Mis ideas filosóficas con gráficos Follow story

antonio Antonio Pinto Renedo

En este libro se muestran con esquemas y gráficos las ideas expresadas en mis libros anteriores.


Non-fiction All public. © No comercial sin obra derivada 4.0

#Filosofía #Meditación #Ciencia #Metafisica
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MIS IDEAS FILOSÓFICAS CON GRÁFICOS

PRIMERA PARTE

© Antonio Pinto Renedo

© Autor, maquetación y diseño de cubierta:

Antonio Pinto Renedo

Publicado en enero 2018

ÍNDICE

Capítulo 1- EL PROGRESO DE LAS CIUDADES

La ciudad unida

La ciudad cupular

La ciudad compacta

Capítulo 2- LAS NAVES DEL FUTURO

Naves de despegue vertical

Lanzaderas espaciales

Naves laser

Capítulo 3- LA GRAVEDAD ARTIFICIAL

El sistema centrífugo

Naves adaptables

Equilibrio de masas

La gravedad en los planetas

La gravedad magnética

Las ciudades espaciales

Los agujeros negros

Capítulo 4- LOS POTENCIALES DEL UNIVERSO

La evolución de los potenciales

La felicidad y la riqueza

La norma y la excepción

El bien y el mal

El origen del mal

La mente de un tirano

La conexión de la materia

PRÓLOGO

Con este libro pretendo resolver las dudas de aquellos lectores que después de leer mis libros anteriores se hayan quedado sin tener una idea clara respecto a la forma exacta en la que planteo mis gráficos. Estos libros son los suficientemente complejos como para resultar adecuada una aclaración mayor. También aprovecho esta circunstancia para aportar cualquier idea nueva que considere útil para favorecer mejor su entendimiento. Para hacer estos gráficos he usado un programa bastante sencillo, por lo que el resultado no tiene una gran exactitud, pero considero que lo más importante no es la precisión del diseño, pues no se trata de crear una maquina compleja, sino que lo importante es que el lector entienda su significado de forma fácil. Algunos de los esquemas de este libro más que catalogarse como filosóficos, sería más correcto definirlos como metafísicos, por ello puede que resulten difíciles de entender. Creo que la gente dedica muy poco tiempo a reflexionar sobre el mundo que nos rodea, porque no entienden que la meditación nos puede ayudar a comprender mejor el universo, y a partir de ahí participar nosotros mismos en su construcción. El hombre contemporáneo tiene un gran nivel de desarrollo tecnológico, pero en mi opinión su nivel moral no es superior al de los hombres de las cavernas. Lamentablemente se deja llevar con demasiada facilidad por aquellos que intentan manipularle, para ello se sirven de supuestas razones o pruebas científicas, pero lo que la gente no entiende es que se pueden encontrar argumentos para defender casi cualquier cosa, por muy absurda que sea. La clave del desarrollo interior consiste en no dejarnos llevar por la precipitación, como quieren los timadores. Por ello debemos analizar las cosas con tranquilidad y buscando siempre la verdad. Quizás la mejor aportación de este libro consiste en tratar de dar una explicación científica de aquello que normalmente solo se suele analizar desde el punto de vista filosófico.

Capítulo 1- EL PROGRESO DE LAS CIUDADES

Desde el principio de los tiempos el ser humano siempre ha tratado de buscar el modo más adecuado de sentirse protegido y en la medida de lo posible con todas sus necesidades satisfechas, de este modo es como surgieron los primeros poblados, que luego terminarían convirtiéndose en ciudades. En este capítulo intentare explicar cómo podrían ser las ciudades del futuro.

LA CIUDAD UNIDA

En la actualidad las ciudades han evolucionado para ser una suma de grandes edificios. Estos edificios cuentan con sistemas de aire acondicionado en su interior que protegen a sus inquilinos de forma bastante adecuada. Sin embargo el problema ocurre cuando se sale al exterior, pues se pierde la protección climática del edificio al verse expuesto a un clima que con frecuencia es mucho más cálido o mucho más frio de lo adecuado.

Una solución para evitar estos problemas, podría ser la imagen mostrada en el primer esquema, consistiría en una cubierta de cristal que uniría todos los edificios de la ciudad impidiendo la entrada del clima exterior. Con este sencillo sistema, el aire acondicionado presente dentro de los edificios se mantendría también en el exterior, con el ahorro económico que eso supondría, además del beneficio para las personas, pues se podría terminar para siempre con los molestos caprichos climatológicos.

LA CIUDAD CUPULAR

Otra solución posible es la que vemos en el segundo esquema. Mediante el uso de cúpulas de materiales resistentes se consigue no solo la protección de los ciudadanos ante los climas adversos, sino también de los edificios ante el riesgo de caída de aeronaves o meteoritos. Además este método también sería útil para crear un microclima ideal en cualquier planeta o luna al que la humanidad quisiera ir a vivir.

LA CIUDAD COMPACTA

En el tercer esquema vemos este concepto de ciudad integrada en un paso más adelantado, es lo que se podría denominar la ciudad compacta. Este tipo de ciudad es la consecuencia de eliminar la innecesaria separación existente entre los edificios, para crear una especie de ciudad nave. Con este sistema se pueden aprovechar todos los espacios y además se consigue una mayor protección para sus habitantes, pues con las ciudades cupulares siempre existe el riesgo de que se pueda romper la cúpula, lo que provocaría la entrada de gases tóxicos o la pérdida del aire interior, en aquellos mundos que carezcan de atmosfera. El modelo que me parece más adecuado es el mostrado en la imagen. Consiste en un círculo de entre cinco y diez kilómetros y entre cien y doscientos metro de altura, excepto en su cúpula central que sería mucho más alta.

En la cuarta imagen podemos ver el interior con los hangares para las naves de despegue vertical que rodearían toda su periferia. Junto a ellos se encontrarían los medios de transporte semejantes a los trenes, pero a diferencia de los actuales una pared transparente separaría la zona peatonal del tren para evitar el riesgo de caída a las vías, los trenes estarían sincronizados de tal modo que al llegar a las estaciones pararían justo en el punto donde se encontrarían las puertas para la entrada de viajeros. Este sistema funcionaría igual que los ascensores de doble puerta, con el fin de evitar que los viajeros puedan estar en contacto directo con el tren.

En este tipo de ciudades los vehículos de transporte utilizarían la sección inferior. La sección situada encima sería utilizada para el tránsito peatonal para evitar así el riesgo de atropello. Encima de esta sección estaría la zona de fábricas y oficinas de trabajo. Por ultimo encima de todas ellas estarían situadas las zonas residenciales donde se encontrarían las viviendas.

En estos diseños se muestran otros tipos posibles de ciudades compactas, como se puede ver son muchos los modelos que se pueden utilizar, pero en todos los casos se comparte la característica de ser una estructura segura y adecuada para vivir en cualquier tipo de clima. En estas ciudades el aire interior sería reciclado para mantener siempre la cantidad de oxigeno necesaria.


Capítulo 2- LAS NAVES DEL FUTURO


NAVES DE DESPEGUE VERTICAL

Resulta sorprendente que en la actualidad todavía no existan de forma generalizada los vehículos de despegue vertical para el transporte de viajeros. Estos vehículos son mucho más seguros que los típicos aviones, porque los aviones son muy vulnerables en los momentos de despegue y aterrizaje debido al efecto que las rachas de viento tiene sobre las alas. El mejor vehículo para el transporte de viajeros es sin duda el de despegue vertical, pero no me refiero al clásico helicóptero, pues este aparato no es más que un avión pero con el ala giratoria, me refiero a un aparato que lleve sus motores totalmente integrados en el fuselaje. Los helicópteros son peores medios de transporte que el modelo planteado aquí, porque aunque puedan despegar desde cualquier sitio, sin embargo pueden ser afectados por las ráfagas de viento igual que los aviones y además se corre el riesgo de que sus palas giratorias colisionen con otros elementos del exterior. Los vehículos de despegue vertical además podrían ir provistos de un sistema de seguridad consistente en un paracaídas integrado en el fuselaje que minimizaría el riesgo de avería en los motores.

En estos esquemas podemos ver cómo podrían ser estas naves de despegue vertical. Como vemos en el primer dibujo los motores se encuentran perfectamente integrados en el fuselaje del aparato, lo que reduce el riesgo de colisión de las palas con objetos exteriores. En el segundo esquema las hélices interiores pueden funcionar sin ningún problema aspirando el aire dese arriba y expulsándolo hacia abajo. En el tercer esquema podemos ver como se realizaría el desplazamiento hacia adelante, pues es suficiente con inclinar los motores para que se produzca el desplazamiento de la aeronave. En el cuarto dibujo se puede ver otro tipo distinto de motor, en este caso podría ser un motor a reacción fijo. Encima y debajo del motor se encontrarían situadas unas rejillas giratorias que permanecerían horizontales en posición de aterrizaje. En el momento del despegue se pondrían en posición vertical para que el aire exterior pase sin dificultad hacia abajo. Para el desplazamiento hacia adelante sería suficiente con que las rejillas se inclinasen y entonces el vehículo comenzaría a desplazarse en horizontal. Encima del fuselaje se encontraría el compartimento para el paracaídas de emergencia que daría a este vehículo un nivel de seguridad muy superior a los aviones actuales.

LANZADERAS ESPACIALES

Desde el comienzo de la carrera espacial se han creado muchos tipos de naves para enviar cargas al espacio, pero lo más común es que se compongan de varias etapas que se van eliminando conforme se termina su combustible. En mi opinión lo mejor sería crear un prototipo de nave que fuera totalmente reutilizable para minimizar los costes de lanzamiento. En el esquema inferior se muestran varios modelos posibles.

En el ejemplo número uno se muestra el modelo de nave atmosférica, este tipo de nave es de etapa única y cuenta con la ventaja de llevar dos motores turborreactores que se sirven del oxígeno atmosférico para cumplir la misión. Esto le permite un gran ahorro de combustible al no tener que transportar la mayor parte del oxígeno necesario.

En el segundo ejemplo vemos el modelo de nave de depósito mayoritario, este tipo de naves se caracterizan por tener la mayor parte de su fuselaje ocupada por el combustible y solo la parte delantera contiene la carga útil, este tipo de nave también es de etapa única, pero carece de los motores que aspiran el oxígeno atmosférico, por lo que solo son útiles en aquellos planetas que no lo tengan. También podría ser este el modelo característico de las naves interestelares, en este caso se podría utilizar energía nuclear como fuente de energía y la masa de reacción se obtendría de los gases contenidos en los cometas o meteoritos. Otra opción aceptable, sería usar los gases de los planetas gigantes como masa de reacción, teniendo en cuenta la gran cantidad de gas que estas naves podrían necesitar. De este modo estos planetas actuarían como gasolineras espaciales.

El tercer modelo de nave es del tipo lanzadera espacial (Space suttle), pero a diferencia de ella todas sus partes son reutilizables. En realidad está compuesta por dos naves unidas, la primera cumple la función de elevadora de carga y transporte del combustible y la segunda transporta la carga útil. En este tipo de naves lo mejor es que la nave de carga se sitúe encima de la nave de combustible, porque así en caso de explosión o fallo de los motores principales se dispone de la oportunidad de separarse de la etapa lanzadora a tiempo de escapar. Una vez las dos etapas se separan, cada una de ellas puede regresar a la base por sus propios medios. Otra medida de seguridad adecuada, sería utilizar naves tripuladas solo en el caso de transportar pasajeros, porque es absurdo arriesgar la vida de tripulantes para el envío de mercancías, cuando para ello ya existen medios técnicos adecuados para hacerlo de forma automática.

En el cuarto esquema vemos como podrían ser las plataformas de lanzamiento para ser más eficientes, en el ejemplo se puede ver como la nave primero se sitúa sobre la plataforma como lo haría cualquier aparato de despegue vertical convencional, una vez la nave estuviera fijada en sus anclajes la plataforma se inclinaría hasta ponerse en posición vertical, entonces comenzaría el proceso de llenado de combustible, de esta forma se evitaría el sobrepeso que supone el combustible para el tren de aterrizaje o para las alas si se tuviera que hacer esto en posición horizontal. Además con este sistema solo se necesitan los motores traseros para cumplir su misión, sin embargo unos sencillos motores situados debajo del fuselaje permitirían a la nave el aterrizaje de forma convencional una vez estuviera liberada de la carga y del combustible.

Otro sistema que seguramente tendrá un gran éxito en el futuro para el envío de cargas al espacio, son las catapultas electromagnéticas, estos objetos constarían de un tubo de gran longitud, al que se introduciría la nave a lanzar, entonces un potente acelerador magnético imprimiría en la nave la velocidad necesaria para contrarrestar la gravedad planetaria. Una vez conseguido esto, la nave usaría sus propios motores para continuar el viaje. La gran ventaja de este sistema, es que no sería necesario transportar el pesado combustible que hace falta para alcanzar la órbita, pero su inconveniente es que solo es útil en los mundos sin atmosfera, como la luna, esto es debido a que la atmosfera crea una fricción que dificultaría enormemente el proceso.

NAVES LASER

Otro tipo de naves podrían ser las naves laser, es decir naves que no transportarían el combustible de la primera etapa, sino que un satélite situado en órbita le proporcionaría la energía necesaria. Este tipo de naves solo usarían el combustible de forma convencional al iniciar el despegue o cuando se encontrasen cerca del espacio, al ser imposible en este caso el uso de la atmosfera planetaria. El método consistiría en que un satélite situado en una órbita baja, emitiría un rayo láser de alta energía el tiempo suficiente como para que una nave espacial logre situarse cerca de la órbita, momento en el que utilizaría sus propios motores. Este proceso duraría aproximadamente unos quince minutos, durante los cuales el satélite seguiría por el espacio la misma trayectoria que la nave.

En el primer esquema podemos ver la imagen del satélite acompañando a la nave en su proceso de elevación al espacio, periodo durante el cual el rayo láser actuaría como suministro de energía. En el segundo esquema podemos ver el diseño de la nave provista de los motores y la lente encargada de recoger la energía. En el tercer esquema vemos un diseño sencillo del reactor, con la cámara de combustión y la lente receptora del rayo. En el cuarto esquema podemos hacernos una idea de la posición que los satélites de energía utilizarían para atender a las naves procedentes de cualquier sitio del planeta.

Una vez la nave hubiera alcanzado una altura de unos diez kilómetros el rayo láser comenzaría a actuar y sería recogido por la lente situada encima de la nave. Para evitar el riesgo de una posible desviación del rayo, el láser de alta energía sería precedido por otro de baja energía que tendría como misión establecer la sincronización entre el satélite emisor y la nave receptora. Esto ocurriría de forma automática por medio de ordenadores. Otra medida de seguridad consistiría en utilizar solo zonas deshabitadas, principalmente marinas, para realizar los vuelos. Una vez se hubiera establecido la sincronización, unos espejos enviarían la energía recibida a las cámaras de combustión situadas en los laterales de la nave. Este tipo de naves absorberían el aire atmosférico y una vez se encontrase en la cámara de combustión, el láser lo calentaría y usaría como masa de reacción, igual que haría el combustible químico. Conforme la nave se fuera acercando al espacio, sería más fácil apuntar el rayo, al ser menor la distancia entre el emisor y el receptor. Además el aire seria cada vez más escaso, por lo que el rayo podría pasar con más facilidad a través de él. Al acercarse la nave al espacio exterior, se activarían los motores de propulsión convencional durante unos breves minutos y de este modo la nave alcanzaría una órbita estable. Para que este sea un sistema eficaz para elevar cargas al espacio, sería necesario mantener un número suficiente de satélites de energía. La gran ventaja de este sistema es poder prescindir del elevado peso del combustible de la primera etapa, además de conseguir la energía gratuitamente, pues esa energía seria conseguida en el espacio directamente del sol.


Capítulo 3- LA GRAVEDAD ARTIFICIAL


Para que el ser humano pueda progresar en el espacio es fundamental conseguir un sistema de gravedad lo más parecido al terrestre que sea posible. Por ello es incomprensible que después de décadas de investigaciones y varias estaciones espaciales construidas, sin embargo hoy en día todavía ninguna de ellas tenga un sistema de gravedad instalado. Es absurdo gastar inmensas cantidades de dinero para averiguar cómo vivir o criar plantas en situación de ingravidez, cuando sería mucho más sencillo construir un sistema de gravedad que evitase todos estos problemas. Es como si a los científicos les diera pereza aceptar que en el espacio no sirven los diseños de naves que son comunes en la tierra. O quizás esa lentitud en el progreso de la carrera espacial, se debe a que en la actualidad, tan solo se trata de aparentar un falso interés por el espacio, con el que contentar a la opinión pública. La verdad es que los inmensos recursos que se utilizaron para conseguir que el hombre pudiera pisar la luna, no fueron la consecuencia de un simple interés científico, sino más bien demostrar que los Estados Unidos podían conseguir lo mismo o más que la URSS, por eso, una vez esto quedó demostrado, el esfuerzo por la exploración espacial pasó a un segundo plano. Creo que es un error menospreciar los frutos que el espacio puede dar para el progreso de la humanidad, como ya quedo demostrado con los satélites meteorológicos. Tampoco se puede descartar que algún día, el espacio, sea el medio que permita la supervivencia de la especie humana. En este capítulo muestro dos sistemas de gravedad que se encuentran dentro de las posibilidades técnicas actuales.

EL SISTEMA CENTRÍFUGO

Un sistema ideal de conseguir gravedad es el sistema centrifugo, consiste en hacer girar un tambor, creándose con ello una fuerza de gravedad, con el fin de aprovechar al máximo este sistema se podrían superponer varios tambores uno encima del otro, hasta alcanzar el eje central. Mediante un ascensor giratorio se conseguiría comunicar todas las plantas del tambor. Cada cierta distancia, el cilindro se dividiría en cortes verticales con el fin de instalar otros ascensores giratorios. Estos ascensores se desplazarían lateralmente y en vertical, y se adaptarían a la velocidad de cada planta, porque cada una de ellas tendría una velocidad distinta, dependiendo de la distancia que tuvieran del eje. Los cilindros rotatorios se situarían en el interior del fuselaje, porque considero que de esta manera es más sencillo mantener la orientación de la nave en el espacio, además de ser útil para cualquier otro tipo de interacción con el exterior, como por ejemplo facilitar el anclaje de naves más pequeñas, en el caso de las naves nodriza.

Esto significa que aunque los cilindros giratorios estuvieran en permanente movimiento, el fuselaje exterior se mantendría estático con respecto a ellos, de forma que de ser vista esta nave desde el exterior tendría un aspecto semejante al que hubiera tenido de estar construida para la superficie terrestre, la diferencia sería que la gravedad no se produciría de forma natural, sino mediante los cilindros giratorios instalados en su interior. Además las masas estarían repartidas equitativamente entre la parte superior e inferior del eje de gravedad, para que así resulte más fácil su manejo. También he planteado como mejor solución, que los cilindros se encuentren orientados hacia adelante, porque de este modo las aceleraciones o deceleraciones que pudiera sufrir la nave, no perjudicarían a la orientación gravitatoria de los cilindros. De esta forma si una nave dotada de un cilindro giratorio emprendiera la marcha, la sensación que sentirían los ocupantes sería similar a la que tendrán cuando un vehículo emprende la marcha sobre la superficie terrestre.

En el esquema superior podemos apreciar en primer lugar un cilindro rotatorio visto desde atrás, se pueden apreciar los distintos cilindros interiores que permiten generar su propia fuerza de gravedad de forma independiente a las demás, esto es debido a que al ser distinta su circunferencia, es necesario que se muevan a una velocidad diferente para que sea posible generar la misma gravedad. También se puede observar como el ascensor rotatorio consigue mantener la gravedad interior mediante su movimiento lateral mientras al mismo tiempo asciende a las plantas superiores. En el segundo ejemplo se ve una nave provista de tres cilindros generadores de gravedad vista desde atrás, en este caso el modelo solo tiene dos plantas giratorias en su interior, también se puede ver que los cilindros rotatorios se encuentran puestos en posición paralela y en consonancia con la trayectoria de la nave. En el tercer esquema tenemos una nave vista de lado, se puede apreciar con facilidad que el cilindro principal tiene cuatro cortes laterales, esto tiene como finalidad permitir el alojamiento de los ascensores rotatorios cuyo movimiento es al mismo tiempo lateral y ascensional. En el cuarto esquema, podemos ver con claridad la imagen de un ascensor rotatorio y el corte en el cilindro generador de gravedad.

En este esquema podemos ver cómo sería una nave nodriza vista desde arriba, se puede observar que los cilindros rotatorios están puestos en el interior del casco y en posición paralela a la trayectoria de la nave, de este modo se evita por un lado que el movimiento de los cilindros repercutan en la estabilidad del casco exterior, y por el otro se evita que los acelerones o frenazos desestabilicen la gravedad interior.

NAVES ADAPTABLES

El sistema de gravedad centrífugo también sería aplicable a las naves pequeñas, como vemos en la ilustración inferior utilizando dos cilindros basculantes se podría conseguir que una nave pueda utilizar tanto la gravedad de un planeta o una nave nodriza, como utilizar su propia gravedad centrifuga.

De este modo cuando la nave se encontrase posada en un planeta, sus dos secciones basculantes se situarían en posición vertical para así servirse de la gravedad planetaria tal y como vemos en los ejemplos 1 y 3. Sin embargo cuando esta nave se encontrase en el espacio en ausencia de gravedad, las dos secciones colocarían su parte superior apuntando al eje de rotación y comenzarían a moverse lateralmente hasta alcanzar la gravedad deseada. De esta modo se conseguiría crear una gravedad artificial durante el tiempo que durase el viaje tal y como vemos en los esquemas 2 y 4. Además este sistema consumiría muy poca energía, porque en el espacio no existe la fricción, esto significa que los cilindros giratorios solo consumirían energía cuando se tuvieran que detener o reiniciar la marcha. Al tratarse de zonas habitables móviles, instaladas en el interior de un casco fijo, las clásicas ventanas no serían muy útiles, por lo que sería necesario utilizar ventanas electrónicas. Es decir que la observación del exterior se haría mediante la combinación de cámaras y pantallas de televisión. Este tipo de naves también serían útiles para viajar de una ciudad a otra en un planeta o luna con baja gravedad, el método consistiría en alcanzar la velocidad necesaria para anular la gravedad planetaria y de este modo la nave utilizaría su propio sistema centrifugo hasta llegar a su destino. En el caso de utilizarse este sistema en la luna, la nave tendría que alcanzar una velocidad de 4.800 km/h, aproximadamente.

EUILIBRIO DE MASAS

Para conseguir que las masas de las naves se equilibren de forma adecuada en el espacio, sería conveniente repartirlas de forma equitativa entre la parte superior e inferior de la estructura.

En el ejemplo número uno podemos ver cómo sería una nave espacial con su masa orientada hacia arriba, igual que ocurre en la tierra, se puede observar que su centro de gravedad se encuentra desplazado fuera de eje principal de la estructura. En el ejemplo numero dos vemos como las masas están repartidas por igual, como si en realidad se tratasen de dos naves idénticas unidas por su base. También se puede ver como en este caso el eje de gravedad representado en rojo coincide con el eje de la estructura, facilitándose con ello el manejo de la nave.

LA GRAVEDAD EN LOS PLANETAS

Otra opción que el sistema centrífugo permite para crear gravedad, es el uso de los tambores giratorios en los planetas, el sistema sería similar al anterior, pero se diferenciaría en el hecho de que en este caso en lugar de tratarse de varios tambores que seguirían una trayectoria paralela con respecto a la estructura, sería un solo tambor, que a su vez estaría subdividido en varios cilindros, todos ellos orientados en dirección vertical. De esta forma sería posible combinar la gravedad planetaria, con la que se generase en los cilindros.