no seas consciente de lo que tú, en pequeña forma, puedas dar conscientemente a los demás. Y, sin embargo, recibirás amor incondicional de parte de una de las figuras más hermosas de la creación. Y recibirás un techo y recibirás alimento de una figura que está allí para protegerte y guiarte. Ya lo harás tú con tus hijos en un futuro. Mientras tanto, tendrás que aprender el arte de vivir y el arte de aprender a dar y recibir. No tengas miedo ni sientas pena cuando recibas. Si has obrado de modo alguno que el universo te lo da, acéptalo. No lo rechaces porque estarás rechazando tu prosperidad. Sin embargo no te dejes influir por lo que te den ni te sumergas siempre en el recibir. Da, comparte, sea una moneda, tiempo o una simple sonrisa. Nunca sabrás a quién le hace falta ni cuánto eso le ayudará. Y crecerás entonces y tendrás que ver por tu amigo el menor, el más chico. Y comenzarás entonces a proteger al desprotegido y ayudarás a quien lo necesita. Muchas veces serás tú mismo quien necesite ayuda de ti. Ahorita no lo entenderás y probablemente no lo hagas sino hast que tengas 30 años, sin embargo vale bien la pena que vayas comprendiendo que si tú no estás bien, no podrás dar esa misma bienaventuranza a los demás. Y comprenderás entonces que se necesita de ese dar y recibir para que algo esté completo. No necesariamente se tendrá que dar lo mismo. A veces el tiempo se quiere compensar con regalos pero no te olvides que nunca, jamás, el tiempo que pases con tus cercanos, el tiempo de calidad en el que los hagas sentir vivos, que los haga sentir reales, sinceros, que les ayudes a ser ellos mismos a los demás, será más valioso que unas flores o que un chocolate. Aprenderás sobre el tiempo, aprenderás sobre las diferencias de cada uno de tus padres, de tus amigos, de tus parejas. Y aprenderás entonces que no para todos funcionan las mismas palabras y no con todos tienes que estar tanto tiempo pues cada uno piensa y siente distinto. Sin embargo no te olvides de frecuentarlos, de decirles que los quieres, tanto con tu forma de ser como de con la forma en como ellos lo ven. Claro está que nunca transgrediendo tu personalidad, tu integridad ni afectando a nadie más. Vivir es dar compartir, es una dualidad que comenzarás a notar con la figura de quienes serán tus padres, en hombre y en mujer, y con el tiempo acuñarás en tu interior esa figura de hombre y mujer dentro de ti y llegará el momento entonces en donde seas tu propio padre y tu propia madre, solo para darte cuenta que eso te hizo crecer, madurar, ser feliz y elegir la mejor forma de vida para ti.

Hijo mio; la vida es un mar infinito de posibilidades. No te enganches con las personas, pues cada una tiene sus propios problemas y ha sido educado de una forma tan distinta a la tuya. Si te quieres enojar, enójate. Si necesitas llorar, llora. Pero porfavor, no cargues nunca con culpas ni con heridas del pasado. No cargues tristeza, no cargues envidias, no cargues los problemas de tus padres ni tus amigos. Has venido para ayudar a vivir esta experiencia de un modo completo, no a medias ni tampoco a vivir por otros. Al principio serás solamente observador, luego tendrás que ser actor, y llegando cierto punto de tu vida sabrás cuando ser observador u actor, o ser ambos al mismo tiempo. Eso lo irás aprendiendo conforme vivas, con forme crezcas, experimentes, pases tiempo con otros seres humanos.

Y si de pronto te olvidas de mí o sientes miedo, pierdes esperanza, pierdes control o rumbo en tu vida, búscame. Pero no me busques en una iglesia, no me busques en rezos, no me busques en religiones ni en otras personas. Búscame a través de ti. Búsquema a través de las experiencias. Búscame en un atarcerder. Búscame en los ríos. Búscame en una sonrisa sincera. Búscame en la intimidad con tu pareja. Pues yo no soy un nombre en específico y no tengo una forma específica, pues Yo soy tú. Sin embargo Yo soy más de lo que tu puedas imaginar, y con el tiempo tu forma de concebirme y de veerme será distinta. Madurarás y entenderás que yo no soy una figura, sino soy una experiencia, soy libertad, soy una oportunidad. No me pongas un nombre, no me pongas en un altar. Si necesitas de esto, ponme el nombre de vida y si me quieres poner un altar hónrame en el amor hacia otros, honrame con la fidelidad hacia ti mismo, honrame en el cariño y en el amor que le hagas a tu pareja. No me alcanzarás desde una iglesia ni en los labios de un extrajo. Me alcanzarás solamente a través de ti, conociéndote, valorándote, amándote a ti, tu forma de ser, tu mente, pensamientos, sensimientos y tu cuerpo, que es mi templo, que es en donde yo habito pues yo soy tú pero a otro nivel de consciencia. Por eso desde el inicio siempre he estado y estaré contigo porque tu provienes de mi, de la sustancia primigenia, de la alquimia sexual, de la transmutación que dos formas elevadas conocidas como "mamá" y "papá", tuvieron en mente para que tú y yo pudieramos nacer. Y entenderás que yo estoy en el amor, en un beso, en el sexo, en un silencio y en una mirada que lo dice todo. Y me alcanzarás solamente cuando hayas aprendido todo esto, cuando el bien y el mal sean conceptos puramente infantiles y entiendas lo que hay detrás del bien y del mal. Y me alcanzarás cuando sepas usar luz y oscuridad al mismo tiempo y me alcanzarás cuando dejes de juzgar y dejes de agredir al resto de tus hermanos, de tus amigos, de tu familia. Y solo ahí me encontrarás, en un momento que se vuelve consciente de lo finito e infinito al mismo tiempo. Y solo ahí me encontarás en un momento donde los extremos se tocan y los polos se invierten y se neutralizan, y todo porque todo el tiempo, en todo momento, en cada instante se encuentra esa búsqueda y ese retorno hacia mi.

Verás como algunos se estacan y verás como algunos sufren. Ayúdalos si ellos te piden y te dejan ayudarle, pero no malgastes esta experiencia que tienes de vivir. De experimentar. Y elige tus gustos y que ellos no te eligan ni definan. Y elige tu libertad y que ella no te limite a ti mismo. Y elige dominar tus sentidos y emociones en lugar de que tus sentidos y emociones te dominen a ti. Y piérdete si te hace falta pero no hagas que el perderte sea tu fin último. Vive, disfruta, haz el amor, disfruta el sexo, ama sin condicionamientos, ama sin tabúes y sin miedos. Y si tienes miedo, si tienes prejuicios, si sientes inseguridad con respecto a algo, recuerda que la vida es una experiencia que, con el tiempo, te dará la razón o te la quitará, y te hará ver si es lo que quisiste y va acorde a lo que pensaste, y entenderás entonces que no importa lo que otros digan ni lo que otros te critiquen, pues ellos jamás vivirán ni sentirán como tú vives y como tú sientes. 

Estudia, lee, viaja, experimenta, conoce, aprende de los viejos y de los niños. Que el tiempo no sea tu enemigo ni que el miedo te paralice. Te he dado cinco sentidos básicos con los cuáles puedes comenzar a conocer el mundo, pero de tí depende desarrollar esos cinto sentidos y desarrollar otros. Llegas en blanco como un libro nuevo a punto de escribir su propia historia. Tu eliges la duración de los capítulos y los personajes de tu historia, pero se consciente pues de esto y ten en cuenta que una vez dando vuelta a la hoja, al empezar un nuevo día, es una nueva oportunidad para escribir una nueva historia, un nuevo capítulo, oportunidad para que llegue una nueva persona o un nuevo aprendizaje a tu libro. 

Y conocerás los misterios de la vida conforme conozcas los misterios internos. Y entenderás lo que la vida y la muerte significan. Y entenderás la diferencia entre amigo y hermano. Y entenderás la diferencia entre el día y la noche. Y dejarás de darles ambigüedad en simples contextos de diferenciación y entenderás que ambos son complementarios y que así como cada humano, así como cada hermano, son bellos y hermosos por lo que representan y potencían de si mismos, y complementan a la vida misma y enriquecen a tu vida. No te encierres en dogmas ni en filosofías. No te encierres al dolor ni a la tristeza. Conoce de ciencia, conoce de arte, conoce de música, conoce de todo aquello hermoso y sublime que se ha especializado, y si algo te apasiona busca ser mejor de tí mismo, pues la rivalidad y la competencia te pueden ayudar pero sólo si lo enfocas bien y para ti mismo.

Y tienes colores, olores, aromas, sabores. Tienes tanto que vivir y experimentar para que tú elijas como vivir y como no vivir. Te di ojos para ver, pero necesitas aprender a saber observar. Te di oídos para escuchar, pero necesitas aprender a sentir lo que cada palabra te transmite. Te di tacto para tocar, pero necesitas aprender a usarlo con delicadeza y con firmeza. Te di una nariz para oler, pero necesitas aprender a distinguir las sutilezas de los aromas y la diferencia de la riqueza de los detalles. Te di una boca para comer, pero necesitas aprender a saborear y a degustar en justa proporción y en justa medida, las hieles y las mieles que en la vida te puedes topar. 

Aprende a caminar, aprende a correr, aprende a volar. Pero eso es solo algo que con el tiempo entenderás a hacer. Y entre más crezcas irás rechazando las riquezas y valorarás más el tiempo, valorarás más las amistades sinceras, los momentos intensos y únicos que se viven en la soledad, en la intimidad, en la noche, en la calma. Y apreciarás a los niños y a los ancianos y dejarás a los jóvenes y adultos ser. 

No te olvides pues, de tratar bien a todos. Chicos, adultos, grandes. Todos tienen algo que enseñarte. Todos tienen algo que dejarte vivir. Algunos pueden verse malos, duros y fríos, pero es que hay algo que están viviendo o que han vivido, y debes aprender a ser malo, duro y frío en algunas veces y aprender de la experiencia de ser malo, duro y frío. Y aprenderás a moderar tus palabras, tus caricias, tus miradas y tus besos. Y aprenderás a moderar tus sentimientos, tus pensamientos y tus acciones. Cuida todo esto, pues cada pensamiento, cada momento que le dediques, será capaz de convertirse en un hábito, y los hábitos son los formadores de tu destino, de tu vida, son quienes marcan tus relaciones, tu salud y tu éxito. 

No te olvides entonces, hijo mío, que la vida es una experiencia y es el fin mismo. Tú eliges como vivirlo. Tú eliges como sentirla. No busques aparentar ser: busca ser. Y a veces tendrás que ser amigo, a veces juez, a veces verdugo. Tendrás distintos roles y distintas facetas que harán de tu vida más enriquecedora para ti y para tus seres amados. Y luego serás compañero, luego pareja, luego padre. No tengas miedo en guiar y no dejes solo a tus amigos, a tu familia. Da consejos sinceros y duros si son necesarios, pero no los desprotejas ni los humilles. No los abandones pues ellos te han de necesitar más que tú a ellos. Y recuerda que se pueden equivocar y que pueden llegar a ofender, pero si lo hacen es porque ellos se equivocan con ellos mismos y se ofenden a ellos mismos. Y mientras no te tomes nada personal no te afectará y mientras no dejes que te lastime no te lastimará. No porque la acción en si no lastime, sino porque tú te controlarás y podrás controlar tu camino, tu contexto, tu posición.

Y no te encasilles en lo que otros te digan. Y no te definas por lo que alguien más diga de ti. No dejes que un puesto, un cargo, un título te definan ni te limiten. Aprende de cada uno de ellos. Aprende de cada una de las personalidades. Aprende de introvertidos y de extrovertidos. Aprende de brujos, magos, hechiceros, chamanes, gitanos, aprende de todas y cada una de las formas tan bonitas de la vida misma que se han desarrollado. Pero no aprendas para hacer mal sino para enriquecerte, pues entre más conozcas, más perspectivas y formas de enfrentar a la vida tendrás.

Que nada ni nadie te obligen a vivirla o a sentirla de otra forma que tú no quieras, pues cuando el otoño y la noche lleguen a tu vida, te arrepentirás de no haberla vivido. 

March 15, 2018, 9:37 p.m. 0 Report Embed 1
The End

Meet the author

Irving Trinidad De nacionalidad mexicana, me considero más un trotamundos. Conocer, viajar, senderismo y seguir el camino de la vía lactea es mi pasión; escribir, filosofar y charlar, es el producto de mi tránsito por esta corta y sutil vida.

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