Relatos de Terror y trazos de Miedo Follow story

jrcascales J. R Cascales

Colección de relatos para hacer temblar hasta los huesos. El sentimiento mas intenso y antiguo es el miedo a lo desconocido" H.P. LOVECRAFT. "Los mounstros son reales, viven dentro de nosotros; y a veces ellos ganan" STEPHEN KING "El miedo es mas contagioso que la peste, y se transmite en un instante" NIKOLAI GÔGOl


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Antes de domir

Ahí está, esperándome tras la puerta. Algo en la cama mientras el bolígrafo se tambalea entre mis dedos, pero siento el irrefrenable deseo de que quede constancia de la noche de mi muerte.
Estoy tumbado en la cama, al igual que quizás lo estés tú, con los pies apuntando a la puerta. La luz de la luna creciente se cuela por mi ventana e acaricia la libreta con un atrayente tono plateado. Como digo, aún está al otro lado de la puerta. Siento que está esperando el momento en el que cierre los ojos.
Suelo tener insomnio, y algunas veces tardo hasta cuatro horas en conciliar el sueño. Cuando me dejé caer al colchón, hace un par de horas, no esperaba tener que estar en vela esta noche. La ventana esta abierta y corre una brisa bastante agradable. No hay nadie en casa, solo yo… y eso.
A los pocos minutos de apoyar mi cabeza en el cabeceron, empecé a escuchar, muy ligeramente, un pequeño susurro. En un primer momento no le di importancia, pero tras varios minutos, el sonido empezó a molestar. Me pregunté que podría ser: la televisión, quizá; pero descarté la idea ya que recordaba que no la había encendido siquiera. Como decía, no hay nadie mas en casa. También era imposible que viniera de alguna otra casa; la mía está al pie de una pequeña colina pedregosa, y el vecino mas cercano está a casi un kilómetro.
Abrí los ojos y busqué el origen del sonido, pero no encontré nada. El pequeño murmullo se había vuelto mas rápido y persistente. Era como si algo se deslizará sobre la madera. Me levanté de la cama y me giré hacia la puerta. Está es de una madera desgastada y pintada de un blanco algo sucio. Iba descalzo, y sentí como el frío de las baldosas acariciaban mis pies. Al coger el pomo, que es bastante tosco y torpe para abrir, note que estaba ligeramente caliete, pero solo un poco.
Estiré de él de un golpe y la puerta se abrió.
El pasillo, oscuro y vacío, me parecía el de siempre, solo que el aire estaba cambiado. De inmediato noté que estaba mas enrarecido, mas caliente y con un pequeño hedor que no reconocí. Supuse que era la basura de la cocina.
El sonido había desparecido por completo. Tras un momento de inquietud en el que me quedé mirando el largo pasillo, me giré para volver a mi habitación, pero me detuve al ver la puerta.
Desde mas o menos a la altura de mis ojos hasta medio metro más abajo, habían línea de arañazos sobre la madera. ¿Que coño era eso? Tres líneas que formaban una pequeña curva. Levanté la mano, para acariciar las marcas. El arañazo tenía unos pocos centímetro de profundidad, como si alguien hubiera estado rascando durante largo rato.
¿Quien?
Me giré de un salto hacia el pasillo. Mientras mis ojos captaban la imagen, el corazón empezó a martillear sin control en mi caja torácica.
Nada. Absolutamente nada. Solo el largo pasillo y el débil resplandor de la luna muriendo a lo lejos. Me quedé inmóvil, con todos los sentidos alerta. Ni un sonido ni un olor. Solo sentía el aire enrarecido y caliente.
Me di la vuelta para volver a entrar en la habitación y dejé la puerta casi cerrada tras se mí. Los diversos objetos parecen mas oscuros de lo que son, y aún así, relucen en la penumbra como si quisieran ser como la misma noche.
Suspiré. Pasaba algo, eso estaba claro. En dos pasos llegué a mi mesilla y abrí un cajón con suma delicadeza, para no hacer ruido. Metí la mano y palpé el interior hasta que un pequeño objeto metálico apareció entre mis dedos. Me tumbé en la cama y guardé la pequeña navaja entre la fina sábana con la que suelo taparme.
Apagué la luz e hize como si nada hubiera pasado, e intenté hacerme el dormido. El plan era el sigueinte: esperar a que quien estuviera ahí se confiara, pensado que estaba dormido y se acercara; cuando estuviera lo suficientemente cerca me lanzaría hacía el con el arma y luego correría.
El plan era sencillo, aunque podían salir mal muchas cosas… entre ellas, morir.
Y ahí, tirado como si durmiera plácidamente, empecé a esperar a un fatídico destino. Mientras atisbaba el silencio, decenas de teorías empezaron a resbalar por mi cabeza. Siempre me han gustado demasiado las historias más truculentas. Desde pequeño he leído y visto historias de miedo o sobre crímenes; siempre he pensado que sería el mejor asesino que el de esos guiones baratos. Pero ahora me gustaría una pausa para los anuncios.
Pero no va a ser así.
Tras media hora de total silencio, un golpe. Pequeño. Sonoro. Y la puerta empezó a abrirse lentamente, con el típico replique de bisagras ya viejas. El pomo rozó la pared y todo se quedó inmóvil, congelado ante lo desconocido. Como yo.
Tras unos eternos segundos, volvieron a sonar los arañazos. Pero esta vez no estaban en la puerta, sobre la madera. Sino sobre las losas del suelo, acercándose inexorablemente hacia mí.
Contra mi voluntad, empecé a respirar cada vez mas desprisa y de manera entrecortada. Haciendo esto, noté que el aire se asemejaba al del pasillo, aunque éste era mucho mas intenso. Capté el aroma a tierra seca y serrín, acompañado de un extraño calor. Era como si una bolsa de aire cálido cayera sobre mí de golpe.
Y así era, estaba justo sobre mí.
Mi rostro estaba tapado por la fina sábana y la brisa que entraba por la ventana no puede competir con el calor que desprende su cuerpo.
No puedo esperar mas, es el momento. Empuñé la navaja mientras me desenvolvía de la sábana, dispuesto a asestarle un golpe mortal. Pero el metal trastabilló entre mis tambaleantes dedos y chocó con el colchón.
Ahí estaba. Ahí esrabamos los dos. Frente a frente. Mis ojos se clavaron en dos esferas que me miraban.
En medio de la oscuridad mas profunda, siempre acechan unos ha!brientos ojillos rojos.
Pero los dos ojillos rojos desaparecieron en un instante. Al igual que su cuerpo, que acabó hecho cenizas con una sola mirada aterrada, una mirada que buscaba saber lo que es verdad.
Y aquí estoy, escribiendo trazos nerviosos mientras la puerta sigue entornada. Sé que ha pasado. Nada de un sueño, aunque ojalá fuera así.
Pero sigue estando ahí. Siento el calor que emana y su fétido olor. Quiere atacar en cualquier momento, sólo necesita su oportunidad.
El es el Terror.
Y sigue ahí, esperando que cierre mis ojos. 

Feb. 17, 2018, 11:27 a.m. 0 Report Embed 1
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